Pedro Sánchez: ¿tampoco a la tercera?

Hoy me quito la mordaza para desmentir, con datos, aquello tan repetido de que los números no daban para un gobierno alternativo de PSOE y Podemos, sin Ciudadanos, tras las elecciones de diciembre de 2015 y junio de 2016.

 

 

Pedro Sánchez, ¿tampoco a la tercera?

«Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes». Se suele atribuir esta frase a Einstein, aunque parece que no está confirmada su autoría. A Pedro Sánchez le viene que ni pintada, si bien no tengo claro si su supuesto empeño en poner de acuerdo a Podemos y Ciudadanos es locura, estupidez, ingenuidad o estrategia política.

Porque ese escenario ya lo vivimos tras las elecciones de diciembre de 2015. Pedro Sánchez fue presionado, según él mismo reconoció, por los pesos pesados de su propio partido, así como la banca y los empresarios que controlan a los medios de comunicación. Todos ellos trabajaron para que hubiera un gobierno conservador y que no se entendiera la izquierda.

Sánchez, aplastado por esta presión, renunció a explorar otras vías de gobierno más viables y tomó la única salida que le dejaron (los popes de su partido sabían que le enviaban a un callejón sin salida): firmar a la desesperada un pacto con Ciudadanos y tratar de que Podemos lo apoyase «sin tocar ni una coma» (Girauta).

Como era de esperar, ese pacto Frankenstein fracasó. No una noche de noviembre, como en la historia de Shelley, sino una tarde de marzo.

En la repetición electoral, junio de 2016, Pedro Sánchez, sometido, ni siquiera lo intentó.

 

 

 

Gobierno del PSOE sin Ciudadanos: los números daban

Basta con una calculadora para comprobar que los números sí daban. El problema es que, por culpa de los bandazos y la guerra civil del PSOE, ahora un gobierno alternativo al PP es más difícil de lo que lo fue tras las primeras elecciones.

Los números que dejaron las elecciones del 20D (2015) permitían un gobierno del PSOE sin Ciudadanos. El reparto de escaños que quedó tras la repetición electoral del 26J fue menos favorable; y ahora, con el caramelo de dinero público que el PP le ha entregado al PNV para asegurarse su lealtad, es más difícil todavía, y así seguirá siendo si el reparto de fuerzas se mantiene tras las próximas elecciones generales. Y digo tras las próximas elecciones generales, porque parece evidente que Rajoy va a seguir en el sitio en el que le ha puesto el PSOE hasta 2020.

Aquí van unos numericos para los lobotomizados por los mismos medios de comunicación que fueron decisivos en los casi siete meses de exilio de su secretario general:

 

 

Resultados elecciones diciembre de 2015

 

Derecha

PP: 123 escaños

 

Izquierda

PSOE: 90 escaños

Podemos (más confluencias): 69 escaños

IU / UP: 2 escaños

Suma: 161 escaños

 

Esta es la opción por la que debería haber optado el PSOE, obligando a Ciudadanos a que votara a favor de este acuerdo o se abstuviera. Hasta el más manipulado reconocerá que el PSOE estaba más cerca de gobernar con 161 escaños, que con los 130 escaños de su escuálido pacto con Ciudadanos. Los que repiten que los 161 escaños no daban, defienden en cambio el pacto de 130 (?)

Sánchez cometió un error: el de firmar sólo con Ciudadanos y no con Podemos. Aunque fue un error inducido.

Los medios de comunicación están en manos de muy pocas empresas que nada tienen que ver con el periodismo, incluido el sector financiero. El PSOE sufrió los embates de los poderes económicos, que a través de esos medios de comunicación trataron de influir en su decisión. Estoy hablando de César Alierta (expresidente de Telefónica), de los responsables de El País y de otras personas que trabajaron para que hubiera un gobierno conservador en España y que no se entendiera la izquierda, para lo cual subrayaban sus discrepancias, hasta las más insignificantes, y minimizaban las enormes diferencias que hay (o debería haber) entre PP y PSOE.

Vistas las actuaciones del partido de Rivera desde entonces, ya podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Ciudadanos no quería un gobierno del PSOE, sólo firmaron con Sánchez para impedir un acuerdo de izquierdas desde dentro, como unos esbirros del PP.

Teniendo esto en mente, revisemos números que dejaron las elecciones de diciembre de 2015:

 

Derecha

PP: 123 escaños

Ciudadanos: 40 escaños

Total: 163 escaños

 

Izquierda

PSOE: 90 escaños

Podemos (más confluencias): 69 escaños

IU / UP: 2 escaños

Total: 161 escaños

 

Aparentemente, la izquierda sumaba dos escaños menos, pero el PSOE tenía la baza de pactar con otras fuerzas menores, que además se le habían puesto ofrecidas. Estaban en juego 9 escaños de ERC, 8 de DiL, 6 del PNV y 2 de Bildu.

