Combatir la corrupción a golpe de diccionario

Hola holita, amordazaditos. Hoy hablaremos de la feliz idea de este Gobierno (que ya tuvo el PSOE) de cambiar el nombre a las palabras «feas» en lugar de dotar de medios a la Justicia.

 

Combatir la corrupción a golpe de diccionario

Como no pueden luchar de forma efectiva contra la corrupción, por la sencilla razón de que están metidos en ella hasta las trancas; como su margen de maniobra se encuentra muy reducido, pues tienen atadas las manos de coger sobres, este Gobierno ha hecho lo único que podía hacer: otro brindis al sol, un nuevo gesto vacío para que los periodistas cortesanos se lo sirvan en generosas raciones diarias a quienes tienen hambre de excusas para seguir votando a los «suyos».

Ya habréis deducido que nos estamos refiriendo a la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Según el texto aprobado, «la reforma se enmarca en el paquete de medidas contra la corrupción que este Gobierno ha impulsado». Es verdad, si este Gobierno se ha caracterizado por algo es por su incesante guerra contra la corrupción (lo que hay que leer…).

Para los más perezosos, aquí os dejo el Power Point que ha distribuido el Ministerio de Justicia.

La reforma consta de varias partes, pero las dos a las que se les ha dado más publicidad son:

 

  • El término «imputado» se sustituye por «investigado» en la fase de instrucción y por «encausado» tras el auto formal de acusación.
  • La instrucción tendrá un plazo máximo de seis meses o de 18 cuando la investigación sea compleja.

 

Investigaditos y encausadillos

El cambio de nomenclatura se debe a que sus señorías empiezan a estar cansados de que les señalen por la calle las pocas veces que la pisan en lo que salen del coche oficial y entran al restaurante de lujo o al juzgado. En el texto enlazado arriba se lamentan de que «En la actualidad, el término ‘imputado’ remite a una figura con un señalado carácter negativo». «Un nivel de contaminación semántico muy alto», ha declarado el Ministro de Justicia; «connotaciones negativas y estigmatizadoras de esas expresiones», se lee en el proyecto de ley orgánica. Se me parte el alma, snif, pobrecillos…

No soy abogado, así que corregidme si me equivoco, pero tengo entendido que la imputación llega cuando el juez encuentra hechos que pueden ser delictivos. De lo contrario, desestima directamente la demanda. Por lo tanto, por más que les duela a nuestros dirigentes, el ser imputado (investigado, a partir de ahora) debería constituir motivo suficiente para que cualquier cargo público dimitiera.

Algunos demagogos como el que escribe podrían llegar a la conclusión de que si tanto creen nuestros representantes que mancha a la imagen de la política el insoportable nivel de imputados (somos el primer país de Europa en número de corruptos por habitante), lo mejor sería que lucharan realmente contra la corrupción, que aprobaran leyes más duras que permitieran a los jueces castigar con severidad esos delitos, de manera que no compensara delinquir, como ocurre actualmente. Pero sabemos que hacen todo lo contrario: cuántas veces habremos oído a políticos recordar a la torpe ciudadanía que la financiación ilegal de los partidos no es delito.

—Pues haced que lo sea, ¡sinvergüenzas!

Exactamente. Pero es difícil que el delincuente legisle contra sí mismo. Ya habéis visto el comunicado de Hacienda sobre el fraude fiscal del PP: no passsa nada. No entro en la desafortunada y cínica comparación del partido con Cáritas o la Cruz Roja, no vaya a ser que me cierren el blog. Mejor tomárselo a broma, como han hecho esta mañana en el resumen de las noticias de Hoy empieza todo: «El PP no es una organización sin ánimo de lucro, es una organización sinónimo de lucro».

Manejar dinero negro a espuertas es una tontería. Sin embargo, por manifestarte frente al Parlamento de Cataluña te caen tres años de cárcel.

Imputado peyorativo

Crédito: J. R. Mora

 

Esto del cambio de nombres es un ridículo parche en un problema gravísimo, qué digo parche, una minúscula tirita. Si no se toma ninguna medida verdaderamente efectiva, en el futuro los términos «investigado» y «encausado» estarán manchados igualmente. ¿Los volverán a cambiar? En ese caso, ni imputados, ni investigados ni encausados, propongo «eufemismados». Pero que no se queden ahí: como «diputado» también tiene ya una connotación negativa, que lo truequen en «escañero», que «corrupto» pase a ser «pillín», y se admitan «cohechito» y «malversacioncilla». Y todo endulzado invariablemente con un presunto para que el mal trago les sea más agradable a sus señorías. Aunque oigamos las grabaciones de Zaplana, Camps o Nacho Delaware, esto nunca es lo que presuntamente parece, cariño. En España los políticos son inocentes aunque se demuestre lo contrario.

