El camarero micromachista

Hoy me quito la mordaza para hablar de un supuesto micromachismo que regresa con cierta frecuencia: el de la cerveza para él y el zumo o el refresco para ella.

Cada vez paso menos por Twitter. Lo que leo allí no me aporta nada: dos bandos con su argumentario precocinado, sin lugar para razonamientos ni matices.

La semana pasada entré y me encontré con este tuit:

¿Es esto "micromachismo?

Como veis, la chica se queja de que el camarero le ha traído la cerveza a su novio y el zumo a ella, cuando debería haber sido al revés.

Según Laura, nos hallamos ante un nuevo caso de «micromachismo».

Estando el periodismo como está, el debate no tardó en saltar de la red social a los medios de comunicación serios (ya, ya, yo también me estoy riendo al escribirlo), televisión incluida.

Pues no lo veo. Para que hubiera machismo en la actitud del camarero, entiendo que tendría que darse una situación de privilegio. ¿Es que ser consumidor de bebidas alcohólicas te hace mejor que los abstemios? Imagino que nadie defiende eso en serio, así que no alcanzo a comprender el sentido de la polémica. ¿Dónde está la discriminación?

También podría quejarse el novio, un tipo sano que bebe zumo de melocotón, al que han confundido con un borrachuzo. Siendo igualmente absurdo, casi que tendría más sentido.

Yo no tomo cerveza, pero mi novia sí. Solemos pedir una caña y un vino blanco. Pues siempre que van con prisas y no preguntan al traerlas, el vino blanco se lo ponen a ella. Siempre. No importa si el camarero es hombre o mujer.

Y si estoy con amigas y pedimos tres vinos blancos y una cerveza, por ejemplo, tened por seguro que la cerveza me la sirven a mí. Y jamás me he molestado.

El vino tiene más graduación que la cerveza (más del doble), así que solo con esta prueba empírica, fácilmente comprobable por cualquiera, quedaría desmontada la teoría del zumo micromachista.

Seguro que hay una explicación más sencilla para la actitud de los camareros.

Por favor, no disparen a la estadística

¿Por qué sucede esto? Porque el camarero, desbordado de trabajo, actúa según le dicta su experiencia. Y esta dice que la mayoría de las veces que se ha encontrado con la tesitura que denuncia el tuit, el zumo o el refresco era para ella.

Ocurre lo mismo a la hora de pedir la cuenta. Si hay un hombre y una mujer, es probable que se la dejen al hombre, pero aquí no hay machismo, ni micro ni macro. Simplemente, es mucho más frecuente que pague él. Si alguien acaba de venir de vacaciones desde Alfa Centauri y discute esta obviedad, que ponga First Dates.

Podrían preguntar, me diréis. Claro. Pero es que a menudo no tienen tiempo ni para eso, no hay más que fijarse un poco, levantar la cabeza de la caña y el plato de olivas.

Yo lo hago, no puedo evitarlo. Siempre me siento un poco culpable al dejar que me sirvan como a un marqués mientras los camareros hacen kilómetros a paso ligero.

Empatizo, me solidarizo con ellos, independientemente de su sexo o edad (la solidaridad es aún mejor que la sororidad, porque es más inclusiva).

En esta zona hace ya mucho calor, y los camareros deben moverse de la terraza al interior del local, de allí a otra mesa, vuelta para dentro, a pleno sol, con el sudor pegado a la piel por la humedad, con rapidez para que el cliente no espere más de lo necesario.

Ahora, por si fuera poco, están obligados a llevar mascarilla, y al trabajo de siempre se añade el de desinfectar mesas y sillas.

Desde que nos permitieron salir de nuevo a las terrazas en mayo, he comentado esta situación con algún camarero, intentando siempre no importunarles ni interrumpirles en su trabajo.

Suelen desahogarse cuando les preguntas o les haces un comentario amable. Una camarera jovencita me dijo el domingo: «Si esto es así ahora, cuando llegue el calor de agosto a alguno nos va a dar una lipotimia».

