Unidos Podemos ¿suma, multiplica, resta?

Saludos, corazones. Hoy me quito la mordaza desde El Albaicín, bastión del perroflautismo, para reflexionar sobre diversos aspectos de la candidatura Unidos Podemos, y qué cabe esperar de ella en las próximas elecciones generales del 26J.

 

Reconozco que me ha sorprendido la capacidad de ambos partidos de hacer borrón y cuenta nueva. Desde Podemos se hartaron de decir antes del 20D que una «sopa de siglas» no era efectiva, que eso no funcionaría electoralmente, que era una estrategia incorrecta. Y a Garzón le leí días antes de las elecciones que «con el Podemos actual no hubiéramos intentado siquiera la unidad popular» porque había «iniciado un giro hacia la derecha». ¿Ahora súbitamente a Mafaldemos la sopa le resulta muy sabrosa? ¿Y ya vuelven a ser lo suficientemente rojos para la única izquierda auténtica? En fin… Yo me alegro de la unidad, pero esto lo que demuestra es que podría haberse llevado a cabo en diciembre, y a lo mejor ahora no estábamos como estamos. Esto prueba que el 20D no hubo confluencia porque no les interesó a ninguno de los dos partidos, y que las excusas que pusieron eran eso: excusas.

 

Unidos Podemos: nombre, logos, siglas, papeletas

En cuanto al nombre de la confluencia, Podemos insistía en las conversaciones previas a las últimas elecciones en no renunciar a la fuerza del suyo. Proponían algo como Podemos-En Común (con el Podemos delante) y eran reacios a incluir otras siglas en las papeletas. Finalmente la marca Podemos sigue apareciendo, pero la parte del nombre que alude a IU, «Unidos», va delante. Esto son cosas que igual a muchos de vosotros, como a mí, os parecen auténticas gilipolleces, pero los partidos se matan por cuestiones de egos y visibilidad. No todos: no hay mención alguna a Equo en el nombre. Este sí es un partido generoso que sabe lo que de verdad importa.

Una cosa buena de que IU haya conseguido que sus siglas aparezcan en la papeleta, es que se han visto obligados a hacer lo propio con las de Equo, que en diciembre no estaban.

 

Imagen Unidos Podemos, papeleta, Equo, 26J, elecciones generales, logotipo

Esta es la papeleta que tendréis que buscar el 26J todos los que queráis votar a Unidos Podemos


 

Como curiosidad, IU puede mantener las siglas que usó en las pasadas elecciones generales: UP vale tanto para Unidad Popular como para Unidos Podemos.

Y no sabéis cómo me alegro de que hayan prescindido del mal llamado lenguaje «inclusivo», que no hayan caído en lo de UnidAs Podemos. Me alegro, pero me sorprende, con toda la afectación y lo políticamente correcta que es la izquierda en estos temas, en sus discursos, en sus conferencias. Aún recuerdo la estomaganta presentación del fallido intento de confluencia llamado Ahora en Común, sus continuas reiteraciones y reiteracionas, las disculpas de los intervinientes por haber usado el muy machista «¿Te imaginas todos juntos?» en los carteles del acto, en lugar de «todas juntas» o «todos y todas juntos y juntas».

No sé quién habrá sido el culpable de que en esta ocasión haya primado la sensatez (me temo que va a ser una de las últimas, la próxima será «unidas”, o «juntas» o «todas», ya lo veréis), pero vaya desde aquí el agradecimiento de uno de los raritos a los que todavía les interesa el buen uso del idioma, y que frunce el ceño a lo Ana Pastor cada vez que se topa con uno de estos casos de perversión del lenguaje.

 

El nombre de la coalición se presentó a mediados de mayo. El logo de las papeletas unos días después, y el de la campaña electoral, el dos de junio:

 

Unidos Podemos logo corazon, imagen, 26J, próximas elecciones generales, IU, confluencia

 

No sé a vosotros, a mí me parece terrible, feo como él solo. Simplón, manido… Un horror. E intuyo que el corazón sustituyendo a la o la tiene algo que ver con lo del lenguaje inclusivo que comentábamos antes.

 

Unidos Podemos ¿suma, multiplica, resta?

Hay quien afirma que no va a valer para nada, que no va a sumar. Que el hecho de que Podemos se una a la vetusta izquierda comunista va a tirar para atrás a muchos de los que optaron por ellos como un partido nuevo, transversal, alejado de la vieja política. Y que se van a perder otros tantos votantes de Izquierda Unida, decepcionados porque su formación se haya «vendido» a un partido que no está a la altura de su progresismo y que va a terminar fagocitándolos, absorbiéndolos.

