Pelotas de goma, caras de hormigón

Una vez más, se ha pillado mintiendo a un miembro de este Gobierno (en este caso, al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz) sin que hasta el momento haya habido ninguna consecuencia por ello.

 

Pelotas de goma, caras de hormigón

No voy a entrar donde otros quieren llevar el debate (podemos hacerlo, pero otro día), es decir: si hay que abrir las fronteras y «papeles para todos», o si debemos disparar a los que osen pisar nuestra santa tierra sin permiso, emulando lo que hacen los estadounidenses en la frontera mejicana. No, aquí estamos hablando de que la Guardia Civil ha incumplido la ley y, probablemente por su culpa, han muerto personas (15, parece que van ya).

Ha incumplido la ley, entre otras cosas, porque no se puede disparar pelotas de goma en el agua. Las pelotas de goma están concebidas con el propósito de reprimir tumultos en tierra firme. Deben usarse, además, a determinada distancia y siempre disparando contra el suelo, de forma que el impacto llegue de rebote. Aunque esta, como tantas otras normas, también suelen saltársela, y así en España hay demasiadas personas tuertas por el uso inadecuado de este arma.

Desalojo Plaza Cataluña, Pelotas de goma, antidisturbios

Desalojo de la Plaza Cataluña, mayo de 2011
Crédito: Iniciativa Debate Público

 

Como Gobierno y Guardia Civil saben perfectamente que su actuación en Ceuta fue ilegal, primero negaron que se hubiera utilizado material antidisturbios en el agua, contradiciendo la versión de los inmigrantes que sobrevivieron, que ya me diréis qué ganarían con mentir. Oigamos al propio director de la Guardia Civil:

 

No, pelotas de goma en la mar, no.

 

Se les solicitaron las grabaciones de las cámaras, y dijeron no disponer de ninguna. No había grabaciones. ¿No hay cámaras en una fronteraaaaaaa? Pero ¡ay! Como todavía no está aprobada la ley mordaza, resulta que un ciudadano grabó a los agentes disparando pelotas de goma en «la mar», y tuvieron que cambiar la versión. De golpe sí que había cámaras, incluso térmicas. Y entonces pasaron a la prensa unas imágenes manipuladas donde pretendían hacer aparecer a los inmigrantes como muy peligrosos (no sé si dignos de muerte) porque algunos tiraron piedras. Tal y como indican en eldiario:

 

La Guardia Civil difundió un vídeo editado en el que solo se veían las imágenes de los subsaharianos llegando al perímetro fronterizo y, a continuación, el momento en que lanzaban piedras contra la valla desde el lado marroquí. En la primera parte del vídeo era de noche, en la segunda, ya era de día.

 

Parece ser que el lanzamiento de piedras se produjo después de que sacaran a sus compañeros muertos del mar, ahogados con la inestimable colaboración de la benemérita. Y por muchas piedras que hubieran tirado en tierra, eso no justificaría la actitud del cuerpo, pues en el agua eran inofensivos. En cualquier caso, se han solicitado las grabaciones íntegras, como decimos, sin cortes, donde sería muy fácil comprobar qué ocurrió realmente. No las han hecho públicas, y probablemente no lo hagan nunca, lo que lleva a pensar que la Guardia Civil actuó correctamente y no tiene nada que ocultar.

Esta burda manipulación de las imágenes, intentando presentar a los inmigrantes como una horda, se complementa con las declaraciones del ministro del Interior en su comparecencia del jueves. Atentos:

 

La actitud del grupo de inmigrantes (compuesto de forma mayoritaria por jóvenes de complexión atlética), mostraba una inusitada actitud violenta.

 

Es la misma vergonzosa táctica que utilizaron con Juan Andrés Benítez, el hombre del Raval a quien mataron a golpes entre 8 mossos. Para defenderse, en el colmo de la desvergüenza, los mossos filtraron fotos del fallecido sin camiseta, queriendo insinuar que, como hacía pesas, no quedó otra que matarlo. Vomitivo, ya os digo.