Aunque el PP hubiera sumado a Coalición Canaria, la derecha se habría quedado en 164 escaños. Sólo con el voto a favor del PNV (que lo habría tenido, como lo ha tenido el PP para que les aprueben los presupuestos; se llama negociar) y la abstención del resto, el PSOE habría podido gobernar (167 escaños). Y de sumar a ERC, DiL y Bildu, 186 escaños.

Pero a Sánchez no le dejaron, y Sánchez tragó con esa imposición. El día anterior al comité federal del 28 de diciembre (una semana después de las primeras elecciones), hubo una reunión de todos los secretarios generales del PSOE donde, para no dividir a dicho comité, Sánchez aceptó una serie de condiciones. Una de ellas fue el no aceptar ni por activa ni por pasiva el apoyo de las fuerzas nacionalistas catalanas. No podía aceptar ni siquiera la abstención.

Ese fue otro de sus errores.

En aquella resolución se habla también de que no podían sentarse con aquellas fuerzas políticas que defendieran el llamado derecho a decidir en Cataluña, como Podemos.

Ni siquiera sentarse a hablar. Y, sin embargo, tuvieron y tienen el cinismo de vender que los vetos los puso Podemos por no querer renunciar al referéndum.

Confieso que Pedro Sánchez me ha sorprendido, no esperaba que tuviera el carácter o la ambición necesarios para recorrer el camino que le ha llevado a ser de nuevo secretario general del PSOE. La pena es que no mostrara ese mismo coraje en diciembre de 2015, para plantarse frente a los que le maniataron.

 

 

Resultados elecciones junio 2016

Como hemos dicho, tras la repetición electoral el panorama empeoró:

 

Derecha

PP: 137 escaños

Ciudadanos: 32 escaños

Total: 169 escaños (6 más que en diciembre)

 

Izquierda

PSOE: 85 escaños

Unidos Podemos (más confluencias): 71 escaños

Total: 156 escaños (5 menos que en diciembre)

 

La cosa estaba algo más complicada. La suma con el PNV ya no valía por sí sola, pero sí con el apoyo de otras fuerzas. ERC, por ejemplo (PSOE + UP + PNV + ERC = 170).

Pero da igual. Dos y dos no suman cuatro, suman lo que diga la tele. La verdad no existe: son los medios. Tras el 26J se vio un pensamiento único en la línea editorial: o gobernaba Rajoy o había terceras elecciones, no había nada en el medio.

 

 

 

Abstención del PSOE para que gobierne el PP

Aunque ese sea el relato de algunos (incluido el propio Sánchez), recordemos que no fueron Susana Díaz y cuatro barones los que secuestraron el partido para deponer a un secretario general elegido por la militancia para que se pudiera facilitar el gobierno del PP, y así entorpecer y bloquear la constitución de un gobierno alternativo. La decisión de abstenerse para dejar gobernar al Partido Popular fue tomada en un comité federal, aprobada por 139 de los 237 miembros con derecho a voto. El 58 %. Hay más de cuatro manzanas podridas en los órganos de dirección del PSOE.

Sabían lo que hacían, dejaban a Sánchez en una situación muy difícil: o se abstenía, faltando a su palabra, o votaba en contra de Rajoy, rompiendo así la disciplina de voto y el mandato del comité federal. La única opción que encontró fue dejar su acta de diputado.

 

 

 

Pedro Sánchez: ¿ingenuo o muy listo?

Tras la moción de censura cabía albergar ciertas esperanzas: Pablo Iglesias y el sustituto del indigno Hernando, José Luis Ábalos, se mostraron públicamente dispuestos a trabajar juntos.

Pero poco dura la alegría en la casa de la izquierda: los portavoces del PSOE han vuelto a las andadas con lo de unir «a las fuerzas del cambio», refiriéndose a Podemos… y a Ciudadanos. Esta misma tarde, Sánchez se reúne con Rivera.

¿En serio? ¿Otra vez? ¿Para eso le ha ganado Sánchez a Susana Díaz en las primarias, para obcecarse en el error?

Ya que hemos empezado con una frase célebre, hay otra, un refrán que dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Pues Pedro Sánchez parece empeñado en pulverizar la piedra a base de tropezones, en convertirla en arena con la uña de su dedo pulgar.

Con lo que sabemos ahora, que Pedro Sánchez vuelva con la aparente voluntad celestina de reunir a Podemos y Ciudadanos es inexplicable.

