Marhuendas de izquierda

Nunca dejará de sorprenderme el grado de fanatismo que son capaces de alcanzar algunos. Recientemente volvieron al ataque con la entrevista de Ana Pastor a Marine Le Pen en La Sexta.

 

Cerebros binarios

Los días previos, cuando aún no se había emitido la entrevista, los activistas digitales de la real leftik se mostraron muy indignados, asegurando que no iban a ver ese programa, o incluso que no volverían a sintonizar la cadena (hasta la próxima: como los fumadores empedernidos, estos ya han dejado de ver La Sexta muchas veces). Y supongo que los más de izquierdas juraron que ni siquiera volverían a vestir de verde.

No entiendo la forma de pensar de esta gente tan auténtica. Según ellos, las personas de derechas sólo pueden ser entrevistadas en medios cuya línea editorial coincida con su ideología, y viceversa. Arremeten contra la segregación por sexos en las aulas que tanto le gusta a cierta derecha, pero reclaman segregación ideológica. Los chicos con los chicos y las chicas con las chicas, versión política.

¿Cuál es el problema? ¿Os da miedo que os conviertan, o qué? Probablemente, sea lo de siempre: el pensamiento único, el querer escuchar sólo lo que a uno le reconforta, lo que le reafirma en sus creencias. Que lo demás no exista. Las tranquilizadoras anteojeras.

Son los mismos que ponen el grito en el cielo cuando un periódico digital de izquierdas, eldiario, infoLibre o cualquier otro, entrevista a alguien del PP (y los más fanáticos, incluso cuando le dejan su espacio al PSOE). En esas ocasiones, amenazan con anular su suscripción y blablablá.

Sin darse cuenta, siguen el mismo modus operandi de los borregos de la derecha a los que atacan. Se creen modernos y progresistas, y en cambio, son tan carcas y reaccionarios como aquellos, sólo que del otro lado del intransigente péndulo. Reprochan (con motivo) su fanatismo a los marhuendas de turno, pero ellos comprarían encantados una Razón de izquierdas, y aplaudirían en las tertulias al reverso luminoso de Paco.

No sé por qué la naturaleza proveyó a algunos de cerebro, si les bastaba con un interruptor de dos posiciones. Tienen cerebros binarios.

 

Fanático a la vista

Creo que no sólo no hay nada que criticar en el hecho de que El Objetivo invite a personas como Marie Le Pen, sino que es algo saludable. Siempre es útil conocer todos los puntos de vista, a no ser que te consideres un fanático endogámico. Pero además, así se pueden realizar preguntas incómodas, pues desde un medio afín las entrevistas se convierten demasiado a menudo en mítines.

Los políticos españoles en particular están muy acostumbrados al periodismo de por favor y gracias. Por mi parte, hubiera preferido que la entrevista a Rajoy, por ejemplo, la hubiera realizado Ana Pastor en lugar de la mujer de un ex ministro del PP.

Aunque lo que de verdad me gustaría, a mí y a muchos, es que este presidente que sufrimos tuviera un poco más de sentido democrático, permitiera las preguntas en las ruedas de prensa, y concediera entrevistas con más asiduidad (va a menos de una por año), y no sólo en los medios que le son propicios. Tampoco pedimos tanto, Zapatero lo hacía.

 

¿Qué pensáis vosotros? Si lee esto alguien que crea que entrevistas como la de Marie Le Pen no deben emitirse, que no se corte en dejar un comentario argumentando sus razones. Ya sabéis que aquí la discrepancia es bienvenida, el de vota y calla es el Gobierno.

 

Otro artículo donde criticamos el fanatismo: Ver Intereconomía

7 sin mordaza

  1. Tú regalo de cumple :) 13/03/2014 a las 16:25

    Hola!
    No vi la entrevista, yo no veo a esa señora desde hace mucho tiempo. Y yo si lo cumplo. Ana Pastor me ha decepcionado como periodista muchas veces y ya no le doy más oportunidades. Partiendo de esa base, yo personalmente no daría voz a ciertos personajes. No me importa el medio en el que lo hagan, ni el color de este, simplemente no les daría voz. Me parecería igual de reprochable esta entrevista en 13TV que en La Sexta.
    Entramos aquí en varias cuestiones ¿Todas las opiniones son respetables? ¿Debe prevalecer la libertad de expresión? Cuando su discurso se basa en premisas neofascistas, racistas y de ultraderecha, no, no es respetable. Y oye, que se exprese cuanto quiera…pero que no se le ponga altavoz.
    ¿Una entrevista al líder de Amanecer Dorado sería relevante? Yo sinceramente creo que a gentuza de esa calaña no merece la pena entrevistar, sabemos qué piensan de sobra.
    Europa está viviendo un peligroso auge de la ultraderecha y los movimientos fascistas, véase Hungría, Grecia, Francia, Ucrania… Creo que es un problema serio, y no ayuda dar difusión a lo que» piensen» independientemente del medio.