Respecto a lo de Ceuta, como les habían pillado, siguieron improvisando versiones (hay que tener la cara muy dura para ser descubierto en tantas mentiras e ir cambiando de versión sobre la marcha): Vale, sí disparamos, pero no a dar. Sólo se trataba de «fijar la traza fronteriza en el mar». Es decir, se supone que les estaban indicando con pelotas de goma a los pobres nadadores hasta dónde llegaba la frontera. Menuda estupidez. No dejan muy claro entonces por qué dispararon también gases lacrimógenos. Pero vale, seamos inocentes y aceptemos que dicen la verdad por una vez, que querían «fijar la traza fronteriza». ¿Qué esperaban que ocurriera? Gente con «agotamiento físico», por usar las palabras del ministro, se echa al mar totalmente exhausta. La mayoría no sabe nadar (muchos no han visto el mar en su vida). Es invierno, el agua está helada. Y en esas, cerca ya de alcanzar la orilla española, boqueando por sobrevivir, les disparan con pelotas de goma para que no sigan avanzando. Hacer que se dieran la vuelta en ese momento era condenarlos a una muerte casi segura igualmente.

 

Violencia, mentiras y cintas de vídeo

La cosa se pone todavía más fea, porque los inmigrantes aseguran que les dispararon a ellos directamente (también dicen que les pincharon los neumáticos  que llevaban), y hay varias fotografías que podrían probarlo:

Impacto de pelota de goma

Impacto de pelota de goma, Guardia Civil, Antidisturbios, Ceuta


Crédito de ambas fotografías: Helena Maleno

 

La Guardia [Civil] disparaba y algunas personas se quedaron inconscientes en el agua. Otros se han ahogado.

 

Probablemente nunca nos dejen saber si tiraron a dar. Esta derecha jamás duda en mentir si la verdad puede salpicarles. Ya vimos lo que nos contaron con el Prestige, Yakovlev 42, Irak, atentados del 11M, accidente del metro de Valencia…

Si fuera cierto, se puede hablar sin rodeos de asesinatos. El impacto directo de una pelota de goma a 700 kilómetros por hora, llega a matar (que le pregunten si no a la familia de Íñigo Cabacas). Y si estás intentando no ahogarte, con el pánico en el cuerpo y al límite de tus fuerzas, probablemente sea la puntilla que te lleve al fondo, muerto o inconsciente. Si dispararon a dar, me faltarían palabras para manifestar mi desprecio y mi repulsa hacia esos agentes. Tomaré prestadas las de Arsenio Fernández de Mesa, director de la Guardia Civil:

 

Eso sería inhumano. No creo que haya ni un solo guardia civil que utilice como blanco a un ciudadano que está tratando de subsistir, nadando como puede. Ni muchísimo menos trataría de echarle, por decirlo de una manera plástica, la mano al cuello para terminar de ahogarlo.

 

En todo caso, señor de Mesa, disparar cerca de ellos y omitir el deber de socorro (dos hechos probados), tampoco es muy humano que digamos.

 

 

De franquistas a demócratas en 3,5 segundos

 

De Arsenio Fernández de Mesa dicen que fue Guerrillero de Cristo Rey. Si es así, dejar la dirección de la Guardia Civil en manos de un tipo de esta calaña sería muy peligroso. La pinta la tiene (aunque no debamos juzgar por eso). Y la actitud también: «Una querella criminal contra todos aquellos que han injuriado, calumniado o incluso hecho denuncias falsas contra la Guardia Civil». Vota y calla, todo muy democrático. Por cierto, le llaman Cuco.

Cuco, tío, ¿qué habéis hecho?

 

No sé si será verdad su historial de Guerrillero, como os digo, pero no sería el primero que ha pasado de franquista a demócrata, no sólo sin pagar por sus crímenes, sino promocionado por los servicios prestados al régimen. Acordaos de Emilio Hellín Moro, secuestrador y asesino que tras fugarse de la cárcel pasó a trabajar para la Policía y la Guardia Civil (esto sólo ocurre con asesinos de derechas); o de Roberto Conesa, primer responsable del ajusticiamiento de las Trece rosas, nombrado jefe superior de la Policía de Valencia; o de Billy el Niño, otro torturador al que le fue concedida la medalla de plata al mérito policial… En fin, hay tantos casos que, como digo, lo de Fernández de Mesa no me extrañaría nada.

 

[Continuaremos mañana, que me estoy extendiendo más de lo que pretendía. Es que hay cosas que le queman la sangre a cualquiera que no sea un malnacido o esté ciego por el fanatismo].

 
Música: El emigrante, de Celtas Cortos
 
Crédito de la imagen de Cabecera: Sabiote/La Opinión
 

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