Obeeediencia debida

 

Esta tarde, a las 20:00, hay manifestación en Valladolid en protesta por las agresiones del domingo. Está organizada por el colectivo Gente muy harta en Valladolid. Un poco más abajo veréis un vídeo de los hechos.

 

A Jaime lo redujeron entre 3 ó 4 antidisturbios mientras oía como comentaban entre ellos que había que dislocarle el hombro.

 

 

 

 

La Policía llevaba ya tiempo amenazándome y amedrentándome. En la paralización del desahucio de Pajarillos (…) nos dijeron a todos: «Ya os pillaremos, ya».

 

Una más de las habituales, innecesarias y brutales agresiones que suelen quedar sin castigo. Atentos a los golpes que le propinan en la cara a la mujer de rojo. Sería fácil identificar y detener a ese/a energúmeno/na, y estoy convencido de que, como siempre, así sucederá, cayendo sobre él/ella todo el peso de la ley.

 

Eran gente pacífica que cantaba consignas en las inmediaciones de un restaurante. ¿Por qué cargó la Policía tan despiadadamente, entonces? Porque dentro estaban los señoritos del PP pegándose una comilona, y no querían escuchar gritos. Llamaron por teléfono (Chicos, venid inmediatamente a limpiar la calle de gentuza, que así no hay quien escuche contar a estos cómo se lo pasaban con las chicas que les pagaba la Gürtel. Mozo, ve trayendo otra botellita, que pagan los de fuera. Ja, ja.) y la Policía acudió servicial, moviendo el rabo. Disponen de ellos como si de su seguridad privada se tratase. Sabéis que hay mujeres que son acosadas y agredidas por decenas de fanáticos religiosos a las puertas de los hospitales, cuando acuden allí a realizarse un aborto. Seguro que si alguna de ellas llama para pedir ayuda, aparecen al instante 50 agentes y se ponen a apalear a los fundamentalistas con la furia que hemos visto arriba. No le quepa a usted la más mínima duda.

 

 

Otras veces (recuérdese Gamonal, las manifestaciones del 15M, las cobardes agresiones a indefensos estudiantes menores de edad, chicas incluidas, por parte de treintañeros armados y blindados…) ponen de excusa que deben responder a la violencia (ay, si de verdad los españoles fuéramos violentos, qué mal lo ibais a pasar…). Es mentira, se han visto obligados a reconocer desde el propio Gobierno que las manifestaciones en España son ejemplares, y los casos de violencia aislados, sin llegar siquiera al 1 %. Por ello, hay quien piensa que a veces empiezan ellos mismos el lío para tener la excusa de cargar. Es un viejo truco.

 

 

Pero es que esta vez ni eso, en esta ocasión no ha habido nada que justifique la salvajada. Como veis en la foto, el número de agentes era similar al de manifestantes, quienes además en su mayoría superaban la cincuentena. Una locura la actuación policial.

Al igual que ocurrió con el hombre al que mataron a palos en el Raval entre ocho valientes mozos de cuadra, después de lo cual, tras limpiar la escena del crimen, fueron casa por casa intimidando a los vecinos y exigiéndoles que destruyeran las pruebas gráficas que pudieran tener, aquí han ido al hospital a presionar a los familiares de Encarna, una mujer de 56 años que está internada con un ictus. Encarna es una de las peligrosas radicales de ultraizquierda a las que hubo que reducir a golpes en la cabeza. Algo, por cierto, totalmente prohibido por ley, pero que nuestra Policía incumple reiteradamente, como la obligatoriedad de ir identificados en todo momento. Los encargados de defender la ley, se la saltan. La ley, para el que la trabaja.

La Policía ha acudido varios días al hospital en busca de los partes médicos de la mujer. Los profesionales sanitarios dicen que les han coaccionado para que nieguen cualquier relación entre los golpes recibidos y el ictus que sufre, pero yo no lo creo. Supongo que, como los agentes se caracterizan por un alto nivel intelectual, eso es público y notorio, querrían comprobar, al estilo House, si el diagnóstico de la mujer era el adecuado. Qué majos.

