Memoria histórica, España amnésica

 

Saludos, españoles a los que no os hablaron de la dictadura en colegios ni institutos. Hoy nos quitamos la mordaza para comenzar una pequeña serie con la que pretendemos recordar la parte de nuestra historia contemporánea que quisieron borrar de los libros y de la memoria.

 

Memoria histórica de una España amnésica. Introducción

Como por algún sitio hay que empezar, voy a hacerlo por el Golpe de Estado. Podría haberme remontado a los tiempos de Aníbal Barca, sus elefantes y la segunda guerra púnica, cuando la orgullosa Cartago le plantaba cara al imperio romano allá por el 200 antes de Cristo, pero creo que me saldría del tema de este blog. Si acaso, cabría preguntarse por qué hemos de considerar «históricas» a ciertas comunidades autónomas con menos siglos a las espaldas; si Cataluña es una «nacionalidad histórica», ¿qué sería Cartagena? Pero en fin, ya dije en cierta ocasión que a mí todo esto de las banderas me la trae bastante al pairo, allá muevan feroz guerra por un palmo más de tierra. Por otro lado, quien quiera revisar lo ocurrido en épocas anteriores cuenta con fuentes de sobra a las que acudir. Aparte de los imprescindibles libros y documentales «respetables», os voy a recomendar dos series poco ortodoxas:

 

  • Histeria de España. La acabo de descubrir al buscar si alguien se me había adelantado en el título, pues así iba a llamar a esta entrada. Aunque sólo le he echado una ojeada, tiene muy buena pinta.
  • Una historia de España, de Pérez-Reverte. Esta sí la estoy leyendo, y se la recomiendo especialmente a quienes quieran iniciarse en el conocimiento de la historia de nuestro país, pero no les apetezca o no tengan tiempo de tragarse densos tochos de, por ejemplo, Paul Preston, Ian Gibson o Gabriel Jackson. Sin renunciar al rigor, está escrita con un estilo desenfadado que la hace muy accesible y amena.

 

Mi intención es hacer algo similar, pero mucho menos ambicioso, partiendo, como hemos dicho, de nuestro pasado más inmediato. Esta serie la iré intercalando con los artículos habituales.

 

 

¿Tú qué te crees? ¿Eres historiador, acaso? ¿Estás capacitado? ¿Eres objetivo?

Sobre la «capacitación», defiendo que la historia hay que cogerla siempre con pinzas, que gran parte de lo que nos venden como cierto tendrá poco o nada que ver con la verdad, que habremos tergiversado más conforme nos hayamos ido alejando de ella en el tiempo. Si no deberíamos fiarnos de lo que nos cuentan los medios de comunicación sobre lo que está ocurriendo en nuestros días, cómo vamos a aceptar como dogma de fe las versiones que nos han llegado de lo ocurrido hace mil quinientos años. Por suerte, los hechos de los que vamos a hablar en esta mini serie son recientes.

No soy historiador, pero viendo que se da pábulo a transformistas sin título como Pío Moa —un tipo que pasó de militar en los GRAPO, grupo armado antifascista, a dedicarse a pintar de color de rosa el régimen franquista (!)—, por qué no voy a compartir yo con vosotros mi conocimiento, por pequeño que este sea, mi punto de vista, las conclusiones a las que he llegado tras lecturas y conversaciones con cualquiera que ha querido contarme su experiencia.

En cuanto a la «objetividad» puedo decir a mi favor, como ya comenté en Sobre el autor, que nadie me ha adoctrinado, tampoco crecí en una familia de izquierdas… ni de derechas, ojo, en mi casa nunca se ha hablado de política, ni siquiera se ponía el telediario a la hora de comer. Y eso que, al igual que en tantas familias, y esto no lo supe hasta muy tarde, había de qué hablar, vaya si lo había. Pero mi abuela lo más que me respondía, cuando la curiosidad (bendita curiosidad) me hacía preguntarle, era: «Salvica, no te posiciones, que en cualquier momento puede cambiar el régimen, y entonces te señalarán e irán a por ti». Y así se murió, sin haber podido desenterrarle apenas unas cuantas palabras, sepultadas la mayoría en escondidas cunetas de su cerebro y cubiertas por paladas de miedo.

Sin embargo, buscando la parte positiva, aunque el terror más que justificado de mi abuela me hizo perder parte de mi propia historia, también me permitió lanzarme al mundo sin rencores, leer y escuchar libre de prejuicios las versiones de los tres bandos (derecha, izquierda y apolíticos), y de ese modo llegué al final de la adolescencia a considerarme de izquierdas, aunque en realidad (luego lo supe), había sido progresista desde mucho antes de conocer el significado de la palabra «política». Ya de muy niño, los abusos y las injusticias me removían por dentro. Siempre he estado de parte del débil, aun cuando hacerlo pudiera suponerme un perjuicio o enfrentarme a la mayoría (seguro que me ha ayudado el hecho de ser tan cabezón terco). No era política, tampoco una elección consciente, se trataba de lo único que podía hacer, mi forma de ver el mundo, algo que se lleva en las entrañas y te dice que vivir no puede consistir únicamente en mirar por uno mismo y por los «suyos». Todos —y me vais a perdonar que me ponga cursi—, animales y plantas incluidos, el conjunto de la naturaleza, todos sois «los míos».

