El PP, tras el escrache a ‘Mongolia’

 

Un grupo de violentos trata de impedir una representación de ‘Mongolia’ en el Nuevo Teatro Circo de Cartagena

 

El PP, tras el escrache a Mongolia

En la historia hemos visto muchas veces que un político irresponsable señala a alguien, hace acusaciones y una serie de violentos reproducen esas acusaciones de manera violenta.

El PP y la Iglesia habían multiplicado estos días los ataques a los humoristas. El incidente se produce tras una campaña sostenida durante días por líderes del PP de la región, como Pedro Antonio Sánchez o Joaquín Segado, en la que han acusado a los «supuestos artistas» de Mongolia de irrespetuosos y ofensivos.

En los últimos días, la revista satírica había sido señalada por los líderes religiosos fundamentalistas, en especial por el obispo de Cartagena, José Manuel Lorca, como autora de supuestos atentados contra los sentimientos más profundos de los creyentes.

La manifestación había sido convocada por la autodenominada «Plataforma Rosas Negras», a través de un pasquín en el que llamaban a una protesta en la puerta del Teatro Circo «por la profanación de la imagen de nuestra patrona».

También se convocó por Whatsapp, al más puro estilo «pásalo» de los antisistema del 15M.

 

La violencia verbal se transforma con facilidad en violencia física

Unas 500 personas esperaban fuera del recinto del teatro la llegada de los humoristas. Los exaltados llegaron a agredir físicamente a algunos de los pacíficos espectadores. Tras fracasar en su intento de boicotear la actuación, se sucedieron los gritos e insultos.

Los integristas católicos profirieron abucheos y gritos de «fuera», «viva Cristo Rey» o «viva la Virgen de la Caridad», además de graves insultos y amenazas que los asustados asistentes al acto sobrellevaron lo mejor que pudieron. Dentro había muchas personas que llegaron a temer por su integridad física.

La violencia y la agresividad demostrada por los viejos radicales llegó a tal punto que la policía se vio obligada a intervenir.

 

El PP y la Iglesia no lo condenan

Por su parte, el portavoz de la citada plataforma (que se autoproclama «meritada»), Antonio Casado Mena, se resistió a condenar el incidente. A cambio, arremetió contra Mongolia afirmando que «Ya está bien de dar lecciones de libertad de expresión. Por encima de la libertad está Dios» y que «el cartel era innecesario, en Cartagena hay un fervor muy grande con la patrona, ya que es uno de nuestros símbolos».

 
 
 
 

Je suis manipulateur

Así hubiera sido la noticia si la acción hubiese molestado al statu quo que defienden los grandes medios. Y no es una suposición, ni siquiera he tenido que imaginar: todas las frases del texto de arriba (título y titulares interiores incluidos) están tomadas de noticias del escrache a Felipe González y Juan Luis Cebrián en la Universidad Autónoma de Madrid. En la mayoría de los casos me he limitado a cambiar una o dos palabras, como escribir «viejos radicales» donde ponía «jóvenes radicales», o sustituir «Podemos» por «PP».

Y eso que me he valido sólo de medios que aún tratan de pasar por serios. No he recurrido a lo que escribieron panfletos del tipo OKdiario o Periodista Digital, por pudor.

Esta es una nueva prueba, la enésima (para el que quiera ver), de las distintas varas de medir, de la manipulación de nuestros medios de comunicación.

Si el escrache a González y Cebrián salió en todos los medios, que exageraron la supuesta «violencia» y usaron palabras nada inocentes («radicales», «antisistema», «alborotadores», «extrema izquierda»…) para definir a los participantes, abriendo telediarios y programas de radio y ocupando portadas, y después sosteniendo la noticia en el tiempo hasta la náusea; si con el escrache de la UAM lo hicieron así, digo, lo del fin de semana pasado contra Mongolia no ha salido en ningún sitio. Cuando digo «ningún», me refiero a los medios tradicionales, que son con los que se «informa» el 80 % de la población, esto es: la 1, la 2, Antena 3, Telecinco, la SER, la COPE, RNE, El País, El Mundo

Sólo se ha hecho eco la prensa local, como La Opinión o La Verdad, pero el tratamiento no tiene nada que ver con el dado al escrache a González y Cebrián. De hecho, es exactamente el opuesto: absuelven, nunca mejor dicho, a los «detractores» (así, sin adjetivos), desviando la culpa a los humoristas. Aquí no han salido en tromba políticos y sus periodistas a defender la libertad de expresión, como hicieron Rajoy, Rafael Hernando, Albert Rivera o Susana Díaz con González. Y es que por encima de la libertad de expresión están los intereses. Y el Ratoncito Pérez.

Esto es muy clarificador, porque los hechos son prácticamente idénticos. En un caso, González y Cebrián iban a dar una conferencia en la universidad; en el otro, unos artistas iban a representar su obra en el teatro. Tanto unos como otros se encontraron con un grupo de discrepantes. Y tanto en una como en otra protesta, hubo insultos, pitos y forcejeos.

