¿Quién teme a Greta Thunberg?

 

Después de tres meses y medio sin desahogarme en Vota y Calla, hoy vuelvo a quitarme la mordaza gracias a (o por culpa de, según quién lea esto) Greta Thunberg.

 

 

¿Quién teme a Greta Thunberg?

 

Pues ya ha comenzado la COP 25, la Cumbre del Clima de este año.

Sabéis que iba a celebrarse en Chile, pero como allí el gobierno está muy ocupado asesinando y dejando tuertos a manifestantes, la han trasladado a Madrid.

Y viene Greta Thunberg. Qué risa, ¿eh? Greta, la niña rara esa. Un topo del capital, una infiltrada del sistema. Y qué fea, y qué cara de mónguer tiene. A nosotros no nos la da.

No lo entiendo. Os juro que no lo entiendo. De la derecha, era de esperar, pero no me explico esta inquina contra ella desde la izquierda.

¿No ha logrado colocar la inacción de los gobiernos ante la crisis climática en primera línea? ¿Entonces? Yo no creo en las conspiranoias esas que os habéis/han montado, pero si fuera así, ¿qué? Deberíamos aprovechar cualquier oportunidad de remar en la dirección correcta, como hace la derecha. Pero en vez de esto, sacamos la lupa y nos ponemos exquisitos.

Me daría igual si Greta Thunberg fuese la nieta preferida de Soros (parece coña, pero esto me lo dijo alguien, mostrándome como «prueba» una foto en la que posaba junto a «su abuelo»).

Tampoco me importa si la idea de la huelga estudiantil con la que comenzó todo esto se le ocurrió a ella sola o si tiene a alguien detrás guiándola. No me preocupa si está financiada por grandes grupos ecologistas o si es un producto de marketing. ¿Qué más da, si la causa es correcta? ¿No ha conseguido poner el foco en lo importante?

Pero no, es mejor ridiculizarla, desentenderse y votar cuando toque.

Quizá ahí radique la explicación: no podemos aceptar que nadie se mueva si ese alguien no está controlado por nuestro partido político, nuestro movimiento, nuestro loquesea.

Viene de antiguo, ha ocurrido y ocurrirá lo mismo mil veces. Con el 15M, con las Femen, con Jorge Arzuaga (el chaval aquel que se puso en huelga de hambre para protestar por la corrupción del PP), las ONG, la banca ética

Y ahora, Greta, una outsider que cabrea tanto a Trump como a Putin.

Una de las principales taras de la izquierda es que vemos la vida en blanco y negro, como si fuera un tablero de ajedrez, y todo el que se salga de nuestro escaque es un traidor o un infiltrado o un progre.

Nos empeñamos en resaltar las diferencias y las incoherencias (que siempre las habrá, es muy difícil ser coherente con tus ideas viviendo en un sistema capitalista), en lugar de abrazar las semejanzas.

Ya podemos estar de acuerdo en casi todo, que si el punto 73 de mi manifiesto no coincide con el 6.2 de tu programa, pasas a convertirte en el enemigo.

Esta querencia por el fracaso es deprimente.

 

 

Los pecados de Greta Thunberg

 

Repasemos qué ha hecho Greta Thunberg para merecer tantas críticas y despertar tantos recelos:

 

Empezó a ser conocida en agosto de 2018. En lugar de ir al instituto (o donde estudien en Suecia las chicas de quince años), cada día, primero, y después cada viernes, se sentaba frente al parlamento de su país en protesta por la inacción política para reducir las emisiones de CO2. Llevaba una pancarta con el lema «Skolstrejk för klimatet» («Huelga escolar por el clima»), y al principio estaba sola.

 

Uno de los primeros días de huelga de Greta Thunberg

 

Contagió a muchos estudiantes, creándose así el movimiento Fridays for Future (Viernes por el Futuro).

Debido a esto, en diciembre de 2018 fue invitada a dar un discurso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (la COP 24).

La chica subió al atril y les espetó unas cuantas verdades a la cara a los políticos que estaban allí.

Confieso que a mí, con esa edad se me hubieran aflojado los intestinos, y como mucho habría logrado balbucear unas cuantas palabras en español.

Ella utilizó la lengua del imperio de una manera impecable para decir, con firmeza, lo mismo que pienso yo y supongo que muchos de vosotros: que hasta ahora estas cumbres han sido un paripé, que no valen para nada, que a la mayoría de esos vividores de lo público no les preocupa verdaderamente el cambio climático ni la extinción de las especies ni el deshielo del Ártico ni los mares de plástico, se limitan a irle dando pataditas a la lata del problema para alejarla unos centímetros de su pie.

