La ley seca de las drogas

Saludos, abstemios. Hoy nos quitamos la mordaza para seguir hablando sobre las drogas legales e ilegales, los efectos de la prohibición, la viabilidad de la legalización, alternativas…

 

La ley seca de las drogas. No aprendemos

¿Estáis a favor de la actual política represora? Abrid un libro de Historia de EEUU, id a principios del siglo XX y buscad «ley seca». Todo empezó porque las mujeres se hartaron de que sus maridos las golpearan al llegar a casa borrachos (lo que decíamos en el artículo anterior de la agresividad), así que crearon uno de los primeros lobbies, una asociación de mujeres cristianas por la abstinencia. Tras mucho luchar esta asociación consiguió la prohibición… pero no les valió de nada. La ilegalización del alcohol entre 1919 y 1933 no sólo no sirvió para atajar el problema, sino que fue contraproducente. Se siguió vendiendo, a menudo bebidas adulteradas que dejaron un siniestro reguero de damnificados, entre ellos decenas de miles de víctimas mortales, intoxicadas.

En ese tiempo comenzó la costumbre de añadirle alcohol al café (café irlandés); se hacía para disimular su consumo por si la policía realizaba de improviso una redada en el pub. Las fuerzas del orden capturaban ocasionalmente unos pocos barriles que destruían frente a la prensa como ahora se queman de vez en cuando plantaciones de marihuana, pero era sólo una pequeñísima, ridícula parte del total.

Las mafias aprovecharon el filón, unas cuantas personas se enriquecieron con el contrabando, hubo robos, violencia, asesinatos… Para luchar contra los traficantes como Al Capone y los policías corruptos surgieron los famosos Intocables de Eliot Ness, pero el contrabando daba tanto dinero que los capos tenían el poder: compraban y extorsionaban a jueces, policías, periodistas… Todo exactamente igual que ocurre hoy día con el narcotráfico. No aprendemos.

La prohibición fue un desastre, como os digo, siendo derogada después de trece años de fracaso. Entonces quedó aún más patente lo absurdo de este tipo de medidas represivas: ¿qué pasa, que en 1932 el que se tomaba una copa era un vicioso y a partir de 1933 ya no? Las leyes, como los hombres que las dictan, pueden ser tremendamente irracionales.

He dicho que no aprendemos, pero quizá no se quiera aprender. Se estima que Capone ganaba cien millones de dólares anuales (¡de la época!). Multiplicad esa cantidad para adecuarla a 2015, y veréis que el de la droga es un negocio muy lucrativo para los narcos y quienes les facilitan o no les complican la vida, principalmente políticos, policías y jueces. Y muy peligroso para los pocos que se atreven a hacerles frente.

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El contrabandista gallego Marcial Dorado con el presidente del PP de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. Por mucho menos que esto Feijóo y Rajoy exigieron la dimisión de Anxo Quintana. Crédito: “El País”


 

Maneras de avanzar hacia la legalización

La legalización se puede plantear de varias formas. No me parece mal la que está llevando a cabo Mujica en Uruguay con la marihuana, aunque hay otros casos y otros modos: el más conocido es el de Ámsterdam, pero también está Colorado, Portugal…

Lo ideal sería que la mayor parte de países posibles adoptaran simultáneamente una política común sobre drogas. Esto puede parecer una utopía, pero ya se hizo algo parecido en 1961 con la aprobación de la Convención Única de Estupefacientes de la ONU. Claro que fue para todo lo contrario, para ilegalizarlas.

Que lo haga un país en solitario puede ser complicado porque correría el riesgo de recibir una cantidad masiva de turistas que acudirían allí con el único fin de consumir sin arriesgarse a sanciones económicas (aunque el inconveniente tampoco será muy grave, en Ámsterdam llevan tres décadas así). Si se eliminaran esas absurdas prohibiciones de común acuerdo, el mundo se quitaría de encima los crímenes, delitos y corrupción que la insensata política actual acarrea, como ocurrió cuando se legalizó el alcohol.


Fragmento de la entrevista a José Mujica en “Los desayunos de TVE”, 31 de mayo de 2013
 

Nueva droga

Deberían desarrollarse y comercializarse sustitutos del alcohol y el tabaco que no fueran tan dañinos como estos. Una especie de soma, por seguir con Huxley [ver entrada anterior]. Drogas estimulantes, relajantes, otras que desinhibieran y, por supuesto, las que ayudaran a explorar el mundo interior, la espiritualidad de cada persona, eso tan precioso que hay en cada uno de nosotros de lo que han pretendido siempre apropiarse las religiones. Lo que cada cual necesitara, con mínimos efectos secundarios. Así la gente iría dejando de lado las drogas dañinas por propia iniciativa, sustituyéndolas por las perfeccionadas (es iluso aspirar a una sociedad abstemia).

