La ladrona de Babilonia

Saludos, almas cándidas que pagáis religiosamente el IBI. Hoy nos quitamos la mordaza para hablar de uno de los numerosos privilegios de los que goza la Iglesia católica española: el de las inmatriculaciones en general, y la de la Mezquita de Córdoba, en particular.

 

La ladrona de Babilonia

Gallardón ha asegurado que expropiar la Mezquita sería «un despropósito». Así da la impresión poco menos de que se le quiere robar a la pobre Iglesia. No, no, pongamos las cosas en su justo término. El intento de apropiación de la Mezquita de Córdoba es otra mezquindad de la Iglesia cleptómana, apostólica y romana. Echemos un momento la vista atrás para entender qué nos ha llevado a la actual situación. Vayamos al génesis de esta desvergüenza.

 

Una palabra tuya bastará para registrarme

 

El Gobierno de Aznar tomó multitud de decisiones desastrosas. Entre otras, involucrar a España en la invasión ilegal de Irak, o su desastrosa Ley del Suelo, origen de la burbuja inmobiliaria que ha traído estos lodos en los que estamos metidos hasta los sobacos. Otra de tantas fue su reforma de la Ley Hipotecaria, que le dio a la Iglesia la facultad de poner a su nombre propiedades que no estén registradas, mejorando (desde el punto de vista de la Iglesia) la ley franquista a la que reformaba, que ya es decir. En el PP son más papistas que Franco.

Esto debería servir de ejemplo para reflexionar sobre lo del «PPSOE». No son exactamente iguales: el PSOE no hizo nada por acabar con los privilegios de la Iglesia, mientras que el PP los amplió. Porque ojo, que un prado o una ermita no estén registrados no quiere decir que no pertenezcan a nadie: son patrimonio público, del pueblo, de todos nosotros. O lo eran.

 

Fotografía Seven escena Avaricia, Greed

“Greed” (avaricia). Escena de Seven

 

Hágase tu voluntad

 

Una vez reformada esa ley, la Iglesia, para ampliar su escaso patrimonio sólo ha de señalar con el dedo y decir «me lo pido», como cuando éramos chavales y veíamos los anuncios de la tele o un catálogo de una juguetería en vísperas de Reyes. Con la diferencia de que nosotros estábamos jugando, pero la Iglesia se lo apropia de verdad. Y después, Santa Rita, Rita. A esa forma de robar se le llamó «inmatricular». Y ojalá habláramos sólo de la Mezquita. Se sabe que han inmatriculado al menos 4.500 propiedades desde que Aznar les abriera la veda, aunque podemos estar hablando de muchas más: prevalece el oscurantismo, la Administración se escuda en la manida excusa de la Ley de Protección de Datos para negarse a informarnos de la magnitud del patrimonio que nos ha sido sustraído. Lo que es innegable es que en cuanto Aznar sacó su ley, la Iglesia se lanzó rauda a rapiñar (hay quienes, por aquello de ir de negro, les llaman cuervos, pero en realidad actúan como buitres). Para esto sí que se dieron vidilla; luego, en pedir perdón por sus crímenes se demoran algunos siglos.

Y todavía tienen la cara estos días de pedirnos que marquemos la equis en la casilla de la Iglesia. Por mi parte voy a marcar la jota. De jetas.

 

Sobre las inmatriculaciones se hizo un gran Salvados llamado Que Dios te lo pague. Estos programas son indispensables, razón por la que no acabo de entender a quienes critican a los de Jordi Évole desde la izquierda.

Os dejo otro que sobre el mismo tema se emitió en Répor, de La 1 (del tiempo en el que RTVE podía emitir estas cosas).

 

Los liberales de lo público

 

¿Por qué actuó el PP como Judas? Se supone que los políticos han de velar por los ciudadanos. Por ejemplo, y según la Constitución, «regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general». No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que el interés general está en que las propiedades públicas lo sigan siendo, no que se le regalen a una institución, cualquiera que esta sea. Entonces, PP mío, PP mío, ¿por qué nos has abandonado? Por devolver favores. Ya que el latín viene al caso, diremos que la Iglesia y el poder, la Iglesia y la derecha, han mantenido desde siempre un quid pro quo muy beneficioso para ambos.

 

Volviendo a la Mezquita, se inmatriculó en 2006. De este modo, el monumento pasó a ser automáticamente propiedad del obispado, por obra y gracia del Espíritu Franco, digo Santo.

Por cierto, que aunque entonces era alcaldesa de Córdoba Rosa Aguilar, que yo sepa IU no ha abierto la boca al respecto hasta ahora, y eso que siguieron en la alcaldía hasta 2011. ¿No les convenía protestar en aquel momento, o no se enteraron? Honestamente, no lo sé. Estos latrocinios se han ido perpetrando con discreción y alevosía, al estilo del clero. «Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha».

Y del PSOE para qué vamos a hablar. Jamás se han atrevido, o no les ha interesado, acabar con los privilegios de la Iglesia.

 

Un negocio de la hostia

 

La Mezquita recibe un millón y medio de visitantes al año. A ocho euros por entrada, doce millones de euros anuales. Libres de impuestos, oiga. En negro sotana, aunque lo camuflen de «donativos». Sin embargo, sabemos que un donativo es un regalo por definición, es decir, algo voluntario. Y en este caso, al que no lo paga no se le permite entrar en la Mezquita, así que no me cuenten historias. Es otro «donativo» al estilo de los de las bodas o comuniones católicas, que ya sabéis que oficialmente son gratuitas. La gente da la voluntad. Sí, la voluntad del que cobra, la voluntad del cura.