La primera cumbre de este tipo que recuerdo es la de 1997, la del famoso Protocolo de Kioto.

Atentos al fragmento de informativo que se colaba en Mentira, de Manu Chao, en aquellas fechas:

 

Noticias en Radio Francia Internacional: esta mañana se inició en Kioto, Japón, la Conferencia Internacional sobre cambios climáticos. Tienen la difícil tarea de encontrar un acuerdo que permita luchar eficazmente contra el calentamiento progresivo del planeta. La magnitud y la gravedad de este reto planetario contrasta con el escepticismo que predomina en cuanto a los resultados de esta cumbre: las divergencias han vuelto a resurgir en vísperas de esta conferencia de Kioto, en particular entre los países ricos y los países en vías de desarrollo. Estados Unidos, país responsable de una cuarta parte de las emisiones planetarias de gas carbónico, no es un modelo de referencia.

 

¿A que parece escrito ahora? Pues han pasado veintidós años.

Los gobiernos anteponen los intereses comerciales a todo lo demás. Vivimos en oligarquías a las que se les unta un ligero barniz de democracia. Los dirigentes políticos firman convenios a sabiendas de que los van a incumplir sin consecuencias (para ellos). O directamente no los firman, como EEUU (el ejemplo a seguir), a pesar de ser, con mucha diferencia, el segundo país más contaminante del mundo.

El 25 de COP25 no está ahí por casualidad: es el número de cumbres que se han celebrado desde 1995. ¿Y de qué ha servido? De muy poco.

Y a esto que va una chica de quince años, lo dice, y en lugar de aplaudirla caemos en la trampa de siempre: que si es un producto del sistema, que si está financiada por la CIA…

Pero vamos a ver: ¿con qué parte de su intervención no estáis de acuerdo?

 

 

Si unos pocos niños pueden conseguir titulares en todo el mundo solo por no ir a clase, imaginen lo que podríamos hacer todos juntos.

Nuestra civilización está siendo sacrificada para que una minoría tenga la oportunidad de seguir ganando enormes cantidades de dinero.

Decís que amáis a vuestros hijos más que a nada, y sin embargo les estáis robando su futuro.

 

Cargó contra el corazón del capitalismo (ese que según los listos maneja sus hilos):

 

Y si las soluciones dentro del sistema son tan imposibles de encontrar como decís, quizá entonces deberíamos cambiar el propio sistema.

 

 

En enero de 2019 acudió al Foro de Davos. Otro discurso sensato, necesario, documentado.

 

 

Dice cosas que cualquiera de nosotros suscribiríamos, consigue movilizar a millones de personas (el 15 de marzo hubo marchas por el clima en más de 100 países), que la voz del ecologismo se escuche, que los medios de comunicación le presten algo de atención…

 

 

En septiembre de 2019 pronunció en la Cumbre de la ONU, en Nueva York, el que posiblemente sea su discurso más conocido, por su rotundidad (aunque yo me quedo con el primero). El discurso del «How dare you?» (¿Cómo se atreven?), en el que aludía a «Los cuentos de hadas del crecimiento económico eterno», otro recordatorio de que el capitalismo es un sistema insostenible.

 


 
Como su discurso es sólido y tiene poca discusión, hay que atacarla por otros frentes.

Se dice que está manipulada por sus padres, que quieren forrarse con ella.

Umm… No lo veo.

En noviembre de 2018 rechazó su nominación al Children’s Climate Prize (Suecia), a pesar de que se habría embolsado 9.500 euros en caso de haber ganado.

En abril de este año (2019) donó los 25.000 euros del Premio Libertad de Normandía, así como otros 25.000 euros del Premio Fritt Ord (Noruega).

En octubre rechazó los 47.000 euros del galardón que le dio el Consejo Nórdico (estoy seguro de que los que la critican hubieran renunciado a ese dinero también, no me cabe duda).

Y todos los beneficios de sus libros, tanto el que ha publicado con sus discursos como el que escribió su madre sobre su familia, se donan a distintas causas benéficas.

Por otro lado, si además de luchar por lo que cree correcto gana dinero con ello, no veo dónde está el problema. En el mundo en el que vivimos, cuanto más dinero tengas (siempre que este no te corrompa), más sencillo te será conseguir tus objetivos.

 

 

Yo no hago huelga, hago memes

 

Viajó en tren de Estocolmo a Davos para no utilizar un medio de transporte tan contaminante como el avión. Se comió 32 horas que podrían haber sido muchas menos de haber volado. Qué pardilla, qué risas.

