Una crónica diferente de la gala de los Premios 20Blogs

Hoy me quito la mordaza para contaros cómo fue la gala de los Premios 20Blogs que organizó el periódico 20Minutos.

Esta crónica es, además y como viene siendo habitual, una excusa para hablar de varios temas, no se va a parecer demasiado a otras crónicas que he leído. Para bien o para mal, Vota y Calla es otra cosa.

Para empezar, va a ser bastante más larga.

 

 

 

Imagino que sabéis que este blog, Vota y Calla, además de ser el más votado de su categoría por los lectores (esto es mérito vuestro), fue uno de los tres finalistas seleccionados por los miembros del jurado.

Uno de los tres finalistas entre 207 participantes. No me lo esperaba. Cuando hace un par de años veía la lista de los que se disputaban los galardones en estos concursos, me preguntaba con cierta envidia si alguna vez estaría yo ahí. Y aquí estamos.

La condición de finalista venía con una invitación para la gala de entrega de premios, que tuvo lugar el jueves 4 de mayo.

Cuando llegó la fecha, cogí el tren y para la capital.

 

 

 

Así viví como finalista la gala de los Premios 20Blogs (XI Edición)

La tarde en cuestión, en Madrid, mientras me duchaba y afeitaba (¡un rojo que se ducha!), escuché en RNE una entrevista a Melisa Tuya (desde 33:28), periodista, animalista, coordinadora de blogs en 20Minutos y miembro del jurado, sobre los premios.

 

Ya en el Caixa Forum, el lugar del evento, en parte porque llegamos con tiempo de sobra, y en parte para salirme un poco del meollo (no me van las aglomeraciones) y poder ver aquello desde fuera, cruzamos una estrecha calle y nos pedimos un vino sentados en la única, minúscula mesa plegable que tenía el bar de enfrente en la acera. Café Vertical, se llama.

Hablo en plural porque me acompañaban Marta, mi novia, y su hermana Elia, a la que le pilló en Madrid por esas fechas y quiso apuntarse.

Allí estábamos, contemplando cómo lo que en principio eran unas pocas personas se iba convirtiendo en un grupo considerable, cuando se nos acercaron Miguel Ángel Revilla y Jesús Cintora, seguramente huyendo también de la multitud.

Revilla me saludó y le comenté: «Te han nominado a político mejor conectado o algo así, ¿no?»

Él me contestó sacando un viejo Nokia: «si yo soy el mejor conectado, ¿qué llevará el segundo? ¿Un cuerno?».

Nos hizo mucha gracia, y a partir de ahí estuvimos hablando unos veinte minutos. No voy a entrar en detalle porque entiendo que era una conversación privada, pero hubo comentarios de Rajoy, Rivera, Espinar o Cifuentes (algunos de los cuales asistieron a la gala, luego os cuento).

También participó en la conversación Cintora, aunque él estaba más pendiente de su móvil, un aparato un par de siglos más moderno que el de Revilla.

El anterior presentador de Las Mañanas de Cuatro alabó la elocuencia de nuestro amado presidente leyéndonos del móvil el siguiente titular: «Rajoy aconseja a los jóvenes “mirar hacia otro lado cuando hay que hacerlo”». Más risas.

Me preguntaron qué hacíamos allí, les expliqué el motivo y se interesaron por el nombre de mi blog y el de los otros dos finalistas de Actualidad, pero ninguno les sonaba de nada.

La gente suele ponerse nerviosa cuando está junto a algún famoso, pero a mí no me afecta, así que hablé con ellos como si los conociera de toda la vida. Marta flipaba, y eso que ya me conoce.

Venga, os cuento otra anécdota: no me acuerdo de cómo salió el tema (bueno, sí me acuerdo, es que no lo quiero decir), pero estábamos hablando de ropa: los que visten de tiendas caras, los que no… Entonces conté lo de la entrevista de Risto Mejide a Rufián (otro que estuvo en la gala), que Revilla no había visto, y el de Cantabria nos aseguró que sólo compra ropa una vez al año, en el Corte Inglés, porque los únicos trajes que le quedan bien son los de «Emidio Tukki» (lo pronunciaba así). Nos lo dijo abriéndose la chaqueta, enseñándonos la marca. A lo torero.

 

 

Esto se dio porque Revilla vino con su puro a nuestro rincón y empezó la conversación. Jamás he acudido a saludar ni a pedirle un autógrafo o una foto a nadie, tampoco a aquellos a los que admiro, ni siquiera cuando los he tenido al lado, como a Arturo Pérez-Reverte. Aparte de que no soy nada mitómano (de un escritor o un músico, lo que me interesa es su obra), no me gusta molestar. Si todo el mundo hiciera lo mismo, esta gente no podría ir por la calle.

De hecho, mientras estábamos allí charlando, se acercaron al menos tres personas. Tres en veinte minutos. Uno de ellos, un hombre que pasaba por la acera y que sin mediar palabra le extendió la mano a Revilla cuando este le estaba diciendo no sé qué a Cintora. Revilla, paciente, aguantó la interrupción, le dio la mano y contestó a las preguntas que le hizo el hombre, del tipo: «¿qué tal por los Madriles?» A mí esto me parece una falta de educación.

Distinto fue el caso de otra finalista (lo sé, porque luego la vi dentro, pero no recuerdo su blog ni la categoría) que cruzó la calle y aprovechó una pausa en la conversación para preguntarle muy educadamente a «don Miguel Ángel» si podría hacerse una foto con él. Luego se marchó pidiendo perdón por la interrupción y dándonos las gracias (a nosotros también, imagino que pensaba que íbamos juntos).

Cuando la chica se fue, el presidente de Cantabria se sorprendió de que se hubiera referido a él por su nombre («siempre me llaman Revilla»).

Marta propuso echarnos una foto y puse yo más pegas que Revilla, que no puso ninguna. Pero aquí está.

 

 

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Con Elia, Revilla y Cintora antes de la gala de los Premios 20Blogs

 

 

Vino a nuestra esquina Arsenio Escolar, el director de 20Minutos, acompañado del periodista Ángel Calleja, a avisar a Revilla de que ya era hora de entrar. Le preguntó qué hacía allí, si estaba admirando el jardín vertical de la fachada del Caixa Forum o qué.

Es espectacular. Para un paisano de Murcia, acostumbrado a que las lechugas crezcan en el suelo, esto de un jardín vertical de más de veinte metros de altura es algo impactante. Ya había visto otros, claro, pero no tan grandes.

