Monedero y Errejón, Trillo y Pujalte

Saludos, destinatarios de la campaña del miedo. Hoy nos quitamos la mordaza para alertar de la diferencia entre el trato dado por los medios a los casos de Monedero y Errejón (Podemos), comparado con los de Trillo y Pujalte (PP).

 

Monedero y Errejón, Trillo y Pujalte

Suelo hacer la prueba con este tipo de cosas. Aprovecho cuando estoy con gente que pasa de la política, o que sólo se interesa superficialmente (la gran mayoría), y pregunto. La última vez, este fin de semana, en una fiesta de cumpleaños. Y los resultados fueron los esperados.

Todo el mundo conocía el caso de Monedero. No, esta frase no es precisa. Todo el mundo había oído hablar del caso de Monedero. Y aunque las respuestas variaban, se habían quedado con una conclusión similar, con lo esencial. El trabajo de los medios había calado.

Aquí algunas de las respuestas:

 

¿Monedero? Sí, ese de Podemos que robó 400.000 euros, ¿no? Pronto empiezan.

Uno de Podemos que defraudó un pastón en la renta. No pagaba impuestos. Un listo.

El de Podemos con gafitas que ha tenido que dimitir por ladrón.

Errejón es ese de Podemos con cara de niño bueno, que de bueno nada, cobraba un dineral al mes por tocarse los huevos en su casa.

Sí, Monedero y Errejón, de Podemos. Los pillaron con dinero negro de Venezuela.

 

Y es que no podía faltar, también germinaron en mi pequeña «encuesta» del sábado las semillas del miedo sembradas y regadas por los medios, las historias para no dormir sobre las supuestas intenciones de Podemos de convertir a España en la Venezuela europea, e incluso algún brote sobre sus falsas relaciones con ETA (si recordáis, esta es la mentira que utilizaban al principio, pero como de tanto usarla contra cualquier disidente ya no surte el mismo efecto, comenzaron a explotar el filón de Venezuela).

A la pregunta sobre Monedero y Errejón le sucedía otra acerca de los miembros del PP. Y, oh sorpresa, ni uno solo de los consultados había oído hablar de Pujalte, y eso que es de la tierra. A casi todos les sonaba Trillo (también paisano, qué nivel), pero no tenían constancia de que estuviera involucrado en ningún escándalo reciente de presunta corrupción. Ni la más remota idea.

Esto no es casualidad, sino fruto de una estrategia perfectamente planeada de acoso y juego sucio contra Podemos, y de un servilismo indecente de la prensa hacia los grandes partidos, hacia el señorito, el que paga. Periodismo cortesano, periodismo de Estado, periodismo responsable, periodismo de partido, orgullosos puntales de un sistema podrido que sin ellos se derrumbaría.

He seguido con atención el caso de Trillo y Pujalte, igual que leí en su momento todo lo que encontré sobre los miembros de Podemos, en medios de derechas y de izquierdas. Y aquí no se trata, como en otras ocasiones, de mi opinión personal, esto es indiscutible para cualquiera con un mínimo de objetividad: lo de Pujalte y Trillo, ilustres murcianicos, no tiene punto de comparación con los casos de Monedero y Errejón. Es infinitamente más grave. Se trata de diputados recibiendo sustanciosas cantidades de dinero de empresas que casualmente son contratadas por la Administración (peste). Se supone que recibían ese dinero por «asesorar» a dichas empresas, pero no hay documentos que prueben el pretendido asesoramiento (que aunque hubiera existido, sería igualmente censurable); hay facturas, pero ningún informe, trabajo, estudio… Nada por escrito.

Ah, es que era un «asesoramiento verbal». Pretenden hacernos creer que las empresas les pagaban miles de euros al mes para que el bueno de Pujalte o de Trillo se tomara dos cafés con ellos cada quince días y les dijera: «así vais bien» o «mejor hacer esto otro» (fetidez insoportable).

Por si fuera poco, Pujalte «olvidó» incluir alguna de sus empresas en su declaración de bienes al Congreso («no sabía que esa sociedad seguía existiendo»), y su declaración de la renta de 2011 tiene un «pequeño» desfase del 50 % en relación a lo que cobró a través de Sirga XXI, sociedad que parece creada ex profeso unos días antes para recibir estos cobros.

