Diario de mi confinamiento (5 al 7 de abril)

 

Corte de pelo casero (no preguntéis por el resultado), música de Los Enemigos, deporte con Patry Jordán, peli de Woody Allen…

 

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Diario de mi confinamiento (2, 3 y 4 de abril)

 

Vuelvo a quitarme la mordaza (tipo FFP1) para seguir contado cosas de mi arresto domiciliario.

 

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Diario de mi confinamiento (25 de marzo al 1 de abril)

 

Segunda parte de este diario de confinamiento por coronavirus. Hoy, del 25 de marzo al 1 de abril.

 

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Diario de mi confinamiento (1)

 

Hoy me quito la mascarilla, digo la mordaza, para contaros cómo estoy viviendo la cuarentena-confinamiento por el covid-19, aka coronavirus.

 

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La paranoia del coronavirus

 

David lleva doce años viviendo en China. Ha accedido a quitarse la mordaza con nosotros para traernos información de primera mano sobre cómo está afectando a su vida diaria y a la de sus vecinos la epidemia por coronavirus.

También da su opinión sobre el tratamiento mediático, y muchas otras cosas.

Os dejo con él

 

 

Agradezco tu invitación, Salva, y aquí están esas líneas que me has pedido porque vivo en China, hecho que me convierte (aquí no hay presunción de inocencia que valga) en portador del 2019-nCoV.

Cuando tenía 6 años pase un tiempo ingresado en el Hospital Niño Jesús en Madrid. Fui uno de los sesenta mil españoles supuestamente intoxicados por el aceite de colza.

Quizás haber formado de ese grupo de niños que veía a su madre a través de una ventana, aislado, sin saber lo que sucedía alrededor, preguntando por qué no podía bajar a jugar al balón con los demás, formó mi carácter.

La anterior invitación que recibí para participar en el blog Vota y Calla hable sobre veganismo como opción sociopolítica. Intenté resumir en pocas líneas toda una manera de vivir, de percibir mi entorno, y ello derivó en críticas.

La verdad es que a veces merece la pena seguir en el rebaño. Balar con fuerza.

Yo no leo prensa, no tengo televisión y procuro contrastar la información que recibo.

Y llegas tú y me pides que hable sobre el coronavirus.

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La inocencia de la hamburguesa

 

Hoy me quito la mordaza en eldiarioMurcia para contar una historia real: niños de 7 años que desconocen la relación entre su hamburguesa y las vaquitas.

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¿Quién teme a Greta Thunberg?

 

Después de tres meses y medio sin desahogarme en Vota y Calla, hoy vuelvo a quitarme la mordaza gracias a (o por culpa de, según quién lea esto) Greta Thunberg.

 

 

¿Quién teme a Greta Thunberg?

 

Pues ya ha comenzado la COP 25, la Cumbre del Clima de este año.

Sabéis que iba a celebrarse en Chile, pero como allí el gobierno está muy ocupado asesinando y dejando tuertos a manifestantes, la han trasladado a Madrid.

Y viene Greta Thunberg. Qué risa, ¿eh? Greta, la niña rara esa. Un topo del capital, una infiltrada del sistema. Y qué fea, y qué cara de mónguer tiene. A nosotros no nos la da.

No lo entiendo. Os juro que no lo entiendo. De la derecha, era de esperar, pero no me explico esta inquina contra ella desde la izquierda.

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Todo es mentira

 

Hoy me quito la mordaza para quejarme del sectarismo y la infantilización a los que nos están abocando los medios.

He tomado como ejemplo el programa de televisión Todo Es Mentira, pero valdría cualquier otro.

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Políticos y mendigos

 

En estos momentos de reparto de concejalías y juntas de distrito, me quito la mordaza para traeros una historia «costumbrista» que ilustra lo que siento por los protagonistas de estos chalaneos.

 

 

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Mi primera vez

 

Colocas dos almohadas y el cojín naranja contra el cabecero de la cama; el lápiz, el flexo y el bloc en la mesilla; todo mecánico, sin pensar, en realidad pensando en otras cosas, sin ser consciente de lo que estás haciendo. El presente no existe, el aquí y ahora son ficticios, serías el peor alumno de un templo budista.

Así abres el libro, un gesto repetido también mil veces, tan natural como coger el tenedor o el vaso, y entonces recuerdas de golpe. Tomaste el libro porque intuías que te iba a costar dormir y tenías la intención de aprovechar el desvelo para revisarlo (apenas has tenido la oportunidad de echarle un vistazo por encima). Después, el hábito te llevó en volandas hasta la cama.

Lo giras para mirarte con más vergüenza que orgullo en la contraportada, y nada de todo eso termina de ser real. Quizá por la hora, es medianoche, y la noche y tú ya se sabe.

Ha sido un día largo, tres cafés, prisas, has estrenado web, recogido tus ejemplares, hablado con muchas personas. También tu primer encargo, Sara, Sarica, un pedido desde Madrid. Demasiadas emociones, muchos se reirán con la palabra, emoción es tirarte en paracaídas o que te toque la lotería, pero dentro de ti aún quedan escombros de aquel niño hiperestésico que hubo de adaptarse para sobrevivir en el mundo adulto.

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