Revilla contestó bromeando que en aquel mural veía «Cantabria infinita», y empezó a dar nombres de lo que deduzco que eran lugares de su tierra que yo, en mi ignorancia, desconozco: «Allí está el no sé qué, y eso de allí es el no sé cuántos», decía, señalando y moviendo los brazos.

Estuve a punto de pedirle a la camarera que me trajera lo mismo que estaba bebiendo él, pero era tónica.

Sé que Revilla es un personaje que no cae bien a mucha gente de izquierdas, que le llaman cuñao (palabra que empieza a perder sentido, por saturación) y demás, pero a mí nunca me ha dado mala impresión. Le veo ciertas semejanzas de carácter con Arguiñano, otro con el que no me importaría tomarme un café.

El ratillo que conocí al presidente de Cantabria me pareció un tío cojonudo, simpático y llano. No puedo decir otra cosa. Y mis acompañantes opinan lo mismo.

 

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Jardín vertical en la fachada del Caixa Forum (Madrid). Crédito: verticalgardenpatrickblanc.com

 

 

 

Conozco a Olga y a los directores de Democresía

Olga, una de las lectoras y comentaristas habituales de Vota y Calla, que se había apuntado a acompañarme a la gala, me llamó para avisarme de que iba a llegar tarde. Como ya nos apremiaban a entrar, dejé su nombre en la puerta y pasamos nosotros tres.

Revilla hizo lo propio, apagando antes su puro mediante la operación de cortarle la humeante cabeza con una guillotina. Una revolución de bolsillo.

Había un fotocol justo en la puerta, en la parte que da a la calle, otro en la parte de dentro, y un tercero bajando las escaleras, ya en la sala donde sería la celebración posterior a la gala. Intenté no detenerme en ninguno, pero no hubo manera. Fotos, fotos, fotos

 

Mientras nos avisaban de que ya podíamos acceder al lugar de la gala propiamente dicho, me crucé con el periodista Dani Aparicio. Acababa de entrevistar, casi de forma obligada, plantándose literalmente de un salto delante de ellas, a las chicas de Todas Gamers (finalistas y posteriores ganadoras de la categoría de Videojuegos, que alegraban aquello con sus risas y sus pelos de colores), y andaba buscando desesperadamente otra víctima.

Aquello me recordó al instituto, cuando el profesor iba a preguntar la lección y todos apartábamos la mirada, esperando que no nos tocase. «A ver si alguien me mira a los ojos», le escuché. Y me ofrecí a echarle una mano.

 

Mi actuación estelar, desde 02:20

 

Hablamos bastante más rato de lo que se ve aquí. Me preguntó qué insinuaba con lo de su rollo con el director de 20Minutos, le aclaré que no iba por el tema sexual (o sí); me comentó que conocía mi blog, lo puse en duda, me aseguró que, al ser miembro del jurado, se había leído todos los blogs finalistas…

60 blogs son muchos blogs. Imagino que cada miembro del jurado se habrá centrado en los de su categoría. Dani, por ejemplo, se habrá enfocado en los blogs de videojuegos.

Lógicamente, en la edición tuvieron que cortar mis desvaríos, ya que aparte de los concursantes de este año, había personalidades, ganadores de años anteriores y miembros del jurado. Creo que en el vídeo no hablamos ni una docena de finalistas.

 

Después me encontré con los compañeros de Democresía, finalistas en mi categoría, que me reconocieron («Tú eres Vota y Calla, ¿verdad?»). Nunca les había visto en fotos, sólo la De en forma de libro de su logo.

Son una pareja curiosa. Ignacio, muy alto, viste y habla de manera más informal, dentro de su corrección. Ricardo, más bajito y con traje, y aparentemente más serio.

Les confesé que pensaba que iban a ganar ellos. Venían de conseguir el Bitácoras, y es una circunstancia que se ha dado a menudo, un blog que gana uno de los dos concursos y a continuación se hace también con el otro.

Y que son buenos.

Le pregunté a Ricardo por la repercusión que tuvo llevarse el Bitácoras, y me explicó que se notó mucho a nivel de tráfico (creo que me dijo que habían duplicado visitas).

Hablamos de la diferencia entre nuestras páginas: en Democresía trabajan varias personas, son algo más parecido a un periódico, mientras que yo soy el único administrador y redactor de Vota y Calla, excepto por unas pocas colaboraciones esporádicas (dos en todo 2016).

Cuando me estaban diciendo que su web no se posiciona en una ideología determinada, llegó Olga, acelerada porque ya pensaba que no llegaba a tiempo. Me dio unos efusivos abrazos que a punto estuvieron de tirarme al suelo, y ahí se interrumpió la conversación con los amigos de Democresía.

A mí también me hizo mucha ilusión conocerla en persona al fin, después de más de dos años (he comprobado que me dejó su primer comentario en el blog en enero de 2015).

Es una tía apasionada, echá pa’lante, casi excesiva, en el buen sentido de la palabra.

No dudó en acercarse a hablar con Pablo Iglesias, presentándose como miembro de la Comisión de Garantías de Podemos Leganés. «¡Coño, esto es como una inspección de Hacienda!», bromeó Pablo, cuadrándose. Después estuvieron unos minutos intercambiando impresiones.

 

 

 

La entrega de premios

Pasamos a la sala donde se entregaban los premios, llena a reventar; nos costó encontrar cuatro asientos contiguos.

No estaba nervioso. No sé por qué, pero no tenía la sensación de que fuera a ganar. Eso no quiere decir nada, tampoco imaginaba que iba a ser finalista y mira, me llevé una buena sorpresa cuando el jurado hizo pública la lista en abril. Y otras veces tengo la sensación de que sí, de que voy a llevarme el premio (o de que algo va a salir bien) y sucede todo lo contrario.

Os lo digo sólo para que tengáis una idea de cuál era mi estado de ánimo, y porque soy un rollero que, si puede contar algo en treinta palabras, para qué va a decirlo en tres.

 

Lo bueno es que las categorías iban por orden alfabético, así que Actualidad era la primera.

Presentaron a los finalistas al estilo Óscar de Hollywood, mostrando una captura de pantalla de nuestras webs en una pantalla enorme. «Los finalistas son…»

 

  • Democresía
  • La Réplica – Periodismo incómodo
  • Vota y Calla

 

Un lector me preguntó por qué pusieron el subtítulo de La Réplica (Periodismo incómodo), y no el de Democresía (Revista de actualidad, cultura y pensamiento) ni el de Vota y Calla (No te metas en lo que SÍ te importa). No tengo ni idea, imagino que es porque los compañeros replicantes están registrados así en la Blogoteca de 20Minutos.