Pretender obligarles, además, a que pierdan tiempo asegurándose de quién ha pedido cada consumición para que nadie con la piel excesivamente fina se sienta ofendido, me parece una putada.

No puedo comprender que alguien, sentado tranquilamente a la sombra, disfrutando de un momento de ocio sin trapos asfixiantes en la cara, relajado y en buena compañía, en lugar de compadecerse del trabajador decida denunciar su supuesto machismo en las redes sociales, porque ha tenido que estirar el brazo para intercambiar la bebida con su pareja.

En este caso, veo más clasismo que machismo.

Si te gusta lo que lees, deja aquí tu dirección para que pueda avisarte de cada nueva entrada:


Imagen de cabecera: Massimiliano Minocri

También te puede interesar:

28 sin mordaza

  1. Totalmente de acuerdo contigo. En mi opinión, todas estas feministas de nueva ola que no dejan de fijarse en tonterías tienen demasiado tiempo libre y la sesera muy vacía, pero qué le vamos a hacer. Hoy en día, lo que está de moda es fijarse en esos detalles y no en la falta de derechos que tienen las mujeres en otros países.

    Con respecto a Twitter y las trincheras, me pareció curioso que no aplicasen el «hermana yo sí te creo» al caso de la política de VOX que recibió la pedrada. Según parece, ese lema solo se aplica a las mujeres que son de izquierdas.

    Responder
    1. Cuando era adolescente, el abuelo de un amigo, superviviente republicano, al escucharnos discutir de cosas sin importancia, renegaba de la juventud con una frase que se me ha quedado grabada: «Se os va la vida en mierdas».

      Pues eso.

      Responder
  2. Ana Perez-Serrano 01/07/2020 a las 11:14

    Totalmente de acuerdo.

    Que tradicionalmente eran los hombres los que bebían más cerveza, puede ser, pero en este momento no ocurre, y que por costumbre (adquirida con la práctica) sea a él al que le ponen la cerveza no creo que pueda producir ningún trauma feminista.

    A veces nos pasamos con los detalles y dejamos sin resolver problemas más serios y profundos.

    Responder
    1. Hola, Ana.

      Creo, además, que este tipo de «sobreactuaciones» pueden ser contraproducentes. Habrá quien las vea y piense que el feminismo es eso, cuando es algo bastante más serio.

      Responder
  3. Me alegro que saques el tema, porque creo y así creen también muchos amigos con los que hablo del tema, que ya se están pasando con el feminismo y la supuesta discriminación del sexo femenino. No discuto que la haya en algún ámbito, pero también la hay en sentido contrario y no se dice en ningún sitio. En mi empresa por ejemplo, que es privada, no hay discriminación salarial hacia las mujeres, al contrario, hay discriminación laboral hacia los hombres a la hora de ocupar puestos directivos de nivel medio, que está ocupado en más alto porcentaje por mujeres. Es cierto que en puestos directivos de nivel alto, puede haber más hombres, pero puede ser porque esos puestos requieren más dedicación y la mayoría de las mujeres deciden, inteligentemente, tener más vida personal en vez de más sueldo. Son muchos los policías, bomberos y profesiones de ese tipo, que se quejan de discriminación positiva a favor a las mujeres. En las administraciones públicas hace tiempo que no hay ningún tipo de discriminación femenina.

    Pero raro es el día que no habla algún medio de comunicación de esa supuesta discriminación.

    Responder
    1. La semana pasada, en una terraza, precisamente, una amiga socorrista me habló de sus pruebas físicas. Me comentó que tenían que hacer un trayecto nadando y luego corriendo en menos de diez minutos. Para los hombres, en cambio, según me dijo, el límite era de nueve minutos.

      A ella no le parecía bien esta diferencia. Yo no tengo una opinión formada, tendría que reflexionar sobre ello.

      Un saludo, y gracias por comentar.

