Pensamiento crítico

Saludos, lectores alérgicos al dogma. Hoy nos quitamos la mordaza para llamar al pensamiento crítico y alertar una vez más contra la manipulación de los medios de comunicación.

 

Pensamiento crítico

En el programa de Cuarto Milenio del 7 de septiembre, Antonio Casado, periodista al que muchos conoceréis por su labor de tertuliano (colabora con Herrera en la Onda, por ejemplo), confesó algo que debería hacer reflexionar a más de uno.

El programa profundiza en el fenómeno conocido como las caras de Bélmez. En la época en la que comenzaron a surgir las caras acudían miles de personas a visitar el lugar, una casa de un pueblecito de Jaén, hasta que el Gobierno decidió terminar con aquel peregrinar pagano. Para ello se valió de Pueblo, extinto periódico en el que se formaron figuras del periodismo como Pérez-Reverte.

Fue más o menos así: Gobierno llama a director de periódico, director de periódico da el toque a Casado, el redactor que por aquel entonces cubría este asunto, y Casado acata órdenes. ¿Y cuáles fueron las órdenes? Publicar una noticia falsa «informando» de que todo aquello de las caras de Bélmez era un fraude, y que se había descubierto la «fórmula química» utilizada para la farsa. El titular de portada fue: «Se acabó el misterio». También, por descontado, se llamó al alcalde para advertirle de que se abstuviera de otorgar un ápice de veracidad a lo que ocurría en su pueblo.

Mano de santo. Desde ese mismo instante, la inmensa mayoría de los españolitos de a pie se olvidó del fenómeno, y si sale a colación, afirman con condescendencia: «es un fraude».

Me incluyo. Antes de ver dicho programa sólo había oído hablar de este tema de pasada; era una cosa antigua, lejana, de antes de que yo naciera, y sin embargo creía tener algo claro: fue un timo.

Pues no: parece que no lo fue. O, al menos, nadie pudo probar que lo fuera. La exclusiva del diario Pueblo se trató en realidad de una historia creada ex profeso para hacer que la gente se olvidara del tema, y vaya si lo consiguieron.  Lo que es sorprendente es lo sencillo que les resultó: personas que hasta ese momento estaban convencidas de que en esa casa ocurría algo fuera de lo común, pasaron  a defender lo contrario: «Bah, si ya se ha demostrado que es mentira». Y hasta hoy.

Sé que muchos justificaréis la actitud de Casado, e incluso la veréis natural: hay que comer y todo eso. No me vale. Para mí, es similar a la excusa de la obediencia debida a la que se aferran recurrentemente quienes defienden a los bestias de uniforme que golpean con brutalidad a personas indefensas ­—mujeres, ancianos y menores de edad incluidos­— por un supuesto miedo a perder su empleo. Me repugnan y los desprecio por ello.

Obviamente, el fraude de Casado es menos grave (él no dañó a nadie físicamente), pero no deja de ser reprobable y, desde mi particular escala de valores, que no tenéis por qué compartir, inaceptable.

 

Viñeta Forges pensamiento crítico, pensamiento único, manipulación

Crédito: Forges


 

Dudo, luego pienso

¿Por qué somos tan fáciles de engañar? En lo concerniente a fenómenos extraños, como el de Bélmez, por un lado, supongo que por el afán de aferrarnos a un motivo tranquilizador (ya hemos dicho antes que lo desconocido asusta). Pero también por el qué dirán. Es más fuerte el miedo a quedar como ingenuos que la curiosidad o la voluntad de conocimiento, de saber la verdad. Paradójicamente, para evitar ser tachados de crédulos, la gente es capaz de tragarse cualquier cosa.

Inciso: aquellos que rechazan sistemáticamente por ridículo cualquier acontecimiento que se salga de lo aceptado como normal, sean caras, ovnis o chemtrails, y al mismo tiempo se dicen católicos, me parecen dignos de estudio.

