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Haití y otros «deSostres» naturales

Como sabéis, han «invitado a irse» a Pedro J. Ramírez de El Mundo. He reprochado y reprocharé su inconsciencia a aquellos que se alegran: no sois «más de izquierdas» al aplaudir que un Gobierno se cargue al director de un medio de comunicación por publicar verdades incómodas sobre ese Gobierno. Al revés: sois menos demócratas. Demostráis una vez más vuestro fanatismo, diferente del de la caverna únicamente en el color del envase.

Esto no quiere decir que me gustara lo que hacía Pedro J. con el periódico que dirigía. Utilizó vergonzosamente los atentados del 11M para intentar ayudar a Aznar a que no perdiera las elecciones, y mantenía en El Mundo a Salvador Sostres, esa vergüenza para todos los que respetamos la palabra impresa. Y a eso vamos, a colgar un artículo que publicamos hace unos meses sobre el infame Salvador Sostres. Tristemente, sigue de actualidad.

 

 

Haití y otros deSostres naturales

 

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«El Padrino», versión española

Aunque el noventa por ciento del feedback que me ha llegado tras el artículo del miércoles ha consistido en los habituales y merecidos elogios (je), unos pocos se han extrañado de mi resistencia a dar nombres, en plan: «¿qué te puede pasar? Esto es un país libre, vivimos en un Estado de derecho». ¿Un país libre? En los mundos de Yupi, me parece que vivís algunos. ¿No habéis visto lo que le ha ocurrido a Pedro J.? Aviso 1 (agosto), Aviso 2 (octubre) y caída.
O igual es que queréis verme metido en un follón, cacho perros. De cualquier manera, aquí vamos de nuevo con un caso concreto, que además puede valerle a los ingenuos como ejemplo de los modos de actuar de esta gentuza.

 

El Padrino, versión española

 

España, finales de los 90. Había una vez un gran empresario que tenía en copropiedad una discoteca con el alcalde. A mí estas cosas de los políticos me chirrían. Otros dicen que pobrecitos, encima que entran al servicio de la ciudadanía sacrificándose como Nuestro Señor por nosotros, no vamos a quitarles el pan de la boca, no esperaremos que subsistan sólo con los míseros sueldos públicos, las dietas y esas cositas.

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