 

«Agilización», dicen…

En cuanto a la segunda parte, los mismos demagogos podrían pensar que debiera ponerse fin a la presente situación en la que España está muy por debajo de la media en número de jueces por habitante. Faltan medios humanos y materiales tanto en los juzgados como, curiosamente, para aquellos que deben (o deberían) investigar los delitos preferidos de nuestros políticos y grandes empresarios, los que tienen que ver con el cohecho, la malversación, el blanqueo de capitales y cosas así (Policía, Agencia Tributaria…). La Administración de Justicia agoniza entre toneladas de papeles, congelada en un universo paralelo en el que la informatización es todavía cosa de ciencia ficción. Esto ha degenerado en una Justicia exasperantemente lenta, de modo que quienes disponen de dinero para abogados, recursos, empresas pantalla e ingeniería financiera suelen ir cómodamente caminando por delante de la señora de la balanza, sin ser alcanzados por ella jamás. Incluso les da tiempo a pararse a comprar lotería.

Los abogados, fiscales y jueces se han quejado repetidamente, alertando de que esta sobrecarga de trabajo sin herramientas adecuadas para realizarlo genera impunidad en los casos de corrupción. Pero como dotar de medios a la Justicia sería tirar piedras contra su sucio tejado, en su lugar han sacado esta medida propagandística, tan hueca como las bóvedas craneales de aquellos que le dan crédito. Y es que si uno revisa la reforma de la ley se le cae el alma a los pies. Por ejemplo, la supuesta «agilización» la encontramos en el pequeño párrafo situado bajo el epígrafe «Plazos de instrucción»:

 

Se sustituye el inoperante plazo de un mes previsto en la actual Ley de Enjuiciamiento Criminal para la instrucción de los procedimientos por plazos realistas (…) Los asuntos sencillos tendrán un plazo de seis meses, mientras que la instrucción de los complejos será de dieciocho meses prorrogables por otro plazo similar. En ambos casos, por razones excepcionales el juez podrá acordar una nueva prórroga por el tiempo que precise para poner fin a la investigación.

 

Y poco más, no hay aumento presupuestario, no hay realmente nada. Todo es parte del atrezo del vodevil, palabras amplificadas convenientemente por los medios de comunicación afines. «Nos sorprenden las quejas», dicen socarronamente los periodistas de Estado. «¿No queríais una Justicia más rápida? El Gobierno está dando respuesta a una demanda social».

Pero sin dotar de recursos a la Justicia es absurdo poner plazos. Por mucho que te digan: «corre, tienes que llegar de Murcia a Madrid en una hora», si no te cambian la bici por un billete de avión, lo vas a tener muy complicado.

¿Qué va a pasar cuando se supere el «límite temporal infranqueable»? Quizá los procedimientos podrán prorrogarse indefinidamente, pero con esta gente nunca se sabe, siempre tendremos el riesgo de que se agarren a la ley para cerrarlos en falso. El texto legal asegura que «se elimina cualquier riesgo de impunidad», pero ¿vosotros os fiais? ¿Qué hubiera pasado con el caso de los ERE o la Gürtel de haber estado en vigor esta reforma?

 

PSOE y Jueces para la Democracia

Quizá a alguien con memoria le haya chocado que Jueces para la Democracia critique duramente la reforma actual, sabiendo que valoraron «muy positivamente» el borrador de la ley de 2011 en la que el PSOE ya incluía la genial idea de cambiar «investigados» por «imputados». Pero antes de acusarles de incoherentes o partidistas (es sabido que se trata de una asociación progresista), tengamos en cuenta que aquella malograda propuesta socialista era mucho más completa y abordaba una reforma estructural del proceso. Podéis compararla con las dos partes de la actual:

En cuanto al PSOE, además de que estarán muy orgullosos de compartir genialidad semántica con sus adversarios, no han protestado por esta insuficiente reforma del PP porque la impunidad les interesa tanto como a ellos. ¿O es que no encontraron un hueco en los ocho años de gobierno de Zapatero para abordar seriamente un asunto tan importante?

 

Música: Intocables, de Pasajero

Imagen de cabecera: Brotesto

También te puede interesar:

7 sin mordaza

  1. No pueden luchar, porque ellos son la corrupción. Creo que la única manera de acabar con esto sería »despolitizar» la justicia, pero esto se me antoja imposible. Y parte del problema son los que con sus votos, lo amparan… Estúpidos Flanders

    Por cierto, escuché en Mañanas Cuatro, que el propio juez podría aumentar ese tiempo de investigación si lo considera necesario. No se si será verdad, o en que casos.

    Responder
    1. Veremos, Miguel. En el artículo he copiado esto de la ley:

      «por razones excepcionales el juez podrá acordar una nueva prórroga por el tiempo que precise para poner fin a la investigación».
       
      No especifica mucho más, pero también se dice:

      «(…) se prevé la posibilidad de su prórroga con mucha flexibilidad, pero de forma que finalmente exista un límite temporal infranqueable en el que el sumario o las diligencias previas hayan de concluir y haya de adoptarse la decisión que proceda, bien la continuación del procedimiento ya en fase intermedia, bien el sobreseimiento de las actuaciones».

      «(…) 18 meses, que el instructor de la causa podrá prorrogar por igual plazo o uno inferior a instancia del Ministerio Fiscal y previa audiencia de las partes».

      Responder
  2. Pandora Groovesnore 23/03/2015 a las 18:37

    Puro patolenguaje doblemásbueno. Cada año retrocedemos un poquito más y ya casi estamos en 1984. Lástima que no vuelva la movida madrileña…

    Responder

¿A ti tampoco te callan?

Tu dirección de correo electrónico NO será mostrada.