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    1. Claro, pero digamos que tú no entras en el tipo al que me refería. Tú rechazas la entrevista desde el racionamiento (un racionamiento que no comparto, pero en eso entraremos ahora). La gente a la que me refiero es bastante más hardcore, y no lo hace por esas razones porque, como he dicho en la entrada, se oponen igualmente a que se entreviste a cualquiera del PP, o incluso del PSOE. ¿Qué te parece eso? Mi queja en realidad venía por estos, lo de Le Pen ha sido la gota que ha colmado el vaso.

      Entrando a tus motivos: opino que usar la táctica del avestruz, pretendiendo hacer como que la ultraderecha no existe, no sirve de nada. Pienso que la entrevista sí fue relevante. Sí, sin duda ninguna. Y no creo que nadie vaya a votar a Le Pen por haber visto el programa (entre otras cosas, porque nosotros no votamos en Francia, jeje).
      Por esa regla de tres, ya sabemos lo que piensan todos: PP, IU, PSOE… Que se cancelen las entrevistas. Así, ese tiempo lo podían dedicar al fútbol, que estamos un poco faltos de pataditas al balón en la tele XD

      Hay que escuchar a todo el mundo, es la única manera de sacar conclusiones y decidir en consecuencia. Si no pudiera haber visto o leído ninguna entrevista a esta mujer, tendría que creerme que es una fascista peligrosa porque me lo digan algunos medios, y qué quieres que te diga, hace tiempo que dejé de creer en ellos. De esta forma, ya lo tengo claro de primera mano.
      No me gustan los paternalismos de ningún tipo. Su partido es legal, pues no hay más que hablar, no se puede hacer distinción con respecto a otros. ¿Quién decide qué se emite y qué no? Seguro que hay quien pide que IU no salga en los medios porque son todos peligrosos comunistas que quieren robarnos nuestras propiedades. ¿Les hacemos caso? O a los que ya exigen que Bildu, aunque sea un partido perfectamente legal, no tenga ningún espacio mediático, que se les ignore parlamentariamente, etc. Hay que hablar incluso con ETA, lo único que nos salva de la barbarie es el diálogo y el intercambio de ideas.

      Y censuras no, que las carga el diablo.

      Un saludo, ¡a ver si te leo por aquí en otra!

      P. D. No digo que sea tu caso, pero Ana Pastor dejó de gustar a muchos casualmente tras su entrevista a Cayo Lara, porque tuvo la «poca vergüenza» de tratarlo exactamente igual que a los demás.

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  2. Bueno, ya te he comentado por otros cauces mi opinión al respecto. Hay ideologías, opiniones o intenciones que no caben dentro de una democracia.

    Entiendo tu punto de vista, es más lo comparto, debemos tener una sociedad plural, muchas opiniones, muchos puntos de vista, etc… Todo ésto evita el tan peligroso pensamiento único.
    Discrepo contigo en cuanto al límite.
    ¿Dónde está esa línea que nos indica qué se puede decir y qué no? si caminamos hacia la izquierda el límite está claro, la apología al terrorismo, tenemos (tienen) políticos presos, partidos ilegalizados. Con argumentos más o menos sólidos, no se puede ser demócrata y apoyar a una banda terrorista.

    La cosa cambia cuando caminamos hacia la derecha, por mucho que camines no hay límite y como bien dices, están dentro de la ley, la ley les permite tener esas intenciones, racistas, xenófobas, misóginas, exterminadoras. Es más, cuando llegan al poder, la ley les permite que esas meras intenciones, esas opiniones que no eran más que eso, opiniones, esas opiniones que que aportan falsa pluralidad a una democracia, se conviertan en hechos. Y si la ley no se lo permite, fácil, la cambian. ¿No asesinaba franco al garrote vil bajo el amparo de la ley? ¿no iban por ley los judíos a los campos de trabajo? pues eso eran simples opiniones antes de llegar al poder.

    En definitiva, pienso que la pluralidad es buena, pero no hay que ser más papistas que el papa, y eso de «no comparto tus ideas pero moriría por defender tu derecho a expresarlas» habría que verlo.

    Saludos
    Y sigue haciendo pensar a la gente.

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  3. @pilarisdelworld 14/03/2014 a las 11:51

    Como siempre Salva, claro y cristalino. Y no es peloteo… ;)
    Al grano, efectivamente por muy ladinas y peregrinas que sean las ideas de otros, a mi me gusta saber de primera mano quien me la va a meter doblada, de que pie cojea y que ronda en la neurona de ésta y otros políticos con tufo claro a fascismo y otros extremismos diversos. Me gusta saber por mi misma, razonar por mi y que lo que me cuentan unos y otros lo pueda contrastar, meditar y sacar una conclusión o varias, incluso ninguna.
    No por no dar voz en cualquier medio van a desaparecer las ideas perversas, ni van a desaparecer personajes de la calaña de LePen… que va.
    Hay gente … y votantes p`a tó.
    Asi que hablen, que se suelten, que nos descubran lo que ansían, sabremos a que atenernos.
    Saludos Salva. ;)

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    1. ¡Hombre, Otsenre! Me alegro de etrev por aquí, llegado del «plus» ultra XD

      Entre Rosana (¡ups! Te he descubierto) y tú me estáis haciendo darle vueltas al asunto (malditos). Como mi forma de pensar es escribiendo, igual tengo que dedicarle otra entrada al tema. Aunque, en principio, coincido completamente con Pili (un beso, guapa. Qué gusto leerte por Vota y Calla de nuevo).

