Podemos y Ciudadanos, estrategias opuestas

Saludos, rehenes del bipartidismo. Hoy nos quitamos la mordaza para comparar las diferentes estrategias electorales de Podemos y Ciudadanos, dos partidos alternativos a los grandes monstruos que hasta ahora se repartían el pastel sin apenas competencia.

Diferencias entre las estrategias electorales de Podemos y Ciudadanos

Tras las elecciones andaluzas primero, y posteriormente tras las municipales y autonómicas del pasado 24M, he escuchado numerosos elogios a Ciudadanos. Lo suyo ha sido un éxito, dicen. Y tienen razón. Objetivamente, pegarle ese mordisco al bipartidismo no es nada fácil. Que se lo digan, si no, a IU o a UPyD (a VOX mejor no decirles nada, que creo que no están de humor).

Pero luego entran en escena los matices. Lo primero es aislarse del ruido; descartar, por incoherentes y fanáticos, al grupo de los que felicitaban a Ciudadanos por sus 9 escaños en Andalucía, mientras señalaban el «fracaso» de Podemos (un partido nuevo de verdad) por sus míseros 15 diputados. Me lo explique.

Eso respecto a las andaluzas, pero sobre las elecciones municipales también habría algo que decir. Después del resultado, repito, muy bueno para Ciudadanos, algunos los han calificado como la «tercera fuerza municipal de España». Además de a Albert Rivera, creo que se lo escuché con esas mismas palabras a Begoña Villacís, la candidata de la sonrisa Micralax.

 

Begoña Villacís Ciudadanos, sonrisa, humor

Naturalidad

 

Y ahí ya estoy menos de acuerdo, aunque la comparación entre los resultados de Podemos y Ciudadanos es complicada, incluso si dejamos de lado que estos últimos partían con mucha ventaja en cuanto a rodaje, capacidad financiera, tratamiento mediático, etc. No voy a eso, sino a que las estrategias electorales han sido muy diferentes.

 

Estrategia electoral de Podemos

A raíz del indiscutible éxito de Podemos en las europeas, fueron muchos los simpatizantes que vieron el cielo abierto, preparado para ser tomado por asalto en las próximas elecciones. Así, cuando los ideólogos de Podemos manifestaron su intención de no presentarse a las municipales con sus siglas, estos simpatizantes se llevaron una gran decepción. Temían que el incipiente partido pudiera estar perdiendo una oportunidad única que sería un grave error desaprovechar.

Yo no lo veía así, ya lo dije en su momento. Me parecía que Podemos no debía precipitarse, era demasiado pronto para presentarse bajo sus siglas en los más de 8.000 ayuntamientos, el riesgo de patinazo era muy grande, y la campaña en contra, los dardos provenientes de izquierda y derecha, inmisericorde desde el primer día. No les hubieran pasado ni el más mínimo error, y no había infraestructura, tiempo ni capacidad para controlar a tanta gente. ¿Quién hubiera impedido que se colara en las listas cualquier indeseable dispuesto a cargarse el partido desde dentro, o un chupóptero más de los que infestan la cosa pública?

Además, de esa manera se reforzaba la sensación de que Podemos era algo distinto, que no se trataba de otro partido más ávido de pillar sillones cuanto antes. Querían el poder, sí, pero la pregunta era para qué, no para quiénes. Tenían un objetivo e iban a por él. Pensaban en grande y a medio/largo plazo, pensaban en las generales.

No obstante, entendía perfectamente y respetaba a quienes desde dentro de Podemos opinaban de manera distinta (excepto a aquellos que se les veía a la legua que les movía únicamente el ansia de conseguir su carguito).

Así, en Plaza Podemos se abrió un debate muy interesante mediante el que llegaron a concretarse varias propuestas de modelos «organizativos, éticos y políticos». Después de las votaciones preliminares quedaron dos con verdaderas opciones: los de Pablo Echenique, Teresa Rodríguez y Lola Sánchez (Sumando Podemos), partidarios de presentarse a las elecciones locales con sus propias siglas, y los de Pablo Iglesias, Monedero y Errejón (Claro que Podemos), defensores de la estrategia que finalmente adoptó el partido.

Había más diferencias entre ambos documentos. Por ejemplo, los de Echenique proponían que ciertos dirigentes se eligieran por sorteo (un disparate, desde mi punto de vista). Pero hoy vamos a ceñirnos al tema del artículo.

En este caso, se dio la casualidad de que mi forma de pensar estaba en sintonía con la de los fundadores de Podemos, pero aunque no hubiera sido así, les habría dado mi voto de confianza igualmente. Aquellos que habían logrado llevar a un partido nuevo, sin medios y con toda la artillería del sistema en contra a un éxito sin precedentes, se merecían poder seguir trazando el camino a seguir. «Pero Podemos es democrático y se hace lo que quiere la gente», me responderá alguien. Sí, es verdad, pero lo que quiero decir es que yo, democráticamente, les habría apoyado aun desde la discrepancia de criterio, para que los que habían llevado al partido hasta allí siguieran pilotando. Se habían ganado el derecho a equivocarse.