 

Cuando salió la cabecera de mi blog, Olga soltó un grito de apoyo que hizo reír a algunos asistentes.

«Y el ganador es… Democresía».

Premio totalmente merecido. Disfrutadlo, chavales, pero ¡a ver si dejáis algo para los demás!

Quién sabe, tal vez el año que viene vuelva a ser finalista. Puestos a pedir, me gustaría mucho coincidir con Javi, de Nueva Revolución.

Aunque antes, en septiembre, llegan los Bitácoras. Ya os pediré ayuda, que ahí son imprescindibles vuestros votos.

 

Siguieron anunciando a finalistas y ganadores por categorías. Confieso que no conocía ni a la mitad, pero es que hay temas de los que no tengo ni idea: Deportes, Motor, Belleza, Videojuegos…

 

Verónica Dávila, la directora de Moobys (una web de cine y televisión), se emocionó al escuchar su nombre y subió a recoger el premio entre lágrimas.

Ana Belén, de Alquimia Sonora, dio grititos y saltó abrazada al presentador, al más puro estilo groupie. Muy propio, tratándose de un blog de música.

Felicidades a ambas.

 

El videoblog de Amigos Ingleses se llevó el premio de los premios, el mejor de los veinte ganadores. Cinco mil euritos. Five thousand turkeys.

Al dar su speach de agradecimiento, Phillip Bartlett desplegó un acento inglés tan marcado que al principio pensé que estaba de coña. Pero no.

Phillip nos recordó a Dominic Monaghan, el actor que hace de uno de los hobbits, compañero de Frodo en las pelis de El Señor de los Anillos.

 

Imagen Phillip Bartlett Amigos ingleses, ganadores Premios 20Blogs XI Edición, 2016, 5000 euros, Dominic Monaghan

Phillip Bartlett, de Amigos Ingleses (izquierda)

 

En su blog, Isabel y Phillip se dedican a enseñar inglés. No los conocía porque soy prácticamente bilingüe y no me hace falta (ejem), pero he estado curioseando y la verdad es que realizan un trabajo estupendo.

Enhorabuena, pareja. Premio merecido.

 

 

Mal perder

No sería yo si no criticara un poquito, así que allá va: no aplaudí (qué malote) cuando le dieron el premio de Medio Ambiente a Productor de Sostenibilidad. Y es que este hombre, un tal Alberto Vizcaíno, ha despotricado contra este concurso (y contra los Bitácoras) cada vez que no le han dado el premio a él, despreciando el trabajo de otros participantes y yendo de víctima, cargando contra los patrocinadores, el jurado y prometiendo que no participaría más en esas pantomimas, pero olvidando su promesa con cada nuevo certamen.

Ahora se lo han dado y claro, lo ha recogido muy contento, y ya los Premios 20Blogs son lo mejor del mundo.

Pues no me caes bien, tío.

 

Algo parecido ha hecho este año (aunque con muchísima más gracia y talento, eso hay que reconocérselo), Ana Mata, que participaba con su blog El Marketing Today en la categoría de Humor. En esa entrada que os enlazo, Ana comete varios errores en lo que a las bases se refiere, pero no tuve tiempo en su momento de señalárselos, y ahora ya me parece algo tarde.

En cualquier caso, dejando aparte sus confusiones, si ya conocía esas bases de las que reniega antes de apuntarse, ¿a qué vienen esas quejas? Por no mencionar que son una falta de respeto para los finalistas de su categoría.

Como ella misma lo pregunta al final, le respondo: sí, Ana, con todo el cariño, lo tuyo es una pataleta.

 

 

Los presentadores, Óscar Martínez y Lucía Villalón

Los presentadores de este año eran Óscar Martínez y Lucía Villalón. A él ya lo había visto por la tele, es un tío muy alto y grande, un armario con pinta de ser el hermano americano de Emilio Aragón.

La chica no me sonaba de nada. He buscado y parece que es periodista deportiva, tal vez sea por eso.

El peso de la gala lo llevó Óscar. No digo que ella estuviera allí como las azafatas de la Fórmula 1, pero fue sólo un apoyo.

Y el presentador… pues bueno. Soltó chascarrillos entre que un premiado se iba y otro bajaba a recoger su estatuilla, pero el suyo es un humor muy blanco para mí. Contaba chistes del tipo: «ha venido gente de todas partes hoy: de Asturias, de Valencia… incluso alguno ha venido de su casa». Je.

No es mi estilo. Me va más el humor negro, transgresor, canalla, mordaz…

Pero tuvo un gesto que me gustó. Se detuvo un momento a beber agua, y dijo: «es agua del Canal». A un metro de Cifuentes.

También estuvo acertado en la autocrítica, al señalar el «centralismo» que había llevado a que los tres blogs finalistas de la categoría Mi Ciudad fuesen de Madrid.

 

 

El humorista, Raúl Pérez

Para animar el cotarro se llevaron a Raúl Pérez. Este me sonaba más, creo que lo vi en algún programa de José Mota. Confieso que hubiera preferido que repitiese David Broncano, pero el elegido no lo hizo nada mal.

Vino bien su intervención a mitad de la gala, para oxigenar y evitar que resultase demasiado pesada (sobre todo para los que, desde el minuto uno, ya no nos jugábamos nada).

Sus imitaciones son muy buenas. Me sorprendió la de Echenique, por lo lograda y porque normalmente los imitadores se limitan a copiarse unos a otros, siendo pocos los que sacan personajes nuevos.

En cambio, el monólogo en el que iba intercalando las imitaciones fue algo más flojito. Hizo algunas bromas como «la anchoa de banda» (Revilla, claro), o «el bus-tamante» (hablando del tramabús) que, en fin…

Recurrió a un par de chistes manidos, como destacar la multitud de cosas que se le echan ahora a los gin-tonics. Pero es excusable: en una actuación de quince minutos, a no ser que seas un crack, es difícil no pisar algunos lugares comunes.

Uno de los momentos en los que más se rió el público fue cuando imitó a Pedrerol, el del Chiringuito (la versión de Sálvame para el público masculino; ambos formatos son exactamente iguales). Dijo que no le gustaban los becarios y jajá, jajá. Yo no entendí nada. Vamos, entendí por el contexto que a Pedrerol no le gustan los becarios, pero no sé a cuento de qué venía eso.

Estas cosas me hacen sentir un poco outsider. Miré alrededor y pensé que seguramente se podrían contar con los dedos de una mano (incluyendo a mi novia, ya sólo quedaban tres dedos) los presentes que no sabíamos de qué estaba hablando el doble de Pedrerol ni podíamos cantar la letra de Despacito.

