Periodismo rápido, reflexión 0,0

Nos quitamos la mordaza directamente, no hay tiempo para saludos, la actualidad manda, la prisa nos corroe, ¡vamos, vamos!

 

Periodismo rápido, reflexión 0,0

Hoy sale a la venta el libro Manuela Carmena en el diván de Maruja Torres, basado en una serie de charlas y correos electrónicos entre la periodista y la alcaldesa de Madrid.

Aunque ya lo había adelantado eldiario.es (Maruja es colaboradora de ese medio), se ha empezado a hablar de él ahora, a raíz de la difusión de unas declaraciones extraídas del libro que vendrían a decir que Carmena se arrepiente de haber aceptado la propuesta de Pablo Iglesias para ser alcaldesa.

Digo «del libro», pero lo que han hecho la práctica totalidad de los periódicos es tomar la nota de prensa de EFE (que a su vez, la habrá recibido de la editorial) y publicarla tal cual. Esto es una costumbre que por muy aceptada que esté sigue sin gustarme.

Copio algunos de los titulares:

  • ABC: «Carmena: “Si pudiera rebobinar mantendría mi no inicial a presentarme a alcaldesa”»
  • El País: «Carmena: “Si pudiera rebobinar, no me presentaría a la Alcaldía”»
  • La Gaceta: «Carmena admite que no debió presentarse a las elecciones»
  • Lainformación.com: «Carmena se sincera: “Estoy desbordada, no soy feliz ahora y eso no es bueno”»
  • Expansión: «Carmena cuenta que no es feliz y que, si pudiese “rebobinar”, no se presentaría a las elecciones»
  • Público: Manuela Carmena: «Todo esto es absolutamente excesivo y me desborda; no soy feliz ahora»
  • La Razón: «Carmena ya se arrepiente de haber aceptado el cargo»

Etcétera.

No han leído el libro. Todos publican la misma noticia, la transcripción de la agencia EFE. En estas ocasiones, tanto nos da consultar un periódico que otro (El País y La Gaceta coinciden prácticamente línea por línea). La mayoría se limita a cambiar el titular (que es lo único que va a leer el grueso de los internautas, me temo), según las intenciones que tengan de atacar a Carmena, en la línea del acoso al que está sometida, tanto ella como Ahora Madrid, desde el primer día (literalmente, acordados de lo de los tuits de Zapata).

Este es el periodismo que sufrimos, copiar una nota de agencia (EFE, Europa Press…) sin contrastar (ni siquiera se han tomado la molestia de llamar a la autora del libro). Algunos están rectificando, haciendo mención a las matizaciones de Carmena y Maruja Torres, pero el daño ya está hecho, la bola va rodando. ¿Por qué no contactaron con ellas antes? La pregunta es retórica, claro.

Lo lógico, además de contactar con autora y entrevistada, es que hubieran leído el libro, como digo. Pero para hacerlo así tendrían que haber esperado a mañana o pasado para dar la noticia y ¿quién puede aguardar tanto en este mundo absurdamente acelerado?

Si la premura periodística les apremia demasiado, podrían haber adelantado la nota de agencia y ampliar la información después, tras una lectura sosegada del libro. En ese caso, deberían haberse abstenido de publicar titulares tendenciosos, basados en unos pocos extractos sacados de contexto. Porque ojo, por ejemplo, a cómo arranca Lainformación.com: «168 días al frente de la Alcaldía de Madrid y ya está cansada».

Aquí una nota de la autora del libro, enfadada con la «gentuza desinformada y malévola» que está aprovechando para manipular:

 

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Del Facebook de Maruja Torres

 

Y aquí un fragmento del libro compartido por ella misma, que sirve para ponernos en situación:

 

Imagen Maruja Torres, Manuela Carmena, libro, diván, cansada, alcaldesa, Madrid, dimitir, aclaración, manipulación, El País

Del Facebook de Maruja Torres

 

En cuanto a la protagonista de esta historia, Manuela Carmena ha aclarado que sus confesiones fueron hechas en el verano, cuando la prensa de derechas violentaba su intimidad, siguiéndola en sus vacaciones, mintiendo al respecto del dinero (privado) que supuestamente se había gastado en el alojamiento (La Razón la sacó en bañador en portada para dar esta noticia falsa), o asegurando que había cortado una flor en peligro de extinción (no es broma), flor que luego resultó no estar en la lista de especies protegidas. Doble fallo, ridículo espantoso en ambos casos. Da lo mismo, La Razón vive de las subvenciones, no de las ventas, no necesita parecer un medio serio. Y consiguieron lo que querían: que mucha gente se quedara con el ruido.

Como ahora: los titulares sensacionalistas ya han sido esparcidos, y los «gacetilleros» no van a volver a abordar con más profundidad la noticia, nunca lo hacen. Esto ya ha sido publicado, vamos a por otra porción de pizza para los lectores. Comida rápida, lectura rápida, reflexión 0,0.