Y en cuanto a las noticias del día a día, imagino que por sentirnos seguros. Necesitamos confiar en la prensa, del mismo modo que nos encomendamos al buen trabajo de la Policía o los jueces. Si se acepta que la mayoría de los medios de comunicación son poco más que maquilladores del poder, se puede acabar mirando alrededor y deduciendo que las fuerzas del orden están para defender a los de arriba, gozando a cambio de un alto grado de impunidad para saltarse la ley; que no existe la separación de poderes; que los políticos corruptos no son una excepción; que la Iglesia es una institución podrida que busca exclusivamente su propio lucro; que lo de la Justicia igual para todos es un chiste siniestro; que ni siquiera hay justicia en el más allá, pues los dioses y las religiones son mentiras creadas por el hombre… ¿Cuántos tendrían valor para vivir en un mundo así?

 

Dejando aparte las elucubraciones, lo que resulta indiscutible es que somos muy manipulables. Pensad en lo rápidamente que se extienden, pasando por veraces, bulos como el del vídeo de Ricky Martin, la niña y su perra adicta al dulce.

Lo malo es que este tipo de engaños a la ciudadanía no se dan únicamente con acontecimientos «misteriosos» como las caras de Bélmez, o con historias frívolas como la de la mermelada vaginal. También alcanzan a lo que nos afecta más directamente, como la política o la economía.

De ahí el interés de los gobiernos en controlar a los medios de comunicación. De ahí que las televisiones autonómicas sean aparatos de propaganda del partido gobernante tremendamente efectivos, y además, gratuitos. Por eso tiene tanto mérito lo que hizo Zapatero enfrentándose a buena parte de su partido, que no quería renunciar a tan golosa herramienta, para despolitizar RTVE. Por eso el PP ha vuelto a convertir al ente público en una bazofia partidista.

Que la mentira de Pueblo nos sirva de lección. Cuando yo era un crío, era muy habitual tratar de dar fuerza a una argumentación con un «lo han dicho por la tele». Hoy día, tenemos el «lo he leído en Internet». Y por descontado, ahí siguen estando los periódicos y la radio.

Que no nos valga con eso. Los medios de comunicación dependen de los poderes fácticos, y para defenderlos mienten y manipulan. Lo han hecho siempre, lo hacen y lo seguirán haciendo. Esto, obviamente, sucede con cualquier tipo de noticia, desde el número de asistentes a una manifestación a los policías supuestamente heridos en otra, pasando por torturas en las comisarías; desde asociaciones  a las que se pretende vincular con el terrorismo, hasta tesoreros muy malos que roban durante décadas sin ayuda de su partido.

Por no hablar de las veces en que nos inducen a error, no por intentar engañarnos, sino porque las prisas, el sensacionalismo y la poca profesionalidad provocan disparates como el reciente caso de la no-violación de Málaga.

Tenemos que dudar de todo lo que nos cuenten, poner en cuarentena incluso las imágenes, que en demasiadas ocasiones no coinciden con la fecha o el lugar con el que se las quiere relacionar. La única manera de estar seguros es dejar de lado la pereza, cotejar y, en la medida de lo posible, informarse por uno mismo. Entraña un pequeño esfuerzo, pero no hay otra opción: es suicida y bastante estúpido actuar respecto a los medios como si verdaderamente ejercieran la labor que se les supone. La prensa española hace mucho que dejó de ser un contrapoder, si es que alguna vez llegó a serlo. Podemos valernos de ellos para acceder a la punta del ovillo, pero el desenredar correctamente la madeja es cosa nuestra.

Mientras tanto, sigamos exigiendo un periodismo que merezca ese nombre, y ayudando a quienes puedan estar más cerca de ese ideal. Disponemos de una serie de medios digitales que no dependen del poder político, vía subvenciones públicas, ni del financiero, vía créditos: Carne Cruda, Kaos en la Red, eldiario, infoLibre, La Marea, Periodismo Humano, Periodismo Digno, Wikileaks… Busquemos el que nos parezca más profesional y objetivo, y apoyémosle en la medida de nuestras posibilidades.

También hay blogs de ciudadanos que se toman su tiempo en documentarse para luego exponer con honestidad sus conclusiones. Es lo que modestamente tratamos de hacer en Vota y Calla, pero por suerte para vosotros, hay infinidad de alternativas. Aquí van un par:

Aunque os aconsejo que investiguéis por vuestra cuenta: Internet es mucho más que porno gratis o vídeos chorras, y casi todo está ahí, al alcance de un clic.