A Monedero lo crucificaron por recurrir a una empresa para tributar al 20 % mediante el impuesto de sociedades, en vez de al 50 % que le correspondería de haberlo hecho como persona física (IRPF). Pujalte tributó los 650.000 euros que facturó en cuatro años al 1 %.

La renta de Monedero y el contrato universitario de Íñigo Errejón son asuntos personales que nada tienen que ver con el partido. A día de hoy todavía no ostentan ningún cargo público, a diferencia de Rodrigo Rato, que era ministro de Economía, o Bárcenas, tesorero del PP. Ni siquiera existía Podemos cuando Monedero cometió el supuesto fraude. Y ni Errejón ni él están imputados por delito alguno.

Los casos de los miembros del PP han surgido a raíz de la investigación llevada a cabo por la Fiscalía Anticorrupción de la trama de comisiones millonarias a cambio de concesiones de parques eólicos. Una de las empresas beneficiadas habría sido Grupo Collosa, asesorada por los políticos populares. En cualquier otro país con una democracia que merezca ese nombre, Federico Trillo y Vicente Martínez Pujalte habrían sido cesados inmediatamente (Trillo tendría que haber sido apartado de la política hace años, tras la vergonzosa gestión del accidente del Yak-42), y posiblemente terminarían frente a un juez. Aquí siguen mamando como si nada de la teta del Estado (Pujalte continúa de diputado, Trillo es embajador).

Y no olvidemos que por más compatibilidades a las que se autoricen mutuamente nuestros diputados para saltarse la ley, el suyo es un trabajo que requiere dedicación absoluta. Conociendo el percal, da risa, pero es así: dedicación absoluta (Ley Orgánica del Régimen Electoral General, artículo 157).

 

Todos contra Podemos. ¡Vivan las cadenas! (de TV)

El PSOE primero y el PP después dejaron la lista Falciani (2010) en un cajón. En un claro trato de favor del que se quejaron los propios inspectores, Hacienda contactó amablemente con cientos de grandes evasores para darles la oportunidad de que regularizaran su situación, evitándoles así enfrentarse a delitos fiscales que podían conllevar penas de prisión. Una amnistía encubierta. La Agencia Tributaria no abrió inspección, y por supuesto no se publicaron los nombres para evitar perjudicar su honor. Insisto: gobernaba el PSOE.

Comparado con la lista Falciani, lo de Juan Carlos Monedero es una tontería, los españoles de esa lista tenían 1.800 millones de euros sin declarar, y hablamos sólo de un banco de Suiza (da vértigo tratar de imaginar el importe total del fraude de los que más tienen). Botín, ese ejemplo, ese «gran embajador de la marca España» (Rajoy dixi), ese hombre por quien nuestros medios se deshicieron en empalagosos elogios tras su muerte, que recibió prácticamente funerales de Estado, tuvo que pagar 200 millones de euros para evitar males mayores. La declaración complementaria de Monedero fue de 200.000 euros, mil veces menos. Pero a él le enviaron a dos agentes de aduanas a su casa, y el resto ya os lo sabéis.

Por desgracia, estoy seguro de que si les hubiera preguntado a los del cumpleaños por la lista Falciani, a muchos les habría sonado a carta de restaurante italiano.

 

viñeta Manipulación TV, humor, cerebros cuadrados, medios de comunicación, censura, adoctrinamiento, ideología, fanatismo, pensamiento crítico

 

No sé si Monedero es, como dijo Pablo Iglesias, «un intelectual que necesita volar». Si seguimos con la metáfora aérea, yo lo veo como una avioneta desarmada derribada por la potente artillería mediática. Y aquí, cierto sector de IU (también de otros partidos, pero lo de Izquierda Unida es más sangrante porque teóricamente comparten objetivos) le hace el juego a la derecha para intentar frenar la sangría de votos que se le están escapando por la izquierda debido a su propia ineptitud, a sus corruptelas y a su apoltronamiento. Ya se le vio el plumero a Cayo Lara en las grabaciones que sacó a la luz infoLibre: No os equivoquéis, nuestro enemigo no es el PP, «quien nos está rebañando los votos se llama Podemos», y «si no tenemos grupo parlamentario nos vamos al garete», y entonces qué, a ver a dónde metemos a tanto inútil que no ha dado un palo al agua en su vida. El partido ha dejado de ser un medio para convertirse en un fin en sí mismo. Sólo importa que a IU le vaya bien. ¿Para qué? Eso es lo de menos.