Considero que el acuerdo beneficia a ambas partes. Si Podemos y el PSOE mantuvieran los mismos apoyos electorales que el 20D, con que sólo un tercio de los votos de IU fueran a la nueva coalición, ya igualarían al PSOE (recordemos que Podemos se quedó a solo 300.000 votos de los socialistas).

Y no creo que mucha gente de Podemos deje de votarles por haberse juntado con Izquierda Unida. A fin de cuentas, el candidato a presidente es Pablo Iglesias, y la mayoría de los escaños que se consigan, como no podía ser de otra manera, irán para Podemos en una relación de seis a uno. La nave nodriza, como diría Monedero, es Podemos. Izquierda Unida se suma, pero como un complemento, uno que tal vez puede terminar siendo muy importante, dada nuestra poco proporcional ley electoral, pero un complemento al fin y al cabo. No hay riesgo de que acaben llevándose a Podemos a su terreno, no hay riesgo de «contagio».

Por descontado, la coalición no les gusta a los hooligans de cada partido. No tenéis más que echar un vistazo a las redes sociales. Pero son siempre los mismos: los rancios de IU, para quienes hasta Garzón es un topo del capital, y los fanáticos podemitas. Unos y otros, como ya escribí por aquí, se odian porque IU es casta y Podemos no es verdadera izquierda. Por suerte, son una minoría. Ellos sí que deberían unirse y fundar un nuevo partido, «Círculos Rancios», o algo por el estilo.

Mi opinión es opuesta a las apocalípticas profecías de los Llamazares o Lara de turno: estoy convencido de que la más favorecida por esta alianza es IU. El 20D se pegaron un buen batacazo contra el suelo electoral, quedaron sin grupo propio, con sólo dos diputados y agobiados por las deudas. Si el 26J volvía a darse un escenario parecido, o peor, IU lo iba a tener muy complicado (sin grupo propio no hay subvenciones). Al contrario de lo que afirman algunos puristas, tengo la impresión de que Garzón no va a pasar a la historia como el enterrador del partido, sino como el que le realizó justo a tiempo la maniobra de Heimlich.

El acuerdo es generoso con IU, ya que de los muy sustanciosos ingresos que se repartirán por la Ley de Financiación de Partidos (los políticos hacen las leyes en su propio beneficio), a IU le corresponderá la parte proporcional indicada, más un incremento del 5 %.

Al final va a resultar que el círculo del logo morado no era una amenaza para IU, sino un aro salvavidas.

 

Dejando atrás el capítulo económico, así como las filias y fobias de los votantes acérrimos, Unidos Podemos es lo único que puede traer algo de ilusión, lo única novedad desde hace seis meses. Si hubieran vuelto a presentarse por separado, se multiplicaría el riesgo de abstención, el punto débil de la izquierda. Bufff, otra vez a votar lo mismo, yo paso. Pero esta vez es una opción distinta y presumiblemente más potente. Eso puede ilusionar, movilizar. Como también puede ilusionar que IU haya seguido quitándose costra, modernizándose, podemizándose, si queréis, y que van a ser las primeras elecciones generales en las que esta formación se presente con Alberto Garzón como coordinador federal (en diciembre el cargo seguía en manos de Cayo Lara).

En el otro lado, ¿qué tenemos? Un PSOE que vuelve a intentarlo con su líder de paja, que además de irradiar el mismo carisma que el flexo de mi mesilla de noche, ha sido arrojado a las aguas electorales atado de manos y con el lastre en los pies de su pacto con Ciudadanos, a quienes el propio Sánchez se hartó de colocar despectivamente en la derecha. Un PSOE que es más de lo mismo: el Partido Socialista al que todos conocemos, al que ni con mucha salivica y paciencia podría introducírsele en el hueco del cambio. Pero ¿cómo va a representar el cambio un partido que ha gobernado este país ocho de los últimos doce años? Por eso su bolsa de votantes va envejeciendo, pareciéndose cada vez más, también en esto, al PP. Y es que aunque a algunos no les guste, hoy el voto del PSOE es un voto conservador. Que no pasa na’, pero que sepas que ser, eres.

—EREs.

No interrumpas para hacer chistes fáciles. Iba a decir que vaya papelón tiene la buena gente del PSOE: defender las relaciones mafiosas de Antonio Miguel Carmona o Felipe González, que sus esfuerzos sirvan para engrasar las puertas giratorias de personajes como Jordi Sevilla… Tres ejemplos sólo del último mes. Y por si fuera poco, su candidato para el 26J es Pedro Sánchez.