 

 

Pienso, luego estorbo

Pensemos individualmente. No seamos como la masa, «los más» a los que desprecia Nietzsche, el «hombre medio» del que reniega Ortega porque: «tiene el alma hueca y su única actividad es el eco». Revisemos de cuando en cuando nuestras creencias, todas, incluso las más íntimas. Las ideas hay que airearlas periódicamente, sacarlas a la luz, porque de lo contrario se enmohecen, se apolillan, se convierten en dogmas, rutinas o imposiciones externas.

¿Por qué soy de izquierdas (o de derechas)? ¿Por qué creo en Dios, o no creo? ¿Estaré en lo cierto cuando digo que…?

Y si tras analizarnos creemos estar equivocados, coraje para cambiar de opinión con la cabeza bien alta. Y si nuestras reflexiones nos llevan contracorriente, seguridad en nosotros mismos para defenderlas sin fanatismos, pero con decisión.

 

Música: Radio falacia, de Ska-P

 

Crédito de la imagen de cabecera (la original, antes del montaje): Cuatro.com
 

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7 sin mordaza

  1. Gran artículo. Gracias por recordarnos que hemos de estar siempre alerta para evitar que “nos las cuelen dobladas”

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  2. Tengo la sensación de que te quedaste agusto escribiendo esta entrada, como si estuvieras descargando la ira que tienes acumulada dentro (corrígeme si me equivoco, que va ser que si).

    Mira, pues respeto a las caras de Bélmez, la noticia de que era una farsa sirvió para darme a mi mismo la razón. No es un tema que me haya interesado mucho, siempre fui escéptico, pero puede ser porque no me lo creía y me parecía un engaño, y al escuchar eso, me quedé más tranquilo (ves, chaval, era todo un fraude).

    Hoy en día, ¿De qué o quien nos podemos fiar? Es muy difícil, ya nos hemos llevado muchas decepciones, muchos engaños.

    Cuando leí lo de Bárcenas me acordé de cuando le dije a mi abuela que ese señor era tesorero del PP, que robaba para ellos. Se quedó alucinada.

    Pd: Cuando escucho Radio falacia, no se por que, me acuerdo de Losantos

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    1. Gracia por comentar, Bernat, y bienvenido. De eso se trata, de que no nos la claven ;)

      Don Miguel:

      ¿Sacar la rabia acumulada? Puede ser, aunque no me senté frente al teclado con esa intención. Esto lo he escrito durante mis vacaciones, en un lugar bucólico, un banquito de piedra al lado de un río y rodeado de vegetación. Pero es posible que aun así, haya destilado algo de cabreo. Lo cierto es que me fastidia bastante que nos traten por tontos, y que nosotros aceptemos mansamente ese papel.

      En cuanto a lo que dices de las caras (que ha sido sólo una excusa para hablar de la manipulación periodística), me pasó lo mismo que a ti. Daba por hecho que era falso (no descarto que lo sea, ojo), quizá porque era algo típico de magufos, de gente crédula e ignorante que da bulo a cualquier superchería. Y así me quedaba más tranquilo: “no tienes de qué preocuparte, ya se demostró que fue un fraude”.

      Lo de Losantos, vete tú a saber por qué te pasa, porque aparentemente no tiene nada que ver con la canción. Uno de esos misterios insondables de la psique humana, je, je.

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  3. A algunos de los lectores de este incitante blog puede sonaros la historia del telegrama de Zimmermann, en ese caso lo siento porque voy a contarlo de todas formas.