 

Continuaremos en la próxima entrada, que hoy me he comido el artículo con la introducción.

 

Música: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?, de Siniestro total

 
Crédito de la imagen de cabecera: José Camó (retrato de Marcos Ana)

 

Otro capítulo de esta serie:

16 sin mordaza

  1. EL TEMA ME VA GUSTANDO, ES PROPIO DE UNA PERSONA QUE BUSCA LA VERDAD DE QUIENES SOMOS LOS ESPAÑOLES, DE DONDE VENIMOS , QUE HACEMOS Y DONDE QUEREMOS LLEGAR. A ESAS PREGUNTAS YO PODRIA CONTESTAR MUCHO Y LARGO Y TENDIDO PUES NO ME HE BASADO EN LA HISTORIA EN ESCRITORES PARTIDISTAS, UN SALUDO

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    1. Hola, Lambertus. Pues ya sabes que aquí tienes vía libre. Si te encuentras con ganas de escribir, estaré encantado de leerte, más teniendo en cuenta que tú has vivido la dictadura (yo soy otro «hijo de la Transición»).

      Un saludo.

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  2. les recomiendo leer -la corona de aragon- de jose luis corral,catedratico de historia de la universidad de zaragoza,no deja titere con cabeza y todo documentado, libro muy ameno de leer.

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    1. Gracias por la recomendación, Felipe. Va directamente a mi «lista de espera».

      Aunque, por lo que veo, el libro de Corral se centra exclusivamente en la historia de Aragón y Cataluña; en esta serie no vamos a entrar en eso (lo de Cartago y las comunidades «históricas» se me ha colado sin mi permiso, a veces me pasa) ;)

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  3. Roberto López Zalbidea 04/07/2014 a las 15:08

    Muy bien!! Te alabo la empresa!!
    Sinceramente, Salva, creo que LA OBJETIVIDAD NO EXISTE, y que esto es lo primero primerísimo que tendríamos que saber, y deberían enseñar en cualquier Facultad, en aras de una mejor construcción del ESPÍRITU CRÍTICO que sería, en mi opinión, nuestra primera y principal obligación moral.
    Puesto que hablas de lecturas, te recomiendo la biografía de Franco de Juan Pablo Fusi (Director de la Biblioteca Nacional en su día, por cierto.
    Un saludo, y me alegra que te metas en la historiografía, que es un campo increíble y fascinante!
    ;)

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      1. ¡Ja, ja! Qué va, de «pedantoide» nada. Es que la palabra «historiografía» evoca un poco la imagen de ratones de biblioteca, pero qué le vamos a hacer, se llama así.

        La biografía que me comentas la tengo pendiente hace tiempo, es más, creo que la compré y anda esperándome por casa. A ver si ahora que me la recomiendas me pongo con ella, en vez de pasarme el día leyendo cosas como el libro de Belén Esteban XD

        «Espíritu crítico», «el Yeti», «prensa libre»… Cosas así.

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  4. Espero impaciente la continuación del artículo. Siempre me gustó la historia, sobretodo la contemporánea, pero por tiempo y vagancia, mis conocimientos de historia son escasos (solo lo que estudié en el colegio). La importancia de tener un buen profesor hace más interesante una asignatura.
    Conocer el pasado es entender el presente.
    Pd: Grande Siniestro (en directo más)

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  5. Hola, Salva

    La idea me ha parecido muy sugerente… :-)
    ¡La historia debidamente contada! ¡Qué osadía! Jajajaja.

    Pero cuánta falta hace a España (a los españoles) unas referencias debidas a su naturaleza, sobre todo a su naturaleza. A vuestra naturaleza, en todas las circunstancias. Con rigor… La historia hecha personalidad.