A Nueva York llegó en velero, por el mismo motivo (dos semanas de viaje), y las críticas vinieron por las pegatinas de los patrocinadores de los dueños del barco, a pesar de que se retiraron mientras Greta estuvo a bordo, y que ella no vio ni un euro por eso.

En el momento en el que escribo este párrafo está terminando otro largo viaje en catamarán (sin pegatinas, que nadie hiperventile) para asistir a la COP25. La hemos criticado por el postureo y nos hemos reído de las penalidades que está pasando (no es sencillo cruzar el Atlántico así: temporales, frío…) y de que puede no llegar a tiempo a la Cumbre (el cambio de sede en el último momento, de Chile a Madrid, fue una faena para ella; zarpó el 13 de noviembre desde EEUU, y la COP25 se celebra entre el 2 y el 13 de diciembre; está a punto de atracar en Lisboa, y aún debe coger un tren desde allí hasta Madrid).

Si hubiera tomado el avión la habríamos despellejado; viaja en un barco que no contamina y tampoco estamos contentos; si hubiera ido a nado diríamos que Mireia Belmonte tiene un estilo mucho más depurado: nunca faltan motivos para el cinismo.

Estas reacciones me recuerdan al cachondeo a costa de los veganos o los animalistas. Caemos como pardillos en las trampas que nos tienden los medios del statu quo para ridiculizar a todo un movimiento, un estilo de vida.

Sacan a dos chicas diciendo que las «gallines» son violadas por los toros, o lo que dijeran, y nosotros, tan superiores, mordemos el anzuelo y lo empleamos como munición contra el veganismo o el vegetarianismo en su conjunto, contra personas que hacen un sacrificio renunciando a comer alimentos que están muy ricos y son más baratos y fáciles de conseguir porque esa es su forma de lucha, su parte del colibrí, mientras los demás nos descojonamos y subimos fotos de la barbacoa del domingo, «aquí, haciendo dieta vegana, jaja».

No soy vegano, pero los respeto. Tampoco tengo a mis cuarenta años el coraje y la determinación que tiene Greta con dieciséis, pero en lugar de sentirme acomplejado o atacado por su discurso, lo celebro.

¿Y tú?

 

 

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18 sin mordaza

  1. Odo, don Salvador, se pasa usted tres meses callado y me vuelve tan cachondo como siempre.

    ¿De verdad le sorprende que la “izquierda” (sea ello lo que fuera, o fuese) se mosquee con la niña? La moza rechaza ir en coche y clama contra el petróleo (zasca a la industria automovilística y sus puestos de trabajo), está contra el carbón (zasca a la minería y a la energía barata para el cochecito familiar), no viaja en avión (zasca a la industria turística y al empleo de temporada), … Esa chica es un peligro para los trabajadores, hombre.

    Además, va la cría y acusa a las generaciones pasadas de no haber hecho nada, lo que incluye a sindicatos, socialistas, comunistas, y otros egregios representantes de la izquierda posmoderna.

    Y para colmo, resulta que la muchacha habla raro por eso del Aspersor, y ni siquiera tiene titola. Sólo le falta ser negra, musulmana y catalana para que la apedreen.

    Lo dicho, que es usted aún más conservador que yo. ¡Mira que creer en eso de izquierdas y derechas! Esto es más bien como el final de Thelma y Louise, están los que prefieren tirarse al barranco, y los que han empujado, y entre estos hay absolutamente de todo, créame.

    Y al hilo de su conversadurismo, que Dios le conserve la cabellera muchos años.

    Don Bigardo.

    PS.- Según parece, viajará de Lisboa a Madrid en coche eléctrico pagado por la Junta de Extremadura. Será que ha oído hablar de los trenes extremeños…

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    1. Pues será por lo que usted dice, don Bigardo. Pero en ese caso me gustaría que la izquierda (a la derecha la doy por perdida) tuviera las luces un poco más largas, porque sin planeta no hay trabajo. A no ser que todos demos por hecho ya que vamos a protagonizar un ‘Crónicas marcianas’ con retardo.

      ¿Va en coche, al final? Esta mañana escuché que se había decidido por el tren. Aprovechaban para criticarla también por esto, porque un pequeño tramo del trayecto no está electrificado. Qué pereza de gente…

      P. S. ¿Cachondo, dice usted? ¿No será por el pelo? Mire que corro ahora mismo a buscar un esquilador.

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      1. Mire usted, don Salvador, que yo lo llamo cachondo por la guasa de suponer que izquierda y progreso son lo mismo. ¿O ya no se acuerda usted de la que liaron los sindicatos de clase – obrera, se supone – cuando la mujer intentó incorporarse al trabajo y quitarle el curro a honrados padres de familia?

