Periodismo de rodilleras

 

—Hay una huelga en Madrid…

—Ya, de limpieza.

—No… Bueno, sí (y es increíble que una sola botella haya generado tanta basura), pero no me refiero a esa, sino a la huelga de hambre que están haciendo unos chicos en la Puerta del Sol. El que más tiempo lleva, Jorge Arzuaga, empezó el 12 de octubre.

¿Huelga de hambre? Ni idea.

 

Periodismo de rodilleras

Diálogos similares al de arriba los he mantenido con multitud de personas durante los últimos días (la huelga de limpieza se ha desconvocado hoy). Cualquiera que no use las redes sociales, o que las utilice sólo para jijí-jajá, no tenía manera de saber de la huelga de hambre. Y eso incluye a un montón de gente; en mi opinión, a la mayoría de los españoles. Muchos sólo saben lo que ven por televisión, lo que cuentan los grandes medios… y estos únicamente han empezado a hablar tímidamente del asunto —y no todos— cuando Jorge llevaba ya 32 días sin comer, que se dice rápido. Más de un mes sin comer porque a este Gobierno ya no hay quien se lo trague, por hartazgo, porque su cuerpo no fue capaz de ingerir más corrupción y mentiras. Y es perfectamente comprensible, yo tengo náuseas cada día. Lo que estamos soportando con los ojos cerrados y la testuz baja es de récord. En cualquier país desarrollado (con la posible excepción de Italia, otra corruptocracia), hace tiempo que el Gobierno habría tenido que convocar elecciones anticipadas, Rajoy hubiese dimitido… En cambio, aquí han tenido la suerte, que es nuestra desgracia, de encontrarse sin oposición, con un PSOE debilitado que se está lamiendo todavía las heridas; el resto de la izquierda, desunida, arremetiendo con más inquina contra los de Rubalcaba que contra el PP; y además, una prensa mercenaria que los encubre y justifica.

Tal vez esta impunidad delictiva se deba a que nuestra democracia es joven y arrastramos aún secuelas y miedos del franquismo. Es posible. Lo que tengo claro es que gran parte de culpa debemos achacarla a dicha prensa, y lo peor es que están consiguiendo que lo aberrante se normalice: «Claro, son conservadores, así que disculpan y ocultan los delitos de la derecha, amplificando los de la izquierda». Pues eso no es periodismo, lo que hacen no merece ese nombre. Habría que inventar uno nuevo, son aparatos de propaganda descarada, más propia del «Ministerio de la Verdad» de 1984 que de una supuesta democracia.

Lo que se sale del guión, lo que puede molestar a sus proxenetas políticos, no interesa. Se silencia, se oculta, se censura, por qué no llamar a las cosas por su nombre. Los políticos y sus medios siguen con aquella antigua idea, «lo que no sale en TV no existe». Y esto, por desgracia, continúa siendo así para un número todavía muy grande de personas, como hemos dicho. Cada vez menos, si queréis que endulcemos la amarga taza de realidad con una gota de optimismo. Otra gota vendría de que a los medios, incluso a los que no son radicalmente de derechas, se les ha vuelto a ver el plumero. Si cuando Jorge y los demás lo dejen (dentro de poco, no es probable que dure mucho más), su gesta ha servido para que algunos hayan despertado y otros se hayan reafirmado en la convicción de que los grandes medios no tienen nada que ver con la verdad ni con el periodismo, que son simplemente empresas que se deben a sus dueños, y que al final por arriba siempre hay políticos, su sufrimiento no habrá sido en vano. Quizá Jorge haya dado otro paso para conseguir desenchufarnos, para que los medios sigan perdiendo una credibilidad que no les corresponde.

Pero no me malinterpretéis, hasta ahí llega mi optimismo, dos gotas en un inmenso mar de chapapote. En cuanto se vio que la cosa iba en serio, su lucha desapareció por completo de la televisión, abracadabra, y no ha vuelto a merecer ni un mísero minuto hasta esta semana, seguramente debido a la creciente presión por parte de las redes sociales. Lo que indigna aún más si cabe cuando asistimos estupefactos a la repetición en las tres ediciones diarias de los telediarios de todas las cadenas, de noticias de tanta relevancia como la de «la morcilla más larga del mundo». Gracias, gracias por abrirnos la mente con información rigurosa, veraz y charcutera.