Otra diferencia, además de la amplificación de una noticia y la ocultación de la otra: el intento de culpar a Podemos, que parece que esté ahí para servir de saco de boxeo. Unos insinuando, otros sin cortarse un pelo, como El País o Mario Jiménez (PSOE), que acusó a Iglesias de haber «señalado» a su jefe.

Y eso que desde Podemos no habían dicho nada previamente sobre la visita a la universidad de esos dos ejemplos vivos de lo que debe ser el socialismo y el periodismo, y tampoco estaba presente ninguno de sus concejales en el acto contra estos dos próceres de nuestra patria. Ay, si hubieran estado entre los alborotadores, como los políticos del PP en Cartagena…

Nadie ha señalado al PP o a la Iglesia por el acto contra Mongolia. Aunque para eso, la noticia tendría que haber salido en algún sitio.

¿De verdad este tipo de agravios comparativos no os hacen reflexionar a los biempensantes? Me sigo sorprendiendo cuando amigos y conocidos me dicen que exagero, que hay medios vendidos y manipuladores, claro, pero no la mayoría. ¿Que no? Todos los grandes, todos. Decidme uno que se salve (María).

No es casualidad que no se hagan públicas las agresiones a miembros de Podemos y a sus sedes (y van unas cuantas), y en cambio todos os acordaréis, seguro, del bombo que le dieron a la «brutal» paliza a la chica de VOX, con culpabilización de la izquierda incluida. O la victimización de Ciudadanos porque algún energúmeno rompió el cristal de su sede de una pedrada (pintadas y pedradas las han sufrido igual las sedes Podemos, pero no sale en la tele). O, más recientemente, la agresión al presidente de NNGG de Vizcaya.

Todo esto tiene una finalidad: dibujar a la izquierda como mala y violenta, y a la derecha como mártires indefensos.

Sois expertos en estrategia geopolítica venezolana, os sabéis de memoria hasta la marca de calzoncillos de Maduro, pero esos medios que te atontan no le dedican ni un minuto a las atrocidades de Arabia Saudí, Marruecos, Honduras, Méjico…

Despierta. Seas de derechas o de la izquierda generosa con el PP, deberías intentar abrir los ojos. Pero se está tan cómodo en la cama, ¿verdad?

 

Imagen de cabecera: Mongolia. Enfervorecido creyente agarrando por el cuello a un infiel para ayudarle a convertirse a la verdadera fe.

 

Primera parte de este artículo: Católicos contra mongólicos

 

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3 sin mordaza

  1. Efectivamente, el lenguaje y los adjetivos que se usan para acompañar las noticias para criminalizar a la izquierda no son inocentes. El discurso pasa por relacionar a Podemos con la polémica de turno. Recuerdo cuando hace un par de años como tanto el Telemadrid como en TVE intercalaban imágenes de ETA y de Podemos, hasta el punto de sugerir que están relacionados. La misma TVE que vetó durante más de un año a Pablo Iglesias, la misma que desde que el PP tomó el control en 2011 está cayendo en picado registrando la mitad de la audiencia en sus informativos que cuando estaba Zapatero.

    Curioso también que cuando hablan de la izquierda casi siempre tiene la palabra “radical” o “extrema” de coletilla, pero cuando hablan de la derecha todo es más suave, es el centro derecha, nunca la extrema derecha (salvo si quieren descalificar incidentes de nazis). El lenguaje parece inocuo, pero hace mucho daño, porque aleja a posibles simpatizantes de la izquierda, ya que al nombrar extremismos asustan al personal.

    Espero que los juzgados echen para atrás la denuncia de los integristas, porque si se les da pábulo veremos a los de Mongolia paseando una y otra vez por los tribunales como Zapata o Strawberry. Pese a que hay vídeos de Jiménez Losantos amenazando con un tiro a dirigentes de Podemos y diciendo burradas con su estilo particular, con él la fiscalía no actúa de oficio. De hecho las redes están llenas de comentarios racistas, sexistas y amenazas que cuando se dirigen hacia la izquierda desde la derecha no tienen consecuencias.

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  2. Salva, es maravilloso tenerte ahí. Me haces sentirme apoyada y validada en esta titánica lucha contra la brutalidad de los ignorantes. Gracias.

    Los que te quiten la razón nunca lo harán con verdades.

    Los que quieren callarnos no están vivos.

    Sonríe, porque ellos no pueden.
     

    Twitter: @OlgaBaselga

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  3. Rlph presidente 20/11/2016 a las 12:11

    Muy buenos dos artículos, nada más que añadir. Completos, con su crítica a la Iglesia, al poder, al periodismo haciendo ver sus contradicciones y como usan los medios para manipular. Enhorabuena.
     

    Twitter: @Pequeno_Raplh

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