Por supuesto, niegan estas prácticas mafiosas, de la misma manera que negaron las del Raval. Así funcionan. Los familiares y los trabajadores del hospital se inventan estas cosas porque sí. En el colmo del surrealismo, tal que monstruos salidos de las pesadillas de Orwell, afirman que «no hubo carga policial». ¿A quién van a creer ustedes, a sus sentidos o al subdelegado del Gobierno en Valladolid?

Niegan lo que todos vemos con la impunidad que da el saberse intocables. No sufren las consecuencias de sus actuaciones porque se defienden entre ellos, y si alguno se equivoca y denuncia los malos modos de un compañero, toman represalias contra el denunciante, no contra el infractor. Serpico a la española. Corporativismo endogámico que ha dado lugar al deterioro genético del «cuerpo».

También ha dicho Martínez Bermejo (que así se llama el fenómeno del subdelegado), siguiendo la estela que dejara Felipe Puig, que «los trabajadores de la Policía no tienen por qué soportar insultos o vejaciones de ningún tipo». Pues sí, mira por dónde. Tienen que soportarlos. No deben darse esos insultos (que nadie ha demostrado que ocurrieran en Valladolid), pero si se dan, toca aguantar. Se supone que los preparan psicológicamente, que son gente entrenada, serena y de nervios templados. Lo que no se puede bajo ningún concepto es agredir a alguien que te está insultando. Parecen desconocer el significado de proporcionalidad (Art. 5, apartado 2, de la Ley Orgánica 2/1986, de 13 marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad).

 

 

Si esto es así ahora, imaginaos si sigue adelante la ley mordaza que nos prepara este Gobierno. Esa ley con buqué franquista que pretende prohibir que se graben las actuaciones de los agentes. De haber estado esa infame ley aprobada ya, tras los hechos que nos ocupan, un grupo de personas habría presentado una denuncia criminal conjunta por agresiones, denuncia que se habría quedado en nada, como tantas veces, pues no habría pruebas. Es vuestra palabra contra la de la muy honorable Policía (recordemos que gozan de presunción de veracidad), así que probablemente os lo estéis inventando, que es una manera muy buena de pasar el tiempo, ir a poner denuncias falsas, por lo que la archivamos. Y en los poquísimos casos en los que algo similar prospera, se les indulta.

No es que ahora vaya a pasar mucho más, igual que no se muerde la mano que te da de comer, tampoco se castiga al perro guardián. Pero por lo menos nos enteramos de lo que ocurre, y cada vez un número mayor de personas van teniendo una percepción de los chicos de uniforme acorde con la realidad, alejada de esa falsa utopía de chicos amistosos que están ahí para echar una mano al ciudadano montados en sus unicornios rosas. No, no, no, no, no: están ahí para defender a sus amos, a los poderosos.

Por eso no podemos permitir que salga adelante la ley mordaza. Imaginaos la cantidad de abusos que nadie graba. Imaginaos lo que sucede en las comisarías… De aprobarse la ley de seguridad ciudadana, quedarían impunes todos los excesos policiales siempre. ¿Cuándo ocurría eso en España?… No caigo.

 

Abusos policiales en Valladolid

Crédito: Burgos Dijital

 

Abusos policiales en Valladolid

Crédito: Alexander Rol

 

Obediencia debida

«Sólo cumplen órdenes». No me vale, también cumplían órdenes los nazis, y todo era igualmente muy legal. Ya está bien. Es obvio que cumplen órdenes, además se nota perfectamente la diferencia cuando gobierna el PP. Les sale la vena franquista y les dan carta blanca a los chicos, los azuzan. Leña al mono y no os preocupéis, que aquí estamos nosotros para cubriros. Haced como en los buenos tiempos. Y ese es uno de los problemas, que ninguno de los muchos miembros de la Policía, del Ejército ni de la Guardia Civil que torturaron, violaron y asesinaron a su antojo durante 40 años de dictadura (que se dice pronto), pagó por ello. Les salió gratis. No sólo eso, sino que varios fueron premiados por sus crímenes. Pasaron (igual que algunos de quienes ahora nos gobiernan, y bastantes de sus familiares) de franquistas a «demócratas» por arte de magia, hago chas y aparezco demócrata. Y claro, esos tics ahí quedan. Ya hablé aquí sobre la incompatibilidad de sentirse orgulloso de estos colectivos conociendo mínimamente la historia reciente de este país.