En las mismas declaraciones también afirmó, muy enfadado: «Esto es una vergüenza de organización». Y ahí sí, ahí le doy más la razón.

Si lo de Monedero y Errejón era algo reprochable y tan grave como nos han pintado, digno de dimisiones y calificable de «corrupción», partidos como PP, PSOE, IU, CiU e incluso Ciudadanos (cada uno en su nivel, al PP habría que ilegalizarlo) deberían disolverse inmediatamente. Y el 90 % de los empresarios de este país tendrían que echar la persiana.

Y es que el nivel de exigencia no tiene parangón. Que yo lo veo perfecto, buena falta hace que subamos un listón que está pintado en el suelo, pero que se lo subamos a todos. Cuando entra en juego la arbitrariedad (a ti no te perdono ni una mancha en la camisa y en cambio no digo nada de aquel otro que se está revolcando en el vertedero), entonces no es exigencia sino manipulación. Los casos de Monedero y Errejón jamás hubieran existido de tratarse de miembros de cualquier otro partido.

La campaña contra Podemos no tiene precedente en la historia democrática de nuestro país. Ningún otro partido ha sido sometido a ese minucioso escrutinio ni ha tenido que soportar ataques tan gratuitos y desproporcionados desde el mismo instante de su constitución. Ataques mediáticos, sobre todo, pero también políticos, con los dirigentes de PP, PSOE, IU, UPyD… aprovechando la ocasión, oportunistas, para desgastar al rival, mezclando y confundiendo intencionadamente con asuntos de partido temas personales de quienes, repito, no tienen cargo público. Y en el colmo de la vileza, el ministro de Economía valiéndose de su posición para amedrentar, utilizando las instituciones oficiales de forma partidista y opinando en los medios, en virtud de su cargo, de los detalles de la declaración de un particular. ¿Imagináis a Montoro o a la vicepresidenta del Gobierno saliendo en televisión para acosar a un ciudadano, a ti mismo, por alguna hipotética irregularidad en tu declaración de la renta, opinando públicamente sobre tus datos fiscales privados? Pues eso es lo que pasó con Monedero. Y después, cuando fue preguntado por Rato, Montoro no respondió porque él «no habla de ningún contribuyente». Parece de risa, pero es real. Tristemente real.

No han faltado las tendenciosas noticias en portada de los periódicos, rectificadas con posterioridad en una esquinita interna. Lo hizo El Mundo con el contrato de Errejón y El País con el «falso» currículum de Monedero que luego no era tal. ¿Qué fue de aquello de que las rectificaciones debían ocupar el mismo lugar y tener los mismos caracteres que la noticia errónea? El periodismo está por los suelos.

El domingo pasado se lo preguntaba retóricamente Pablo Iglesias a Pepa Bueno en Chester: «¿Tú crees que ha habido algún actor político en este país al que se le haya dado tan duro como a nosotros?». Y ahí la presentadora estuvo cobarde y se fue por peteneras: «se le ha dado a mucha gente». «Pero ¿igual que a nosotros?». «Pero lo sabíais»…

La respuesta era sencilla: tan duro, a ninguno. Ni de lejos.

 

He confrontado el tratamiento de las noticias sobre Monedero y Errejón con las de Pujalte y Trillo porque la comparación es muy llamativa, clarificadora, pero hay casos mucho peores, como la financiación ilegal del PP desde su fundación, manejando dinero negro durante décadas; las puertas giratorias; la vidorra que se pegan tantos políticos a nuestra costa en un país donde hasta el más tonto tiene cuenta en Suiza y sólo pagan impuestos los asalariados… Los ejemplos son incontables, literalmente incontables, inabarcables no ya en un artículo, sino incluso en una enciclopedia de la corrupción y la poca vergüenza. En su declaración de bienes al Congreso, Gallardón afirmó sin rubor disponer de una única cuenta corriente que estaba en números rojos; Camps, otro que tampoco se sonroja fácilmente, declaró tener ahorrados poco más de 2.000 euros. ¿Alguien les cree? Y sin embargo, los medios no crean alarma con esto.

