Los renglones torcidos del PP de Madrid

Saludos, víctimas de los recortes en Sanidad. Hoy nos quitamos la mordaza para hablar, bien que de una manera distinta, de las aspiraciones de algunos sinvergüenzas de lucrarse con lo público.

 

Los profesionales de la salud mental se quejan de que los recortes en Sanidad les están obligando a atender a los pacientes casi exclusivamente con medicación, lo que no aborda el problema, sólo los síntomas. Mientras, los suicidios de los que nadie habla, a pesar de que suponen muchísimas más muertes que, por ejemplo, las provocadas por la violencia contra las mujeres, han aumentado un 11 por ciento en el último año. «La recuperación va sobre ruedas».

 

Fotografía Coche fúnebre, recuperación sobre ruedas, Fátima Báñez

“La recuperación va sobre ruedas”, Fátima Báñez. Crédito

 

Sin embargo, como hoy no me apetece generar bilis, voy a intentar abordar el asunto en clave de humor. Es difícil arrancar una sonrisa tratando estos temas; a ver si lo conseguimos.

 

Sanidad madrileña: quién es quién

En el restaurante más caro del Palace (la cuenta la pagamos nosotros) están reunidos Esperanza Aguirre, Ignacio González, Ana Botella, Manuel Lamela, Juan José Güemes y Javier Fernández-Lasquetty. Padecen de ansiedad, depresión, estrés y otros problemas mentales, debido a los sucesivos reveses que han sufrido sus intentos de privatización de la Sanidad pública. Esto, unido a la oposición de unos profesionales y un pueblo a los que no creían capaz de tanto aguante para defender lo suyo, viene a sumarse a los estrepitosos fracasos del euro por receta, Madrid 2020, Eurovegas, o el ERE de Telemadrid. Pero lo que más les ha afectado es no poder lucrarse con la Sanidad tanto como habían planeado.

Por este motivo, los seis comensales han comenzado a dar muestras de su desgaste mental, ya no son los que eran, e incluso en el partido han empezado a dejarles de lado:

 

  • Manuel Lamela, después de que la Justicia le afeara su miserable campaña desde la consejería de Sanidad contra los profesionales del hospital Severo Ochoa, quedó bastante tocado (aunque la peor parte se la llevaron sus víctimas, como el doctor Montes; hay cosas que una sentencia años después no arregla). Se fue al sector privado, pero no para aprovecharse de lo sembrado en sus cuatro infaustos años al frente de la Sanidad madrileña, el cohecho y la prevaricación no van con él. Son casualidades, cosas que pasan. A ver si la gente de derechas no va a poder trabajar al dejar la política.

 

  • Juan José Güemes sustituyó a Lamela para hacer exactamente lo mismo, incluido marcharse tras tres tristes años a una empresa vinculada con los servicios que él privatizó. Por estas mamandurrias está imputado, al igual que su predecesor. Y aunque ambos saben que a aquellos con carnet del PP es difícil que les alcance la acción de la Justicia (así tranquiliza a Güemes su suegro, Carlos Fabra, cuando echan juntos la primitiva de los domingos: «No te preocupes, yerno, ¡mírame a mí!»), no pueden evitar tener la tripa un poco suelta.

 

  • Javier Lasquetty fue el tercer angelote de Aguirre al frente de la Sanidad madrileña. ¿A la tercera va la vencida? Tampoco (vaya ojo, la lideresa). Tuvo que dimitir en enero de este año.

 

  • Esperanza Aguirre, madrina de todos los anteriores, va sufriendo fallos de memoria, y olvida llevar la documentación del vehículo en el coche. Qué mejor prueba de su histerismo que su esperpéntica huida de la policía. En relación a este asunto, también ha presentado síntomas de esquizofrenia paranoide al sentirse como una víctima cuando en realidad ha recibido un trato de favor, pues lo que ella hizo a cualquier otra persona le hubiera supuesto enfrentarse a un delito de desobediencia. Sin embargo, a la condesa, por ser vos quien sois, le ha salido gratisElla ya no tiene «nada» que ver con la política. Designó como su sustituto a Ignacio González (lo dicho: departamentos de recursos humanos, aquí una crack).

