Haití y otros «deSostres» naturales

Como sabéis, han «invitado a irse» a Pedro J. Ramírez de El Mundo. He reprochado y reprocharé su inconsciencia a aquellos que se alegran: no sois «más de izquierdas» al aplaudir que un Gobierno se cargue al director de un medio de comunicación por publicar verdades incómodas sobre ese Gobierno. Al revés: sois menos demócratas. Demostráis una vez más vuestro fanatismo, diferente del de la caverna únicamente en el color del envase.

Esto no quiere decir que me gustara lo que hacía Pedro J. con el periódico que dirigía. Utilizó vergonzosamente los atentados del 11M para intentar ayudar a Aznar a que no perdiera las elecciones, y mantenía en El Mundo a Salvador Sostres, esa vergüenza para todos los que respetamos la palabra impresa. Y a eso vamos, a colgar un artículo que publicamos hace unos meses sobre el infame Salvador Sostres. Tristemente, sigue de actualidad.

 

 

Haití y otros deSostres naturales

 

Las vergonzosas declaraciones de Ángel Pelluz, el abogado defensor de dos de los 5 neonazis juzgados recientemente por apalear hasta dejar en coma a un indigente, me hicieron pensar de nuevo en las relaciones causa-efecto. Desde el primer momento el Colegio de abogados le abrió un expediente, y ya va a tener que enfrentarse al menos a dos denuncias. Lógico. Lo que no es comprensible es que nunca se haya tomado medidas contra otro que también suele exudar odio a los pobres en sus escritos: Salvador Sostres.

No es este Sostres un articulista original, se apunta a todos los tópicos de la derecha, pero con un pequeño añadido que quizá haya sido determinante a la hora de insuflar vida al engendro pseudoperiodístico: que aparte de ser tan de derechas es… independentista catalán y un gran defensor de la pureza aria de Cataluña. Así, normal que se le haya colapsado el sistema operativo, la disonancia cognitiva debe de estarle matando. Pero dejando de lado esta particularidad, la mayoría de sus pensamientos encajan en el ideario de la derecha de toda la vida. Le cito con guantes de látex: «La solución no es cambiar las leyes cuando los pobres se quejan sino que los pobres no lleguen a serlo porque de bien pequeños hayan sido instruidos en la responsabilidad y en el deber».

Es irónico que la traducción al castellano de su apellido sea «techos», dado lo poco que le importa que muchos no tengan uno. Una buena parte de la derecha está convencida de que los pobres se lo han buscado y no hay paro sino gandules, por tanto no ha de haber ayudas ni miramientos, eso sería reforzar el comportamiento negativo. «Cuando uno quiere trabajar, y quiere de verdad, encuentra trabajo aunque sea fregando platos en la cocina más recóndita». Sostres dixi, pero con diversas variaciones se lo he escuchado a muchos conservadores.

 

Mafalda pobreza

Crédito: Quino

 

Como otros «periodistas» de su ideología, suele atacar basándose en la descalificación facilona, buscando continuamente el aplauso de una derecha radicalizada que no quiere ni oír hablar de objetividad y que sólo busca carnaza, «caña» y reafirmarse en sus creencias. Apela al sentimiento de seguridad en la manada, habla continuamente de «enemigos» (a pesar de ser tan beato no cumple con aquello de «amad a vuestros enemigos»). Nada nuevo. ¿Y qué lo hace entonces «peculiar»? Que escribe desde la zafiedad y la falta de escrúpulos más absoluta. Sí, más incluso que gatos, losantos y demás ultras. ¿Que no os lo podéis creer? ¿Que estos ya ponen el listón demasiado alto (o bajo)? Es que este tipo es más de la caverna que la caverna misma, de haber nacido hace 14.000 años encontraríamos consignas contra los rojos en la cueva de Altamira.

Eso sí, al principio escribía sólo en catalán puro. Por 2005 afirmaba:

 

En Barcelona queda muy hortera hablar en español, yo sólo lo hablo con la criada y con algunos empleados. Es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel hablar un idioma que hace un ruido tan espantoso para pronunciar la jota.

 

Sin embargo, hubo un momento en el que la jota dejó de parecerle espantosa; es más, situada detrás de «Pedro» le sonaba a música de Wagner. Y es que desde que cobra de El Mundo (para vergüenza de ese periódico), escribe ahí en ese «idioma de pobres». Impecable coherencia, máxime si tenemos en cuenta que la línea editorial del diario de Pedro J. no se distingue precisamente por apoyar el independentismo catalán. Pero cuando en el periódico que le sirve de pesebre publican determinadas cosas sobre el catalán, nuestro valiente personajillo calla y mira para otro lado, que «el euro es el euro».

