Borges en el gimnasio

 

Hoy me quito la mordaza para ilustrar por qué debemos estar prevenidos ante los prejuicios. No lo hago desde una hipotética superioridad que no tendría razón de ser: os cuento un caso reciente en el que me equivoqué de plano.

 

 

Borges en el gimnasio

 

Está ese tío con el que coincido de vez en cuando desde hace unos meses. Un conocido lejano. Treinta años, estilo pijete, polo Burberrys a punto de reventar, marcando pectorales y brazos de gimnasio; pantalón Salsa que sólo se sabe que es vaquero por el color, porque podrían ser perfectamente unas mallas; cejas depiladas, peinado con tupé, a la última.

Serio, comedido. He estado a punto de escribir «rancio». Y es que las pocas veces que habíamos hablado costaba sacarle las palabras, era más de monosílabos.

Además, da la casualidad de que se parece a uno de los tronistas de Mujeres y Hombres y Viceversa (lo pongo a veces a la hora de la siesta, como si fuera un documental), el que hace poco le leyó una de sus poesías preferidas (ejem) a una chiquilla con pestañas meibelín efecto big bang garras de oso. Para declamar a trompicones su poema predilecto, el guaperas seguía el texto del libro con el dedico; muy tierno.

Con estos mimbres, mi cabeza formó por su cuenta un perfil de Burberrys: superficial y cortito, interesado únicamente en su aspecto, la ropa, la pasta y las tías. Lo podía asociar con culturismo, nunca con cultura.

Y sin embargo, poco a  poco he ido cogiendo confianza con él y resulta que el tío escondía un bagaje literario que para mí lo quisiera. Le hables del autor o el libro que le hables, lo ha leído y además tiene una opinión perfectamente fundada.

Al parecer, su parquedad se debía solo a su carácter: es tímido.

 

 

Prejuicios

 

Lo mío tiene más delito, si cabe, porque yo mismo sufro este tipo de prejuicios a menudo. Aunque el verbo «sufrir» es excesivo: no me importa lo más mínimo.

Cuando salgo por ahí de vinos, no soy precisamente discreto, hablo con todo dios, hago reír a la gente y a lo mejor me da por levantar a alguien en hombros o bailar en el techo del coche de un colega, yo qué sé.

Los que sólo han conocido esa faceta han tomado la parte por el todo y se han creado una imagen que no se corresponde con la realidad. Creen que soy un vivalavirgen, no se figuran que parte de mi tiempo libre lo pase leyendo o escribiendo, y les costaría creer que codirijo una empresa desde hace diez años. Y no, no es un grow shop.

He hablado de facetas, me gusta la palabra: todos tenemos varias caras, como esos dados que se usan para jugar al rol. Somos casas con múltiples habitaciones (algunos, otros son un loft sin amueblar), que mostramos de manera selectiva. Unos sólo ven la biblioteca, a otros únicamente les permitimos entrar al salón donde hacemos la fiesta. Muy pocos alcanzan el grado de confianza que les permita tener las llaves y cotillear por toda la vivienda, a placer, entrando hasta la habitación de la plancha el día que está todo revuelto.

Me ha quedado una metáfora un pelín paulocoelluda, ¿verdad? Probemos con un ejemplo tomado de la vida real:

Hace poco hubo una fiesta de aniversario de un pub de la zona, donde se juntó fauna de todo tipo. Entre las personas con las que alterné esa tarde, estaban los que me han conocido sólo de vinos, y otros con los que me he abierto un poco más.

Al escuchar la conversación con uno de estos últimos, que se interesaba por las novedades en mi objetivo de meter la cabeza en el mundillo literario, alguien del primer grupo dijo, en tono jocoso: «Ah, que tú escribes?¡Jajaja! Mayka, escucha, que el Salva escribe! Anda que vaya lo que escribirá éste…». Supongo que pensará de mis cuentos que deben de ser una mala copia de los de Bukowski, pero con muchas faltas de ortografía. Si un día los publico y descubre que en ellos predomina la ternura y la nostalgia, me mirará como yo miré a Burberrys cuando me habló de Blaise Cendrars.

Al hilo de esto, recuerdo una anécdota con una chica del instituto. Estábamos unos cuantos en la cantina, y ella preguntó si determinada palabra llevaba o no tilde. Nadie lo sabía con seguridad, excepto yo, que suspendía de cuatro en cuatro. Se lo aclaré y se lo tomó a cachondeo, se partió de risa, qué gracioso eres. Pero en esa ocasión, para variar, no estaba bromeando.