 

  • Ignacio González es el que está peor. Las canas de la nuca le llegan ya hasta la coronilla, y cada vez se parece más a una versión decrépita de uno de los protagonistas de Benito y Compañía (Manos a la obra). A lo anteriormente dicho, y por si fuera poco, se suma lo del blanqueo de capitales en la compra de un ático que primero decía que no era suyo y luego reconoció que sí. La tensión se le notó especialmente en su llamada de teléfono a La Mañana de la COPE, donde quedó como un colaborador macarra de Sálvame, atacando e interrumpiendo constantemente a Pedro J. Ramírez con total falta de educación.
Fotografía Ignacio González Carlos Iglesias, Parecidos

Yo le veo un aire

     

  • Ana Botella hace mucho ya que no habla catalán con Aznar en la intimidad. Además de reprocharse su aportación al fiasco de las olimpiadas, sufre de complejo de inferioridad por estar en el cargo sin haber pasado por las urnas, aunque se consuela pensando que Ignacio González se encuentra en la misma tesitura.

 

Y así andan los seis, de capa caída, sin levantar cabeza.

 

Los renglones torcidos del PP de Madrid

Conscientes de su penoso estado, han quedado en el Palace para intentar encontrar la causa de sus problemas y un remedio a los mismos. Cualquiera de nosotros, sin ser psicólogos, deduciría que sus males provienen de la avaricia desmedida, del ansia de querer ganar más por ganar más. Y quizá, alguno de ellos también experimente el sentimiento de culpa (aunque ya es mucho conceder) generado por pretender lucrarse a costa de la salud de millones de sus compatriotas. La solución, por tanto, sería fácil: disfrutar de la vida, conformarse con sus exorbitantes sueldos, sobresueldos, complementos, dietas y privilegios varios. Trabajar para mejorar la situación de todos los españoles, en lugar de permitir que la codicia les pudra por dentro.

Pero nuestra media docena de huevos podridos tiene otro punto de vista. Es Lasquetty el que coge la palabra:

—Lo tenemos claro, ¿no? Estamos así por no haber logrado nuestro objetivo de privatizar totalmente la Sanidad. Es un negocio redondo que nos puede servir para llegar a fin de mes hasta que seamos capaces de reactivar el mercado inmobiliario. Por lo tanto, ¿qué vamos a hacer al respecto?

Es difícil, los tiempos han cambiado —contesta Ana Botella—. Hay unos pocos jueces que no son de los nuestros. Esto de tener que repartirse el CGPJ con PSOE, IU y CiU es una faena.

—Y por si fuera poco, ahí está Europa.

—Y tanto. Ah, qué tiempos aquellos en los que la Justicia era Una. Ojalá todos tuvieran la clase de Pedreira, Pérez de los Cobos, Gerardo Martínez Tristán… Esto de la universalidad de la Educación fue un error mayúsculo. Así, aunque les sea mucho más difícil, pueden llegar a las instituciones lúmpenes de clase baja como Garzón, que para lo único que deberían haber tocado una toga es para sacudirle el polvo. Al final no se quedó la cosa tan bien atada como nos prometieron…

—Calla, insensata, a ver si ahora va a tener la culpa de algo el Generalísimo —contesta Ignacio González, santiguándose—. Si te oyera tu marido…

—Ni se te ocurra corregirme, Nacho, que si no fuera por mí…

—¡Yo destapé la trama Gürtel!

—Que sí, Esperanza, que sí (pobre mujer, está para el arrastre).

—Como todos, Juan José, está como todos. Por eso nos hemos reunido hoy aquí.

—A ver si os atrevéis con alguien de vuestra edad. ¡Soy una pobre sexagenaria! ¡Machistas! Fuck the police!

—Esperanza, por favor…

 

Llegan a los postres sin haber encontrado ninguna solución, y la angustia les va dominando. Ana Botella se queja de que están en un «Little street with no salid», mientras se mesa con nerviosismo los cabellos, terminando totalmente despeinada.

Fotografía Ana Botella despeinada, Madrid 2020, Olimpiadas

 

—¡Ya lo tengo! —afirma repentinamente Lasquetty. Lo ha hecho con voz demasiado alta, lo que provoca que el resto de los presentes en  el restaurante le miren con desdén—. ¿Habéis leído el ABC del domingo?