      Responder
      1. Lo de las pruebas te lo resumo en un caso personal. Cuando estaba estudiando administrativo fuimos un día al parque de Bomberos de la ciudad para ver cómo trabajaban y cómo era su día a día. Como uno de mis compañeros de clase era precisamente bombero, nos enseñó las instalaciones y al salir al patio nos hicieron una demostración de cómo cortar la parte de arriba de un coche accidentado con una enorme cizalla hidráulica que parecía pesar una tonelada. Al que la sujetaba se le notaba que le costaba trabajar con ella por la fuerza que debía hacer (y el hombre estaba bastante fuerte), pero al final se las apañó decentemente para cortar el techo del vehículo.

        Poco después de eso, nos fuimos a una sala donde nos hicieron una charla y justamente salió el tema de la falta de mujeres-bombero en el edificio y lo de las pruebas. También se discutió sobre la conveniencia de que las pruebas de las mujeres fueran más suaves que la de los hombres, y justo en ese momento el que nos hizo la demostración nos dijo que las pruebas deberían ser para todos igual. ¿La razón? Muy simple, si las mujeres pasan con unas pruebas más laxas luego se pueden ver en dificultades serias cuando en un caso real deban manejar herramientas como la anteriormente mencionada, ya que en esos momentos la rapidez es crucial.

        A lo que quiero llegar con esto es que, aunque los hombres y las mujeres tengan los mismos derechos, no somos iguales ni lo seremos nunca. Sencillamente, hay trabajos que se nos da mejor a nosotros por naturaleza y otros que se les da mejor a ellas, y no considero que al decir esto esté siendo machista.

        Responder
      2. Supongo que en pruebas físicas, estadísticamente los hombres tienen cierta superioridad sobre las mujeres. Si pusieras el mismo baremo, en ciertos trabajos no habría esa paridad que buscan. Justo o no, ese es otro tema

        Responder
        1. Yo es que lo de la paridad de género lo veo bastante contradictorio. En mi opinión, se debe elegir a la gente en función de sus resultados, de su currículum, de sus méritos, etc., no en función de lo que tienen entre las piernas. Más justo que eso….

          Un saludo

          Responder
          1. Tienes razón. Pero, por ejemplo, en trabajos donde para entrar se exige pasar una prueba física, tipo policía local/nacional o guardia civil, hay diferentes baremos. Una vez dentro, el físico no es más importante que la inteligencia o la experiencia.

            Responder
            1. en trabajos de socorrismo, el baremo debe ser puesto con el criterio de lo que necesita el urgido, no del posible socorrista. Si se considera que debe llegarse nadando en 10 minutos, pues debe pasar la prueba cualquiera, sea quién sea. El que se está ahogando no debe depender del género del socorrista.

              Responder
  4. Dios mío, por fin alguien le pone el cascabel al gato y comenta el asunto sin pelos en la lengua ni reparos.

    Totalmente de acuerdo contigo, Salva. Muchas veces he pensado lo mismo, pero últimamente me da por autocensurarme, no sea que ofenda a alguien y me tachen de machista y/o misógino y/o señoro (ya me ha pasado alguna que otra vez por no usar el lenguaje inclusivo).

    Un abrazo,
    David

    Responder
    1. Ey, David.

      Todo lo que tenga que ver con el feminismo, si se sale de la versión oficial es mejor no tocarlo para no terminar lapidado.

      Pero no es el único tema tabú. Se ha mosqueado gente de mi entorno porque he cuestionado delante de ellos algunas de las medidas que ha tomado el gobierno para combatir el coronavirus. Pues automáticamente te meten en el equipo de Trump (!)

      No hay lugar para la reflexión ni la autocrítica. Está el patio muy «polarizado», por usar el eufemismo de moda.

      ¡Un abrazo!

      Responder
  5. de acuerdo totalmente con la nota original y la mayoría de los comentarios. El feminismo haría mejor para su propia causa en luchar y defender cosas importantes. El tuit que origina la nota refiere algo que se debe al costumbrismo de la experiencia laboral de un camarero y no a machismo. Con respecto a las exigencias para un determinado trabajo (no importa cual sea) deben ser iguales sin distinción de género y también deben ser iguales las retribuciones. El fundamentalismo termina por destruir las mejores intenciones (así ha pasado a lo largo de la Historia).

