Gente VIP, gente guapa

Saludos, gente guapa asidua a las «recepciones del embajador». Hoy nos quitamos la mordaza para poner un poco en su sitio a tanto estirado.

 

Gente VIP, gente guapa

A veces asisto a conversaciones de personas que se autoproclaman «de clase alta» en la que se lamentan del negro futuro que les espera si llegan a gobernar los rojos. No por miedo a que les quiten las propiedades y que se acabe el suministro de papel higiénico en España, que es lo que se suele escuchar, sino por la vulgaridad y la zafiedad que esa chusma traería consigo. Nombran directamente a Podemos e indirectamente a IU («los comunistas»; pronúnciese «comunista» con cara de asco y medio labio levantado).

Los pobres, la plebe, son gente que no sabe comportarse, sin educación, que come con las manos y que viste fatal («mira a Pablo Iglesias, que no tiene presencia ninguna, encorvao, con ese pelo que si a mí me dejaran a solas con él con unas tijeras iba a ver. Al menos Pedro Sánchez, que ya sabes que no me gustan nada los socialistas, dios me libre, pero tiene su buen porte, su saber estar…»).

Cosas así. Una de las señoras nombró a Bertín Osborne como paradigma de la elegancia. La otra recordó a Adolfo Suárez, y yo, que me quedé con las ganas de hacerles notar que Rajoy no es precisamente George Clooney, me acordé de lo siguiente.

 
 

Gentuza VIP

 

Por razones que no vienen al caso, asistí a un concierto de Montserrat Caballé en una localidad VIP. Lo que no viene al caso es lo de la zona VIP, a Montserrat Caballé fui a escucharla de buen grado.

Sentado allí, aguardando a que comenzara el espectáculo, eché un vistazo alrededor. El panorama era el esperable: políticos, señoronas con perlas, señores trajeados… Pero además, en nuestro exclusivo redil había también más de una cara de las que suele salir por televisión: un adivino, una presentadora, dos integrantes de un grupo de rock con nombre de ciudad, un actor de los que provoca humedades genitales (que en persona es, por cierto, mucho más bajito de lo que os pensáis), un tertuliano de la prensa rosa… Todos españoles, todos muy conocidos.

En el entreacto, los VIP platino (también había VIP oro, sin derecho a picoteo; cuánta tontería, dios) teníamos el privilegio de acudir a un saloncito donde nos obsequiarían con una degustación de jamón ibérico de bellota y champán. También había unas brochetas de fresas con no sé qué. Los famosos no, a los famosos los debieron de llevar a otro lugar para que no les frieran a peticiones de autógrafos y fotos (serían VIP rodio). Pues no imaginaréis lo que pasó, o igual sí. Toda esta gente tan distinguida de la zona VIP empezó a caminar cada vez más deprisa hasta abalanzarse, literalmente, sobre el jamón. Pero todavía fue la cosa a peor. Los platos de jamón estaban colocados ya en unas mesitas de pie cuando llegamos al salón, pero el champán lo iban sirviendo desde una única barra, dejando las copas allí para quienes les apeteciera.

Aquello fue patético, más parecido a una de esas vergonzosas escenas televisadas de las rebajas que a una reunión de adinerados melómanos. Se arrimaban a la barra a codazos, los de atrás empujaban, ansiosos por llegar (el intermedio dura lo que dura, y nadie quería quedarse sin su copa), hasta el punto de que los que ya habían conseguido su premio no podían regresar al centro del salón. Se derramaron copas, se mancharon vestidos, varias mujeres profirieron grititos de agobio…

Hablamos de gente que había pagado unos doscientos euros por entrada y que sin embargo parecía que no había probado el jamón o el champán en su vida.

Mi acompañante y yo asistimos entre divertidos y horrorizados al espectáculo desde una distancia prudencial. El precio de nuestro divertimento fue que no probamos la «degustación», pero no nos ha quedado ningún trauma por eso.

¿Esa es la «clase» y la distinción de la que tanto alardean algunos? ¡Ja! Lo que ocurre en realidad cuando Isabel Preysler saca la bandeja con los Ferrero Roché es que todos los invitados se arrojan a por los bombones como hienas.

Que no os engañen, las diferencias son mínimas. No son mejores, sólo tienen más dinero.

 
 

Música: The beautiful people, de Marilyn Manson

 

Fotografía de la cabecera: niña del campamento 27 de refugiados saharauis

 

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9 sin mordaza

  1. Hola Salva!!
    Petición: el próximo post, de esta “Gente VIP” :) LOS CHIKOS DEL MAÍZ – 04.Gente V.I.P [Pasión de T…: http://youtu.be/MrZi95rNNXE Nos quedan más cerca que la Caballé…

    Abrazo!!

    P.D. Estoy volviéndome analógica!! Y muy feliz :)

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    1. ¡Rosana!

      je, je, estuve a punto de poner esa canción. La música mola y dice algunas cosas muy chulas (“Truman… ¿quién? / Nada, sigue haciendo abdominales, pava”), pero es que no puedo con esas fantasmadas tan tristemente habituales en el rap, esas cosas como: “Yo gallumbos del 7 eleven, fantoche, porque si quedan conmigo estarán abiertas toda la noche”.