      Voy teniendo un grupo de lectores que es un lujazo: comentarios desarrollados, argumentados… Por esto precisamente me hice el blog, como dije aquí. Gracias a vosotros, hoy arranco el fin de semana contento.

      Un abrazo para todos los que no os calláis.

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  4. Roberto López Zalbidea 14/03/2014 a las 16:37

    Hola, Salva!

    Como el espacio es curvo, desgraciadamente, los extremos se tocan.

    O «librame de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo»…

    Hace más de 2000 años, había un filósofo griego llamado Gorgias al que le gustaba ir al ágora, a la plaza pública, y defender apasionadamente una idea. Cuando había convencido a todo el mundo, decía: «A continuación, defenderé la tesis contraria». El resultado era que los paisanos de la época le corrían a boinazos… O lo que es peor ( y ésta es la realidad de lo que solía suceder), a pedradas.

    Desde el «Solo sé que no sé nada» de Sócrates, también ha llovido… Los más de 1000 años que duró la Edad Media (en algunos lugares aún perdura) hicieron que hasta Descartes y su duda como método, que podría considerarse el nacimiento del mundo moderno, -¡el nacimiento de la ciencia!- esos 1000 años, digo, son ya una clara involución del pensamiento con respecto a los griegos.

    Enfrente de esto nos encontramos con el maravilloso mundo del dogma. Me da igual el color de dicho dogma. Ver el mundo desde las orejeras de una ideología es lo que tiene; que te pierdes todos los matices de la realidad que quedan fuera de dichas «orejeras» (como las que llevan los burros, por cierto, para que solo miren hacia adelante)

    El mundo de las ideologías es muy peligroso. Frente a las ideas, que no tienen filiación, las ideologías pretenden la sistematización del pensamiento. Por tanto, su acotación, su castración. Además, las ideologías solo sirven como coartada. Si usted tiene el instinto de matar, por ejemplo, me da igual que después lo justifique en nombre de la patria, sea dicha patria la que sea, o de tal doctrina o religión. A fin de cuentas, «la guerra es el negocio por el cual se matan millones que no se conocen entre sí para el beneficio de quienes sí se conocen, y no se matan…»

    Pero para determinadas personas, resulta más cómodo utilizar el dogma, determinado pensamiento «pret á porter», listo para llevar. Así, funciono con cuatro consignas o eslóganes, me da igual que hablen de patrias grandes y líbres o de patrias más pequeñas, curiosamente también «libres». Finalmente el poder queda en manos del tipo de depredador de siempre, al cual lo que sí le conviene, como siempre, es la división del enemigo, el «divide y vencerás» del primer auto-proclamado Dictador de la Historia, Julio César.

    Pero, hay quien no siendo nada, al menos es bávaro… O libertador de pueblos. O del Machester United, me da igual. Los poderes, ya se sabe, siempre van a fomentar esto. Por eso a la Iglesia (me refiero a la Institución) se le escucha criticar tan a menudo «el relativismo». Porque es superior a sus fuerzas. Por cierto: a la derecha, también. Oigan: institucionalicesen ustedes, y déjennos a los demás en paz… (Un ejemplo reciente: cierto ministro que mantiene sin pudor su ideología clasista e hipócrita y después se da golpes de pecho en público, no sé si por estulticia o mala conciencia… Oiga, haga usted eso en su casa. No sea impúdico. Déjenos nuestro espacio público ACONFESIONAL. Ídem en el caso del aborto… Pero oigan, esto qué es!?)

    En fin, Salva. Enhorabuena una vez más, porque has vuelto a poner el dedo en la llaga. Justo, al parecer, donde más escuece..

    Saludos!! ;)

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    1. ¿Qué os decía yo? Ahora va Roberto y se marca un comentario que podría perfectamente haber colgado como un artículo sobre el dogma, con repaso de Historia incluido y especiado con oportunas citas. Un lujazo.

      Pues sí, Róber. Tú aludes a las orejeras de los burros, y yo he hablado esta y otras veces de las «tranquilizadoras anteojeras», pero nos referimos a lo mismo (para los interesados en la gramática, he comprobado que las dos formas son correctas). También hablas de «pensamientos prêt-à-porter», y hemos empleado alguna vez en el blog la metáfora del «bufé de pensamientos precocinados». Una vez más, coincidimos en rechazar el dogma, se llame como se llame y lo dicte quien lo dicte.

      Por suerte, frente a quienes se dejan llevar del ronzal, siempre habrá disidentes. El «problema» es que, como buenos librepensadores, cada uno tiene su opinión, como se ve por aquí, y así es mucho más difícil hacer frente a la férrea disciplina y al cierre de filas del otro lado (y ya me estoy alejando del tema de la entrada para hablar del eterno problema de la izquierda). No sé quién decía que la disciplina gana al número 9 de cada 10 veces; pues los borregos nos ganan en las dos cosas: disciplina y número. ¡Ah! Pero ellos no sienten el viento en la cara…

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