    Desde el lejano Sur (Argentina), un saludo

    Responder
      1. es que estos temas no tienen frontera, son globales para la ideología universal de moda. Además un gusto compartir opinión en un lugar donde no hay exabruptos. Slds

        Responder
  6. Mi experiencia como ex camarero: no creo que sea machismo, es que en un bar, el camarero sabe que clientela tiene y que suelen beber.

    Yo tenía 2 opciones, o preguntar para quien era cada cosa si la mesa es pequeña o dejarla en el medio y decir que cada uno fuera cogiendo lo suyo. Ya que preguntar para quién es cada bebida y que nadie te conteste, porque no pueden dejar de mirar el móvil durante 5 segundos, llega a ser desesperante.

    Responder
    1. Gracias por contar tu experiencia, Miguel.

      Esa es otra: a menudo somos muy desconsiderados con el trabajo de los camareros. Llega uno y canta lo que hay de postre, por ejemplo, pero la mitad de la mesa no le hace ni puto caso porque están a sus cosas, y el camarero tiene que repetirlo tres veces.

      Responder
  7. ¿Sabéis lo que es machismo de verdad? Comprar una mampara, pedir una que no se ensucie mucho y que la vendedora le diga a tu pareja: esta es mejor porque te será más fácil de limpiar.

    Responder
  8. El camarero no es machista. Pero el micromachismo está ahí y ocultarlo es dar un paso atrás. Es un micromachismo porque una persona (en este caso un hombre camarero) asume que la bebida menos calórica va para la mujer, que en otras palabras “se tiene que cuidar más” Quizás no sea el mejor ejemplo con un zumo de estos que tiene de todo menos fruta. Veo casos de cocacola light para la chica – cerceza para el chico. Ahí se está asumiendo que la chica tiende a cuidarse porque las mujeres están destinadas a cuidarse, a mantener la línea más que los hombres. Es un hecho, las mujeres se sienten más obligadas a cuidarse porque están más expuestas físicamente (miles de productos de belleza y cremas para todo). Y por favor este discurso de “sois muy retorcidos” ya no vale. Se trata de quitar prejuicios de género, lo cuales están tan tan tan anclados en nosotros que ni si quiera los vemos.

    Responder
    1. Hola, Juan. Bienvenido.

      Entonces, ¿cómo explicas lo que describo en el artículo? A mi novia le ponen siempre el vino blanco y a mí la cerveza. Dado que el vino tiene más graduación alcohólica y aporta más calorías que la birra, si la teoría (que no comparto) es que ponen la bebida menos calórica a la mujer porque “se tiene que cuidar más”, ¿no deberían servirme la cerveza a mí?

      Por otra parte, nada de lo que estamos hablando cambia cuando la camarera es mujer.

      Un saludo, y gracias por discrepar “sin exabruptos”, como dice Óscar.

      Responder
  9. Yo también fui camarera. De barra, que en inglés la palabra es diferente a camarera de mesas. Ni una sola vez se pidió un hombre un vino blanco para sí. Nunca. A veces las chicas también pedían cerveza, pero si alguien pedía vino blanco siempre era mujer. Los vinos de otros colores eran más imprevisibles, pero el blanco es que no fallaba. Así que por una parte disculparía la presunción por causa de la experiencia, y por otra parte, no, porque solo la novedad es para que no pase desapercibida, y por otra parte aún, cómo irá el personal que ni tiempo ni capacidad tiene para ‘registrar’ quién le pide cada cosa.

    Responder
    1. Desde niño he tenido algunos «usos y costumbres»que culturalmente se asocian más con las mujeres. Preferir el vino blanco a la cerveza es una de tantas (aunque esa no la tenía de niño, jaja).

