Etiquetas Archivadas: La felicidad

Derecho a no tener hijos

Saludos, papás, mamás y futuros progenitores. Hoy me quito la mordaza para defender mi derecho: no quiero tener hijos, y empiezo a estar harto de que se me juzgue por ello.

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No pienses, sólo mira la pantalla

Saludos, estresados lectores. Hoy me quito la mordaza para hablar de los beneficios de detenerse y dedicar unos momentos a la meditación en esta vorágine que nos arrastra, en esta carrera a ninguna parte.

 

No pienses, sólo mira la pantalla, la pantalla…

Que quieren una población inculta, carne de Sálvame, Cámbiame, Lobotomízame, ya lo sabemos. Esa gente es más manejable, fácil de pastorear. En el timo de los trileros, dónde está la bolita, dónde está la bolita, la tele es el cubilete con el que distraer al incauto mientras le vacían los bolsillos.

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El móvil de Michael Knight

Saludos, compradores compulsivos. Hoy me quito la mordaza para seguir reflexionando sobre la felicidad y el consumismo. ¿Me acompañáis a los ochenta?

 

La felicidad está aquí dentro

Eran los últimos días de colegio antes de las larguísimas vacaciones de verano de la infancia. Tenía 10 u 11 años y estrenaba reloj, un CASIO digital que aportaba al mercado una increíble innovación: podía guardar números de teléfono. Sí, como una agenda.

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Why so serious?

Saludos, risueños lectores. Hoy me quito la mordaza para lamentarme de las caras de tristeza que veo alrededor. ¿Hay motivos para tanta amargura? ¿Cuáles son? Una pista: trabajar ocho o más horas no ayuda.

 

El lamento de un vampiro

Tengo por costumbre fijarme en las caras. Ya, ya sé que todos, con la posible excepción de los más tímidos, miráis a las caras de los demás cuando habláis con ellos. Pero no me refiero al mero acto de mirar, sino a observar. Y no en una conversación, hablo de mirar  (con discreción, sin incomodar a nadie) a los que creen que no están siendo observados, especialmente cuando no tienen compañía. A veces lo hago paseando, en el supermercado, el centro comercial, el tren… y no suele gustarme lo que veo.

Me alegra encontrarme con rostros que, si no irradian felicidad, al menos no van por ahí poniéndolo todo perdido de tristeza. Pero cada vez es más difícil. Haced la prueba, salid a la calle dejando vuestros propios asuntos aparte por un instante y contemplad a los demás. Contempladlos como lo que son, seres humanos como vosotros. Pasadle el limpiacristales a vuestras neuronas espejo, poned en marcha la empatía y decidme cómo os sentís. Cómo se sienten ellos.

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