Etiquetas Archivadas: Opus Dei

Credo Pagano

Saludos, hermanos costaleros de la cofradía de la Santa Mordaza. Hoy voy a… «rezar». Sí, sí, como lo leéis. Iba a escribir algo más ortodoxo, pero los estruendosos tambores y los desagradables agudos de las trompetas justo bajo mi ventana me han impedido concentrarme y me han llevado por otros derroteros. Caiga sobre ellos la furia del Lector desencantado.

 

Además del ruido, hace días que no se puede aparcar en las calles adyacentes, consagradas para el paso de las procesiones; he contemplado a pocos metros de mí el siniestro espectáculo de niños llevando sobre sus pequeños hombros un trono a su medida con la figura de un hombre torturado; he asistido al circo mediático, la condena y las peticiones de dimisión por la protesta de Rita Maestre hace un lustro en una de las ocho capillas enquistadas en la universidad pública en la que estudiaba; a la concesión de indultos medievales a petición de las hermandades en pleno 2016; escucho a los fariseos que se emocionan con una talla de madera y piden mano dura contra los «invasores», los refugiados que huyen de la guerra y la miseria…

 
 
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Feliz 1984, chicas

Espero que no os moleste que vuelva a abordar este tema. Es el tercer artículo seguido que le dedico a la reforma de la ley del aborto, pero creo sinceramente que el asunto lo merece. De cualquier manera, las dos entradas previas eran distintas: la primera, una historia real de hace 18 años; la anterior a esta, una disección del anteproyecto de ley, citando varios párrafos del mismo; y el que sigue, un artículo de opinión más al uso.

 
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Amenaza de aborto

 

Dieciséis añitos. Esa tarde iba a tener una relación sexual completa por primera vez. No pude dormir ni pensar en otra cosa durante toda la mañana. No eran sólo las hormonas (que también); estaba enamorado, con la fuerza que trae el primer amor correspondido. Ninguno de los dos sabía qué íbamos a hacer exactamente esa tarde, pero teníamos una cosa clara: sería increíble porque sería nuestro. Cuando estábamos juntos, dos individualidades adolescentes se diluían en algo mucho mejor que nosotros mismos, y que sin embargo a la vez nos reafirmaba en nuestras respectivas personalidades.

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