La izquierda, la bandera y el perro de Pauvlov

Saludos, patriotas. Hoy nos quitamos la mordaza para tratar de encontrar la razón de la supuesta aversión de la izquierda a la bandera española.

 

La bandera española está manchada de sangre

Es un reproche habitual de la derecha, lo sabéis bien: la izquierda «odia» a la bandera de España. Una de las últimas oleadas conservadoras con este tema vino a raíz de la marcha de Podemos: no había ni una bandera de España, ¡intolerable! Sólo ondearon banderas «anticonstitucionales», etc.

 

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Parece ser que alguna había (y que yo sepa, a este chico nadie le increpó), aunque es verdad que la inmensa mayoría eran como esta otra:


 

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fotografía Manifestación derecha, pp, franquismo, avt, la bandera de españa

Aquí una típica manifestación de la derecha. Crédito: @HelenaValdeande


 

Es falso que la bandera republicana sea anticonstitucional, y reprochable la sucia manipulación de los que equiparan la tricolor con la bandera franquista (la del pollo), o incluso con la simbología nazi. La bandera republicana es preconstitucional, pero perfectamente legal. No todo lo anterior a la Constitución es ilegal, si no los símbolos cristianos estarían prohibidos.

Pero es verdad que, generalmente, la izquierda no se siente orgullosa de la bandera española. Y no sólo de la bandera, muchos son reticentes a pronunciar la palabra «España», recurriendo para ello al sucedáneo «Estado». Lo mismo ocurre en cuanto a nuestro idioma, al que una gran parte de la izquierda teme referirse como «español» y en su lugar emplea exclusivamente el término «castellano». Todo eso es innegable, así que vamos a intentar averiguar la razón, centrándonos esta vez en la bandera.

Lo que viene a continuación a mí apenas me atañe, ya he dicho en alguna ocasión que las banderas me dejan frío.

 

La bandera española está manchada de sangre (roja)

Como tantas veces, para saber de dónde venimos hay que echar la vista atrás. En este caso, recurriremos a nuestra memoria histórica.

Y es que, resumiendo, unos militares traidores dieron un golpe de Estado que trajo a España una sangrienta y brutal dictadura fascista, cuarenta años de durísima represión criminal. Nos convertimos en un país en el que durante demasiado tiempo, con la indispensable colaboración de la Guardia Civil y otras fuerzas del orden, se robaba (no sólo bienes, también bebés), encarcelaba, dejaba morir de inanición, violaba, torturaba y asesinaba a todo aquel que no comulgara con el franquismo. Y esa gente impuso a los vencidos la bandera rojigualda, prohibiendo so pena de muerte la republicana. También quisieron terminar con las otras lenguas del Estado, España tenía que ser «Una», represión que explica en parte la reticencia lingüística que comentábamos antes.

Hubo un genocidio ideológico en nombre de España y Franco, España, Franco, EspañaFrancoEsp…, binomio indisoluble repetido hasta la saciedad, no había diferencia entre ser español y franquista, no admitían que la hubiera. A los niños se les adoctrinaba en la mentira haciéndoles creer que éramos una potencia mundial, los colegios y el Nodo vendían las supuestas virtudes de ese «Faro de Occidente»… ¿Os ponéis en la situación de los demócratas que sobrevivieron a aquello? ¿Qué cariño le van a tener a la bandera?

 

Cuéntame por qué no te gusta la bandera española

Que suene la cortinilla de Cuéntame mientras os venís conmigo de la mano a 1974, los últimos coletazos de la dictadura. Pero no, ya no soy yo, vas entre dos policías de la brigada político-social que te llevan hasta un calabozo de la Dirección General de Seguridad. El trayecto te ha parecido parte de una pegajosa pesadilla, el miedo te aturde los sentidos. Al llegar a la infecta celda ves las salpicaduras de sangre en la pared y te lo haces encima. A los policías les hace mucha gracia, bromean con que todos los rojos son maricones.

