Todo es mentira

 

Hoy me quito la mordaza para quejarme del sectarismo y la infantilización a los que nos están abocando los medios.

He tomado como ejemplo el programa de televisión Todo Es Mentira, pero valdría cualquier otro.

 

Si has aprendido a usar el pensamiento crítico, a dudar por sistema, es más difícil que caigas en el fanatismo. No defenderás a ultranza a los tuyos ni a embestirás obtusamente contra los otros. Vas a reflexionar y cabe la posibilidad de que eso te lleve a conclusiones diferentes, inesperadas, indeseadas.

¡Equidistante! Qué matices ni matices: azul o rojo, ultrafeminista o machista cavernario, o conmigo o contra a mí. Los debates televisivos y políticos son lamentables: discursos simultáneos, insultos, risitas, «zascas», carteles para bobos, argumentarios de parvulario, consignas repetidas hasta la saciedad. Que no se escape una idea del guirigay, que nadie argumente más allá del eslogan.

El espectador se sitúa donde le han dicho que debe estar según su ideología, palabra desprovista ya de contenido, una etiqueta más, un menú cerrado: si algún plato no te gusta, si lo encuentras demasiado soso o especiado, te lo comes calladito o pasas a ser de los otros, de los del menú B. Los malos. El enemigo.

Con comensales así, y ya termino con la analogía gastronómica (escribo esto con hambre, será eso), los dueños de los restaurantes no tienen de qué preocuparse.

 

 

Sánchez Dragó o Lucía Etxebarría: susto o muerte

 

Apenas veo la tele, ya lo he contado alguna vez, la antena empezó a dar fallos y nunca llegué a arreglarla. A veces la enciendo y solo se ve Telecinco y Cuatro; otras, Antena 3 y La Sexta; y otras nada.

Una tarde la puse mientras me tomaba el café, antes de seguir con mis cosas, y me encontré con el programa de Cuatro, Todo Es Mentira.

La pantalla estaba dividida: de un lado Sánchez Dragó, y del otro, Risto Mejide.

En teoría habían llamado a Dragó para hablar sobre su libro: Santiago Abascal. España vertebrada (conversaciones del escritor con el líder de VOX).

En la mesa del plató, además de Risto estaban: Marta Flich, Antonio Castelo, Elsa Ruiz, Miguel Lago y Lucía Etxebarría. Por si no fuera suficiente, Pilar Rahola y una tal Fátima Iglesias intervinieron también por teléfono. Ni siquiera llevaron a alguien que hiciera como que estaba de acuerdo con Dragó. No: ocho contra uno.

No eran, lo que se dice, sutiles. Al contrario, todo muy grosero, muy evidente, muy sencillo. Ese señor de ahí, el viejo del pinganillo, es el malo, y los demás, los buenos. Acabarán poniendo un rótulo debajo, para que no nos perdamos.

Dragó intervenía por teléfono, con la inferioridad dialéctica que eso supone frente a quienes estaban presentes en plató, que le interrumpían y hacían bromas a su costa (malas, además; chistes del nivel de Zapeando, no subía el nivel ni Castelo).

Una muestra de la simpleza a la que me refería se dio cuando citaron este párrafo del libro (17:50 del programa):

 

Dicen tantas mujeres (…) que ellas, cuando están encinta (sic), solo son el vehículo donde viaja otra persona. Una especie de taxista que conduce hacia la vida a un pasajero. (…) Imagina que ese taxista dice: «Oye, ¡que el coche es mío y lo que hay dentro también!» Y va y liquida al pasajero.

 

Para mí, que hace ya mucho que me libré del lastre mental de la religión, el del aborto es un tema delicado. Así que me sorprenden quienes lo tienen tan claro, quienes sostienen que abortar es un crimen de la misma gravedad que pegarle un tiro a un niño de cuatro años; o, en la trinchera de enfrente, los que lo equiparan, poco más o menos, con hacer de vientre.

Hubiera sido un asunto interesante del que debatir, pero Risto no se calentó la cabeza: «¿Le parece bien comparar a una mujer embarazada con un taxi?» Dragó, al que ya le habían tocado las narices durante veinte minutos, contestó: «¿Usted no ha oído hablar de una vieja figura literaria llamada metáfora Y Risto, chulo, respondió a su vez: «No, no, explíquemela».

Luego, en diversos momentos de la entrevista, tanto el presentador, picado, como sus compañeros, siguieron haciendo bromitas simplonas sobre las metáforas con la complicidad de un público de carcajada y aplauso fácil (mira que hay que estar aburrido para ir a de público a uno de estos programas).

¿No sabes posicionarte? TEM te lo pone fácil: solo has de elegir libremente entre Sánchez Dragó o Lucía Etxebarría.

Buff, susto o muerte.

 

 

Todo Es Mentira frente a Días Extraños

 

Unos días después ocurrió algo similar. Dos veces he puesto el programa y dos veces me he encontrado con la misma basura tendenciosa. Pero oye, que igual TEM es magnífico, un paradigma del periodismo de calidad, y yo he tenido mala suerte.