    En 1916, en un momento crítico en el que medio mundo estaba en guerra y Alemania tenía posibilidades de vencer siempre y cuando EEUU mantuviese la neutralidad. El Presidente Woodrow Wilson había ganado las elecciones con un mensaje pacifista, pero sentía la presión de las grandes corporaciones que temían por la pérdida de sus inversiones si los aliados perdían la guerra, lo que unido a algunos episodios de guerra naval – el caso del Lusitania – empezaba a decantar la balanza en contra del pacifismo oficial de Wilson.
    A algún genio teutón se le ocurrió entonces la brillante idea de ocupar a los norteamericanos convenciendo a los mexicanos de atacar, con el apoyo económico y estratégico de Alemania, y recuperar Texas, Nuevo México y Arizona (curiosamente, no California). Todo ello sólo si EEUU amenazaba con entrar en guerra del lado de los aliados, por supuesto.
    El 16 de enero el canciller alemán Zimmermann transmitió el telegrama a su embajada en Washington por cable submarino, asumiendo que nadie leería su comunicación porque a) era diplomática, y b) en cualquier caso viajaba encriptado.
    Obviamente los británicos habían pinchado las comunicaciones diplomáticas desde EEUU, y sus servicios secretos habían robado el código alemán, así que se hicieron rápidamente una idea del telegrama y de su importancia. Pero no podían publicarlo por dos razones: porque EEUU sabría que los ingleses estaban espiando sus comunicaciones, y los alemanes que habían descifrado su código. De modo que esperaron hasta tener ocasión de robarlo en una oficina de telégrafos de Ciudad de México, y lo reenviaron al Presidente Wilson.
    Éste, fuertemente presionado por la industria bélica norteamericana, lo filtró a la prensa e hizo lo imposible por impedir que el embajador alemán tuviese ocasión de explicarle que sólo era un Plan B. Sin embargo, tanto los grupos de presión germanófilos como los pacifistas asumieron que se trataba de una manipulación informativa, no lo creyeron, y se opusieron firmemente a la entrada en guerra de EEUU.
    Entonces, en un arranque de honradez supina mezclada con ignorancia manifiesta, Zimmermann reconoció públicamente la autoría del mensaje el 3 de marzo de 1917. El resto es conocido: EEUU entró en guerra y los Aliados arrasaron a Alemania y a sus socios, sembrando la semilla de la II Guerra Mundial.

    ¿Qué por qué os lo cuento? Analizad la historia:
    • Los británicos, con el nivelón ético que les caracteriza cuando de piratear se trata, espiaban incluso a sus aliados y manipulaban sin tapujos a la opinión pública norteamericana.
    • El Presidente Wilson, que con tal de desdecirse de sus promesas electorales filtró la noticia y evitó cualquier posibilidad de arreglo diplomático entre Alemania y EEUU.
    • El gran perdedor es la única persona que – probablemente por arrogancia, pero lo uno no quita lo otro – siguió las reglas del juego diplomático y admitió honesta y públicamente su error.
    Hay muchas moralejas en esta historia, pero os las dejo.
    Saludos, Vicente Juan.

    Referencias en Wikipedia:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Telegrama_Zimmermann
    http://es.wikipedia.org/wiki/Primera_Guerra_Mundial
    http://es.wikipedia.org/wiki/Hundimiento_del_RMS_Lusitania

    Responder
    1. ¡Muchas gracias por la aportación!

      Así que ya hace un siglo estábamos igual que ahora: un país (antes Reino Unido, ahora EEUU) espía a los demás impune e ilegalmente. Y no pasa nada, oiga.

      Zimmermann… Con un apellido tan de superhéroe, con esa sonoridad, sólo puedes llegar a lo más alto :P

      Eh, veo que también has colgado esto en tu blog. ¡Voy pa’llá!

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    1. Buena pregunta. Ni el autor del libro donde lo leí por última vez (“La primera guerra mundial contada para escépticos”, de Juan Eslava Galán) ni en las fuentes sospechosas habituales en Internet decían gran cosa al respecto, .
      Una teoría interesante es que Japón se pudo haber reservado California y los alemanes no se atrevieron a desafiarles, sin embargo hasta ese momento los actores principales de la guerra – tanto alemanes como británicos – no habían tenido empacho en prometer simultáneamente los mismos territorios a tantos posibles aliados como se pusieron a tiro.
      O sea que la respuesta correcta es ni idea. Si alguien sabe de alguna otra hipótesis bien trabada, se agradecerá con una tarjeta opaca (el que esto escribe tampoco se compromete a que la tarjeta funcione y/o sea aceptada por comercio alguno, sólo a su opacidad).
      Saludos.

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