También se rieron mucho cuando le dijo a Rivera (sentado con los demás VIP en primera fila), que la gente lo confunde con un comercial de Tecnocasa.

 

 

 

Políticos conectados

Sabía que este año daban el premio a los «políticos conectados», por su actividad en las redes sociales, pero no tenía ni idea de que iban a acudir al acto, y mucho menos que iban a acudir todos.

Los premiados fueron: Cristina Cifuentes (PP), Ángel Gabilondo (PSOE), Pablo Iglesias (Podemos), Mónica Oltra (Compromís), Albert Rivera (Ciudadanos), Gabriel Rufián (ERC), Aitor Esteban (PNV), Carles Campuzano (PDC, la nueva marca de Convergencia) y Miguel Ángel Revilla (¿Alguien sabe, sin buscarlo, de qué partido es Revilla?).

Hago un inciso para apuntar que el premio de Gabilondo está un poco metido con calzador, porque no lleva él su cuenta (como tampoco la llevan Rajoy, Susana Díaz o Pedro Sánchez).

Acompañando a los premiados estaban, y me dejo unos cuantos: Pablo Casado (PP), Begoña Villacís, Fernando de Páramo e Ignacio Aguado (Ciudadanos), Joan Baldoví (Compromís), Noelia Vera (Podemos)… Aquello parecía La Sexta Noche. Como le escuché susurrar aun enaltecedor del terrorismo sentado detrás de mí: «una bomba ahora y arreglamos España».

Otra que desfiló por allí fue Irene Lozano, la excepción magenta. Me refiero a que fue la única que dejó UPyD y que, en lugar de ponerse la chaqueta naranja como todos sus excompañeros de partido, se marchó al PSOE, haciendo un viaje inverso al de Rosa Díez.

Sin duda, todas estas personalidades políticas le dieron notoriedad a una gala donde Vota y Calla ha sido finalista, y quieras que no, eso son visitas y más visibilidad. Al menos los políticos han servido por una vez para algo (ya, estoy generalizando, pero es que me tienen harto. Unos más que otros, sí, pero harto).

 

 

Vota y Calla, el mejor blog de Estilo, Moda y Belleza

Voy a frivolizar y hacer de Pretty and Olé, el blog que ganó la categoría de Moda y Belleza, para opinar sobre el aspecto de unos políticos a los que nunca había tenido tan cerca (nota: no he leído nunca Pretty and Olé ni ningún otro blog de moda; supongo que lo que hace María Rodríguez, la bloguera de P&O, no tiene nada que ver con esto, pobre):

 

Pablo Iglesias nos sorprendió por la estatura. Ya pasó por mi lado cuando la marcha del 31E, pero entonces había tanta gente que apenas si podías ver más allá de tus narices.

No sé por qué, pero lo imaginábamos más bajito. Tal vez influya su postura, los panfletos de derechas le llaman «el Chepas»: es verdad que va extremadamente encorvado, se diría que está a punto de embestir a alguno de esos pseudoperiodistas, que le incitaría con el periódico a modo de capote, con la intención de clavarle el estoque hasta la empuñadura.

La americana le sentaba como a mí (por eso fui con mi chupa, bastante que me puse camisa), se notaba que tampoco está acostumbrado a llevarla. Parecía que se la habían dejado caer encima desde un tercer piso.

 

Albert Rivera. Con él nos pasó lo contrario que con Pablo Iglesias. Menos alto y con menos planta de lo que parece por la tele. A este hombre le quitas las hombreras del traje y se queda en na.

Y como sé que algún discípulo de Monedero me lo va a preguntar: fui al baño pero no vi a Rivera allí, no sé si fue muchas veces ni el rato que pasó dentro en cada ocasión.

Sí me crucé con el tal Páramo, que se hizo un pequeño lío al salir, en plan Pepe Viyuela.

 

Gabriel Rufián. No acabo de entender el aura de guaperas que algunos han querido darle, a no ser que haya pegado un bajón importante desde que pilló el sillón de diputado. Es menudo y rechoncho, y llevaba unos pantalones de pitillo que le hacían parecer una albondiguilla (o una butifarra, por hacer el símil con productos de la tierra).

 

Mónica Oltra mejora bastante en persona, creo que la televisión no le hace justicia (o hace mucho que yo no veo la tele, que también puede ser).

 

¿Qué tal? ¿Cambio de categoría en los premios 20Blogs del año que viene? ¿No? OK, OK, vuelvo a lo mío.

 

 

Selfies, ¿hasta cuándo?

El final de la gala fue un poco tonto. A ver, no soy demasiado objetivo porque estoy hasta las narices de la moda de los selfis. ¿Es que no se va a pasar nunca?

 

imagen selfie gala premios 20Blogs, Iglesias, Oltra, Rivera, Revilla, Rufián Esteban, Gabilondo, Cifuentes y Campuzano

20Minutos.es

 

 

Me gustaría aprovechar una anécdota sin mayor importancia para hacer una reflexión sobre la excesiva familiaridad entre políticos y periodistas.

Al entregarle el premio a Pablo Iglesias, Escolar le preguntó algo sobre Whatsapp, y el líder de Podemos le respondió lo que es sabido, que en su partido usan Telegram y que «solamente a ti te contesto por wasap».

El problema es que esto es más que una broma. Políticos y periodistas se tratan como colegas constantemente, y no sólo por redes sociales. Comidas, viajes, regalos…

Ya he visto ejemplos de este compadreo otras veces, y el día de la gala lo corroboré por la forma en que Revilla y Cintora hablaban del asunto antes de entrar, o por la evidente confianza entre ambos, o la manera de hablar con Arsenio Escolar cuando vino a por ellos (lo que os he contado antes).

Esto es un error, un tremendo error. Un periodista tiene que ser alguien incómodo para el poder, no su amigo.

En España ocurre todo lo contrario, y así estamos como estamos.

Os dejo una cita de un periodista estadounidense que lo explica, desde dentro, mucho mejor que yo:

 

 

El reportero icónico del pasado era el outsider total, el francotirador. Muchos de los que entraban en la profesión tendían a oponerse al poder y no estar a su servicio, no sólo por ideología, sino también por personalidad y disposición (…)

Esto ha cambiado. Tras la adquisición de las empresas mediáticas por las mayores corporaciones del mundo, la mayoría de las estrellas de los medios son bien remunerados trabajadores de conglomerados, sin diferencia alguna respecto a otros empleados. En vez de vender servicios bancarios o instrumentos financieros, trapichean con productos mediáticos en nombre de la empresa en cuestión. Su camino profesional está determinado por la misma métrica que define el éxito en este tipo de entorno: la medida en que complacen a sus jefes y satisfacen los intereses de la compañía.