Esta vez le tocaba al terraplanismo. Como los que me lleváis leyendo un tiempo podréis imaginar, no le doy el más mínimo pábulo a la teoría del Mundodisco. Pero eso no quiere decir que no me interese saber qué tienen que decir sus partidarios; qué demonios les pasa por la cabeza, si queréis. El error fue creer que en TEM habían llamado a uno de los representantes de este movimiento por la misma razón. Qué ingenuo soy. Le habían dado espacio en el programa únicamente para reírse de él.

De nuevo, el chaval, un youtuber llamado Óliver Ibáñez, intervino por teléfono. Y de nuevo, la mala educación y la agresividad de los miembros de la mesa fue patente.

(Programa completo. Momento citado, 1:23:45).

Antes de darle paso, ya llevaban un rato cachondeándose de la persona a la que iban a entrevistar. Aunque en esta ocasión solo eran siete contra uno.

Nada más conectar con él, Risto le preguntó: «¿Da dinero el terraplanismo?» Y continuó interrogándole: cuánto facturas con los vídeos de Youtube, cuánto ganas con la venta de camisetas y de libros… Como un Broncano desagradable.

En estas situaciones me pongo siempre de parte del débil. No es racional: no sé si se debe al sentido de la justicia, a la aversión a los abusones o qué, pero es así, inmediata, instintivamente.

En este caso fue todavía peor que con Dragó, con el que al menos mantuvieron un poco las formas. Con el terraplanista católico fueron a saco. Y encima, Risto, faltón, lo despidió de malas maneras, cortándole bruscamente el teléfono.

 

Esto se puede (se debe) hacer de otra forma. Por ejemplo, y para no salir del terraplanismo, podéis escuchar esta entrevista que Santiago Camacho le hizo al mismo chico en septiembre de 2017.

 

¿Veis la diferencia? No es tan difícil: se hacen preguntas inteligentes, se escuchan las respuestas con respeto, se le deja hablar, y que el oyente saque sus propias conclusiones.

Seguro que habrá quien defienda que la entrevista correcta es la de Risto. Esos que protestan cuando sale uno de los malos por la tele porque «les das voz».

Lo de la tierra plana es un caso extremo, pero sucede exactamente igual con todo, a un extremo y al otro (son los mismos borregos con distinto cencerro). Si por ellos fuera estaría penado entrevistar a Maduro, a Otegi o al abogado de La Manada. Que no hablen, que ya sabemos nosotros, que somos seres infalibles, muy bien informados y nada manipulados por los medios, todo lo que hay que saber.

Es curioso, es como si estos defensores de la pureza intelectual, los que no dudan jamás porque la verdad (política, científica, religiosa, moral) está de su lado, tuvieran mucho miedo de que alguien les vaya a convencer si no se tapan los oídos y repiten muy fuerte «lalalalalalá».

Yo quiero escuchar, quiero saber, quiero entender. No me da miedo que el otro se explique. Lo que me da miedo es estar rodeado de imbéciles acríticos, intolerantes, violentos y gregarios, con un interruptor de dos posiciones por cerebro.

 
 

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13 sin mordaza

  1. Opino lo mismo que tú sobre ese programa. Cuando tocan un tema que choca con su ‘ideología’ lo tratan siempre de un modo faltón y hostil, y tanto es así que cuando hablan sobre VOX casi te dan ganas de votarles solo por llevarles la contraria (que ya es decir).

    P.D. Como he estado bastante desconectado de todo no sé si habrás tocado este tema, pero… ¿también sitúas a VOX como partido de ultraderecha?

    Un saludo.

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  2. tele y prensa-papel = basura neoliberal
    la tele ad+ paraliza cortex frontal cerebro , el d pensar
    fabrica d tontos

    a base d urgencia cn la pobreza, ns sicotizar y sicopatizan = todos contra todos y solo ganan ls qe pagan a ls qe mienten

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  3. Lo que yo no soporto es ver esos programas. Ni discusiones ni buenas ni malas sobre algo que va en contra de toda la realidad científica y que hemos visto hasta en vídeo. En cuanto a cuestiones relacionadas con las mujeres solo admito discusiones con un médico que pueda saber de lo que está hablando.

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  4. No puedo estar más en desacuerdo contigo, Salva. Hay cosas que las tengo clarísimas y que no dudo por un segundo, y ya sé que no te gustan/no te interesan las personas que no dudan :)

    Sobre el tema de Sánchez Dragó, coincido plenamente con la opinión de Mar. Es cierto que este señor tiene todo el derecho a expresar su posición respecto al aborto. Como cualquier otra persona. Pero le doy la razón a Risto: es demencial comparar a una mujer con un taxi, por mucha figura metafórica que sea, la comparación es aborrecible. Y, tomando esto como base, como dice Mar, sólo admito la opinión de un experto. Es como un cerrajero hablando de derecho procesal.