Nuestra impune, corporativista y cómplice clase política, hoy por ti, mañana por mí, pasado por aquel, ha saqueado criminalmente la bolsa sin importarles las consecuencias, sin inmutarse por condenar a la miseria y al desamparo a millones de personas que no tienen más culpa que haberles votado. Y es verdad que les han votado y les votarán, pero es que los medios equiparan Errejón con Gürtel o Monedero con los ERE y se quedan tan anchos, y la gente se lo traga, pues no todo el mundo tiene tiempo, capacidad o ganas de ponerse a investigar por su cuenta cuando llega reventado de un trabajo alienante en el que se le explota y por el que además le conminan a dar las gracias. Y el botón de la tele o de la radio está tan a mano… Y mientras que esos cerebros no se abran, se aireen y funcionen por sí solos, no hay nada que hacer. Seguiremos presos, encadenados a un sistema mantenido por otros esclavos como nosotros que adoran a sus amos y se odian entre ellos.

 

Música: Golpe maestro, de Vetusta Morla

Imagen de cabecera: J. R. Mora

También te puede interesar:

8 sin mordaza

  1. Calurosos saludos desde la costa levantina, Salva.
    Efectivamente, Pepa Bueno estuvo cobarde y se fue por los cerros de Úbeda ante la pregunta de Iglesias. Pero claro, supongo que no podía emitir ningún juicio, so pena de que su objetividad fuera puesta en tela de juicio.
    No sé si lo comenté ya aquí o lo dije entre amigos, pero a mí, todo el caso Errejón/Monedero y todo el acoso mediático a Podemos me ha servido para desarrollar mi capacidad crítica. Es decir, en cuanto empezaron a atacarlos con Venezuela, ETA y demás, fui escéptico y empecé a investigar quién era ese tal Chávez que todo el mundo tachaba de dictador y sin embargo, el líder de Podemos admiraba ciertos aspectos de él. Quise saber qué había dicho Iglesias exactamente sobre ETA. En definitiva, cosas que los medios ocultaban, distorsionaban o, directamente, sobre las cuales mentían. Aprendí a leerme los programas. Aprendí a contrastar información. Y aprendí mucho sobre temas fiscales :-)
    Con todo ello, llego a la conclusión de que, cuanto más atacan a Podemos, más investigo sobre ellos y más me gustan. Pero como digo una cosa, digo la otra: hay cosas que, a mi parecer, no han sabido gestionar correctamente y hay puntos de su política con los que tengo mis dudas. Pero en general, me identifico con el 90% de su línea política.
    Como bien dices, me avergüenzan enormemente las declaraciones de Cayo Lara (nunca me cayó bien este pájaro), y la del resto de talibanes de la izquierda que se creen poseedores absolutos del copyright de la Izquierda y no aceptan que otros puedan compartir ideas similares, ya que ellos “llegaron primero”. Muy pueril.
    A mí me hubiera gustado una coalición IU-Podemos-Equo pero no con el IU de Cayo Lara, sino con el de Alberto Garzón.

    Un saludo Salva, y perdón por el tocho.
    -David

    PD. Yo también pienso que Monedero, más que necesitar volar, ha caído víctima de los medios. Inaudito e increíble lo de este país. Y luego esos mismos personajillos tienen los cojones de criticar a Venezuela.

    Responder
    1. La cosa es, ¿cuánta gente hace como David? Proporcionalmente, muy poca. Así que mientras que no haya un periodismo que merezca ese nombre, tampoco habrá una verdadera democracia.

      Yo no digo que Podemos lo haya hecho todo perfecto, ni siquiera que Errejón y Monedero hayan actuado correctamente. Me quejo del bochornoso agravio comparativo. Y como siempre me han repateado las injusticias, cuanto más van siendo atacados desde todos los frentes, más me acerco a ellos.