        De hecho, recuerdo cuando en mis veleidades de juventud me fingí ecologista, y cómo me llegaron a decir que “mi ideología (sic) ponía en peligro los puestos de trabajo”. O cuando nos echaron de unas lagunas porque espantábamos a la clientela con el rollo ese del fracking.

        El cuanto a cómo viaja la muchacha, no importa. La electricidad tampoco sale de los árboles (a no ser que los quememos, claro), así que tanto da que viaje en coche eléctrico, tren, o en un SUV de esos molones. Pero claro, le habrán asesorado que tampoco es cosa de ponérselo tan fácil al equipo rival, así que mejor algo eléctrico, que no se le ve el humo.

        A sus pies.

        PS.- Su esquilador ha huido a Portugal. Lo acabo de ver pasar por debajo de mi ventana gritando “otra vez el peludo ese, nooooooooo”.

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  2. Todo se resume en que cuando los niños actúan como adultos, puede hacer que los adultos actúen como niños; si no, no se explica esta reacción tan pueril. Porque, ¿qué clase de botarate puede ofenderse o sentirse atacado por una chavala de 16 años con ovarios suficientemente grandes como para denunciar la situación del cambio climático y señalar a los responsables? Entiendo que puede molestar a las grandes compañías contaminantes, pero…¿al ciudadano de a pie? Me da igual que sea de derechas o de izquierdas, pero hace falta ser mezquino para censurar y hacer burla de Greta.
    Por supuesto que debería estar en la escuela; pero el hecho de que tenga que ser ella quien de un paso al frente ya dice muy poco de nuestra sociedad.

    Un abrazo, Salva!

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        1. Lo vi, y no me gustó nada. Se ve que a Frank Cuesta se le han olvidado todas las «bromas» crueles que se hicieron a costa del encarcelamiento de su mujer, y que tampoco me gustaron.

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  3. ¿Sabes lo que ocurre? Que muchos, entre los que me incluyo, hemos perdido la capacidad de creer y nuestro primer impulso es desconfiar y querer darle la vuelta al asunto. El tiempo nos ha vuelto escépticos y la desconfianza en los medios está a la orden del día, así que no es extraño que haya gente que no se crea que detrás de ella no hay nada. Yo, al menos, no veo que normal que unos padres paseen a su hija por ahí en lugar de llevarla a la escuela y procurarle una vida más o menos normal.

    Un saludo.

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    1. Yo lo que veo es a unos padres apoyando a su hija y su lucha, que es lo que yo también haría. Igual sería mal padre cara a la galería, pero nada me enorgullecería más que respaldar el objetivo tan noble y necesario de mi hija. Por cierto, recordemos que la hija tiene ya 16 años y plena libertad para decidir cómo quiere enfocar su vida.

      Con respecto a «quién hay detrás», yo no veo ningún problema. En mi opinión, no importa quién está detrás de GT, en caso de que lo hubiera, si está remando en la dirección correcta y ha influido a miles de jóvenes (y no tan jóvenes) para concienciarse y actuar contra la crisis climática. Esto es un poco lo que comentaba Salva: que Greta «no es de los nuestros» o «no es de nuestro aparato» o «eso nos correspondía a nosotros, caray!». Y un poco también, aunque muy maquillado, de lo que comentaba Bigardo sobre que es una niña, extranjera y rara. Sólo le faltaba ser catalana, mora o lesbiana. O todo junto.

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    2. ¡Buenas, Nemo!

      Si yo estoy también entre los que tienen el piloto automático del escepticismo siempre encendido.
      Pero como digo en el artículo, si la causa es correcta, ¿qué más da quién tenga detrás?

      La importancia que le están dando a que no vaya a la escuela me parece desproporcionada. Con 16 años varios de mis antiguos compañeros de mi colegio ya habían dejado los estudios por el trabajo. Y como le comentaba a David, esta chica parece mucho más cultivada que la mayoría de chavales de su edad que conozco. No creo que le pase nada por tomarse un año sabático, o estudiar en casa.

      Un saludo, tío.

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      1. Frank Cuesta acaba de subir un vídeo hablando del tema y creo que lo ha acertado bastante. Al menos, resume en gran medida lo que yo pienso:
         

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        1. Ya he visto este vídeo:

          Frank Cuesta se equivoca al sentirse atacado. Greta Thunberg no «abronca» a gente como él, sino a los dirigentes políticos, que llevan décadas sin escuchar a los científicos.

