La lotería de Navidad es un bluf

Saludos y enhorabuena a los premiados. Hoy me disfrazo del Grinch para hablaros del gordo de Navidad.

 

La lotería de Navidad es un bluf

Vergüenza ajena. La parafernalia que se monta alrededor del gordo de Navidad me da vergüenza ajena. Ale, ya lo he dicho. Caspa por doquier, gente haciendo colas interminables para comprar un décimo de lotería que podría adquirir sin esperar en cualquier otro sitio, los que se pasan la mañana pegados a la radio o la tele, los que se disfrazan de mamarrachos, los que madrugan para pillar una butaca donde aburrirse soberanamente durante horas en el lugar del sorteo, etc.

Por mi parte, como me ocurre con las finales de la Roja o los partidos del siglo, me enteré del sorteo ayer, cuando ya estaba el bombo dando vueltas, porque alguien me preguntó en el trabajo. Nunca he comprado lotería, ni la quiniela ni nada de nada, pero creo que se puede jugar sin caer en esa histeria colectiva, esa esperanza de cartón piedra, ese sueño de Orfidal.

Qué suerte y qué repartido y qué falta hacía que tocara en Villanueva del Remojón, que este año lo han pasado muy mal, o en el Castañar de Clodoveo, que allí hay muncho paro y van a tapar más agujeros que un actor del Cinesexín.com. Y ha salido el 13 nada menos, quién lo hubiera adivinado, a ver si los catedráticos en Superstición Aplicada van a tener que revisar sus teorías. Y qué encanto los niños de San Ildefonso, y qué nervios. Y los números feos y los bonitos…

Caspa.

Además, esa ilusión se sustenta en medias verdades. Antes y después del sorteo, los telediarios (por supuesto, ese día hay programación exclusiva, hasta mañana o pasado no importa que hagan puzzles de niños en Siria o que el primo de un cuñado de alguien que votó a Podemos baile con la música de Carlos Baute) hablan de los millones de euros que les han tocado a los que lleven el número tal. Las cámaras salen a la calle y los afortunados ganadores, muchos sobreactuando como una mala actriz de telenovela, gritan, se besan y bañan de champán a la reportera. «¿Qué vas a hacer con el premio? ¿Vas a dejar el trabajo?».

Veamos: este año el Gordo estaba dotado con cuatro millones de euros, y esa es la cifra que repetían todas las televisiones. Pero ese es el premio a la serie, es decir, diez boletos. Sin embargo, el 90% de los jugadores no compran una serie sino un boleto, un décimo, lo que, como su propio nombre indica, supone la décima parte de una serie.

Entonces, ¿cuánto le toca al poseedor de un décimo premiado con el Gordo este año?

— Cuatro millones entre diez, cuatrocientos mil euros.

Pues tampoco. De esos 400.000 euros hay que detraer un 20 % de impuestos, con lo que al final te quedas con 320.000 euros.

Primera mentira: te ha tocado el Gordo, eres millonario. Pues ya veis que no, eres cienmileunario.

Que sí, que está muy bien y habrá personas con apuros económicos a las que les venga estupendamente, pero ¿quién puede dejar de trabajar porque le toquen 300.000 euros?

Y esto con el Gordo, pero es que los medios y los agraciados repiten la misma cantinela con el segundo, tercer y cuarto premio. Si volvemos a la calculadora, el cuarto premio reparte 200.000 euros a la serie. 200.000 entre diez, 20.000. Menos el 20 %, 16.000 euros. Ya puedes cancelar la hipoteca, comprarte un Ferrari como el de Cristiano Ronaldo y mandar a la mierda al negrero de tu jefe.

 

Por otro lado, me da pudor el papel que se le otorga en esta enferma sociedad capitalista al dinero. Todo es dinero, todo es cuantificable, y lo que no pueda anteponerse al símbolo del euro carece de ningún valor.

La posibilidad de que te toque es de una entre cien mil, un 0,00001%. Me entristece saber que personas que a duras penas llegan a fin de mes, tiran cientos de euros en la lotería de Navidad para terminar exclamendo luego, con resignación, «todavía queda el Niño».

Si quieres hacerte millonario en poco tiempo y vivir de puta madre sin dar un palo al agua, no compres lotería: métete a político. Si no tienes escrúpulos, no hay mejor trabajo en el mundo. Ni siquiera el de futbolista, esos tienen que entrenar.

 

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8 sin mordaza

  1. Javier F Ferrero 23/12/2016 a las 14:06

    Muy de acuerdo. Yo tampoco compro lotería, considero que ya nos esquilan lo suficiente a impuestos directos como para pagar además está suerte de impuesto indirectos con fachada de salvavidas.
     

    Twitter: @SrPotatus

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  2. Completamente de acuerdo con todo lo que has expuesto, pero hay mas, yo estoy completamente convencido de ademas hay trampa, lo primero por que hacerla es muy sencillo en cualquier juego de apuestas, y viendo quien nos gobierna y la poca credibilidad que tiene… No me creo que no estén metiendo mano. En el bingo se graban jugadas en vídeo, así se sabe que cartón va a salir y se lo pueden dar a quien interese, no digo que todas las jugadas tengan trampa no, pero de vez en cuando alguna jugada grabada cae, ¿alguna vez habéis visto en un bingo a alguien junto al bombo comprobando si los números que salen son los de la pantalla?… Y la quiniela es de risa, te dicen “han salido 1 acertante de quince y 22 acertantes de catorce, por lo que los premiados pasan a cobrar…” Pero venga ya hombre!! que no, que digáis quien ha sido premiado, que aparezca y se sepa, ya está bien de tanta gilipollez con la privacidad ¿quien me dice a mi que el de quince no existe y os quedáis los cuartos?. De la misma manera el bonoloto y derivados… En resumen. NO ME LO CREO.

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    1. Hola, Enrique. Bienvenido.

      Pues yo hay muchas cosas que no me creo. Por ejemplo, he dudado siempre de la impoluta limpieza de nuestro sistema electoral, algo en lo que confía ciegamente la práctica totalidad de mis conciudadanos. Llámame conspiranoico.
       

      Twitter: @vota_y_calla

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  3. Que te toque la loteria es muy facil.
    Que le pregunten a Fabra, si es facil o no.
    Salva, una vez mas hago propias tus palabras.
    Gracias y un saludo a tod@s.

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