Más decepcionante incluso es que no haya salido en Salvados ni El Intermedio, ni hasta el pasado miércoles en Carne Cruda. Era de esperar, y aun así parece que el cerebro o el corazón de los optimistas guarda siempre sin nuestro permiso una ración de esperanza. Digo que era de esperar que no informaran sobre la huelga de hambre porque La Sexta pertenece a un orondo señor cuyo ideal de periodista es Marhuenda. Ante esto, poco más que añadir; no hay más preguntas, señoría. Respecto a Carne Cruda… He de reconocer que mi pequeña ración de esperanza estaba depositada en este programa de radio. Pero sea dos o tres punto cero, supongo que sigue debiendo obediencia a Prisa, y donde hay patrón… Aunque Javier Gallego, su director, ya demostró que no se deja arredrar fácilmente, hasta el punto de que le echaron de RTVE por no plegarse a los métodos dictatoriales de la derecha, uniéndose así en la purga a Toni Garrido, Juan Ramón Lucas, Ana Pastor y otros periodistas íntegros. Sin embargo, por la razón que sea, esta noticia la ha descartado durante todo este tiempo. Quizá sea cierto que no le llamaba la atención y ha sido simplemente «selección informativa», no lo sé.

Sobre los medios en general, Jorge lo dijo mejor de lo que yo pueda expresarlo, en una gran entrevista que le hizo Isabel Galeote Marhuenda (una de las pocas que ha informado a tiempo, alguien que dignifica ese segundo apellido), en Clandestino, de Radio Campillo:

 

Nos han pasado información de que La Sexta tiene órdenes de no emitir nada de esto (…) Criticar esta situación de censura. Los medios de comunicación, como estamos viendo con otras instituciones y hasta el poder judicial, también están al servicio del poder político. Es un entramado mafioso (…) No vivimos en democracia, no somos libres. Vivimos en la dictadura de los mercados, donde los mercados todos los días “votan”, y los ciudadanos sólo votamos cada cuatro años y encima nos pueden mentir con sus programas electorales.

 

Mi opinión sobre El Intermedio y Salvados es clara: nos parecen muy «transgresores», libres e incómodos para el poder, pero no tienen autonomía para emitir nada que no cuente con el visto bueno de arriba. De arriba a la derecha, para ser más exactos. Y se lo permiten porque piensan que está bien darnos ocasionalmente el soma de Un mundo feliz para tenernos contentos, para que sigamos felices en Mátrix, con la ilusión de que vivimos en una democracia clara y transparente y que disfrutamos de pluralidad informativa. ¿Mejor eso que nada? Sí, mas siendo conscientes de lo que hay, con lucidez y sin confundirnos. Así no nos sorprenderemos si en el futuro a La Sexta le sucede lo que a Canal Nou, y los «periodistas» piden perdón por haber silenciado la huelga de hambre.

Aparte de Periodismo Digno y otros similares, pocos han cubierto la huelga. También Público, pero casi ninguno de los grandes. Por eso es tan grave el desmantelamiento de RTVE por parte del PP, porque hace 2 años la cadena pública sí estaría informando puntualmente de esta huelga. Es mucho lo que hemos perdido desde las últimas elecciones.

Sorprende igualmente que no hayan hablado de la huelga de hambre en Eldiario.es ni en infoLibre. Estos diarios digitales se supone que están libres de presiones, que se financian principalmente mediante las aportaciones de sus lectores. ¿Entonces? ¿Cómo es posible que no reservaran ni un hueco para tratar el tema que nos ocupa? Intento no pensar mal por sistema, tal vez en estos tres ejemplos se haya debido exclusivamente a criterios periodísticos, unidos a unas plantillas que sé excesivamente ajustadas. De cualquier manera, aunque las razones sean estas, el criterio periodístico les ha fallado estrepitosamente: el programa que finalmente le dedicó Carne Cruda fue lo más oído de la SER en Internet.

Imagen de #JaqueAlRey

Manifestación silenciada

 

Tampoco es que lo de Jorge sea una novedad: los medios de masas esconden cierto espectro de la realidad a la ciudadanía. Un ejemplo reciente sería el de la manifestación Jaque al Rey, pero también la ocultación del continuo e incesante goteo de suicidios. Haced la prueba: si preguntáis «¿qué provoca más muertes en España, la violencia contra la mujer o los suicidios?», la práctica totalidad de los encuestados os dirá que lo primero, asesinatos de mujeres salen cada dos por tres en la tele, mientras que suicidios… Pues bien, la realidad es abrumadoramente distinta: en 2012 murieron 46 mujeres en España a manos de sus parejas, mientras que hubo unos ¡tres mil suicidios! Y eso que un cierto porcentaje de estos últimos casos se contabiliza como accidentes y no entra en esas estadísticas. Siendo prudentes, hablamos de 8 suicidios al día, varios directamente relacionados con los desahucios y las dificultades económicas. La primera causa de muerte no natural, por encima de los accidentes de tráfico (en 2012 fallecieron 1.304 personas por este motivo). Comprenderéis que esta percepción errónea no surge por azar, nos la han inculcado conscientemente, sabiendo que el pueblo podría empezar a preguntarse a qué se debe ese número alarmante de suicidios, a buscar culpables… Y a mirar hacia el Congreso.