 

 

Es cierto que los prejuicios en muchos casos dan en el clavo. Si ves a alguien con un brazo como tu muslo, deduces que se pasa al menos catorce horas semanales en el gimnasio. Y como el tiempo de ocio que nos deja a la mayoría este sistema capitalista es muy limitado, a menudo hay que elegir: o trabajas dorsales o cultivas la mente. El que dijo lo de mens sana in corpore sano seguro que no pasaba diez horas diarias, mañana y tarde, sometido al negrero de su jefe.

Pero los prejuicios también nos pueden hacer meter la pata hasta el fondo, como me sucedió con Burberrys.

 

 

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Imagen de cabecera tomada de Psicología y Fitness

 

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10 sin mordaza

    1. ¡Jajaja! Qué cabrón… Mira que lo pensé al escribirlo. El propósito éste de escribir con total sinceridad se va a acabar.

      Voy a poner otra excusa, también real: Hace un año se me estropeó la antena, y como en la tele hay más basura que otra cosa, y si quiero ver Salvados o Cuarto Milenio lo puedo hacer online, no la he reparado.
      Así, a veces se ve un canal, con suerte dos y otras ninguno, por lo que no puedo ponerme muy exquisito.

      Pero oye, Miguel, no seas prejuicioso, parece que no has aprendido nada con el artículo: ¿Quién nos dice que ese tronista de MYHYV no es un maravilloso rapsoda, aunque lea señalando con el dedo? xD
       
      P. D. Entrada patrocinada por Burberrys.

      Twitter: @vota_y_calla

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      1. En serio ves Cuarto Milenio? Yo lo veo por Internet, a la hora que me plazca y sin el bombardeo publicitario. Pero si te digo la verdad, se me está empezando a acabar la paciencia con el monólogo-adoctrinamiento final del presentador. Ayer se le fue la olla con el tema de la Prisión Permanente Revisable en un tono de venganza y ojo por ojo; sólo le faltó defender el linchamiento popular y quemarlos en la hoguera.

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        1. Sí, lo veo como tú, para no tragarme (tanta, que también meten) publicidad.

          Y escuchaba Milenio 3, y me bajo los podcast de Universo Iker.

          Su monólogo del final es de lo que más me gusta del programa (y encima pone de fondo a Pink Floyd). En cuanto a la prisión permanente, no coincido en absoluto con su postura, ya lo sabéis, pero pensaba que tú sí. Me alegro de que no sea así, que uno se va quedando cada vez más solo en esto (flipo con las reacciones al asesinato del niño Gabriel, pidiendo cadena perpetua y pena de muerte).

          Twitter: @vota_y_calla

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          1. En cuanto a la Prisión Permanente Revisable, todavía me estoy formando opinión, porque las dos posturas tienen su razón, así que estoy dividido. Sostengo lo que dije en su día, pero lo que no quiero es que se confunda (o se convierta) una sanción en una venganza. Es decir, que tenga su proceso judicial.

            Por otra parte, la PPR se carga todas las leyes habidas. Y por muy inhumano que sea el asesino, lo cierto es que, guste o no, tiene sus derechos. Negárselos sería caer en algo ya muy peligroso.

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  1. Buenas tardes:

    En mi opinion, todos prejuzgamos a las personas, sin conocerlas y lo que es peor, cuando las crees conocer, no terminas de sorprenderte, siempre hay algo nuevo, para bien o para mal, que te deja impactado.

    Gracias Salva. Una gran “parrafada”.

    Salu-2 a tod@s.

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  2. Últimamente estoy poco metida en el mundillo de la blogosfera, te sigo leyendo pero desde la sombra, sin apenas comentar, y ya no digamos de lo poco que escribo… ¡Malditas oposiciones! Gracias por acordarte de mí de todas formas el 8M :) Pero tu entrada de hoy me ha encantado tanto que no he podido resistirme a encontrar un hueco y dedicarte unas palabras.

    El tema de los prejuicios, por raro que nos parezca, tiene una función en el cerebro, en psicología se llama sesgo cognitivo y es una especie de “atajo” mental. Me explico: cuando acabas de conocer a alguien obviamente no sabes todo sobre esa persona, se podría decir que te falta información. Esa información tu cerebro la “rellena” o bien con experiencias pasadas o con tópicos aprendidos, dando lugar a los prejuicios. Si nuestro cerebro no usase los atajos y no hiciese esos apaños nos volveríamos locos procesando información. De modo que esto es, hasta cierto punto, “necesario”, siempre y cuando no lo llevemos a mayores, claro. Por supuesto, los prejuicios sociales son sólo una pequeña parte de los sesgos cognitivos y me atrevería a decir que son la parte más peligrosa. Un artículo donde se explica muy bien este fenómeno y con muchos ejemplos: [enlace].