—No, yo es que sólo leo infoLibre, je, je —bromea Güemes—. Y La Marea.

Nada más decir esto, Güemes se arrepiente, pues Ignacio González empieza a golpearse la cabeza con las dos manos, al tiempo que se mece repetidamente adelante y atrás, adelante y atrás, como un autómata.

—¿Qué has hecho, desgraciado? ¿No sabes que no se puede nombrar esa palabra que empieza por eme delante de Ignacio? Esas mareas —Lasquetty lo dice muy flojito, para que no le oiga Ignacio—, especialmente la blanca, están acabando con él.

—Perdón, lo olvidé…

—Qué vergüenza, por Dios. Nos está mirando todo el mundo —se queja la mujer de Aznar.

—Igual lo que están mirando son esos pelos de loca que llevas.

—¡Po-li-cía. A-se-sina!

—¡Esperanza! Un poquito de dignidad, que eres de la nobleza. Que se note tu alta alcurnia. Vamos a tranquilizarnos.

 

Consiguen calmar a Ignacio González, y Lasquetty puede finalmente proseguir con su intervención. Le pide al camarero el ABC del domingo, lo abre por el Especial papas y les muestra lo siguiente:

 

Imagen milagro Juan XXIII, Canonización

ABC, 27/04/2014. Y que haya gente que estudie medicina…

 

Fotografía milagro de Juan Pablo II, Canonización

ABC, 27/04/2014. Ahora qué, ¿eh, descreídos? Y sin tener que moverse del Vaticano. “Milagros CCC”

 

—Estamos informados, Javier. De hecho, asistieron a la ceremonia de canonización Fernández Díaz, García-Margallo y el amigo de esta (señala a Aguirre con la cabeza, refiriéndose a Gallardón). Nota: ese viaje «tan importante» también lo pagamos nosotros.

—Bueno, entonces qué, ¿no lo veis? —los ojos de Lasquetty brillan de codicia—. ¿Qué han hecho los santos padres? Curar, ¿no? En ese caso, hablamos de sanidad, así que, si inventamos curaciones similares en España (y para eso tenemos a nuestra disposición La Razón, ABC… y hemos conseguido que dejen de ser molestos El Mundo y El País), podríamos privatizar las iglesias, ¿verdad? ¡Privaticemos las iglesias! —deja escapar una risa maligna que retumba en el restaurante.

—Pero Javier, la Santa Iglesia no es del Estado, aunque los pringaos de los españolitos la mantengan con sus impuestos. Parece mentira, alguien del Opus como tú…

Esto lo dice Güemes, pero nadie le escucha, porque los otros cuatro se han agarrado al clavo ardiendo que les presenta Lasquetty, y alaban entre gritos la idea, cegados por su febril locura.

—¡Vaya negocio!

—¿Imagináis? Los sagrados templos con el logo de USP-Quirón, Ribera Salud, Capio, y nosotros llevándonos nuestra jugosa comisión con cada «curación». ¿Quién necesita el ladrillo?

—¡Claro! Y podríamos innovar, que para eso somos los Steve Jobs españoles. Por ejemplo, que las ceremonias tengan sponsor: «Esta misa está patrocinada por Asisa».

—Sí, y así harían pausas para publicidad, que a mí últimamente la eucaristía se me hace muy cuesta arriba, ya no aguanto lo mismo que cuando era joven —confiesa Botella.

—¡Bieeeeen! —todos—. ¡Pri-va-ti-zar! ¡Pri-va-ti-zar! ¡PRI-VA-TI-ZAR!…

 

Tras varios brindis a la genialidad del fantástico equipo madrileño, en los que no faltan agudísimas bromas con la palabra «salud», Güemes comenta, con una risilla tonta:

—Parece que este Moët Chandon se sube un poco a la cabeza. ¿A ti no te marea, Nacho?

—¿Marea? ¿Dónde, dónde? ¡Aaah! Ah… ah… ah…

 

Arman tal escándalo que los seis populares son sacados a la fuerza del restaurante, con Ignacio González golpeándose la cabeza con las dos manos de nuevo por culpa de la pregunta de Güemes. Al enterarse la jerarquía eclesiástica de sus planes, todos terminan en un centro psiquiátrico (privado, eso sí), donde son recluidos hasta el fin de sus días.

