Quiero llantos de lata en las series

 

Hoy me quito la mordaza para revisar con ojos frescos, prescindiendo del indulgente cristal de la costumbre, un despropósito de muchas series de humor que hemos interiorizado por repetición: las risas de lata.

¿Os imagináis que hicieran lo mismo con el llanto?

 

 

 

Quiero llantos de lata en las series

 

Un día hice el experimento: me senté ante una serie de la tele con ojos frescos, como si nunca hubiera visto ninguna, como si llegara de una tribu perdida en el Orinoco.

Era una de esas series con las que te encuentras cambiando de canal, no sé cuál. Friends, o Big Bang Theory. O puede que fuera la repetición del especial de Nochevieja de José Mota, de resaca en el sofá.

El caso es que comencé a prestar atención a las risas de fondo, y me di cuenta de la ridiculez.

¿Qué pasaría si hicieran lo mismo en las películas? Quizá le estoy dando una mala idea a alguien, pero supongamos que ponemos Man on the Moon, y cada vez que Jim Carrey hace algo divertido caracterizado de Andy Kaufman (o mejor, de Tony Clifton), suena el conocido y odioso ruido de fondo, aplausos, carcajadas y grititos de placer. Nos parecería absurdo, ¿verdad? Igual hasta nos cabreábamos y dejábamos de ver la peli, qué mierda es esta. Y, sin embargo, lo aceptamos sin rechistar en las series. Por inercia, por costumbre. Por eso decía lo de ver algo con ojos (u oídos) nuevos, porque al haber nacido aguantando este despropósito, al final, como sucede con el ruido del tráfico, nuestro cerebro lo acaba asimilando, ignorando.

O imaginadlo con respuestas biológicas a otros sentimientos. Con el opuesto, por ejemplo. Con la tristeza (espero que ningún director de televisión esté leyendo esto). Que cada vez que haya un momento triste o emotivo en un drama, en lugar de la música que adereza esas escenas, intensificando su sabor, se escuchara de fondo un rumor de llantos y lamentos. Plañidos de lata.

¿Lo imagináis? ¿Cómo sería el final de A dos metros bajo tierra? Queda ridículo, ¿no es cierto? Tonto, impostado, innecesario… Pues con las risas es igual.

¿Es acaso Modern Family menos graciosa que Cómo conocí a vuestra madre porque aquella no tiene risas de fondo? No.

Y The Office, que tampoco tiene risas, es mucho mejor que estas dos.

¿Para qué entonces esas grabaciones, esa intromisión? ¿Para indicarnos cuándo reír? ¿Es que nos consideran idiotas, o robots sin sentimientos? Androides como el niño de Inteligencia Artificial (¿o era Robin Williams en El hombre bicentenario?), que asustan a los demás con sus extemporáneas carcajadas fingidas porque les resulta muy difícil acertar con el momento idóneo, al carecer del sentimiento real que provoca la risa en los humanos.

 

 

Si al menos fueran comedidos, la cosa no sería tan insultante. Pero es que no pinchan las risas en los momentos supuestamente hilarantes, en las ocurrencias más ingeniosas, en determinados gags. No: están ahí todo el tiempo y con total desmesura. Alguien suelta un comentario sin importancia, una simple puntada del hilo argumental de la historia de ese capítulo, y por los altavoces surge una eclosión de carcajadas que te hace visualizar a gente con lágrimas en los ojos.

 

He dicho antes que nos cabrearíamos si pusieran risas enlatadas en las películas, en las comedias, pero sería el primer día. En cuanto esa pasara a ser la tónica, en cuanto dos críticos elogiaran el novedoso recurso, lo consumiríamos gustosos.

Habréis escuchado el tópico de que las risas de lata son risas de muerto, grabaciones que se hicieron a personas que en muchos casos ya fallecieron. Pues también están muertos de algún modo los que aceptan lo que les echen sin el menor sentido crítico.

 

 

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Imagen de cabecera: Guinness World Records

 

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11 sin mordaza

  1. De nuevo tenemos conexión telepática, Salva. No te exagero si te digo que hace dos días estuve pensando en las risas de lata mientras hacía zapping y di con un capítulo de The Big Bang Theory. Por cierto, nunca le he encontrado el punto a esta serie; no sé si el motivo es que es un tipo de humor con el que no me siento identificado, o es precisamente por el uso (y abuso) de las risas de lata en los momentos más triviales.

    De todas maneras, las risas enlatadas son propias de las sitcom: comedias que se hacen en un escenario, como si fuera un teatro, con público presente. Supongo que se ha querido conservar la esencia de representación teatral para el espectador televisivo, y de ahí las risas enlatadas, para que al espectador le dé la sensación que está entre el público.
    No ocurre lo mismo con Modern Family (una de las mejores comedias, para mi gusto) o The Office porque se consideran series de humor, sin más.
    No sé, pero digo yo que las risas enlatadas van con el tipo de formato sitcom. Tal vez si a Big Bang Theory le quitamos las risas, se quedaría como una representación teatral vacía, sin público, y sería un poco raro.

    Dicho esto, reconozco que me molestan sobremanera las risas enlatadas porque me da la impresión de que en cualquier momento, saldrá un cartelito sobreimpreso en pantalla que diga RÍA AQUÍ—>|_________|

    Saludos!!