Llamadme antiguo, pero aunque sea para criticarlo, acudiendo a él con la idea preconcebida de destrozar al personaje (pedir objetividad es ya una quimera), exijo que si alguien me va a hablar sobre un libro (o un programa electoral) lo haya leído. Qué menos. Pero a veces me encuentro solo en esto, la gente se conforma con la frase que le sirva de munición. La inmensa mayoría de las noticias se comparten en Twitter y Menéame por el titular, sin haberlas abierto. Como las balas, tienen un solo uso, rápido y sucio. Nadie examina una bala antes de disparar con ella, no se pone en la palma de la mano para ver su peso, se palpan sus contornos ni se levanta a la altura del rostro para estudiar detenidamente sus formas. Y por descontado, nadie vuelve a ella, nadie va a buscarla una vez disparada. Se tiene entre los dedos el tiempo justo para introducirla en el cargador, sin mirarla siquiera. ¡Plam, plam, plam, plam!

 

Música: La bala, de Calle 13

 

Imagen de cabecera: Adot.com

 

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6 sin mordaza

  1. Llámame desconfiado, pero cuando salta cualquier noticia que me llama la atención y valoro como posible objetivo para su manipulación, siempre, SIEMPRE me da por contrastarla con otras fuentes. Con esto de Carmena me ha pasado lo mismo, y ¡pam! en pocos minutos he averiguado que lo dijo en un contexto muy específico.
    Si yo lo hago, ¿por qué los periodistas “profesionales” no son capaces de dedicar 10 minutos a contrastar información y a dejar de hacer el ridículo frente al mundo?
    Es como lo del Faro de Vigo, que casi estaban justificando los asesinatos en la sala Bataclan porque el grupo que tocaba era Death Metal y en ese momento tocaban una canción que llevaba la palabra “Satan”. Ni el grupo era Death Metal (sólo llevaba la palabra “death” en el nombre), ni la canción estaba invocando al Maligno.
    Ascazo de país.

    Saludos desde el soviet,
    David

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    1. Saludos, David.

      Veo que también te sumas a las preguntas retóricas.

      No leí lo del Faro de Vigo, pero sí La Gaceta, que a su vez hacía mención a una noticia de Infovaticana (los comentarios de esta última son demenciales).

      Ya imaginaréis que el germen del artículo no estaba sólo en este caso en concreto, que tampoco me parece de los más graves. Es el nivel del periodismo, bajo, terrible, incluso en cuanto a gramática, ortografía, dicción en los telediarios… Son las prisas que les llevan a cagarla una y otra vez.
      Recientemente tuvimos el caso de Antena 3 y La Razón (cómo no) difundiendo la foto de un supuesto terrorista implicado en los atentados de París, que resultó que no era tal, se trataba de un burdo montaje con Photoshop. La Razón lo sacó incluso en portada. Luego pidió unas tímidas disculpas por Twitter (insuficientes, debiera haber rectificado también en portada), pero creo que Antena 3 ni eso. Y es muy grave, le puedes joder la vida a un tío con esto. Pero bah, qué más les da.

      Con idea de intentar echar el freno a esta insensata locura nacen medios como Ahora, no sé si habéis tenido oportunidad de echarle un vistazo. Hace poco lo compré en papel. El contenido me gustó, pero no acabo de hacerme al formato «sábana».

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    2. Perdon por la respuesta tan tardia:

      “Si yo lo hago, ¿por qué los periodistas “profesionales” no son capaces de dedicar 10 minutos a contrastar información y a dejar de hacer el ridículo frente al mundo?”

      Porque no les dejan. No es que les digan ‘no te dejo’. Es que les dicen ‘esto lo quiero para ayer’. O ‘lo quiero para dentro de 10 minutos’. Y si ya han pasado 10 minutos en hacer el titular, no quedan minutos para hacer bien el trabajo.

      Es la naturaleza de los recortes, que afecta a todas las industrias y a la del periodismo también. No es la culpa de los periodistas, que si no hicieran ‘así’ su ‘trabajo’, perderían el puesto; es la estructura de la empresa.

      (las mas de las veces)

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      1. Qué va, Ana, al contrario: ya que uno se toma su tiempo en escribir, me alegra que algunos artículos se sigan leyendo más allá de la semana de su publicación.

        Y en cuanto al estado del periodismo, pues seguramente tienes razón. Es más, sé que tienes razón, al menos en muchos casos. Y claro, a ver quién es el guapo que se planta cuando «tengo a trescientos como tú esperando en la puerta».

        Ahora está, además, la costumbre de pagar al periodista por clics recibidos, con las consecuencias desastrosas que estamos viendo, en lo que a titulares sensacionalistas y noticias falsas (pero atrayentes) se refiere.

        Twitter: @vota_y_calla

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  2. Algún día alguien explicará la satisfacción que le produce a la gente los ”laiks” o los ”retuises”. El día de los atentados de París se filtró en Twitter tanta noticia falsa que fue nauseabundo. Por suerte, con el tiempo, algunos aprendemos a sosegarnos y contrastar la información antes de darle a RT o compartir una noticia en una red social.

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