 

Esto es ficción, claro. Pero bueno, lo de los milagros también, y el ABC los trata como noticias. Sin embargo y por desgracia, las privatizaciones y los recortes en Sanidad son muy reales. Y matan.

los renglones torcidos de dios

Música: Los renglones torcidos de Dios, de Mago de Oz

Crédito de la imagen de cabecera

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7 sin mordaza

  1. Ante todo, enhorabuena por el artículo. Joder, es que veis prevaricación y cohecho donde nosotros (la derecha) solo vemos ayudas a patriotas y así no hay quien se haga ric…digo así no hay quien os saque de la crisis (digo “os” porque la crisis es cosa de pobres).
    ¿El Juan XXIII cuando se aparece? ¿Hay lista de espera también?

    Pd: La comparación de Ignacio González y Benito es buenísima.

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    1. ¡Jajaja! Tienes razón, somos muy injustos.

      Lo de Juan XXIII, ni idea. No sé si hay que sacar número o qué. Me dio tanto asco lo de la fístula que paso de volver a leerlo (mira que es escatológica esta gente…). ¿Es que tienes algo que curarte?Mañana es fiesta, pero seguro que, si no el papa, habrá algún obispo de guardia.

      Me alegro de que tú también los veas parecidos; ya pensaba que era cosa mía, estaba empezando a preocuparme XD

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  2. Huy, huy, huy…sí y no, no y sí. Ahí va mi rollo:
    Sí y totalmente de acuerdo en que el tema de los recortes en sanidad es lo último a lo que se debería llegar en una sociedad moderna y que se encargue un mínimo de sus ciudadanos. Somos muy exigentes y reactivos en este sentido porque los recortes están provocando cosas como que haya que esperar más tiempo en urgencias porque hay menos personal, los protocolos médicos sean más básicos para ahorrar tiempo y el coste de pruebas diagnósticas, los ingresados tengan que estar en pasillos en vez de en habitaciones, las listas de espera para cualquier especialidad vayan en aumento, haya que pagar suplementos sanitarios de todo tipo que deberíamos tener más que cubiertos, etc.
    Lo dicho, somos muy exigentes y tenemos muchos motivos para serlo, ahora bien, solo somos exigentes en lo que se refiere al dinero, a lo material, es decir, al aspecto cuantitativo del tema. Es como si tuviésemos interiorizado que llega con el presupuesto y que cuanto mayor sea, mejor será la asistencia ya que a más dinero más pruebas y a más pruebas más rápidos y mejores diagnósticos. Sí ¿y qué?, si al final todo va a ser para cebarnos con un montón de medicamentos que además de no curar nada producen tantísimos efectos secundarios que obligan a la toma de otros medicamentos para solucionarlo y así hasta el infinito, o ¿es que nadie se ha dado cuenta de que el sistema sanitario de este país (y de la mayoría) están pensados no para curar, sino para mantener las enfermedades “cronificadas” y así dar de comer a las grandes multinacionales farmacéuticas?.
    No se puede negar que la medicina ha avanzado mucho en cuanto a cirugía y métodos diagnósticos, pero ¿a nadie le mosquea el hecho de que aún no se haya encontrado un medicamento para curar enfermedades tan básicas y simplonas como una diabetes o una artrosis?. Los medicamentos por curar no curan ni una vulgar gripe, ya que tiene que ser nuestro pobre sistema inmunitario el que se cargue al virus, ¿de verdad que a nadie le llama la atención esto?.
    Hasta ahora se decía que sí había algo en lo que la medicina podía alardear a nivel de medicamentos y eran ¡los antibióticos!. Sí, jajaja, si no fuese porque el sistema sanitario, para dar de comer a la gran industria del medicamento, nos ha llenado el cuerpo de porquería innecesaria, nosotros encantados de la vida porque había “abundancia” y ahora…comienza a pasar esto:
    http://www.abc.es/salud/noticias/20140430/abci-resistencia-antibioticos-201404301421.html

    Está bien que seamos críticos con el tema de los recortes de presupuesto, pero no está bien que a la vez no nos cuestionemos que tenemos un sistema sanitario totalmente medicamentalizado y podrido en cuanto a la aplicación de métodos de curación. En esta segunda cuestión no protestamos y somos como ovejitas que entramos contentas al redil y no será porque no lo vengamos comprobando en carne propia desde siempre.