    Sobre el tema Oliver Ibáñez, la fórmula del Risto es simple: se lleva a un tonto al programa a que haga el tonto, se escandaliza de que haga el tonto y lo expulsa por decir tonterías.

    Dicho esto, el tal Oliver Ibáñez es un estafador; y ahí tampoco dudo. Se aprovecha de la incultura de la gente para dar por válidos sus argumentos (recordemos que no lo vende como ciencia ficción), saltándose a la torera las evidencias científicas. Y si cedemos una mínima parte ante su discurso demencial y manipulador, ahí es donde ganan la partida; que es lo que están haciendo los terraplanistas. Por eso, ante los estafadores, tolerancia cero.
    Y aquí no admito medias tintas, ni sutilezas, ni grises.

    Al terraplanista se le preguntó por sus beneficios y por cuántos libros vendía, una pregunta muy lícita, creo yo, para el asunto tan inusual que se trataba. Respondió con evasivas y con que no sabía cuántos libros había vendido. Ya empezamos con mentiras.
    Después, pidió que le preguntaran por qué creía él que la tierra era plana. Tras la perorata absurda, se le concedió la palabra a un científico para rebatirle sus opiniones, el cual no pudo acabar de explicar su postura porque el tal Oliver le cortaba constantemente diciendo textualmente que «no le interesaba nada de lo que dijera». Ante tal actitud, sin que el científico pudiera explicarse, me pareció bien que cortaran la comunicación.
    Porque sí, porque, tal como yo lo veo, los estafadores, que además son conscientes de que están estafando y se están divirtiendo con su propio numerito, no merecen otra cosa que se les señale como farsantes, el escarnio y la burla.

    Por supuesto, es sólo mi opinión.
    Un abrazo.

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    1. ¡Hola, David!

      La discrepancia está bien, que esto no es TEM, jeje.

      Dragó piensa, como tanta gente, que matar a un feto es un crimen. Si hacemos el esfuerzo de ponernos en su lugar, la comparación no me parece desafortunada, ni siquiera irrespetuosa. Lo dice bien claro: «una especie de». Últimamente contemplo con preocupación cómo políticos y medios toman (interesadamente o por ignorancia) las comparaciones como acusaciones. Por ejemplo: Manolito dice, para señalar la sumisión de un partido político respecto a otro, que está actuando como un perro maltratado que vuelve con las orejas bajas a mendigar caricias de su amo por mucho que este lo reciba siempre a patadas, y enseguida alguien reacciona: «Manolito llama ‘perros’ al partido X». Esto es un disparate que solo sirve para entorpecer el intercambio de ideas.

      Ya he dicho que con el ejemplo del terraplanismo me he ido tanto al extremo que casi me caigo por el borde helado del planeta (je), pero sucede en todo. Se empieza así y se acaba poniendo el grito en el cielo si el periódico que sueles leer le da voz a alguien de otra ideología política, y esto me parece muy peligroso. Los fanáticos, los que solo se rodean de su burbuja.

      Lo del terraplanista es contraproducente: lo tratas así y ya tienes víctimismo y más leña para la teoría de la conspiración, la censura, los ataques contra «La Berdad Oculta», etc. Creo que hasta para desacreditar esta teoría es mucho más inteligente la postura de Santiago Camacho (que piensa lo mismo que tú y que yo respecto a Óliver Ibáñez y todos los de su cuerda).

      Por otra parte, me parece que la parcialidad de los medios tiene mucho que ver con el auge de estas creencias: nos mienten tanto, nos manipulan de tal manera, que la gente acaba desconfiando de cualquier verdad «oficial».

      Todo esto es también solo mi opinión. Por eso agradezco tanto vuestra aportaciones :)

      Twitter: @solanosalmeron

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  5. Hola, varias veces hemos puesto ese programa y siempre encontramos lo mismo, unos cuantos haciéndose de graciosos mientras acribillan a alguien que está en desacuerdo con ellos, y por supuesto a este último solo. Eso sí, el otro día a colación de una entrevista que había hecho en la cárcel a Romeva, intentaba defenderse de la noticia que salió en El Mundo, según éste, para hacerla se había saltado los controles para ver al preso en la cárcel y en la pantalla de plató discernía con un representante creo de los funcionarios, el caso es que le dio tantos Zascas a Mejide que no sabía ni por dónde salir. Ese día disfrutamos.

    Twitter: @Pirmakymanly

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    1. De ese programa solo me interesa un «informe TEM» sobre lo que llaman «Las cloacas del periodismo».

      Pero aún no he podido verlo, igual es más de lo mismo. Me llamó la atención porque en el primero de estos programas invitaron a David Jiménez, cuyo libro debería ser de lectura obligatoria para todos aquellos que les siguen dando credibilidad a los medios de comunicación.

      Un abrazo, y gracias por comentar.

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