Podrían desarrollarse sin mayor problema estas nuevas drogas, pero la felicidad de la población no se encuentra entre los objetivos de los dirigentes de ningún país, cuando debería ser el principal objetivo, El objetivo.

 

Argumentos en contra de la legalización

24 horas bajo los efectos de las drogas

Hay quienes afirman que si se legalizaran las drogas existentes o se distribuyeran otras nuevas, el conjunto de la población iría colocado todo el día, nadie trabajaría y la sociedad caería en el caos y la indolencia. Este pronóstico alarmista ya se ha demostrado falso, los holandeses trabajan igual que en cualquier otro país. Es el mismo argumento que esgrimían los partidarios de la ley seca, pero se equivocaban: tras la legalización del alcohol, no todos nos pasamos el día entero borrachos sólo porque exista esa posibilidad. Somos adultos responsables, no niños que precisen de supervisión continua.

Una excusa parecida se ponía, por cierto, para tratar de combatir las pretensiones de los obreros de disfrutar de un día libre pagado a la semana (los que ahora repudian a los sindicatos, generalizando, recuerden que disfrutan de ese derecho gracias a su lucha). Los empresarios objetaban que los curritos no iban a saber qué hacer con todo ese tiempo libre, auguraban que lo pasarían en el bar, por lo que la sociedad tendría un grave problema de alcoholismo. También se equivocaban.

Aumentaría la drogodependencia

Volvamos a tomar a Holanda como ejemplo (es el único país al que podemos recurrir, por desgracia): resulta que el índice de adicción de los holandeses es menor que el nuestro. El hecho de que algo sea ilegal no reduce su uso, hay quienes piensan que incluso puede fomentarlo (la conocida «tentación de lo prohibido»). Y como sabrá cualquiera que consuma habitualmente o se relacione con alguien que lo haga, pillar es facilísimo a pesar de la actual prohibición, el que quiere fumar porros a diario puede hacerlo sin mayor dificultad. Otra cosa es la calidad del producto.

Más medios contra el narcotráfico

No, la solución no está en despilfarrar más dinero (¿más?) arrojándolo en el saco roto de la lucha contra el narcotráfico. Ya hemos comentado que trece años de ilegalización del alcohol en EEUU sólo empeoraron las cosas, y que ocho décadas (en EEUU, desde 1937) de prohibición de ciertas drogas no han servido absolutamente para nada. Los gobiernos y las policías del mundo hace mucho que perdieron la guerra. Detienen de vez en cuando a camellitos y requisan lo que algunos ciudadanos llevan para consumo propio, mientras los grandes alijos se les escapan por tierra, mar y aire. Por cada uno que interceptan se les cuelan muchos más, a veces con la colaboración de los propios agentes. Como dijimos en la entrada anterior, el narcotráfico mueve tanto dinero que le resulta muy fácil sobornar a quien haga falta.

 

¿Qué defienden los partidos?

Equo, IU, ERC y UPyD están a favor de avanzar hacia la regulación del cannabis (con la cocaína todavía no se atreve nadie). PP, PSOE, CiU y PNV, en contra. Podemos no se ha posicionado todavía al respecto, que yo sepa.

 

Conclusión (la colilla del artículo)

El remedio de la prohibición ha sido peor que la «enfermedad», ya va siendo hora de reconocer la derrota y cambiar de estrategia.

Sabiendo que la nicotina y el alcohol son más adictivos y perjudiciales que el cannabis, es injustificable el distinto rasero empleado para legalizar unas sustancias y prohibir otras. También es condenable la doble moral de la sociedad, que tacha de «vicioso» o «fumeta» a quien admite consumir hachís, mientras respeta a quienes nos gusta el vino y trata de sofisticados a los amigos de los gin-tonics.

Es significativo que se castigue a aquellos que pretenden ejercer la libertad de hacer con su cuerpo lo que les dé la gana, y en cambio se adapte la ley para que los genocidas no puedan ser juzgados. Estoy hablando de la reforma de la Justicia universal del Gobierno del PP, claro. Por cierto, por culpa de esa reforma en mayo eran ya 36 los narcos que los jueces se han visto obligados a excarcelar. Curioso, ¿no?

 
 

Música: Doble vida, de Joaquín Sabina

 

Crédito de la imagen de cabecera: Forgotten Images

 

También te puede interesar: De drogas y avestruces (primera parte de esta entrada)

7 sin mordaza

  1. Si no aprendemos de la historia, estamos condenados a repetirla.

    Antes de nada, recomiendo ver el video de Redes que enlaza Salva (Drogas: un tabú a vencer) el cual complementa un punto en el que Salva comenta por encima (con la cocaína todavía no se atreve nadie). ¿Qué drogas se deberían considerar dañinas o ilegales y cuales no?. Ya que se pone de ejemplo, la cocaína vuelve muy agresiva a mucha gente, ¿La legalizaríais?