Fotografía de policías con Jorge Arzuaga

Policías pidiendo a Jorge que se marche

Así que si son capaces de meter 8 muertos diarios bajo la alfombra, imaginad lo sencillo que les resulta ocultar la causa de Jorge. Y si fuera sólo eso… Pero es que además la policía les ha importunado con insistencia (y conociendo lo «amables» que suelen ser, tener que ponerte a discutir con un policía después de un mes pasando frío y calor, sin comer, débil, debe de ser una experiencia tremendamente grata), les han hecho quitar los carteles para que parecieran simplemente unos chicos sentados bajo la estatua de Carlos III, más tarde les colocaron una grúa delante para tratar de invisibilizarlos, les han presionado reiteradamente para que se vayan, y finalmente, el martes 12 les multaron por negarse a marcharse de allí. Y es que esa noche acudían sus señorías a inaugurar el encendido del árbol de Navidad. Según les comentaron los agentes, la sanción (o, como diría este Gobierno con su neolengua: el aguinaldo negativo) rondará los 400 €. Tras eso, cada vez que veo el empalagoso anuncio de la lotería (que encima destroza el Always on my mind de Elvis), no puedo evitar acordarme con asco de la multa.

 

Cobertura de TVE de la inauguración del arbolito:


 

La realidad de lo que pasó esa noche:

Como le viene ocurriendo desde los tiempos de Colón en este país a cualquiera que se mueva, a Jorge le han granizado las críticas, también desde la izquierda. Las mismas que le caen al 15M o a las Femen (las cuales, por cierto, hoy han sido atacadas por «pacíficos» católicos antiabortistas con sprays, incluso en el rostro, lo que podría haberles ocasionado daños oculares. Los de los sprays iban a cara descubierta, así que supongo que no costará identificarles para sancionarles por agresión). Y vale, discrepar es sano. Sin embargo, me pone enfermo el que lo hace desde su sillón, tranquilo majete, sin mover un dedo en alternativa alguna. A las Femen les acusan: «Actuando así dejáis mal a las que usamos el cerebro». Pero ¿tú has «usado el cerebro» contra los cambios en la ley del aborto que pretende llevar a cabo el Gobierno? ¿Has hecho algo, lo que sea? No. Ellas, en cambio, han conseguido sacar este asunto a la luz, que es lo que pretenden. Si no vas a darles las gracias, al menos cállate.

Para rebatir a los del club del «así no», basta con una frase de Jorge que ha llegado a ser un lema: «Lo que no sirve de nada es no hacer nada». O aquella otra de El hombre de negro, la versión de Loquillo de la grandísima canción de Johnny Cash: «Yo canto esta canción / ¿Qué puedes hacer tú? / Mira hacia dentro, y carga con tu cruz».

 

No obstante, no todo son sinsabores. El actuar conforme piensas, el salirte del rebaño, aparte de dificultades, tiene su recompensa. Entre otras, la de sentirse bien con uno mismo, en vez de ser un arrastrado, un perro sumiso, a la manera de tantos policías y periodistas que no tienen otro remedio, cumplen órdenes, pobrecitos (eso es cobardía disfrazada con piel de borrego). Mirad, si no, en la foto de cabecera de este artículo, la sonrisa que se gasta el cabronazo después de un montón de días sin comer. No me van los tíos, pero a las (y a los) que sí, reconoceréis que esa sonrisa, sabiéndola sustentada por una personalidad fuerte, con principios y conciencia social, es como para girarse por la calle. Y con sólo 25 años. Esa fuerza interior (sé que muchos ni siquiera sabrán de lo que hablo; está bien, id a compraros algo para llenar vuestro vacío) no puede ser detenida por sanciones, grúas, ni robots uniformados. Esa fuerza, si un día llega a extenderse, cambiará el mundo.

Por si fuera poco, Jorge y los otros compañeros que ayunan junto a él, con la ayuda de los Yayoflautas, la PAH y la Red de Solidaridad Popular, se han dedicado a recoger alimentos con el fin de donarlos. No me negaréis que para hacer una huelga de hambre rodeado de comida hay que tenerlos bien puestos, ¿eh?

Fotografía Recogida de alimentos Jorge Arzuaga

Recogida de alimentos

 

El grupo de Sol, así como esos otros que «al parecer» están secundando la huelga en otros lugares (se habla de una treintena, vete tú a saber; gracias de nuevo, periodistas de rodilleras), soportan la privación de alimento porque es mayor su hambre de justicia, de una democracia real y más limpia.

¿Y vosotros, tenéis hambre? Pues a ver si, como Jorge nos pide, salimos a la calle el día 23 y mostramos nuestro descontento en una manifestación masiva. Que se unan el sábado todas las mareas (que a fin de cuentas luchan por lo mismo, por defender derechos sociales), sindicatos, ecologistas, miembros de ONG, simpatizantes del 15M… y demás ciudadanos a los que nos rugen las tripas de rabia.

 

El hombre de negro

Música: El hombre de negro, de Loquillo

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