    ¡Y enseñarla! A propios y extraños. Sin acritud. Con valor. :-)

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  6. Salva, vaya por delante que si bien te alabo la osadía, no así la sensatez, que meterse con la Historia de España (con mayúscula y acento en la “pá”) es jugarse algo más que el prestigio.
    No obstante, como el riesgo de escribir es tuyo y el placer de leer mío, nada tengo que objetar.
    Eso sí, ya que estás sugiero que prestes la debida atención a las bifurcaciones de la Historia, esas circunstancias llamadas coyunturas críticas, que podrían haber llevado a estos siempre traicionados pueblos a algunas venturas, para variar.
    Te pongo tres ejemplos:
    ¿Y si en lugar de establecer la capitalidad en Madrid, Felipe II hubiese elegido una ciudad mejor comunicada como Sevilla, Barcelona, Valencia o Lisboa, por la que pudiese haber entrado alguna idea nueva?
    ¿Y si los Comuneros hubiesen ganado, debilitando el absolutismo de la corona y convirtiendo España en una nación con instituciones inclusivas poderosas, como ocurrió en Inglaterra?
    ¿Y si Luis XIV se hubiese avenido a echar a su nieto Felipe V en 1710 como le reclamaba media Europa?¿Habría habido un tratado de Utrecht por el que España perdió todo lo que perdió?¿Y el «caso de los catalanes», se habría resuelto al estilo tan propio de los reyes de Castilla?
    Aquí te lo dejo, con algunas referencias.
    Saludos, y como siempre gracias por mantener tu adicción a la escritura.
    Vicente Juan
    Referencias:
    • César Molinas: “España, capital Madrid” http://economia.elpais.com/economia/2012/03/02/actualidad/1330712282_179577.html
    • Acemoglu y Robinson: “Por qué fracasan los países” http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/economia-general/el-libro-que-devoran-los-economistas-por-que-fracasan-los-paises_pRsPrw5nOCHIqlQGmfkic1/
    • El Tratado de Utrecht y el «caso de los catalanes»: http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_de_los_catalanes#El_.C2.ABcaso_de_los_catalanes.C2.BB_en_la_Paz_de_Utrecht y http://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Utrecht#Los_Tratados_de_Utrecht

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    1. Miguel, PeroXpera, Vicente: muchas gracias a los tres por estar ahí.

      Voy a recalcar un par de cosillas, que no quiero defraudar las expectativas de nadie (para «defraudar» ya están los de Rajoy):

      -Las formas van a ser como las de las otras dos series que he puesto de ejemplo, la de Pérez-Reverte y la de La Página Definitiva. A mi estilo, pero en ese plan: gamberro y cachondo. Estamos en verano, y no es plan de torturar a nadie.
      También tenía pensado ir trufando el texto con comparativas y alusiones al presente, para no dejar de lado totalmente la actualidad, que es a fin de cuentas el leitmotiv de Vota y Calla.

      -Voy a comenzar, como he dicho, desde el golpe de Estado. Esto lo recuerdo especialmente a raíz del comentario de Vicente. Es cierto que tus preguntas me ponen los dientes largos, dan ganas de entrar «al turrón», pero creo que nos saldríamos del tema de este blog. Además de que, seguramente, la empresa me superaría : )

      Un saludo, amigos. A ver si me diera tiempo de colgar hoy la continuación.

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      1. Ningún problema, pero reclamo mi derecho – totalmente ilegítimo, por otra parte – a fantasear con la resolución de coyunturas críticas. Dos ejemplos:
        – El Dragon Rapide tiene un accidente y cae al mar. El pasajero en cuestión es ensartado por un narval que pasaba por ahí. Los Regulares siguen dedicándose al contrabando de tabaco de la forma que indica su nombre.
        – A Juan Carlos I le mola eso de recibir poderes absolutos y nombra a un militar – que no sea Gutiérrez Mellado – presidente del gobierno. Suárez se vuelve a Ávila y pone un despacho de abogados.
        Saludos, Vicente.

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        1. ¡Jajaja! ¡Qué loco! Me he reído mucho con el comentario, qué tío XDD

          Pues lo has pillado de lleno, esa es más o menos la idea que tenía, el tono que había pensado darle al asunto. En la siguiente entrada todavía me he puesto un poco «serio», pero la próxima intentaré desbarrar más (sin faltar a la verdad, o a lo que yo considero como tal).

          Pero tampoco es mala idea la tuya, haber hecho un what if… en plan coña. Quizá en una futura serie, si salgo «vivo» de esta.

          Un saludo, y gracias por las risas, jeje.

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  7. Me encanta el dibujo del mapa con las calaveras debajo y el resto de europa limpito.
    Es como si no hubiera habido guerras con muertos mas que en España. Manuda hipodresia teneis amigos, se os ve el plumero.
    Yo no me callo en ninguna parte.

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    1. Hombre, Samuel, es que hablamos de España, no pretenderías que Manel (el dibujante) hiciera un mapamundi.

      Y además, resulta que somos un anomalía en Europa. El nuestro es el segundo país en número de desaparecidos que no han sido localizados o identificados. Personas tiradas por ahí, en cualquier lado, en fosas comunes, en cunetas.

      Sólo nos gana Camboya (que no está en Europa).

      Twitter: @vota_y_calla

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