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    1. Hola Beatriz. En parte si estoy de acuerdo contigo y en parte no. Es evidente que hay gente que abusa de la sanidad y de los medicamentos. Por cualquier tema, van al médico (en el mejor de los casos) o a urgencias, cuando muchas veces la solución es reposar. Les recetan cualquier panacea y para casa. Al final la verdadera solución es intentar no abusar de lo “gratuito” (entrecomillado porque no lo es, lo pagamos con nuestros impuestos, no lo olvidéis) y usar los medicamentos cuando de verdad nos haga falta.
      Lo de los antibióticos si estoy de acuerdo, es evidente que no les interesa curar las enfermedades crónicas. Una pregunta, cuando os duele la cabeza, ¿Qué tomáis? Paracetamol 1g seguro, cuando no hace mucho lo tomábamos de 600mg. Eso pasa porque al mínimo dolor de cabeza, tomamos algo. Y es que nos vamos haciendo “inmunes” a ciertos medicamentos y eso a la larga no es bueno.

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      1. Hola Miguel,
        en mi comentario no me refería a que el abuso de lo público y gratuito acabe pasándonos factura a todos a nivel de recortes, que también es así, pero me explico fatal. Te pongo otro ejemplo a ver si lo explico mejor.
        Hace unos días pusieron en la tv un reportaje para intentar explicar por qué estamos tan mal a nivel educativo no universitario, a raíz de los nefastos resultados del último informe PISA que se publicó. Hablaban desde maestros a expertos de todo tipo y todos y cada uno de ellos coincidieron en que el problema NO SON LOS RECORTES, sino el método. Países con menos presupuesto que nosotros iban muchísimo mejor, porque tenían otra forma de enseñar, mientras que nosotros nos quedamos en los métodos del comienzo de la industrialización, cuando había que formar obreros que supiesen hacer las mismas tareas de forma repetitiva: teoría y memorización. Comentaban que daba igual todo el dinero que se destinase a educación, porque mientras no se enseñase de otra forma nuestro sistema educativo siempre iba a ser un fracaso, igual que lo fue en la época en la que no había recortes. Dudo mucho que absolutamente todos fueran del PP y por eso le restasen importancia al tema de los recortes y mi hermana, que estaba viendo conmigo el programa, es maestra y pedagoga y te aseguro que no es del PP, decía exactamente lo mismo, que el problema no es tanto los recortes como que nos hemos quedado totalmente desfasados en los métodos.
        El tema de la sanidad española lo veo muy parecido; no es que no importen los recortes, que sí importan en la medida en que repercuten en el montón de cosas que dije en mi otro comentario, sino que falla el método de curación y da igual todo el dinero que se invierta si falla la base.
        Esto lo enlazo con el encabezamiento del post que hace Salva, cuando dice que “los profesionales de la salud mental se quejan de que los recortes en sanidad les están obligando a atender a los pacientes casi exclusivamente con medicación, lo que no aborda el problema, solo los síntomas” y por aquí iba mi NO estoy de acuerdo, que dije en mi primer comentario y que al final no he explicado. Si el tratamiento de la salud física en España no es bueno, el de la salud mental siempre ha sido un desastre, solo que ahora es cuando se nota y canta ante la avalancha de depresiones que hay con todo lo que está pasando. Ahora es cuando se pone de manifiesto la ineficacia de un sistema que siempre fue ineficaz.
        No estoy de acuerdo con el argumento de los profesionales de la salud mental (o sea, los psiquiatras) porque ellos mismos desvelan la mentira en la misma frase: la medicación no aborda el problema, solo los síntomas. Pues bien, uno de los síntomas de una depresión grave es las ganas de suicidarse, pero quedamos en que los fármacos sí abordan los síntomas, con lo cual el hecho de tomarlos ya debería eliminar ese síntoma que es la tendencia al suicidio ¿o no?. La solución sería tomar ininterrumpidamente todos esos maravillosos fármacos que palían los síntomas hasta que un psicólogo del seguro pueda echar una mano o hasta que la persona se pueda pagar uno ¿o no?. Claro que no ¿a qué juegan?. Evidentemente no palían ni los síntomas y si uno es un temerario y decide leer los prospectos de los ansiolíticos y, sobre todo, de los antidepresivos le da un ataque de pánico seguro.
        Después viene la otra parte y es el apoyo que reclaman a los tratamientos con fármacos y que todos entendemos que se trata de los psicólogos que pone la seguridad social y con este tema aún nos podemos reír más. En la carrera de psicología se estudian varios enfoques terapéuticos y si se hace así supongo que es, al menos, por dos cosas: porque son los que está comprobado que dan resultado y porque cada personalidad o patología puede precisar enfoques distintos o una mezcla de varios.
        Pero resulta que los psicólogos que trabajan para la Seguridad Social trabajan solo con el cognitivo-conductista porque así se lo ordena el sistema sanitario, de forma que dejan de ser profesionales independientes para convertirse en meros lacayos y ayudantes de los psiquiatras.
        Y no digo esto por decirlo, sino porque hace años pasé por una depresión grave con ataques de pánico y demás parafernalia. También piqué con lo de la Seguridad Social, en un momento en que no había recortes y que, por tanto, no se cortaban a la hora de darme fármacos y mandarme al psicólogo concertado. Menos mal que tuve dinero para montármelo por privado y elegir que tipo de terapia quería, porque si no, lo más seguro es que hoy yo sería una más de las del suicidio.
        Con esto, lo que te quiero decir es que a mí no me vale de nada que no haya recortes y que me manden al psiquiatra a los 2 días en vez de esperar 2 meses, y que ese psiquiatra me dé muchos medicamentos totalmente gratuitos y que me mande a un psicólogo que va a usar una técnica de escasísimos resultados. Para lo único que me va a servir que no haya recortes es para llevarme la decepción mucho antes y tomar otras medidas por mi cuenta, si puedo, mucho antes.
        Esto es a lo que me refería