      Sobre lo que dices de los camareros: hoy mismo he comido en un restaurante de la playa que estaba lleno, tanto la terraza como las mesas de dentro. Los camareros iban como locos. Cuando nos han traído la cuenta, al que nos ha tomado nota se le había olvidado incluir el postre y el café. No es la primera vez que me pasa, y siempre aviso para que modifiquen la cuenta, aunque no vaya a volver nunca a ese restaurante. Soy así de tonto.

      Responder
  10. Pues yo pienso que sí que es machismo en el sentido que refuerza los estereotipos y roles de género. Me da igual de dónde viene que zumo y vino blanco sea de chicas, y cerveza de chicos. Es como el rosa y el azul para los nenes, que hace siglos era azul y púrpura, al revés. Son categorías que como todas, sirven para diferenciar, separar, jerarquizar, simplificar, controlar.

    Puede parecer banal en el caso de las bebidas, pero cuando hablamos de habilidades presupuestas en el trabajo, de preasignación de responsabilidades de casa, de separación de ropa de hombre y mujer… Ya nos es más fácil conectar con otras consecuencias palpables, no? Sueldos, tiempo libre, comodidad y sexualización diferente, y siempre con la misma parte beneficiada por encima de la otra. Sin categorías absurdas, no hay jerarquía posible.

    Agradezco desde luego la mirada desde la posición de camarero/a, y eso de que pregunten y que no respondan me parece tan feo… pero bueno, yo es que soy de los que trae los vasos o platos a barra, sabes? No creo que alguien que no conteste a la camarera ni le mire a los ojos ni le diga «gracias» tenga derecho a quejarse que le/la traten con poca atención.

    Como lo veo yo, es que en caso de no recordar qué es para quién (yo he hecho barras en algunas fiestas y… qué locura), lo ideal sería bien preguntar o bien buscar contacto visual o comunicación no verbal dentro de lo posible… sino, no me atrevo a juzgar si sería mejor dejarlo todo en medio o repartir aleatoriamente o según costumbre, la verdad. Eso las camareras feministas dirán.

    Por otra parte, el argumento de que las camareras mujeres también repitan el micromachismo, no demuestra nada para mí: el machismo, los estereotipos de género y en general la cultura patriarcal, las tenemos todas dentro, hombres, mujeres y hasta quien no se identifica con ninguno de los dos géneros mayoritarios. Tan machista es que un hombre relativice una violación como que lo haga una mujer. Eso sí, claro, la posición de poder desde la que se hace, es totalmente diferente, y por lo tanto, me parece mucho más grave cuando se hace desde el privilegio.

    Yo esto lo veo como el caso de los conguitos: los conguitos son racistas? sin lugar a dudas. Es más importante que abolir la ley de estrangería? Rotundamente no. La lucha, por decir, cultural (contra imaginarios jerarquizantes) y la social (contra discriminaciones con consecuencias palpables graves), tienen que ir de la mano, pero siempre teniendo en cuenta a qué plazo jugamos. Los imaginarios transforman realidades en el futuro, pero sólo cambiando las realidades presentes podemos mantener un pulso contra las desigualdades.

    Los planes igualitarios que pocas personas tienen suficiente tiempo para imaginar y reflexionar, no deben nunca oponerse a las reformas a la situación actual que tanta otra gente necesita y, dicho sea de paso, luchará por ellos. Igualmente, un plan magnífico que no se haga desde o al lado de la gente que más se beneficiaría de él, no es magnífico.

    Responder
    1. Hola, Álex. Gracias por contribuir al debate exponiendo tu punto de vista, y hacerlo de una forma tan clara.

      Tu frase sobre llevar los vasos a la barra me ha recordado algo. Hace poco estaba comiendo con mi chica en una terraza y un amigo que tomaba café a unos metros de nosotros se cachondeó de mí (en broma) porque al terminar y levantarme volví a dejar nuestras sillas bien colocadas junto a la mesa.

      Responder

¿A ti tampoco te callan?

Tu dirección de correo electrónico NO será mostrada.