      De todas maneras, a Los chikos del maíz los hemos nombrado aquí y aquí, e incluso pusimos una canción suya en esta otra entrada.

      Me alegro mucho, Rosana. Aunque no deberías “vender” por aquí las bondades de lo analógico, que se me desmonta el chiringuito XD

      ¡Besazo!

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  2. Jajaja lo que se me pasa por la cabeza al leer el post es algo parecido a un capítulo de La Que Se Avecina. Que risas me he echado. La duda que me surge es: ¿Como ibas vestido, con una chaqueta de Alcampo?

    Pd: Vas de rojo y rockero y al final acabas en un concierto de Monserrat Caballé con la jet set…

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    1. ¡ja, ja! Tenía que haber ido con la camiseta chunga de Mamá Ladilla y la chupa.

      Ya sabes, Miguelón: no es oro todo lo que reluce. A veces es “platino” (osea).

      P. D. Jet set es un modelo de avión, ¿no?

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  3. Uno que ya va teniendo alguna experiencia en este tipo de saraos (por motivos que no vienen al caso) da fe de todo lo que el amigo Salva cuenta en este artículo. Incluso tengo un buen amigo fotógrafo que podría montar una muy interesante e hilarante exposición pero para la que le costaría mucho encontrar galerista :-)

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  4. El tem de los pijos y los VIP daría para una tesis de 300 páginas, pero qué te voy a contar yo que tú no sepas. Hace años tuve la oportunidad de trabajar en una empresa de Pedralbes (barrio ultra-VIP de Barcelona) y te puedo asegurar que me sorprendió mucho el trato de sus vecinos, oriundos del barrio, ricos de cuna, hacia supuestos plebeyos como yo que vestían de Alcampo: amabilísimos, serviciales y con un trato familiar, honesto y cercano. Hablo de gerentes de bufetes de abogados, sus hijos arquitectos, etc… que conducían Volkswagens viejísimos y no les importaba comer en el Bar Manolo.

    En cambio, mi madre trabaja en una cadena de hoteles americanos de cinco estrellas y me comenta lo que ve por allí. Clientes que van de guays, de mega-ricos, con cochazos increíbles, ellas con peinados de cacatúa, ellos con Hublots … y que luego no saben comportarse con educación y elegancia en el buffette. Lo cogen todo con las manos, con ansia por si se fuera a acabar, exigiendo a gritos que repongan el jamón y los kiwis, hablando a voces por el móvil, pidiendo las cosas sin educación y llenando los bolsos con comida del buffette, a pesar de que está prohibidísimo (aparte de que queda muy cutre). ¡Pero ojo con decirles algo que te montan un espectáculo y exigen que no se les cobre el desayuno o comida en compensación por el desaire! También se les ha visto comprando en el Dia y cambiando las bolsas por unas del Corte Inglés en el maletero, por eso de aparentar. Y haciéndose fotos con los bungalows de ultra-lujo detrás, a pesar de que se hospedan en habitaciones standard.

    Mira Salva, uno de mis mejores amigos es un heavy melenudo que viste camisetas negras con pentagramas y tal… y es la persona más educada, atenta, culta y respetuosa que he conocido en mi vida. Una delicia de hombre. Otro ejemplo: el otro día fui a un restaurante y unos de los clientes era otro heavy melenudo (un sucio perroflauta piojoso comunista, que dirían)… y la manera que se dirigió al camarero eran tan delicada y amable que me quedé embelesado.

    No es por tirarme flores, pero yo mismo soy un derroche de respeto, amabilidad, empatía y sobre todo, saber estar.
    ¿Quién o qué es el pijo o VIP? ¿Es el “quiero-y-no-puedo”? ¿Es el que es rico de cuna? ¿O realmente es aquél que sabe comportarse, saber estar, el que tiene educación y respeto independientemente de los ceros que hay en su cuenta corriente o su estrato social?

    Un abrazo, Salva.

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    1. Lo de los bufés es asqueroso. En los hoteles normalitos con desayuno bufé incluido, la gente ingiere comida como si no hubiera un mañana. Yo desayuno allí más o menos lo mismo que normalmente, café, tostada y zumo. Te puedes recrear algo más por aquello de que estás de vacaciones, pero ¿realmente les apetece todo eso a esa hora? Porque he visto a personas hincharse a pescado (a las ocho de la mañana), todo tipo de dulces, croquetas, albóndigas, judías, embutidos… Me temo más bien que la causa habría que buscarla en el odioso «es que lo he pagao».

      Y una vez más, tampoco tiene nada que ver con el dinero: lo mismo pasa también en los hoteles de cinco estrellas que hay en las pistas de esquí, por ejemplo.

      Lo de cambiar la bolsa del Día por la del Cortinglés es de nivel 5 de estupidez, pero me lo creo, me lo creo. Me creo todo ya.

      P. D. Yo también soy un derroche de todo eso y más, hala XD

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