    Volviendo a lo que nos has contado, que me voy por las ramas, en cuanto a los prejuicios creo que todos hemos sido víctimas y verdugos de ellos. Yo he pensado en unos cuantos prejuicios que he sufrido, empezando por los de género, que darían para hablar mucho, pasando por otros más absurdos, como cuando me fui de Erasmus a Escocia y el comentario general al conocerme era “cómo vas a ser española si eres rubia”. Y también me han venido a la mente ocasiones en las que yo he juzgado, a veces te sorprende que una persona X tenga estudios o cierto nivel cultural, por ejemplo.

    Un tema muy interesante sin duda y una ocasión para reflexionar. Pero sin fustigarnos, porque, como he dicho, es una herramienta de nuestro cerebro.

    Twitter: @izzarbe

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    1. ¡Izarbe! Qué grata sorpresa.

      He leído el enlace, y me ha llamado la atención el Sesgo de elección:

      «En el momento en que elegimos algo tendemos a ver esa elección con un enfoque más positivo, incluso si dicha elección tiene claros defectos. Tendemos a optimizar sus virtudes y minimizamos sus defectos.»

      Esto explica muchas cosas en política.

      Del efecto Dunning-Kruger nos habló Vicente hace un año.

      Y una vez leí sobre el efecto halo, pero aplicado a las cosas que compramos; el autor venía a decir que por causa de este efecto, el conducir un cochazo, por ejemplo, nos hace parecer mejores a ojos de los demás, nos pega parte de su encanto.

      Cómo vas a ser española si eres rubia y no tocas la guitarra, jaja.

      ¡Mucha suerte con esas oposiciones!

      Twitter: @vota_y_calla

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  3. No tiene nada que ver con tus entradas, pero pudiera servirte para tus “salidas”…

    Acabo de ver algo de Cmon murcia, y resulta que cuando tienes que explicar a Miguel de dónde procede el término “Tontódromo” vienes a concluir que era el apelativo que se daba a la Avda de Alfonso X El Sabio, porque en los bancos de la misma tonteaban las parejas de jóvenes “y jóvenas” del momento.

    Pues te traslado otro registro de observación, por si fuera el caso de que quisieras llevar a cabo alguna tesina, monográfico, etc sobre el particular.

    PASEO, prácticamente de idéntico trazado hasta hoy, es el corazón que hay entre los dos sentidos de circulación de la avda. que une Plaza Circular y Plaza de Santo Domingo.

    TONTODROMO = PASEO DEL TONTO, en el que paseo queda sin novedad, y se analiza por razones obvias t o n t o . Viene a definirse eufemística y delicadamente al aparato externo sexual femenino, popularmente conocido como c h o c h o. De agradecer, en todo caso, que se rechazara la denominación popular referida a esta raiz, alegando la posibilidad de herir algunas sensibilidades.

    CONCURRENCIA : Jóvenas de distinta procedencia geográfica, nivel socioeconómico y cultural medio, con cabida significativa para las universitarias y las emulantes de otros menesteres con vocación de situarse en la vida. La mayoría en edad de merecer, habían tomado el paseo, generalmente a la caída de la tarde, y era de público conocimiento lo que suponía la concentración demográfica femenina, y el carácter que tenía, de modo que lo demás se da por sobreentendido como base de esa simpática denominación tan oportuna para provocar, cuando menos, hilaridad por lo chocante e ingenioso de la ocurrencia.

    Debe no olvidarse la presencia frecuente de otro género de tonto, éste sin metáfora, que rondaba el lugar. Poco instruido en caminos amatorios, y con apariencia de no haberse encontrado nunca con un plato de “h´armonas”. De poca contención en el abordaje y de llegar a rápido resultado simplemente con el salto sobre la presa. Prescindimos de más consideraciones sobre este perfil porque “no pagaba entrada”.

    1968……… Nerón quemaba Roma, la falta de solidaridad con la ciudad de Murcia cuajó en que ésta no pudiera terminar la Rotonda (Plaza Circular)ni mejorar el alumbrado que afectaba al Tontódromo. Realmente la verdad estaba en que Nerón era cartagenero y se resistió a colocarse encima lo de cantonal.

    Ave.

    Cumplimentos para Miguel

    Cuando vayais a Murcia ya teneis un motivo para reir.

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