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    1. Big Bang Theory me gustaba cuando empecé a verla, pero me echaban para atrás, precisamente, las risas de lata.

      Después me he encontrado con algún episodio de las últimas temporadas en Neox o Netflix, y veo que con BBT ha pasado lo mismo que con tantas otras: tras diez años, los guionistas ya no saben qué hacer y la serie se convierte en algo muy mediocre. Supongo que, hasta cierto punto, es lógico.

      Otra cosa que me toca la moral, y que podría haber metido en el artículo, son los aplausos de lata, los aplausos grabados, como los de Saber y Ganar.

      Twitter: @vota_y_calla

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  2. Totalmente de acuerdo.

    No solo las risas de lata que acaban poniendote de los nervios sino tambien la musica de fondo. La musica durante los dialogos que a personas que oyen mal les acaban de fastidiar la mitad del dialogo. Entiendo que las bandas sonoras de las “pelis” son un aliciente mas pero no sustituyendo o enmascarando los dialogos, pues en las series si que lo hacen, no es solo musica de fondo en momentos vacios, la ponen y muchas veces a todo meter en pleno dialogo. Hay tecnicas de sonido mas que suficientes para poner musica o ruidos de fondo sin quitar protagonismo a los “protagonistas”. ¿Os imaginais un dialogo entre la “prota” y el “prota” declarandose amor eterno con el ruido de fondo de las cascadas del Niagara al natural?

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  3. Yo voté la opción “No me molesta”. Para mi, si la comedia es buena, no te das cuenta de las risas enlatadas.

    Sobre la opción de las risas enlatadas, tienes un ejemplo en “2 hombres y medio”. Si mal no recuerdo, los primeros capítulos no tenían risas enlatadas, puedes hacer la comparación.

    Sobre Big Bang Theory: es normal que tras tantos años, pierda frescura y se encasillen los personajes.

    Sobre Moderm Family, es buena de por si, no hace falta risas enlatadas.

    Y por último, nombraremos a El príncipe de Bel Air, que era buena y tenía público en directo.

    En resumen, la serie puede ser buena (Como conocí a vuestra madre) y tener risas enlatadas.

    Twitter: @MigueI_1

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    1. Aquí ya nos metemos en el terreno de la subjetividad, y dado que Miguel me cae tan bien, soy capaz de rectificar en el próximo comentario. Pero ahora digo que Como conocí a vuestra madre no sólo me parece una serie pésima, sino que además es un caballo de Troya neoliberal. Es la escena de Bruce Willis en Armageddon tirándole bolas de golf al barco de Greenpeace, durante 10 temporadas. Es basura capitalista.

      Twitter: @vota_y_calla

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      1. Salva, ese comentario sobre CCAVM merece una explicación :)

        A mí me gustaron las primeras temporadas de la serie, pero luego se fue disolviendo hasta que el peso de la serie recaía sólamente en Barney. El final es uno de los más desastrosos que recuerdo.

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        1. Míralo, si es que hasta las siglas parecen una comisión de mercado de valores, o algo así xD

          Pues sólo he visto fragmentos sueltos, pero es que no he aguantado más. Cada dos por tres hay un chiste, más o menos sutil, atacando a los animalistas, o los ecologistas, o ridiculizando a los que piensan que en la vida hay algo más importante que el dinero, como si fueran idiotas o tarados mentales.

          Sé que es ficción, sé que es humor, pero no creo en el azar en según qué cosas.

          Aparte de esto, no me hace ninguna gracia. Pero eso ya es subjetivo, el humor es muy personal.

          Twitter: @vota_y_calla

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          1. Bueno, según cómo lo veas. Por ejemplo, había uno que trabajaba en un banco y al final decide hacerse abogado en favor de la ecología y cosas así. Pero de todas maneras, no creo que pueda ser muy neoliberal si enfurece a los chimpancés de la web “Return of the Kings”, que tienen a la mujer como mero objeto. Fíjate en esta entrada titulada “10 cosas que aprendí trabajando de consejero de violencia dómestica.”. Lo típico, que si el sistema jurídico es tendencioso a favor de la mujer, que no hay apoyo a los hombres maltratados, etc…
            http://www.returnofkings.com/152886/10-things-i-learned-working-as-a-male-domestic-violence-counselor

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  4. No se suministra casualmente “el pienso” a la plebe de “la comida rápida”.

    Mientras el vulgo se entretiene, y se considera objeto de deferencia por la oportunidad de poder hacer crítica, los maquinantes políticos (englobo a todo poder) ya tienen preparada la siguiente treta. La gente puede hacer crítica sobre lo acertado o impertinente del enlatamiento en los montajes cinematográficos, pero la hojadelata y la “forma del embudo” ya sabemos la titularidad que tienen.

    Nosotros, en esto como en casi todo lo que nos afecta socialmente, tenemos una desgracia sin solución de continuidad de momento: la clase política que nos toca compartir.

    El fallecido psiquiatra Vallejo Nájera J.A. decía de la clase política de la época de la UCD, que era “una masa de mediocridades, en afloración transitoria”. Si, por un casual, apareciera en nuestros días podría comprobar que sólo erró en la parte del apuesto floral, hoy acrecentada geométricamente y con vocación de permanencia.

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