Sindicatos o sin derechos

Saludos, explotados que os negáis a dar las gracias por estarlo. Hoy nos quitamos la mordaza para hablar del acoso y derribo que están sufriendo los sindicatos en España.

 

Sindicatos de España

Con los sindicatos están empleando la misma estrategia que con la sanidad pública, pero a cámara rápida. Desde que era un crío (soy del 79) vengo oyendo críticas y chistes contra la Seguridad Social: que si lenta, que si cara, que si ineficaz… Estas cosas no son casuales. Ha habido un machaque mediático perfectamente planeado y «sostenido en el tiempo» (como la contabilidad b del PP), que ha ido calando en la opinión pública. Preparaban el terreno esperando el momento propicio para el desmantelamiento y la privatización. Luego uno crece, se informa y se da cuenta, con sorpresa y algo de rabia por haber sido engañado, de que nuestro sistema de sanidad pública, con todos los errores y defectos que se quiera, es de los mejores del mundo.

Con los sindicatos está ocurriendo lo mismo, decimos, pero el machaque se ha intensificado en tiempo récord. El Gobierno del PP, para intentar minimizar los daños electorales derivados de su despiadada reforma laboral y sus brutales recortes, para tratar de ocultar la ideología agazapada tras estas medidas, ha llevado a cabo una serie de actuaciones antidemocráticas. A saber:

 

1) Bloquear a los sindicatos

2) Controlar a los medios de comunicación

3) Ahogar las protestas, valiéndose para ello de:

• Una represión policial desmedida, basada en golpes y multas indiscriminadas

Ocultación y silencio mediático

Criminalización

Censura 

• Y lo que se nos viene encima con su ley mordaza

4) Recurrir a la excusa de la imposición de «Europa» y «los mercados», que tanto juego les está dando a todos los gobiernos de derechas.

 

En este artículo vamos a centrarnos en el primer punto. Los sindicatos españoles podrían haber sido muy molestos para las políticas neoliberales que nos están llevando atrás a pasos agigantados, retrocediendo décadas como si nada, así que en cuento comenzó la legislatura se emprendió a su vez esta exitosa campaña difamatoria que los tiene acogotados. Con la que está cayendo, no han convocado huelgas generales desde el 14 de noviembre de 2012 (hace año y medio ya). Y esto es así porque ni UGT ni CCOO se fían (probablemente con razón) de su actual poder de convocatoria, debido a la imagen que de ellos se ha dado a un pueblo que se come lo que le echen. Falta memoria y gratitud (los que libráis mañana se lo debéis en parte a los sindicatos), pero también conciencia de clase, en España no se afilia ni dios. Eso sí, en cuanto hay una movida laboral, a pagar la cuota rápido para que nos defienda el abogado del sindicato.

 

viñeta El Roto sindicatos de España, sindicato ugt, sindicalismo

En igualdad de condiciones


 

El 99 por ciento de los políticos son honrados, y todos los sindicalistas, unos chorizos

Han amplificado descaradamente algunas noticias, generalizando sin el menor pudor (los sindicalistas son todos unos chorizos), y los ciudadanos papagayos las han repetido sin pararse a pensar. Estos que generalizan contra los sindicatos, son curiosamente los mismos que se encargan de grabarnos a fuego la falacia de que el 99 por ciento de los políticos son honrados.

A recalcar el empacho de mariscada, que queda muy bien y hace mucho efecto. Que sí, que estuvo fatal y todo lo que queráis… Pero hablamos de dos mil euros. Comparad con la repercusión que se da a las noticias de fraudes perpetrados por empresarios, mucho más graves (y gravosos), o con el hecho de que un juez haya confirmado que el partido del Gobierno tiene una caja b, algo que en cualquier otro país hubiera supuesto elecciones anticipadas, pero aquí nada, se informa una vez y de pasada, no vayamos a «desestabilizar».

Volviendo a los empresarios, recordemos que Díaz Ferrán está en prisión (con lo que cuesta meter en la cárcel a alguien con pasta en este país), y Arturo Fernández, imputado por el caso Bankia, paga en negro a sus trabajadores. Ambos angelitos fueron elegidos como presidente y vicepresidente de la CEOE por los empresarios cuando ya se conocían sus chanchullos.