(…)

Muchos de los periodistas influyentes de EEUU son en la actualidad multimillonarios. Viven en los mismos barrios que las figuras políticas y las élites financieras para las que aparentemente ejercen la función de perros guardianes, asisten a las mismas recepciones, comparten círculos de amigos y colegas, sus hijos van a las mismas escuelas privadas de élite.

(…)

Los periodistas ricos, famosos y con acceso a información privilegiada no quieren trastocar el statu quo que tan generosamente les recompensa. Como todos los cortesanos, anhelan defender el sistema que les concede privilegios y desprecian a todo aquel que ponga este sistema en entredicho.

(…)

En la actualidad, para muchos de la profesión los elogios del gobierno al periodismo «responsable» —por seguir instrucciones suyas sobre lo que se debe publicar y lo que no— son una divisa de honor. Esta sería la verdadera medida del declive del periodismo de confrontación en Estados Unidos.

 

Snowden. Sin un lugar donde esconderse (Ediciones B), Glenn Greenwald

 

 

Claro que, en España, un país en el que entre la separación de poderes no cabe ni un folio de canto, donde el gobierno controla y presiona a fiscales, jueces y policías, tampoco podía esperarse más del periodismo.

¿O quizá nos vemos obligados a tragar esta insalubre tortilla de poderes revueltos precisamente porque el periodismo no cumple su labor de vigilancia? ¿Qué fue antes, el corrupto o la gallina? ¿A qué huelen los peperos que no roban?

 

 

Cóctel de celebración

Volvimos a la sala anterior con más hambre que el perro de un ciego, que se dice en mi pueblo. Pero a estos saraos hay que venir cenado, porque van sacando bandejas con tapas, pero es mucha gente la que quiere pillar algo y nunca hay comida suficiente. Coges una cuñita de queso, la bandeja continúa su camino, a los diez minutos pasa otra bandeja, no te da tiempo a coger nada, diez minutos después pasa otra, pillas una minihamburguesa (de esas de un bocado), y así.

Además, mi cuñada no come nada que arroje sombra, así que la pobre tragó más aire que otra cosa. A la dificultad de cazar algo de las bandejas voladoras (qué paciencia la de los camareros), había que contar con la suerte de que la tapa en cuestión no llevara carne. Misión casi imposible.

De todas maneras, comparado con otros eventos similares en los que he estado, 20Minutos se portó, estuvieron saliendo bandejas durante un buen rato, con lo que se evitó el vergonzoso espectáculo de ver a la gente dándose codazos y empujones por una loncha de jamón o una croqueta. Y bebida podías pedir la que quisieras sin esperar, tenían barra libre.

—Y coño, era gratis. Que a todo le tienes que poner pegas.

 

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Marta, Olga y yo, celebrándolo (todas esas copas no eran nuestras, mamá)

 

Vi al hijo de la bloguera de Pequefelicidad, web ganadora en la categoría de Blogosfera, subido a hombros de su padre, concentrado en alcanzar algo oculto al final de sus fosas nasales. Una vez conseguido su objetivo, se apoyó con las dos manos en la cabeza de papá, para no caerse.

 

Fui a darles la enhorabuena a los compañeros de Democresía. Sólo un momento, que estaban muy solicitados. De hecho, a la mañana siguiente escuché a Ricardo en Las Mañanas de RNE.

Estos chicos son profesionales, saben muy bien lo que están haciendo. La noche que les entregaron el premio, en vez de salir a quemar Madrid para celebrarlo, se dedicaron a enviar notas de prensa para conseguir entrevistas como esa.

Yo me hubiera ido a bailar funky.

 

Olga, como hiciera con Pablo Iglesias, se acercó a hablar con Ángel Gabilondo, que había sido decano en la UAM cuando Olga era profesora y al parecer se acordaba de ella (no me extraña).

Estuvo un buen rato hablando con el hermano de Iñaki, tanto que pensamos en ir para allá en plan salvar al diputado Ryan, pero cada vez que mirábamos, el del PSOE parecía estar divirtiéndose, así que nos concentramos en encontrar cosas sin carne para Elia.

Cuando volvió Olga a nuestro grupo, aprovechándose de la debilidad de mi cuñá, que había bebido mucho y comido poco, le tiró sutilmente los trastos, susurrándole al oído galantes requiebros del tipo «¡ven pa’cá, cordeeeera!».

Nos reímos, estuvo bien, y mira que no me suelen gustar estas cosas. No nos quedamos hasta el final porque al día siguiente teníamos que madrugar, pero aun así se nos hizo la una. Nos fuimos cuando comenzaba la batalla de sables de Star Wars que Dani Aparicio montó entre la pareja de ganadores, incluida al final del primer vídeo que os he puesto arriba.

Al recoger las cazadoras del guardarropa, la última carcajada: la vieja chupa motera de Olga, de cuero, pesaba más o menos lo mismo que Marta, kilo arriba, kilo abajo.

 

 

Cena con Lectoras Sin Mordaza

Aproveché el viaje y me quedé todo el fin de semana en Madrid, que son cinco horas de tren.

El sábado tenía cena con Olga y Su, miembros del club de Lectores Sin Mordaza o Desamordazados, que el nombre varía según me pille el día.

Olga nos llevó a un pequeño restaurante de Lavapiés donde en ocasiones hacen talleres de «atadoras». A ver si adivináis a qué me refiero.

Se llama El dinosaurio todavía estaba allí. Es un restaurante gay-friendly, que se dice ahora. Pequeñito, acogedor, y la dueña es un encanto de mujer.

Estábamos en la puerta cuando Olga apareció con su moto Honda no sé qué de no sé cuántos cilindros (se ve que estoy puesto en el tema del motor). Una moto gorda, decimos en Murcia los que confundimos a Valentino Rossi con un diseñador de moda.

Al poco de entrar llegó Susana (Su). Al igual que Olga, también está en política con los morados. Nos explicó que lleva la contabilidad en Podemos Carabanchel-Latina («el círculo más grande de España») y forma parte de Ahora Madrid.

Fue hilarante e indignante a partes iguales conocer de primera mano anécdotas sobre las actuaciones (nunca mejor dicho) de PP y Ciudadanos en los plenos.