Los pobrecillos tienen que hacer de tripas corazón, ignorar las señales que indican que por más que se empeñen en negarlo, pronto tendremos gran coalición, por activa o por pasiva. Ya lo dice hasta Iñaki Gabilondo, que no es precisamente anti-PSOE:

 

 
Esto que pronostica Gabilondo es lo mismo que yo aventuré, erróneamente, que pasaría el 20D. Igual no me equivoqué, sino que acerté en diferido…

Por eso no soy demasiado optimista. Porque aunque Unidos Podemos adelante al PSOE, estos no van a aceptar formar un gobierno conjunto con ellos, antes se abstendrán para abrirle un pasillo a La Moncloa al PP. Y ni siquiera en el hipotético caso de que UP♥ ganara las elecciones, el panorama es menos desalentador: ante el riesgo de un gobierno populista que desestabilice al país y blablablá, el PSOE pactará con el PP, pero sólo circunstancialmente, por sentido de estado y más blablablablablá.

Será necesaria otra legislatura para que un sector de votantes del PSOE (otros muchos van a apoyarles siempre por interés, gracias a las redes clientelares tejidas por los grandes partidos) se den cuenta de que votar a los socialistas es taponar cualquier posibilidad de cambio, del mismo modo que ya ha podido ver todo el mundo que votar a Ciudadanos es darle un chute de vitamina C al bipartidismo.

Y por si el panorama no estuviera ya lo suficientemente negro, el sucio pacto de PP y PSOE en 2011 para modificar la ley electoral convirtió en una odisea imposible ejercer su derecho al voto para el 90 % de los emigrantes españoles. Muchos se han tenido que marchar debido a las políticas de ambos partidos, así que mejor evitar que voten, que la gente es muy rencorosa.

Pero los demás, los que estamos aquí, tenemos que hacer nuestra parte. Que por nosotros no haya sido. Y quién sabe, igual al final el PSOE termina pactando con la izquierda.

 

Imagen de cabecera: Javier F. Ferrero para Vota y Calla

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8 sin mordaza

  1. Iñaki Gabilondo me decepcionó mucho cuando se calló lo de Ignacio Escolar y cuando defendió a Chaves y a Griñán, pero suscribo su pronóstico al 100%. Al igual que tú, yo también pensé que el PSOE pactaría con el PP (por activa o por pasiva) antes de una segunda vuelta, pero ahora sí que van a tener que hacerlo. ¡Ya tengo ganas de que se quiten la careta!

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      1. Es que es ver el berrinche que tienen los del PSOE por su pérdida de popularidad y ver claro que volverá a gobernar el PP. Si quisieran pactar con Unidos Podemos centrarían sus ataques en el PP, no en UP.

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  2. El 20D no se podían unir porque no había acuerdo con la dirección de IU (LLamazares, Cayo Lara), ahora hay un coordinador general con el que podemos puede entenderse porque entiende la diferencia entre la utopía que nos sirve de guía y el espacio de posibilidad.

    Como dice el spot de campaña de podemos las cosas no cambian de la noche a la mañana, pero deben ir cambiando.

    Twitter: @ochoto

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  3. Pues sí, hartísimo ya del lenguaje inclusivo políticamente correcto. Sobre los pronósticos, todo a punta a que PP, PSOE y Cuñadanos pactarán “por el bien del estado”, “sólo para casos puntuales”, “evitar que el populismo arruine España”, etc… pero eso será la tumba de PSOE. Por cierto, qué poca altura política tiene Pedro Sánchez. En una reciente entrevista para la revista Mongolia, y a colación del original programa electoral de Unidos Podemos en forma de catálogo de Ikea, dijo que “con hoces y martillos no se construye un mueble”. Es decir, ahora mismo podría ser presidente de un país, pero se negó a pactar y a aceptar parte del programa de Podemos. Y si hay sorpasso de UP en las próximas elecciones, como todo parece indicar, es muy tonto al empezar a criticar de esta forma tan pueril a UP, pues ellos están dispuestos a tenderle la mano para formar gobierno. A menos, claro, que ya tenga claro que pactará con PP y C’s, y entonces se puede permitir soltar estas machadas.

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  4. Sobre el tema del logo, supongo que querrán dar una imagen más amable, quitarse la etiqueta de ogro que le ponen los medios.

    Si, yo estoy con vosotros, solo queda sentarse y esperar a la gran excusa que pondrá Pedro y sus votantes cuando sigan dejando gobernar a Rajoy.

    ¡Alabemos todos al flexo de la mesilla de noche de Salva! (O la versión para los frikis, a la inanimada barra de carbono

    Twitter: @MiguelNNGG

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