          Creo que Cuesta dice la verdad cuando afirma que no se metía con ella por su Asperger. Aunque muchos periodistas y tertulianos sí lo han hecho, de manera repugnante: Losantos, Herrera, Inda…

          De cualquier modo, el vídeo que grabó era de mal gusto y poca gracia, tratándose de una menor de edad: «El bicho más raro que he tocado»; «El animal que os quiero enseñar hoy»; «Esto»…

          En este otro vídeo, Cuesta repite continuamente que es una «histérica», y no es cierto. Mira los dos primeros vídeos que cuelgo en el artículo, o cualquiera de sus apariciones públicas. Es una chica muy calmada y respetuosa, que habla muy bien. Se aferran (él y los periodistas de ultracentro) al vídeo del How dare you?, el tercero que incluyo en la entrada (que, por otra parte, tampoco es nada del otro mundo, es peor cualquier debate de La Sexta). Elevan a norma lo que es un hecho aislado.

          Y da a entender que lo que le preocupan son las formas. ¿Si su discurso hubiera sido pausado y tranquilo le hubiera molestado menos? Venga ya, la atacaría por cualquier otro motivo.

          Frank Cuesta también repite algo que he escuchado demasiadas veces: hacer huelga y protestar no vale de nada. En este vídeo dice, literalmente: «No protestes: busca soluciones».

          Sí estoy de acuerdo con él en que estas Cumbres han servido de poco. Ya lo digo en la entrada, y de eso mismo se queja Greta.

          Dice que «Su madre había arreglado con el mayor empresario de nuevas tecnologías de Suecia que pasara por allí [donde Greta hacía huelga] a hacerse la foto», y parece que tampoco es así. Esto dice la persona a la que creo que alude (que no es «el mayor empresario de nuevas tecnologías»):

          «I want to be clear that I helped her get her message out, but if I hadn’t shared it, she would, of course, have gained support anyway. The very first person to share the action on social media was probably Greta herself in this tweet

          Pero es que, como he escrito, si fuera verdad me daría igual.

          Del supuesto «negocio» que están haciendo sus padres con ella ya hablo en el artículo.

          Y no entiendo que dé por hecho que una chica de 16 años tiene que estar necesariamente manipulada por sus padres. Hablan de ella (Susanna Griso, Ana Rosa Quintana, él) como si tuviera cinco años, joder.
          Aunque, cuando le interesa (en este mismo vídeo) dice que Greta tiene «casi 17»).

          También es mentira que en sus viajes en velero haya estado escoltada por varios barcos contaminantes y un helicóptero.

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  4. A nadie le gusta las Cassandras, y menos aun cuando además de anunciar catástrofe, te hace sentir culpable de dicha catástrofe. Supongo que por esto a la gente no le cae bien GT y que los más imbéciles se burlan de ella. Tienes razón, no importa el hecho de que esté «manipulada» por sus padres o quien sea,( pienso que no) lo importante es que por fin se empieza a tomar el asunto en serio, por parte de los políticos y no en menor parte, por los ciudadanos. Pero la verdad, no soy nada optimista…

    Un saludo, mola tu blog.

    Responder
    1. Gracias, Ari. Bienvenida.

      Yo tampoco soy optimista en esto, pero personas como GT (al final, entre David y tú me habéis hecho usar las iniciales) son «mi pequeña ración de esperanza».

      Un abrazo.

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  5. Qué obsesión tiene la gente con centrarse en atacar al mensajero y no al mensaje! ¿Será porque tiene razón? Si en pleno S.XXI hay gente que cree que la tierra es plana, ¿Por qué no van a negar el problema con el clima?

    Lo peor de todo es que tenga que ser una niña la que proteste.

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    1. No creo que sea casualidad. Creo que, atacando al mensajero, se aleja el discurso del mensaje. Lo explica muy bien Ingmar Rentzhog aquí (por desgracia, en inglés):

      Her detractors are left with one option: Make everything about Greta, not her cause. Don’t challenge her message. Focus on her and those around her. Disrupt, mislead, lie, distract. If you can somehow make it all about her choices, her appearance, her affiliations, her family, her age, the way she travels, the plastic wrapping around her sandwich, her Asperger’s — at the expense of focusing on her cause: avoiding climate breakdown — they’ve won. And we must not let them win.

       
      Sí, claro, comparado con el terraplanismo, el cambio climático es hasta dudoso, jaja.

      Ahora los mismos que negaban el cambio climático empiezan a reconocer que sí, que vale, que lo hay, pero que el ser humano no tiene ninguna influencia ahí, que son cambios «cíclicos».
       
      Sobre esto de que tenga que ser una niña, hay una viñeta que me ha gustado mucho:

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