Y es que nos estuvieron contando un poco sobre los entresijos de la política. Por un momento temí que Marta se aburriera, que estos temas no le van, pero qué va, hablaban muy clarito… Casi siempre: Olga, que es Formadora de la Secretaría autonómica de Feminismos y LGTBI, nos salió con el heteropatriarcado cis, y Su contraatacó con la gentrificación.

Creo que fue por consejo de Su que pedimos un vino… de Madrid. Al principio, Marta y yo nos miramos en plan uf, pero dejamos de lado los prejuicios, como debe ser, y le hicimos caso.

Así llegó a la mesa un Caramulo tinto, Denominación de Origen Vinos de Madrid. Su tenía razón, y de que no estaba demasiado malo dará fe el hecho de que nos bebimos dos botellas (entre cuatro).

Nota: a pesar del nombre, la bodega no tiene nada que ver con Álvarez Cascos.

 

Su me regaló un pin de apoyo a la moción de censura, como este que luce Wyoming:

 

 

Como he dicho antes, conocerlas en persona me hacía tanta ilusión como ir a la gala. Está bien eso de ponerle cara y voz a quienes leías con una voz interior neutra. Susana llegó a Vota y Calla más o menos al mismo tiempo que Olga, su primer comentario es de febrero de 2015. Y ahí siguen, las tías. Qué paciencia.

A partir de ahora, leeré a ambas de manera totalmente distinta, como ya me pasó tras comer con Vicente. Y pronto espero poder quedar a tomar algo con David.

La pena es que, por diversos motivos, al final no pudieron venir Celia, Mara y Alicia, que también viven en Madrid. Como el año que viene me van a dar el premio, aprovechamos y la liamos gorda todos los que se quieran apuntar.

Hablando de liarla…

Ya habíamos terminado de cenar, cuando a Olga le dio por hacernos una demostración de bondage (sí, de eso iba lo de «atadoras») en la mesa del restaurante, tomándome como conejillo de indias. Su, con buen criterio, le sugirió que esperara a atarme las manos después de haber pagado, pero a ver quién frenaba a Olga ya. Con una destreza y velocidad inauditas (yo, con media botella de vino en el cuerpo, no me ato así ni los cordones de los zapatos), me inmovilizó las muñecas en postura de rezo, y cuando me di cuenta me había pasado la cuerda por el torso y tenía las manos a la espalda. Por un momento pensé que me iba a colgar de la viga del techo («no te vengas arriba, Olga»).

Me sentí como un corderillo a punto de ser esquilado y balé para darle más consistencia al personaje. Como es lógico, todos los del local estaban atentos al inesperado espectáculo. Soltábamos paridas y el «público» se partía de risa.

Uno de los tíos de la mesa de atrás dijo que le daba morbo; la chica de otra mesa nos pidió una mordaza para su pareja, que a veces habla demasiado; circuló por allí un folleto de BDSM…

 

Caminando de regreso al hotel, mientras recordábamos las mejores jugadas de la tarde-noche, Marta me hizo fijarme en que no había podido evitar dar la nota a pesar de estar en Madrid, fuera de nuestro círculo. Tiene la absurda idea de que a veces me excedo cuando salgo de fiesta, que me gusta llamar la atención y animar la reunión.

Pero ya habéis visto que no, que esto fue cosa de Olga. Yo soy una víctima, traté de resistirme. Hay pruebas gráficas que me absuelven: Marta lo grabó todo. «Luego le chantajeas», dijo Su. Ten amigas pa esto.

 

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Captura de pantalla del vídeo en El dinosaurio de Lavapiés

 

 

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    29 sin mordaza

    1. Me alegro enormemente de tu paso por la Gala de los Premios, Salva. No has pillado el primer premio, pero who cares? La cuestión es que estuviste allí, y gracias a esta entrada, he podido vivirlo a través de tus palabras; me hubiera encantado intercambiar algunas palabras con Revilla, Cintora, la foto con Iglesias y, por supuesto, conocer a Olga.

      Queda pendiente ese café en algún lugar perdido entre Murcia y Alicante!

      -David
      PD: Pelazo tienes!!

      Responder
          1. Don David, psssssst…

            Mientras Don Salvador se piensa la respuesta al señor mosqueao de la corbateja y está entretenío, le voy a decir un secreto: el pelambres ese usa una cosa que se llama champú y un condicionador de esos.
            Un poco rarito sí que es, porque los hombres-hombres de toda la vida, nos lavamos la boina tós los veranos pa deshauciar a las liendres y con eso vamos aviaos.

            Mire usted, que aquí lo traigo: https://baladring.wordpress.com/2017/05/06/1412/#comment-415

            Twitter: @AlPijoTos

            Responder
            1. Debe ser el agua de Murcia, que debe ser igual de milagrosa que el agua de Lourdes. Cuando me acerque por allí rellenaré varias garrafas.

              Responder
      1. ¡Gracias, David!

        A Olga y a Su, que es otro personaje digno de conocer.

        Y ese café, de este año no pasa.

        P. S. Dejad lo del pelo ya, que voy a tener que cambiar el subtítulo del blog a “Porque yo lo valgo”, ¡jaja!

        Twitter: @vota_y_calla

        Responder
    2. Insisto: como escribidor de relatos no tienes precio. A ver para cuando tu autobiografía de “Vida y milagros de un pelazo, a un señor murciano pegado”.

      Un beso a Marta.

      PD.- No madures, Salva, que madurar te sentaría como una alopecia.

      Responder
    3. Gracias “tío”, no sé si me caes bien o mal, no te conozco. Me ha gustado tu crónica y lo mismo me animo a hacer la mía. Veo que hay cosas por explicar.

      Al sarao me invitaron como finalista y no suelo rechazar oportunidades de beber y cenar gratis. Me encontré un premio que no esperaba y que dejó de hacerme ilusión, como has leído en mi blog, cuando el jurado consideró que el mejor blog de medio ambiente era un canal de youtube sobre bonsais. En el año que pude constatar que estaba sufriendo censura activa y ataques por empresas a las que molesta lo que escribo.

      De todos modos, si te remontas en mi blog verás que el origen de mi participación en ambos concursos es poder despotricar con conocimiento de causa.

      Me encontré con el reconocimiento en la edición en que el mío no era el el mejor de los blogs finalistas. Recogí el premio agradecido (una decisión valiente para quienes saben lo que implica) pero la palabra no es contento. Por una vez me estuve calladito.

      ¿tú que hubieses hecho?

      Responder
      1. Hola, Alberto.