        Responder
        1. Ah vale, ahora lo entendí mejor y he de decir que estoy de acuerdo contigo (sobretodo en lo del tema educativo)

          Responder
          1. ¡Hola, chicos!

            Creo que Beatriz tiene razón en que no todo el problema está en los recortes. Pero tengo clarísimo que estos empeoran la situación. Los psicólogos y psiquiatras se quejan de que las políticas peperas les obligan a reducir el tiempo que pueden dedicar a cada paciente. Eso, en cualquier caso, no ayuda.
            ¿Que ya se estaba enfocando mal antes de que los neoliberales embistieran contra la Sanidad pública? Claro. Pero en vez de mejorarla, nos están llevando a la fuerza en la dirección opuesta.

            Luego, no hay que olvidar que al final dependemos de personas, que pueden tener ganas de trabajar o preferir limitarse a mandar medicación. Y con la enseñanza, igual. Siendo el sistema educativo el mismo, hay diferencias abismales entre profesores, hasta el punto de que la suerte de que te toque con uno u otro te puede cambiar la vida.

            Por supuesto, nuestro sistema de enseñanza en base a memorizaciones absurdas está obsoleto. Pero es que denunciar los recortes y las golferías de algunos, no significa que se esté de acuerdo con los métodos actuales. Se puede denunciar ambas cosas (pero no todo en el mismo artículo ;)).

            Respecto a lo que habláis de las farmacéuticas y demás, estoy completamente de acuerdo. Nunca me ha importado ser blanco de las risas por alimentar teorías friki-conspiranoicas (no sólo en este tema) que a mí no me lo parecen tanto.

            Y sobre el enlace que me mandas y lo que comenta Miguel, sólo puedo decir “amén”. Y ahí, mi sistema inmunitario ha contribuido poco: ya tengo que estar muy mal para tomarme media aspirina.

            Mi forma de verlo es la siguiente: los sistemas sanitarios y educativos tenían carencias antes de sufrir las picaduras de la gaviota. Ahora están bastante peor. Es decir, que no puedo estar totalmente de acuerdo con esta frase de Beatriz: «el problema no son los recortes, sino el método». En todo caso, «el problema no son sólo los recortes, también el método» ;)

            Gracias a los dos, como siempre.

            Responder

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