Así que no, no me vale la excusa de que los robocops son unos mandaos, que los únicos culpables son los políticos, porque los pobrecitos vareadores se han visto obligados a apalear a ciudadanos indefensos para no jugarse el pan de su familia. ¿Obediencia debida? Obeeeediencia debida. Igual estoy entendiendo mal, pero si piensan así, deduzco que a tan valientes funcionarios les parecerá bien que sus madres, hijas, mujeres o hermanas acepten realizarle una limpieza de bajos a sus respectivos jefes, si es que estos les colocan en la disyuntiva de ponerse de rodillas o irse a la calle. Ah, ¿qué no estarían de acuerdo? ¿Que preferirían que dejaran el trabajo, antes que perder su dignidad? Pues aplíquense el cuento, señores de la porra, aplíquense el cuento. Porque antes de golpear a una sexagenaria indefensa, yo me pongo a pedir en la puerta de la iglesia.

Lo que pasa es que es muy fácil recurrir a la excusa de la obediencia debida. Eso, en el mejor de los casos, es de una cobardía digna de lástima. Y en el peor, de un sadismo propio de internamiento psiquiátrico. Porque  aquí hay de todo: desde el mercenario que acepta rebajarse a cambio de un plato de lentejas, hasta el que disfruta con lo que hace. Son ya demasiados los vídeos en los que se les ha pillado in fraganti como para que alguien niegue que hay quienes disfrutan. Cobardes o sádicos, sádicos o cobardes. Me hacen dos grupos y se van dividiendo, agentes.

Si queremos ver el lado bueno, incluso de aquí puede sacarse una conclusión positiva: que no han conseguido su objetivo. Que no han aumentado el miedo, sino la rabia. Que a pesar de la represión dictatorial, análogamente a lo sucedido en Gamonal, esta tarde a las 20:00 la gente saldrá de nuevo a la calle, arriesgándose a que les vuelvan a romper un brazo o los manden al hospital. Vosotros sí sois valientes, amigos pucelanos. Y no la gentuza que se esconde tras cascos y órdenes. 

 

Música: Orense-Bosnia, de Los Suaves. «Un hombre no nace para ser un soldado…». Esta sería más para el ejército, pero es lo mismo. Gente de uniforme que acepta que otros piensen por ellos.

 

La imagen de cabecera me la ha dedicado Brotesto.

 

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3 sin mordaza

    1. Hola, Lambertus:

      Pues en esta manifestación de la que hablo en el artículo, parece ser que no. Y en muchas otras ocasiones donde lo ponen de excusa, tampoco. Como los «violentos itinerantes» de Gamonal, que al final eran todos de Burgos. Es, como te digo, una justificación para poder reventar manifestaciones, que tristemente cuela demasiado fácil entre gente de derechas (generalizo) que no ha ido a una manifestación en su puñetera vida.
      Que en Valladolid han apaleado a gente como tú, Lambertus, de tu generación. Con la diferencia de que (y hablo sin saber), tal vez tú sólo protestes por Internet, y ellos están en la calle luchando por los derechos de todos.

      Si nos referimos a otros casos donde haya podido haber «radicales de extrema izquierda», eso tampoco habría justificado las agresiones a la gran mayoría de gente pacífica.
      Porque así, cargando indiscriminada y salvajemente, dan la impresión de que esos radicales les vienen muy bien para acabar con protestas que no son del agrado de sus jefes (del Gobierno, por si no quedaba claro).
      Esto es como si un médico mata al paciente para sacarle una astilla del pie. Si las fuerzas del «orden» no son capaces de identificar y reducir al pequeñísimo porcentaje de radicales que puedan infiltrarse en una manifestación, entonces que entreguen las armas y se disuelvan.

      Pero como te digo, en este caso concreto, entrar a debatir eso es absurdo. Ahora me vas a permitir que te haga yo una pregunta: dale al play, mira la agresión a la mujer de rojo, y dime si ese animal no merece que le echen del cuerpo inmediatamente.

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  1. estamos de acuedo en en que no hay derecho a que gente mayor se les vapulee y quiero decirte que no estoy porque me quedaria enseguida sin el baston blanco que suele acompañarme y encima estoy a 120 km. de valencia y a 80 de albacete en un pueblo de mierda donde solo hay borregos. saludos cordfiales

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