        Antes de nada, pedirte perdón si te he podido ofender, que no era mi intención. Es más, no imaginé ni por un momento que esta entrada pudiera llegar a la pantalla de tu ordenador (o de tu móvil, o donde sea que leas esto).
        Yo leí tus artículos sobre los premios de otros años porque soy un friki de la lectura, y Medio Ambiente es una de las pocas categorías del concurso que me interesa.

        Que no te moleste lo de «tío», ya habrás visto que escribo como hablo, no tiene ninguna maldad.

        Y por supuesto, no me caes mal ni bien, yo tampoco te conozco. Era una manera de decir que no me gustó tu actitud respecto a los premios.

        Dicho esto, y agradeciéndote el buen tono en la respuesta (lo último que querría es entrar en una polémica por esto), puedo contestar a tu pregunta, pero insisto: sin ánimo de polemizar.
        La respuesta es clara: no me habría presentado. Por coherencia.
        Aunque me queda un resquicio de duda, y son esos ataques y esa censura empresarial que denuncias, y que desconozco porque no aportas más datos. Imagino que si este año te han dado el premio, es que cesaron esas presiones.

        Un saludo, y te reitero mis disculpas si te ha sentado mal ese párrafo de una entrada, por lo demás, algo frívola y gamberra.

        Twitter: @vota_y_calla

        Responder
        1. Por supuesto Salva, ni ofende ni nos vamos a poner a polemizar, o sí.

          Siguiendo en el tono frívolo y gamberro te diría que la coherencia está sobrevalorada, pero lo cierto es que superada la rabieta inicial, me dí cuenta que no podía seguir cabreado y cavando mi agujero con un post sobre por qué el milenario arte del bonsái no es un tema ambiental o por qué un canal de youtube no es un blog… me volví a presentar por aparecer en la lista como una alternativa a otros contenidos “ambientales”. El “señor mosqueao de la corbateja” se gana la vida intentando explicar a las empresas que hay una legislación ambiental que cumplir, cómo hacerlo para que resulte en un beneficio económico… todo bastante complicado si no nos tomamos (consumidores, medios de comunicación, políticos, empresarios…) el medio ambiente en serio.

          En cuanto a tu resquicio de duda, tienes todo documentado en el blog. En la entrada que enlazas se explica que los patrocinadores de esa edición eran afectados directos por los contenidos de mi blog, donde no me callo sobre las campañas de publicidad verde de empresas que nos mienten con las emisiones de los vehículos que venden, que pretenden ponerse como salvadoras del planeta cuando su modelo de negocio es que consumamos sin parar envases de usar y tirar… Sobre la censura… es fácil tropezarse con ella si no escribes para hacer amigos y estás en la lista negra de las organizaciones que más pasta gastan en publicidad, formación especializada en comunicación ambiental… Pero siempre nos quedarán los blogs.

          Por cierto, las herramientas de publicar blog son instrumentos de conversación distribuida. Si enlazas un blog desde otro lo normal es que se avisen entre ellos y den la oportunidad al enlazado de entrar al trapo.

          Nos leemos, cordialmente.

          Twitter: @alvizlo

          Responder
    4. Hola Salva!!!
      La verdad es que un pingback que me ha saltado de un enlace a mi blog y me ha echo caer por aquí y aunque “me des cera”, tengo que decir honestamente: bravooooo.

      No te conocía y me has hecho que lea este post y otros tantos y eso que no eres de mi nicho joder!! Jajaja…

      Mira, llevas razón en una cosa: he tenido una pataleta y mal perder, porque como bien dices “si ya sabes a lo que vienes, por qué participas”.

      Dentro de esto y de asumir esta parte de culpa, quiero decir que las bases (quizás no me las sé, todas y es la primera vez), me molesta que no está claro el peso que tiene el público vs al jurado… Bueno, sí que está claro, que es ninguno, pero entonces, por qué te hacen compartir?

      También me fastidia, como marketer que soy, que no interaccionen en ninguno de sus canales a pesar de hacerles promo, pero bueno, que no entro porque seguramente llevas razón y al final, pensé que teníamos la mínima oportunidad y me fustró no ganar… puede ser… y es…

      Respecto a lo de la falta de respeto al resto de concursantes, eso sí que no: ante todo, respeto a todo el mundo, porque tiene mérito hoy en día escupir letras en cualquier plataforma y exponerte al mundo… Mi máximo respeto. No pretendía ofender a nadie, simplemente hacer un artículo guasón (que así es como yo escribo), sobre mi opinión de este concurso, que no tiene que ver con los participantes.

      Por coherencia, como dije, no me volveré a presentar a estos premios ni a ningún otro porque me dan pereza (especialmente todo el proceso de registro y votación) por faaaavor: una de usabilidad, gracias!!

      Te agradezco el “toque”, porque sí, muchas veces necesitamos que nos digan: no llevas razón… por eso yo lo preguntaba en mí blog, aún sabiendo que jugaba en terreno amigo…

      Dicho esto, que no me enrollo más: tío, me has flipado! y ya tienes una lectora más. Enhorabuena por el premio.

      Un besote compi!!

      PD: Una curiosidad marketer… cómo llegaste a mi blog, si no eres el perfil de lector habitual que tengo? ;D

      Twitter: @Matatweet

      Responder
      1. ¡Hola!

        Juer, Ana, te lo has tomado tan bien que ahora me siento culpable. Salva malo.

        Muchas gracias por los elogios, y bienvenida. Me encantaría que te dejaras caer de cuando en cuando por aquí, me gusta cómo escribes, y no lo digo por devolverte el ramo. La cosa fue, y así respondo a tu postdatagunta, que busqué en Google «Premios 20Blogs» y ahí estaba tu entrada, arriba de la lista, en la pole de Google. Y eso que la acababas de publicar, todavía no había comentado nadie en ella. Empecé a leerla y me la bebí de un trago, hasta el final, y luego la releí más despacio.

        Me sorprendió gratamente, porque normalmente los blogs de marketing digital, o como se llame lo que hacéis, suelen ser más sosos. Y el tuyo era todo lo contrario. Quizá por eso me dio rabia que el fondo del artículo fuese una reacción negativa por no haber llegado a la final.

        He leído muchos blogs de ese tipo, de los que enseñan a manejarse con las webs, porque cuando decidí arrancar con Vota y Calla no tenía ni idea de nada de esto. Creía que WordPress era una agencia de prensa y Blogspot, una publicitaria. Me costó sudor y sangre, y aún me cuesta a veces. Soy un tecnonegao.

        Si no hubiera sido por páginas como Ciudadano 2.0, Vota y Calla no existiría. Una pena no haber descubierto la tuya entonces.