En diciembre de 2015, podría perdonársele, si hacemos un esfuerzo de magnanimidad y admitimos que Pedro Sánchez se creyó que Ciudadanos venía a regenerar (sí, vale, y olvidamos también que en campaña acusó a los de Rivera de ser de derechas; hemos dicho que íbamos a ser magnánimos).

Pero un año y medio más tarde, ha quedado evidenciado que Ciudadanos, de regeneración o de cambio, nada, que venían a lo que muchos sospechaban: ayudar al PP en todo lo que puedan. La estrategia de Ciudadanos es similar a la del PP en los casos de corrupción de su partido: se presentan como acusación, con el único fin de defender al corrupto desde dentro.

Hoy Sánchez no tiene excusa.

Sin mencionar que Podemos y Ciudadanos ya han insistido en su mutuo rechazo. ¿A qué, entonces, esa aparente cabezonería?

O Pedro Sánchez es un ingenuo, o se está pasando de listo, mirando únicamente por el interés de su partido. Es decir: yo propongo una quimera, les dejo mi unicornio alado, y si los otros dos no lo cabalgan, la culpa es suya.

Lo malo de esta estrategia es que tiene el pequeño inconveniente de mantener al PP en la Moncloa de por vida.

Sánchez ha escrito en un artículo reciente en El Mundo (15 de junio) que «si continúan los vetos [entre Podemos y Ciudadanos] buscaré decididamente ese apoyo mayoritario al cambio en las urnas».

Pero ¿es que piensa que tras las próximas elecciones el PSOE volverá a tener 11 millones de votos? Si es así, que baje a la tierra, por favor. Esos tiempos se fueron para no regresar.

Si el reparto de escaños en las próximas elecciones no se modifica de forma sustancial, y no hay motivos para pensar que esto vaya a suceder, la única opción a medio plazo para extirpar al PP de la Moncloa es que el PSOE recule y pruebe algo distinto, en lugar de empeñarse en mezclar agua y aceite. Que pruebe lo que debió intentar en diciembre de 2015, cuando era más fácil: un gobierno con Unidos Podemos y otras fuerzas, que no necesite del apoyo de Ciudadanos.

PSOE y Podemos están condenados a entenderse. Si el Partido Socialista quiere seguir siendo alternativa de gobierno, tiene que comprender que ha de mirar de tú a tú y trabajar codo con codo con Podemos. Sin el engreimiento del partido centenario que mira por encima del hombro al recién llegado, imponiéndole condiciones absurdas. A fin de cuentas, aunque jóvenes y advenedizos, tienen casi los mismos votos.

Pedro Sánchez se ha equivocado dos veces: ¿corregirá la tercera?

 

 

Ah, lo olvidaba: las frases en negrita del artículo no son mías, sino de un tal Pedro Sánchez Pérez-Castejón: 

Programa con Pedro Sánchez en “Salvados”, 30 de octubre de 2016.

Para ver el vídeo hay que estar registrado (gratis). La entrevista a Sánchez, desde el 30:00, aunque recomiendo ver el programa completo; muy interesante la charla con militantes socialistas del comienzo.

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    5 sin mordaza

    1. Buenas!

      Lo dije en un foro y lo repito aquí: C’s es básicamente un partido monotemático. Nació en Catalunya para frenar el independentismo y en 9 años pasó desapercibido…hasta que alguien pidió un Podemos de derechas y saltó mágicamente al plano nacional. Ahora, su principal función no es echar al PP ni detener su corrupción, sino evitar sea como sea que Podemos toque gobierno, en palabras textuales de Inés Arrimadas (creo). En definitiva, es un partido de bloqueo, para obstaculizar, un partido “palo-en-la-rueda”, que es para lo único que sirven. En ningún caso para gobernar.

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      1. Totalmente de acuerdo contigo, y a esa misma conclusión habrá llegado ya cualquiera con dos dedos de frente. Por eso me parece tan absurda la vuelta la burra al trigo de Pedro Sánchez.

        No fue Inés Arrimadas, fue “la otra” (si la mayoría de los partidos tienen un problema con el porcentaje de mujeres en primera línea, lo de Ciudadanos es de nota).

        Twitter: @vota_y_calla

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    2. Perdón por la confusión y gracias por la aclaración Arrimadas-Villacís.

      Los del PSOE no encuentran a Pablo Iglesias presidenciable. Lo puedo llegar a entender, venga. Pero es que yo tampoco veo a un Pedro Sánchez influenciable gobernando un país, con esas idas y venidas que tiene, siempre absteniéndose en todo, los cambios constantes de dirección… lo veo muy desorientado. Ahora bien, casi prefiero la desorientación de Sánchez a Susana Diaz.

      Twitter: @highwaystar75

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