      IU está haciendo un papelón. IU podría haber evitado que existiera Podemos, pero dinosaurios como Cayo Lara se negaron a modernizar el partido, subestimaron a Iglesias y compañía. Cuando se dieron cuenta de que la habían cagado empezaron a moverse, pero ya era tarde, y desde entonces van a rebufo, con la lengua fuera.
      Si a Alberto Garzón no le dejan hacer limpieza, debería pirarse rápidamente de allí, como tantos otros. Sin complejos, que los partidos no son instituciones a las que haya que jurar fidelidad eterna. Esa forma de pensar apesta a rancio.

      Me gustan los tochos ;)

      Responder
  2. Totalmente de acuerdo. Yo también he conversado con gente a la que la política se la trae al pairo y sus respuestas son un calco a las que has expuesto más arriba. Se tragan lo primero oyen por la televisión o la radio y no se molestan en buscar más allá. Triste pero cierto.

    Responder
  3. Lo malo de la verdad es que hay que merecérsela, o sea, buscarla y tener criterio para poder reconocerla cuando la encuentras.

    En esta entrevista de la Tuerka (https://youtu.be/p0L4o-yTVE0), Iglesias y Monedero le dan un repaso a la España y Europa de los últimos 35 años que FLIPAS. Pero claro, a según quién esto les resultaría demasiado largo y prefieren pensar que este señor es “el que robó 400.000€ a hacienda”. ¡Anda queeeee…!

    Gracias, Salva, por hacer algo ante la maquinaria del miedo. Un saludo.

    Responder
  4. Poco queda que añadir a lo que ha dicho Salva. Simplemente que, sí, es descorazonador comprobar cómo ha calado ese discurso entre la gente que más necesita a partidos que hagan políticas como las que propone Podemos. Hace poco, un trabajador precario votante del PP intentó cachondearse de mí por defender a Podemos, con lo de que si Venezuela y que si Monedero. Me armé de paciencia y empecé a explicárselo todo, y acabó preguntando, algo avergonzado “Pero… ¿Qué diferencia hay entre votar a la derecha y a la izquierda?”. Acababa de decir “La derecha algo bueno tendrá ¿no?”. Él no sabía decir el qué. Y así estamos. Que, gracias a trabajo de los medios, un trabajador precario no distinga derecha e izquierda, que piense que el partido que le va a defender es el PP, es muy grave. Mucho. Ahora mismo no recuerdo dónde leí -ya lo siento- que el gran fallo de la democracia, por el que no había supuesto el fin de las oligarquías (y en teoría resultaría tan fácil: el voto masivo de los trabajadores contra los escasos votos de los poderosos) era precisamente la capacidad de los medios de manipular la opinión de los trabajadores.

    (Por cierto, la historia tiene final feliz. Después de una hora larga, y tras haber caído en la cuenta de que todo eso de Venezuela no eran más que tonterías, que era un trabajador explotado y que debía buscarse un partido, el que quisiera, pero uno que le defendiera de verdad, acabó diciendo (y sonaba sincero) que entonces iba a votar a Podemos :)

    Responder
  5. Gracias por el enlace, Olga. No he visto esa entrevista, pero si tú la recomiendas, me pongo a ello.

    Entropía: hay quien te respondería que la calculada ambigüedad ideológica de Podemos tiene gran parte de culpa de situaciones como la que nos cuentas. Yo, que siempre me he posicionado, no pienso así. A ver si puedo desarrollarlo por escrito en alguna de las próximas entradas y consigo salir indemne del intento sin parecer demasiado incoherente.

    Ah, en su momento escribí un par de entradas sencillitas sobre diferencias ideológicas pensando precisamente en personas como este trabajador:

  6. Ideologías políticas: 10 diferencias
  7. Ideología para niños
  8. Responder
  9. Que bonita es la democracia y su libertad de prensa. De Alianza Pop…digo del PP y del PSOE te lo esperas, no quieren perder el chiringuito que tanto les ha costado montar. ¿Pero de IU? Poco tienen que perder, además, se les presupone cierto nivel de moralidad.

    Responder

¿A ti tampoco te callan?

Tu dirección de correo electrónico NO será mostrada.