        Hablando de mi ignorancia digital: ¡claro, un pingback! Tiene sentido. Imagino que a eso se refería Alberto con lo de «instrumentos de conversación distribuida».

        En lo de la dificultad de las votaciones, te doy toda la razón. El otro día me lo dijo un lector, que tiene mérito haber sido el blog más votado de la categoría, porque es un engorro, o como diría una tal Ana: «Votar en esa plataforma es similar a soportar una patada en el estómago mientras masticas cristales».

        Como te lo preguntabas en tu entrada, te digo. Según las bases, el jurado tiene en cuenta los siguientes criterios:

        • Calidad literaria
        • Actualización
        • Comunidad creada en el blog
        • Adaptación a las posibilidades del medio blog (esto no sé lo que es)
        • Diseño y originalidad

        Peeeero estoy convencido de que también valoran los votos de los lectores (a fin de cuentas, forzando un poco la cosa, incluso podría entenderse que está incluido en el apartado «comunidad creada en el blog»).

        Si me permites un consejo, yo me replantearía presentarme el año que viene, aquí y a los Bitácoras. Aunque me estoy metiendo en tu terreno, opino que al final, aunque no ganes, estos concursos te dan visibilidad. Esa ha sido, al menos, mi experiencia. Y es gratis.

        Tal vez a vosotros, que sois expertos en SEO y tenéis enchufe en Google, no os haga falta, eso ya no lo sé, pero puedes hacer lo que tú misma planteas: apuntarte al concurso y esperar. O un término medio entre eso y la inmensa currada que os habéis pegado este año.

        Hace poco llegó a mis manos un artículo antiguo de Cristina Fallarás, Elogio de la trampa en los premios, que trataba de los concursos literarios (de los que empiezas hablando en tu entrada). Ese es mi tema. No los premios, que todavía no me ha dado por ahí, sino la literatura: cuentos, relatos, tal vez un día una novela…

        La conclusión del artículo viene a ser que, para un autor que quiere ser leído, es positivo presentarse incluso a los premios en los que no cabe ninguna duda de que están amañados, como el Planeta.

        Un abrazo, y gracias de nuevo por tomarte mi crítica con tanta elegancia.

        P. D. ¡Que no gané, jaja!

        Twitter: @vota_y_calla

        Responder
        1. Querido troll, no me digas que te sientes culpable porque entonces te me caes enterito hijo!

          Te aseguro que según los criterios del jurado, deberíamos haber ganado, porque tenemos una comunidad de la leche en el marketing today, actualizamos todos los días y es algo súper novedoso dentro de este mundillo, peeeeeeero lo de la calidad literaria quizás falla, ya que hablamos de lo que nos da la gana y como nos da la gana…

          No se puede gustar a todo el mundo… lo asumo, lo acepto y lo escribo 100 veces en una pizarra.

          Eso sí compañero, lo de presentarme a los premios sigo con mi cabezonería de no hacerlo: no porque sea maga del SEO, que no lo soy, ni nada… ya tenemos el backlink (el enlace potente desde 20 minutos) que nos vale, así que no quiero más porque es un sepelio y martirio para los usuarios…

          Pues eso, que sigo diciendo que es como masticar cristales mientras te patalean!!!

          Twitter: @matatweet

          Responder
    5. Bien relatado, Salva, muy divertido. Reconozco y me reconozco en las cosas que describes, incluyendo tu calificación de ‘casi excesiva’ (acertada sin duda, sobre todo cuando me acabo de bajar de la moto y/o llevo media botella de vino). Pero jomío, si hubieras visto las cosas que pasaron en la fiesta después del gin-tonic, jejejejejejeeeee. Eso sí que fue excesivo.

      Sólo una puntualización: Gabilondo fue decano de Filosofía y Letras cuando yo era PROFE en la UAM, no estudiante. Y era Rector cuando yo empecé mi transición. Por eso se acordaba de mí, y me dio recuerdos para mi ex-mujer, que sigue siendo siendo profesora en el mismo sitio al día de hoy.

      Un beso de tu comadre, compadre. Y otro a Marta.

      Y dale recuerdos a la cordeeeeeeeeeeeeeraaaaaaaaaaaaaaa, de mi parte, porfa. :-D :-D

      Responder
      1. ¡Juasss! Con el arsenal que llevabas, me puedo imaginar cualquier cosa. Ya me contarás por privado.

        Sí, sí, me lo dijo Marta anoche cuando leyó la entrada, lo iba a corregir esta mañana, perdona. Ya está.
        No sé por qué lo puse así, porque sabía que conociste a Gabilondo cuando eras profesora (profesor). Igual porque aparentas menos años de los que tienes ;)

        Abrazos de la cordera. Dice que ha visto el vídeo y que se te da muy bien.

        Twitter: @vota_y_calla

        Responder
    6. Hola!!

      Por fin he tenido tiempo de leerlo todo. Genial Salva tu relato. Aunque te olvidaste de contar que con la de sitios guapos que hay en Lavapiés, Olga nos llevó al menos indicado para tomar un buen gin tonic (de hecho no sé de donde sacaron la tónica), que Marta y tú vais a pensar que en la capital no saben hacerlos!!!. Creo que fue una venganza por no dejarte esposar…

      Me encantó conocerte y descubrir que existe Marta y que además es estupenda.

      Tenemos que repetir.

      Un besazo.

      PD: Lo del pelazo es por el agua de Madrid, admítelo…

      Twitter: @Nochevieja63

      Responder
      1. Sí, Olga iba con tanta ansia que se sentó en el primer antro que vio. ¡La botella de ginebra no tenía ni dosificador!
        Normal, estaba seca, sólo llevaba media botella de vino entre pecho y espalda…

        No me dejé esposar, pero me dejé poner un collar de perro. En público. ¡Arf, arf!

        Todavía nos acordamos de tu temeraria afirmación sobre que las mejores paellas se comen en Madrid (por el agua). ¡Anda ya! :P

        Twitter: @vota_y_calla

        Responder
    7. Muy buena entrada Salva. A mí, como comenta David, también me has hecho vivirlo. Una pena no haber podido estar por allí, pero ya sabes que a la próxima que te acerques a la capital me pones voz a mí también y si te animas podemos hacer competición de pelazo, que yo también tengo buena melena :P

      Me alegra que disfrutaseis al menos y el premio ya llegará, hay mucha competencia pero dicen que lo bueno se hace esperar. Un abrazo y a seguir deleitándonos quitándote la mordaza.

      Twitter: @beingcelia84

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