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    1. Pues a mí no me parece mala idea lo que sugiere el experto del documental de Redes: si los científicos y los médicos (no los políticos ni los católicos ni…) indican que la cocaína es igual de perjudicial, o menos, que el alcohol, que se legalice.

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  2. La doble vida… una canción de Sabina muy lograda para esta entrada, aunque tengo que reconocer que a mi Sabina no me gusta. Su apología de las drogas es peligrosa, además ¿Qué sería de él sin su amada cocaína y alcohol? Casi acaban con su vida, pero tampoco podría vivir sin consumir… ¿Os parece extraño o incoherente? A mi no, pero ahora no me voy a poner a debatir acerca de las adicciones y sus estragos, pues llenaría varias rayas de palabras y palbras, mezcladas con argumentos, y ahora vamos a por otro debate.

    ¿Legalización de las drogas? Sí, yo estoy totalmente a favor. Ya que el alcohol, el tabaco, las benzodiazepinas y otros medicamentos son legales, no por ello poco peligrosos, alguna medida habría que tomar con el resto de los estupefacientes habidos y por haber. Y que conste que no podemos hablar de drogas duras y drogas blandas, pues todas son igual de perniciosas para la salud.
    Evidentemente para un no adicto, el beber un gin-tonic o fumarse un porro, no representa problema alguno. Pero, ¿Cómo sabemos quién va a desarrollar una adicción y quién no? No se puede, además ésta es una enfermedad muy sibilina. El llamado “silencio clínico” puede durar fácilmente 10/15/20 años.

    Y no nos engañemos, la primera droga que todo el mundo prueba es el alcohol. Y no en un botellón, no, sino en cualquier celebración familiar donde se brinda con cava, vino, cerveza, etc…

    Volvamos a la legalización. Habría que preparar unas nuevas leyes en común con la mayoría de países, pero muy bien tratadas, con expertos asesores. Así se acabaría con el lucrativo negocio del narcotráfico. Pero, ¿Interesa? Estoy segura que a un gran sector no.

    Por la parte sanitaria, que actualmente tiene un grave problema con la drogadicción, sí sería muy interesante plantear una buena estrategia al respecto. Las adulteraciones de las drogas no se acabarían, pero serían menos peligrosas. Tomar coca o heroína pura, mata. Nadie que haya probado su primera raya, ha consumido un gramo esa vez. Pero a la que el cuerpo y las neuronas se van adaptando, hay quien llega a esnifarse de tres a cinco gramos diarios, e incluso más, aunque éstos nunca son puros. Tú dale caballo 100% puro a un drogadicto, y se muere de sobredosis.

    Resumen: legalización sí, pero muy bien asesorada.

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    1. Sí, sabía que ya se había aprobado la ley que permite la venta de marihuana en algunos estados norte-americanos. No me parecería mal si realmente quien consumiese esta droga fuesen mayores de 21 años y los no adictos. Pero hecha la ley, hecha la trampa… ¿Cuántos menores de esa edad consiguen bebidas alcohólicas?¿Y cuántos conseguirán ahora maría con la misma facilidad?

      No soy contraria, ni mucho menos, a la legalización pero, siempre hay un pero, no olvidemos que por muy planta que sea, los cogollos de la marihuana hembra contienen la sustancia psicotrópica que la gente busca. Y no sale gratis, pues el daño neuronal puede ser considerable, sobretodo si se trata de un/a menor de 21 años. Hasta entonces, el cerebro todavía está en fase de desarrollo neuronal, y los hay que ir con mucho, muchísimo, cuidado.

      Y que conste que no estoy en contra de la legalización y el consumo moderado de las drogas, pero sé el daño que pueden llegar a causar. Solo me gustaría que algún día asistieráis a alguna terapia de grupo en un centro de rehabilitación, seguramente se os pondrían los pelos como escarpias.

      Y ya no insisto más sobre el tema, que me hago pesada.

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      1. La prohibición no es la solución. Tienes el ejemplo de España, donde la maría está prohibida pero cualquiera, menores incluidos, la pueden conseguir. Al final, la mejor solución es la educación.

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        1. ¡Estoy completamente de acuerdo contigo Miguel!

          Creo que a los niño/as a partir de los 12 años, que es cuando empiezan la ESO y muchos ya van al instituto y conviven en un entorno no tan protegido, deberían tener una asignatura de educación de vida. Y léase educación sexual, sobre los riesgos de las drogas, valores varios, y muchas otras cosas que valen igual, o más, que las mates, las lenguas o cualquier asignatura.

          Te aseguro que he visto chavales de poco más de 14/15 años, ya ingresados en centros de drogodependencias y los problemas derivados de sus adicciones.

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