Te sacan de tu angustiosa sensación de irrealidad de golpe, nunca mejor dicho: te golpean una y otra vez, una y otra vez. En ocasiones los puñetazos y las patadas son tan fuertes que la silla a la que te han esposado y tú caéis juntos al suelo, y allí siguen pegándote. Pierdes algunos dientes…

Continúan durante tres horas, luego te suben a un despacho para que delates a unos supuestos compañeros, advirtiéndote de lo que le van a hacer a tu mujer y a tu hija si no confiesas. Te enseñan fotos que apenas puedes ver porque la sangre se te mete en los ojos. Después te bajan de nuevo y vuelta a empezar. Así varios días, sin comer ni apenas beber. Y cada vez que te suben al despacho, detrás de los sádicos policías que en las pausas de su «trabajo» ríen y hablan de sus cosas delante de ti como si no existieras, como si fueras un mueble o un animal, queda frente a tu vista una gran bandera de España y un crucifijo (la relación de la Iglesia católica con la dictadura fue mucho más que meramente ornamental, pero de eso ya hablaremos otro día). En un intervalo entre las palizas te hacen que beses la enseña y que grites «¡arriba España!». Arriba. Paf.

 

Regresemos a 2015. Las historias reales son bastante más repugnantes que esta que os acabo de contar, y algunas de las personas que las padecieron están todavía vivas (cada vez menos). Además de los abundantes testimonios de víctimas no conocidas, podéis echarles un vistazo a las memorias del Lute o de Marcos Ana. Entre los rostros populares que han probado en sus carnes la dureza del régimen tenéis por ejemplo a Lidia Falcón o Paco Lobatón (este último sufrió mucho menos que los otros tres).

 

De todo esto hace cuatro días, y lo único que ha cambiado en esa bandera ha sido la desaparición del aguilucho (hay quien dice que lo están sustituyendo por una gaviota). ¿Qué sentimiento pretenden que tenga la izquierda hacia ese símbolo? Si los que mataron a tu madre o a tu abuela la aman, es casi inevitable que a ti te genere cierto rechazo. O que directamente la aborrezcas, como todo lo que tenga que ver con aquella aberración.

Ha pasado muy poco tiempo, las heridas no curan tan rápido, y menos si no hacemos nada para que cicatricen. Ninguno de los responsables políticos ha pagado por sus crímenes, tampoco los torturadores y asesinos (algunos han sido condecorados). Somos «el segundo país del mundo, tras Camboya, con mayor número de personas víctimas de desapariciones forzadas cuyos restos no han sido recuperados ni identificados» (Jueces para la Democracia). Además, hay multitud de calles con nombres franquistas y símbolos de la dictadura casi en cada pueblo, en cada ciudad. ¡Todos los 20N tiene lugar una gran migración de fascistas al Valle de los Caídos y no pasa nada!

Mientras, muchos siguen sin poder enterrar dignamente a sus familiares, tirados como perros en cualquier cuneta, y otros tantos han muerto sin llegar a saber dónde están sus padres, maridos o abuelos. ¿Y todavía se le reprocha a la izquierda que no sienta fervor por la bandera? Bastante generosos han sido ya, no podemos exigirles más.

 

La izquierda, la bandera de España y el perro de Pauvlov

Hoy debería abstenerme de darle el toque de humor al artículo, pero no me resigno a terminar así. A ver cómo me las apaño… Veamos: volvemos a 1974. Imagínate que tras varias sesiones en la Dirección General de Seguridad, al final se convencen de que ni estás metido en política ni lo has estado nunca y te dejan en libertad. Si un tiempo después te cruzaras por la calle con una preciosa mujer, tipo Blanca Suárez*, vestida con un ajustado traje rojigualda, no sólo no salivarías sino que te provocaría repulsión.

Por supuesto, la bandera no tiene la culpa de esto. Pero la izquierda tampoco.

(*si no te gustan las mujeres, cambia en tu imaginación a la exuberante actriz por Andrés Velencoso).

 

Música: Ay, Carmela, por El último Ke Zierre

Crédito de la imagen de cabecera: Mark Ralston / AFP

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12 sin mordaza

  1. No se tú, Salva, pero yo estudié Lengua y literatura castellana, de ahí a que a veces diga castellano y no español.

    Pues nada, poco más que añadir. Has explicado muy bien el sentimiento de una parte de los que repudian la bandera española. La otra parte, no me atrevería a hablar de mayorías, las odian por puro fanatismo (véase nacionalismos)

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    1. Yo también me refiero al español como “castellano” en ocasiones, especialmente cuando quiero diferenciarlo de otras lenguas como el catalán o el gallego. Hablo en ese párrafo de aquellos que emplean «exclusivamente» el término “castellano”. Entre ellos se encuentran esos fanáticos a los que tú aludes tan acertadamente, pero no sólo, hay mucho de corrección política en todo esto.