Pero es que la cosa es aún peor: el mantenimiento de la Mezquita corre a cargo del Estado. Nosotros ponemos la cama, la Iglesia no paga ni el IBI.

El portavoz del obispado, Pablo Garzón, defiende a los suyos afirmando que la Iglesia ha destinado 20 millones de euros en los últimos veinte años a la conservación de la Mezquita. Vamos a otorgarles presunción de veracidad, como si fueran policías (antidisturbios con alzacuellos, imagen de pesadilla), que hoy me he levantado piadoso. Ni por esas: aun siendo yo de letras, 20 millones entre 20 años, un millón por año. Eso es lo que según ellos han gastado en la conservación del monumento. Todavía se estarían llevando once millones de euros limpios. ¿A dónde? ¿Qué hacen con ese dinero? El Estado podría destinarlo a educación o a mejorar las carreteras.

Garzón ha afirmado además (está que se sale) que el cobro de esa entrada «no tiene un fin comercial». Pues ya me diréis. A mí también me gustaría hacer no-negocios así.

Fotografía Ratzinger con tricornio, Benedicto XVI

Es lo más parecido que he encontrado a un antidisturbios con alzacuellos. Os aseguro que no es Photoshop. ¿No os da miedito?

 

Por lo tanto, de expropiación, nada. En todo caso, recuperación de lo que es nuestro. Y puede hacerse, no «expropiando», sino negando la mayor, rechazando la validez de esa inscripción en el Registro. Lo dice muy bien Antonio Manuel: «Que yo inscriba la Luna a mi nombre no significa que la Luna sea mía». Aparte de otras consideraciones, porque el dichoso artículo 206 de la Ley Hipotecaria parece claramente inconstitucional en un Estado aconfesional. Y es que el asunto tendría su gracia si no fuera tan grave: esto ocurre en un Estado en el que, según la Constitución, «Ninguna confesión tendrá carácter estatal». Claro que es el mismo librito en el que podemos leer bromas como la del derecho a una vivienda digna.

Y si hubiera que expropiar, se expropia, qué narices. El que expropia a un ladrón… La Iglesia lleva siglos ganándose el pan con el sudor de nuestra frente.

 

Por último, quisiera recalcar que el asunto que estamos tratando no tiene nada que ver con las creencias de cada uno, o no debería. Yo protestaría contra este expolio igualmente si se estuviera beneficiando del mismo Europa Laica. Lo que está mal, está mal, lo haga quien lo haga. Y lo contrario es fariseísmo.

 

Música: Los caminos del Señor, de Javier Krahe

 

Existe la opción de firmar la petición de Change.org a la Junta de Andalucía para que la Mezquita siga siendo pública.

 

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Crédito de la imagen de cabecera

9 sin mordaza

  1. Pingback: La ladrona de Babilonia

  2. PPSOE no son iguales, pero se asemejan en bastantes puntos (sobretodo en los temas económicos).
    Que ningún partido se atreva a acabar con los privilegios de la Iglesia, da que pensar, ¿Tanto poder tienen?.
    Pd: Recuerdo hace poco una noticia de una señora que había registrado el sol a su nombre (¿ pasó o lo soñé?)

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    1. Sí, sí, estamos de acuerdo, y no voy a ser yo quien defienda al PSOE. Sólo trataba de poner las cosas en su justo término.

      Pues no queda otra explicación, Miguel: sí, han tenido y tienen muchísimo dinero y poder, valga la redundancia.

      Je, je, me suena, me suena eso que dices. También recuerdo algo de personas a las que les timaron vendiéndoles la Giralda de Sevilla y no sé cuántas cosas más. Somos muy crédulos, y de eso sacan provecho algunos sinvergüenzas… o la propia Iglesia.

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  3. @pilarisdelworld 27/04/2014 a las 17:04

    Si el mimisimo Jesucristo apareciese de donde estuviere, estoy segura que el pasaje de la Biblia de los mercaderes siendo echados del templo, iba a ser una anécdota en comparación a lo que les liaria a tanto mercachifle de la fe. Todo se mueve en torno a la especulación, a la economía , al poder…
    Pero como eso va ser difícil (que venga Xto) pues seguirán apropiándose, anexionandose, eximiéndose y viviendo del Estado en nombre de Dios por los siglos de los siglos amén.
    Buenisimo el post. Un saludo Salva ;)

    Responder
    1. Pienso lo mismo que tú. Es más, lo volverían a matar. Me explico: si nos creemos lo que nos cuentan (que vete tú a saber), Jesucristo murió por enfrentarse al poder. Esa historia se ha repetido hasta la náusea y sigue pasando en nuestros días, continúan cayendo rebeldes diariamente. Y la Iglesia ha estado siempre del lado del poder, sin dudar en dar su apoyo a dictadores o incluso al nazismo si eso les beneficiaba, como así ocurrió. Por lo tanto, rojo y en cáliz…

      Muchas gracias, amiga ;)

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  4. Pandora Groovesnore 29/04/2014 a las 9:49

    Saludos, administrador. Todos mis respetos al clero regular. Al clero secular… un mojón del tamaño de una rueda de camión!

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    1. Gracias por la actualización, Entropía.

      Algo es algo, aunque sigo siendo pesimista. Ha tenido que ser un concejal de Unión Cordobesa (los de Sandokán).

      “Ni tan siquiera se ha citado nunca a declarar al denunciante”.

      “Llama la atención que en todo momento se haya negado al denunciante, pese a (…) haberlo solicitado mediante procurador de forma reiterada en el juzgado, el acceso al informe del Ministerio Fiscal”

      En fin…

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