 

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Estos no se han comido un langostino a vuestra costa en la vida. Crédito


 

Los medios se han encargado de que si escuchamos «fraudes en los cursos de formación», acto seguido nos venga a la cabeza la palabra «sindicatos», a pesar de que en eso, los empresarios tampoco se quedan cortos. Y no se nos olvide que todas las Gürcenas que ha habido y habrá, la ruina de este país de caciques, no podrían haber existido de no ser por estos cooperadores necesarios.

También insisten una y mil veces en lo de «subvencionados», encontrando eco en la ciudadanía, que ve muy injusto tener que trabajar ocho, diez o las horas que sean al día para llevar un jornal a la casa, mientras a otros se les regala el dinero. Y está muy bien que se indignen por eso, pero en la lista de los parásitos, en la sangría que sufrimos por parte de tanta sanguijuela y garrapata de lo público, los sindicatos son el menor de los problemas. Deberíamos fijarnos primero en los partidos políticos y sus fundaciones, cuya millonaria financiación (la legal) procede en un 95 por ciento de nuestros impuestos, superando en mucho lo que reciben los sindicatos —como cinco veces más—. O en los medios de comunicación, pues pocos periódicos sobrevivirían sin las aportaciones estatales. La Razón, sin ir más lejos, tendría que cerrar (sí, lo sé, sería una gran pérdida para el periodismo objetivo y de calidad). Así que, cuando os cabreéis viendo a Marhuenda en La Sexta, pensad que eso no es lo peor: lo peor es que el periódico que dirige se imprime gracias a vuestros bolsillos. Y sin embargo, todavía hay que escuchar a personajes como Paquito el del flequillo o Esperanza Aguirre quejarse de los «subvencionados». Señor, dame paciencia (o un Kalashnikov, en su defecto).

Sumemos a todo esto el rescate bancario, cuyos intereses nos van a terminar de asfixiar… Pero no, escuchando las noticias (y las charlas de repetición en la calle), se diría que los sindicalistas son todos unos delincuentes que están llevando a pique a un país que sólo se mantiene a flote gracias a los esforzados empresarios (¿viene ese Kalashnikov, o qué?).

 

Nuestro sindicalismo tiene mucho que corregir, pero no es sólo necesario, sino imprescindible. Ojalá algunos no tengan que darse cuenta de esto nunca por las malas, cuando ya no queden asociaciones de trabajadores de las que quejarse.

 

Música: Ciudadano papagayo, de Ska-p

 

Sobre los «otros» subvencionados (Iglesia, CEOE, asociaciones varias…) hablamos aquí: Gala de los Goya 2014.

 

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5 sin mordaza

  1. Saludos abuelo Salva, los que tenemos menos de 30 años te saludamos. Enhorabuena por el artículo y por la música (larga vida a Ska-p). Para empezar, comentaré una frase que no es la primera vez que escucho ni será la última: Hoy en día, en pleno S.XXI, los sindicatos no hacen falta. En fin… Menos mal que conseguí convencer a algunos de su error.
    Lo siguiente, decir que no todos los sindicatos son unos ladrones, pero cada día que pasa, tengo más claro las similitudes entre UGT, CCOO y PSOE. Se supone que deberían estar de nuestro lado pero parece que están más del lado de la patronal. Hay más sindicatos que UGT y CCOO igual que hay más partidos que PPSOE, pero en España parece que estás obligado a escoger entre 2 opciones

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  2. @pilarisdelworld 29/06/2014 a las 19:55

    Que bien que escribe @vota_y_calla y que bien contesta @MiguelNNGG :D
    Nada que añadir señores. Amén Jesú a todo.
    Y un RT.

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    1. Jejeje. Gracias a los dos de parte del abuelete.

      Sí, la comparación que hace Miguel entre los dos grandes sindicatos y el PSOE/bipartidismo es bastante acertada.

      Ahora, que se os ha escapado a todos una cosa: no me habéis dicho nada de mi «magistral» lección de Photoshop Paint, ¡ja, ja!

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      1. Gracias @Pilarisdelworld . Tan magistral es tu dominio del paintshop que ni nos habíamos dado cuenta. Solo añadir que… ¡bienvenido al grupo de ”habiendo paint, para que usar photoshop”!

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