Etiquetas Archivadas: Murcia

Pedro Antonio Sánchez: lo que queda por venir

Sardi, que así llamo yo en confianza a la Sardina del Segura, una de las que más saben de los entresijos de la política murciana, se quita la mordaza con nosotros para explicarnos qué va a pasar en estas tierras.

Spoiler: no son buenas noticias.

 

Faltan sólo cuatro días para que expire el plazo que Ciudadanos le dio a Pedro Antonio Sánchez, el presidente de Murcia, para que cumpla su promesa y dimita tras haber sido imputado, o para que el PP le haga dimitir.

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Al PP de San Javier no le gustan los flamencos

Saludos, bañistas mutantes. Hoy me quito la mordaza para hablar del enésimo intento de José Miguel Luengo, alcalde del PP de San Javier, de construir una pasarela que conecte La Manga con la playa de La Llana.

 

Incluso los que no vivís por esta zona habréis oído hablar del estado del Mar Menor. El PP ha dejado que se convierta en una «charca de agua podrida» (Ecologistas en Acción). Y aquí no hay herencia recibida que valga: el Partido Popular lleva instalado en el gobierno de la Región de Murcia desde 1995.

Los ecologistas se han quedado roncos de advertir durante dieciocho años del riesgo de la excesiva presión urbanística (viviendas, paseos marítimos, puertos deportivos) y especialmente de la permisividad con los vertidos. Han realizado estudios científicos, se han entregado informes en el Ayuntamiento… Y el PP con tortícolis de mirar durante dos décadas para otro lado. Y es que si no se les permite contaminar a voluntad, los empresarios se marcharán a otro sitio y se perderán puestos de trabajo.

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San Miguel y San Pedro

¿Qué pasa? No apetece trabajar con tanto calor, ¿eh? Ah, haberos metido a diputados.

Hoy se quita la mordaza la Sardina del río Segura para ponernos al día de lo que se cuece (nunca mejor dicho, con este torrao) en la política murciana. A los que no seáis de aquí también os interesará, pues las oscuras maniobras y los extraños compañeros de cama se dan, por desgracia, en cualquier punto de nuestra geografía.

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¿De qué se ríen los murcianos?

 

Saludos, gente honrada incluso cuando tenéis la oportunidad de no serlo. Hoy nos quitamos la mordaza para preguntarnos si en España hay más corruptos de lo que estamos dispuestos a reconocer.

 

 Artículo publicado en eldiario.es

 

 

¿De qué se ríen los murcianos?

El martes 27 de enero tuve la suerte de poder asistir a la representación de Patente de Corso en el teatro Romea de Murcia. Digo la suerte porque la actuación fue magnífica, pero obviamente no se trató sólo de fortuna: necesité desembolsar 25 euros (muy bien empleados), de los que más de 4 correspondieron al revanchista IVA cultural de este Gobierno. Quizá por eso, a pesar del tremendo éxito que está teniendo la obra, quedaban algunas localidades de las más caras vacías.

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La chica invisible

Saludos, hámsters del capitalismo. Hoy, además de la mordaza, vamos a intentar quitarnos la venda de los ojos.

Artículo publicado en eldiario.es

Pobreza en España

Tarde de octubre en Murcia capital. Tenía que hacer tiempo y ya me había dado un largo paseo, así que me senté en la terraza de una heladería. Pasear por la ciudad no me acaba de gustar. Acostumbrado a caminar por sitios solitarios, no me hago a cruzarme continuamente con tanta gente, así no hay manera de que la cabeza se suelte, demasiados estímulos sonoros y visuales.

Hay otra cosa que no me agrada de la ciudad, y es ver a tantas personas pidiendo. No me molesta que pidan, sólo faltaba (hay a quien sí), lo que me agobia es el aldabonazo en la conciencia. En el paseo por Murcia pude coincidir perfectamente con cinco o seis mendigos. Soy de pueblo, nunca he vivido en grandes núcleos urbanos, y donde he residido no había indigentes, como se dice ahora (jamás escribiré «sin techo», ese eufemismo, burda copia del homeless anglosajón). Ya de pequeño me afectaba mucho encontrarme con ellos cuando mis padres me llevaban a la ciudad, y cada vez que voy a cualquiera de ellas me recibe un bofetón de realidad, como si alguien me diera un puñetazo con la palabra «capitalismo» tatuada en los nudillos. Sin embargo, la gente de ciudad parece estar anestesiada, y no os juzgo: supongo que si viviera allí, a mí me pasaría lo mismo.

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