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  2. Yo no tuve problemas como los que describes, en parte porque mi implicacion en política llegó tarde, en parte por pura suerte. Sea como fuere no siento más rechazo por esa bandera que por otras, o dicho de otra forma, también a mí me repelen todas por igual.

    Respecto del idioma, por haberme criado en el Mediterráneo en tierras bilingües siempre he diferenciado entre español (esa lengua compartida con Latinoamérica) y castellano. Me parece que es lo correcto, y tampoco me importa si no lo es.

    Hay otra razón para el rechazo que no mencionas: desde 1936 no ha existido un proyecto nacional que la izquierda pudiese compartir, y si me apuras desde 1978 tampoco se ha planteado un proyecto de España de ningún tipo. Eso que los técnicos llaman un objetivo supraordenado, y que es útil para unir esfuerzos entre grupos humanos enfrentados, ha acabado siendo Europa antes que España.

    Gracias por sacar otro tema de esos que estaban ahi sin que los viésemos.

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    1. Buena observación, sí señor: la ilusión del proyecto común, esa de la que tanto se han valido para «la cuestión catalana» y que ya comentamos por aquí.

      Hay quien dice que si se instaurara la III República, la izquierda ya no tendría complejos con la bandera y nos convertiríamos en algo parecido a los estadounidenses (en este tema). Yo no estoy tan seguro; en cualquier caso, no me gustaría (la adoración por la bandera, digo. La República sí).

      Gracias a vosotros, siempre.

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  3. Oficialmente, la transición va de 1975 (la muerte de Franco) a 1978 (la aprobación de la Constitución), pero para mí esa mal llamada trancisión, que fue más bien una transacción, no terminará hasta que España vuelva a ser una república y se enjuicie y condene a los pocos responsables que deban quedar de los genocidios que se cometieron en la época franquista. Después de todo, si hoy en día tenemos a un monarca como jefe de estado es porque señor del bigotito así lo quiso.

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  4. No se odia un trapo, ni unos colores, incluso no se odia, lo que si se siente es asco por las personas que han utilizado ese trapo, con las personas que se apuntan a unos colores y repudian al resto de colores.

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  5. Blanca Vázquez 06/03/2015 a las 9:40

    Es difícil tener cariño a una bandera cuando en nombre de ella en el pasado se ha violentado tanto a los pueblos y personas de este país. Sin nombrar ya las torturas etc que estuvieron tan presentes, recuerdo de pequeña a compañeras con apellidos vascos traducidos “literalmente” al español o castellano, como más rabia os de y con la prohibición expresa de hablar en su idioma materno. Me recuerdo a mi misma con cuatro añitos más o menos, cantando el cara al sol en el cole frente a la bandera… y no soy tan mayor que todavía no he cumplido cincuenta. Incluso en la actualidad, la derecha se empeña en tener una especie de exclusividad, como si fuera más suya…Y visto el pasado pues algo de razón tienen.

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    1. No sé si veremos juzgados a los culpables, Nemo. Me conformaría con una verdadera Ley de Memoria Histórica, que se buscara a los desaparecidos y se eliminaran las referencias franquistas de nuestras calles, como hicieron en Alemania con los símbolos nazis. Con eso me bastaría, con no tener que pasar por la Avenida Francisco Franco para ir a ver a mis padres.

      Los monárquicos dicen que «se votó» esta forma de Gobierno, pero:

      a) Fue hace 35 años; si están tan seguros de que la mayoría de los españoles son monárquicos, ¿qué miedo tienen de realizar otra consulta?

      b) No hubo opción: era Constitución con monarquía, o nada. Y se votó susto.

       
      Así que te tocó cantar el dichoso himno, ¿eh, Blanca? Para quitarte el mal sabor de boca te voy a dejar otra canción mucho mejor, a ver si te gusta:

      https://www.youtube.com/watch?v=UpZBkx0auYo
       

      Gracias por la aportación, Prior, y bienvenido.

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  6. Tienes mucha razón. Un poco de historia viene muy bien para explicar las cosas. Y has sido muy moderado, aunque directo y punzante, como siempre. Al que le pique, que se rasque.

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  7. No puedo estar más de acuerdo!!!! Se han apropiado del patriotismo, de la bandera, del himno y de todos los símbolos, y si no te sientes representado por ellos (porque no eres un fascista o nacional-catolicista) entonces eres un traidor al país!!!!

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