Lo mismo consideraron la mayor parte de los simpatizantes de Podemos: el equipo de Iglesias consiguió el 80 % de los votos.

La forma de actuar de Ciudadanos fue bien distinta.

 

Estrategia electoral de Ciudadanos

Se podría resumir en «lo quiero todo». Por el ansia y las prisas, cometieron infinidad de errores: se les colaron en las listas falangistas, racistas, imputados, fascistas… Han tenido que expulsar a 60 candidatos, debiendo incluso recurrir a 7 gestoras para que se hagan cargo de las candidaturas fallidas.

¿Imagináis que se hubiera presentado un antiguo militante de ETA por las listas de Podemos, aunque fuese en Villamatojos del Morral? Los medios habrían hurgado en la herida hasta abrir al partido en canal. Ya visteis la que armaron con la «beca» de Errejón o con lo de Monedero, y el doble rasero en casos mucho peores. Por ejemplo, Javier Nart, a quien el hecho de haber sido pillado con pasta en Suiza no le impide representar a Ciudadanos en el Parlamento Europeo. O Jordi Cañas, tertuliano de Intereconomía y 13TV que iba de número uno de Ciudadanos por Barcelona; fue obligado a dejar su escaño por haber sido imputado, investigado o como lo quieran llamar ahora, pero recolocado seis meses más tarde por la puerta de atrás como asesor del eurodiputado Juan Carlos Girauta, compañero de Cañas en las tertulias televisivas. Por cierto, basta haber visto unas pocas de sus intervenciones (contra Cañamero, por ejemplo), para darse cuenta de que el tal Girauta es incuestionablemente de derechas.

Ahora imaginad que esos casos hubiesen sido de Podemos, y decidme con la mano en el corazón (los muy de derechas, ponéosla en la cartera) si la repercusión mediática habría sido la misma. Pero Ciudadanos puede permitirse actuar así, ir a por todas, porque no está sometido al acoso y a al escrutinio milimétrico de Podemos, su nivel de exigencia es considerablemente menor. Siempre ha habido clases.

 

En la próxima entrada pondremos un ilustrativo ejemplo que me queda muy cercano sobre la estrategia electoral que ha seguido Ciudadanos.

Imagen de cabecera: Señor Brotes

 

Música: I want it all, de Queen

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9 sin mordaza

  1. Sigo tu blog desde hace algún tiempo. Coincido contigo en el enfoque general que sueles dar a los temas, pero no siempre en todas tus opiniones y posiciones. Y es precisamente por estas discrepancias que me resulta interesante seguirte, ¿qué interes tendría leer lo que uno ya cree saber?.
    No soy amigo de polemizar por cada punto, ni tengo en realidad tiempo para eso, pero en esta ocasión hay una frase que me ha llamado la atención y me gustaría entender tus razones.
    Me refiero a la frase: “los de Echenique proponían que ciertos dirigentes se eligieran por sorteo (un disparate, desde mi punto de vista)”. Yo si soy partidario de que parte de los órganos colegiados se elijan por sorteo, no así para cargos ejecutivos. Por ejemplo el comité de garantías o parte del comité de dirección, o como lo llaman en Podemos el Consejo ciudadano.
    Mis razones son:
    – facilitaría la participación en los órganos de direción de personas que por propia iniciativa nunca se presentarían a primarias.
    – estas personas aportarían a estos órganos colegiados la “visión de la calle” ya que se representarían solo a sí mismos y no a ningún grupo o corriente mas o menos organizado.
    – es mas probable que estas personas actuarían de forma independiente, ya que no le deben el cargo a ningún grupo o corriente organizada.
    – ya hay experiencias de elección por sorteo: los jurados en los juicios, las mesas electorales… Cada uno tendrá su propia opinión sobre el resultado de estas experiencias, el mío es que no van peor que si fuesen electivos.
    En resumen, opino que para avanzar en la democracia es necesario abrir nuevos cauces, mas allá de la democracia representativa. Un camino es la elección por sorteo de parte de alguno órganos colegiados. Otro sería abrir cauces de democracia directa, pero esto es un tema que requeriría una discusión separada.
    Me interesaría mucho conocer las razones de que consideres esto un disparate.
    Un saludo, y sigue quitandote la mordaza.

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    1. Ese es el espíritu, Bernat, y te lo agradezco. Hay gente a quien le «encantaba» lo que escribo, hasta que he pisado un callo o tocado una fibra sensible y he pasado a ser lo peor. Así, de un día para otro.
      Yo esas cosas no las entiendo, pero allá cada cual. En mi caso, por poner un ejemplo, admiro a Pérez-Reverte, me gusta mucho cómo escribe, y sin embargo hay multitud de cuestiones en las que estoy frontalmente en desacuerdo con él. Pero respeto que piense por su cuenta, y las discrepancias no van a hacer que deje de disfrutar con sus artículos.

      Entrando a lo que comentas, tal vez «un disparate» suene demasiado grueso. Seguramente en una segunda revisión lo habría suavizado, pero iba con prisas, ya veía que se me escapaba la semana sin publicar.