En abril de 2011 publicó un infecto artículo en el que defendía la actuación de un enfermo que mató a su novia y mostró el cadáver por la webcam. Pedro J. tuvo que retirar el artículo y pedir perdón. Un perdón falso, puesto que ya sabía lo que escribía este energúmeno antes de contratarlo, y lo que es peor, lo sigue teniendo en nómina desde entonces.

Frikis soltando barbaridades como las del muchachote que nos ocupa hay a puñaos, pero que un periódico de tirada nacional se las publique, y que televisiones que pagamos con nuestros impuestos le sirvan de altavoz, ya es más grave. Estos son los creadores de opinión, quienes inoculan el veneno y les marcan las pautas a los cachorros descerebrados que sufren las consecuencias cuando de sus actos se deriva alguna repercusión legal. Luego la gente se lleva las manos a la cabeza y le echan la culpa a los videojuegos violentos cuando unos chavales queman viva a una indigente, pero nunca vuelven la vista hacia especímenes como Sostres y los que le dan cobijo. Y que nadie me venga con la libertad de expresión, que hay una separación muy clara entre la libertad de expresión y ser uno de los que atienden el comedero de la cochiquera del nazismo. A de Juana Chaos (al que desprecio con toda mi alma) le condenaron a otros 3 años por escribir dos artículos que leí en su momento y eran mucho menos reprensibles que las burradas que suelta Sostres cada día. Algún escarmiento debe tener, porque si no seguirá rebuznando con sus rollizos deditos.

 

Imagen capitalismo, pobreza

Sostres de pequeño ya señalaba quiénes eran los culpables de que el planeta no estuviera «limpio»

 

Sostres es tremendamente católico y hace alusión a ello repetidamente en sus textos, dando lecciones de moral (esa moral tan de trastorno de personalidad múltiple de muchos beatos): «Si cada niño pasara sus tardes con un cura católico, en 10 años tendríamos un mundo mucho mejor». Algún día los católicos tendrán que plantearse la clase de gente que tienen entre sus filas. Estos son los buenos, los santos, la rama de la derecha apoyada siempre por la Iglesia, y los ateos somos inmorales sin entrañas. «La Gracia de Dios es compasiva y es compasión lo que nos reclama», nos dice. Pues se te escapaba por los poros cuando sostuviste respecto al terremoto de Haití:

 

El mundo menstrúa, como así debe ser. (…) los más solidarios y los que más lloran, que suelen ser los más inútiles y los más desgraciados, tienen la inmensa suerte de que de vez en cuando una tragedia como la presente barre una parte de miseria mundial y los socialdemócratas de nuestra casa vuelven a ser los pobres oficiales, merecedores de tanta subvención. Esto de Haití es una manera un poco aparatosa —pero una manera, al fin y al cabo— de limpiar el planeta.

 

Tras leer tales despropósitos cabe pensar si al subtítulo de su blog (Escribir es meterse en problemas) no le sobran las dos últimas palabras. Si se le permiten impunemente estas temeridades, luego que no se sorprendan tanto de las consecuencias. ¿Dónde están los colegios de periodistas? ¿Por qué lo del abogado de los cachorros de la ultraderecha da lugar a dos denuncias, mientras quedan impunes durante años los reiterados disparates de SS? Sí, las iniciales le vienen al pelo que no tiene para firmar aberraciones como la de Haití, o esto: «Podríamos recordar (…) las muertes que el comunismo y el socialismo han causado, mucho mayor en número a las del nazismo»; o esto otro: «Es muy lamentable (…) que cuente lo mismo que el tuyo el voto de la portera». Aaay, que se te ve el plumero, Salvador Sostres, tocayo siniestro, Sos-trestiga de El Mundo.

 

A veces, cuando hay luna llena, nuestro menstruante mental se pone melancólico y se lamenta: «Hay una tendencia muy pesada —y muy estéril— a no hacer caso de lo que yo escribo». Si es que la gente es la leche, seguro que alguno ni te lee, habrá quien prefiera los artículos de Millás o Pérez-Reverte (¡gentuza!). Pero no te creas, algunos sí te hacen caso y hasta te jalean, y unos pocos actúan siguiendo tus dictados y los de otros como tú. Vosotros sois la verdadera miseria mundial, no los desdichados de Haití.

  

Publicado en Diario Progresista el 29/04/2013

 

Música: Dementes cobardes, de Hamlet

 

Montaje de la cabecera: Brotesto y Salva Solano (votaycalla.com)

 

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