      Empiezo por aclarar, en relación al ejemplo que has puesto, que tampoco estoy a favor de los jurados.
      En cuanto al Consejo Ciudadano (el órgano de dirección), como le oí a Robe en una entrevista esta semana, las ganas son muy importantes. Si alguien no es capaz de presentarse a unas primarias por propia iniciativa, no es buena idea que le caiga el cargo del cielo.
      Por mi experiencia en las comunidades de propietarios, la diferencia entre la actitud y la gestión de los presidentes que se presentan voluntariamente, y de aquellos que son elegidos por sorteo, es abismal a favor de los primeros.
      También creo que los simpatizantes, militantes o como se les quiera llamar, la gente de Podemos, han de tener la opción de escoger entre los que consideren mejores. Privar a las bases de ese derecho, aunque sea «sólo» en un 25 %, no me parece acertado. Yo quiero poder elegir al conjunto de los que estime más capacitados para el puesto, no únicamente a 75 de cada 100. Y no todo el mundo vale para todo.
      En cuanto a tu tercera razón («es más probable que estas personas actuarían de forma independiente, ya que no le deben el cargo a ningún grupo o corriente organizada»), estoy de acuerdo, pero creo que se debe buscar esa independencia como se está haciendo, con otro tipo de política mucho más participativa que la de los viejos partidos y su disciplina de voto.

      No obstante, te agradezco que me hayas hecho replantearme el tema. Estos días le seguiré dando unas vueltas, y quién sabe, a lo mejor hasta sale un artículo de todo esto.

      Un saludo, amigo. Aquí seguiremos ;)

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  2. Justamente ayer, la presentadora de Espejo Público estaba entrevistando a Albert Rivera, y no veas la diferencia de trato. Siempre que entrevista a algún integrante de Podemos (o de IU) se muestra incisiva a más no poder y hurga por donde puede para encontrar alguna contradicción. Sin embargo, a los integrantes de Ciudadanos (o a los del PPSOE) los recibe siempre con una sonrisa de oreja a oreja y les hace preguntas fáciles de responder, sin adentrarse demasiado en el tema (y todo eso sin dejar de sonreír en todo momento).

    Es de traca. Mientras a Podemos no les dejan pasar un solo error, con Ciudadanos hacen la vista gorda. Solo hay que fijarse con Juan Marín, el que se presentaba para la presidencia de Andalucía, el cual ha pasado por el PP, PA y CIS-PSOE antes de meterse en Ciudadanos. Vamos, todo un chaquetero. ¿Te imaginas lo que habría pasado si un personaje así se llega a meter en Podemos? Buff….

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    1. Me da la impresión que tanto Susanna Griso como Ana Pastor (por ejemplo) cumplen con las órdenes que les dan desde arriba. Al menos, es lo que quiero creer.
      ¿Por qué a Ciudadanos se les dan masajes en los pies? Porque son de los suyos, porque es el partido de FAES, del IBEX 35, de la CEOE.

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  3. Perdón por no haber hecho acto de presencia en las últimas entradas, pero los estudios requerían todo mi tiempo. Para que luego los neoliberales digan que los de izquierdas no nos esforzamos y queremos vivir de la sopa boba.
    Buen artículo (cuál no??) y esperando que llegue la segunda parte. El tiempo pondrá a CEOEanos y Podemos en su sitio; de momento Colau y Carmena (aunque no son Podemos) están a punto de recibir la vara de mando, si no se tuercen las cosas y no hay tamayazos por enmedio. Algo está cambiando. Y por lo que he visto, hay muchísima gente desencantada por C’s por haber pactado con el PP en las alcaldías y por la ristra de falangistas y racistas que campan por el partido.
    Como he dicho antes, el tiempo pondrá a partidos y medios en su sitio.

    Un saludo,
    David

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    1. ¡Hombre, David! Cuando faltas se te echa de menos, no te lo voy a negar, pero lo primero es lo primero. Que no me puedas reprochar luego que has suspendido por mi culpa, ¡jaja!

      Ya han sido investidas las dos (Colau y Carmena). Qué bien.

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  4. Eso de pegarle un mordisco al bipartidismo, para ellos bien, para nosotros no cambió nada. Y para los que aún le quedaban dudas sobre si era de derechas, si TVE te elogia, por algo será.

    Sobre la estrategia de no presentarse a las municipales, estoy de acuerdo. Y visto el resultado, a ver si captan la idea de que lo que ha triunfado es la unión de la izquierda y para las generales toman nota.

    Pd: Me encanta que vayas metiendo cosas de Los Simpson en la artículos XD

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    1. Yo creo, Miguelón, que todo lo que sea restarle poder al PP y al PSOE (especialmente al PP), es bueno. Como con las empresas: mejor que haya competencia que no un monopolio u oligopolio. En ese caso, siempre sale perdiendo el cliente.

      Sí han cambiado cosas, y más que cambiarán. Es bueno que le vean las orejas al lobo y tengan que rivalizar, aunque sea obligados, aunque sea de cara a la galería, por ver quién es más transparente, menos corrupto… Que no vayan tan sobrados.

      Precisamente ahora empieza el programa de Carne Cruda sobre la confluencia de la izquierda.

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