Ganan los malos

Saludos, hijos (no reconocidos) de la revolución. Hoy nos quitamos la mordaza para echar un jarro de agua fría sobre las esperanzas de ver un mundo nuevo.

 

Ganan los malos

 

Sé bien que muchos tenéis ilusión en que ese otro mundo pase de ser posible a materializarse pronto. Que llegue la revolución que dé paso a una sociedad más justa, sin desigualdades. Yo tengo la impresión de que eso no va a pasar, y el convencimiento de que no va a ocurrir durante nuestras vidas.

Creo que fue allá por 2005 cuando Zapatero se definió a sí mismo como un «optimista antropológico». No me parece ni mal ni bien, pero en cuanto a la política, la sociedad, el mundo en que vivimos, yo estoy en el extremo opuesto.

 

El dinero

El poder nunca ha sido derrotado. Siempre ha habido una mayoría trabajando para unos pocos. Dinero llama a dinero, dicen, aunque también podría ser dinero protege a dinero. Todo está montado para el beneficio de unos cuantos, y esos cuantos no van a dejar que les arrebaten lo que consideran suyo.

 

Los medios de comunicación

Tienen los medios, que nos presentan este como el mejor de los mundos posibles. Con defectos, pero «el menos malo» de los sistemas. Si le damos una vuelta a la frase de Peter Ustinov, quedaría así: «La última voz audible antes de la explosión del mundo será la de un tertuliano que diga: el capitalismo funciona». Y es que la sociedad reventaría si se expusieran las miserias del capitalismo en toda su crudeza. Dijo Kennedy: «Tuve una pesadilla, soñé que se sabían todas las verdades». Por eso ocultan a sus muertos y pintan de rosa las lápidas, cual libro de texto de Anaya.

Hay depositadas muchas esperanzas en Internet; no es mi caso. Si es necesario lo prohibirán, lo censurarán o lo usarán contra nosotros, pero no nos saldremos con la nuestra.

 

El número

Por si fuera poco con el dinero, el poder, la exclusividad del uso de la fuerza, los medios… Son más. ¡Somos más nosotros!, diréis. ¡Somos el 99 por ciento! No somos el 99 por ciento. ¿Cuántos no harían lo que fuera necesario, cualquier cosa, por formar parte de ese uno por ciento? ¿Cuántos no traicionarían sus ideales? Es más, ¿cuántos tienen esos «ideales» sólo por estar abajo, pero tendrían otros en caso de que la suerte les favoreciera? ¿Cuántos progresistas no han acabado diciendo eso de «a mí es que ahora, al ser empresario me conviene votar a la derecha»?

La gente honesta es la excepción. Y sus sistemas educativos se encargan de que eso no cambie, porque es bueno que así sea. Enseñan a los niños a tener, no a ser. Y los uniforman, en vez de potenciar sus maravillosas individualidades.

 

La guerra está perdida. ¿Y qué?

 

Si luchas por los débiles, por una sociedad igualitaria, por la naturaleza… pensando en ganar, es mejor que te retires.

¿Está diciendo Salva que lo dejemos? ¿Que nos volvamos egoístas o despreocupados? ¿Que ser comprometido es un error? Jamás. Lo que estoy diciendo es que a estas alturas deberíamos tener la lucidez necesaria para saber que la guerra está perdida de antemano. Que, como dice Pérez-Reverte, en esta película ganan los malos, pero aun así, hay que luchar hasta el final y, si es posible, con una sonrisa en los labios.

Si Zapatero es un optimista antropológico, yo prefiero a los pesimistas antropófagos. Los que no teniendo confianza en la caída del capitalismo salvaje, aprietan los dientes y se comen su pesimismo, masticándolo con alegría. Con la alegría de saberse en el bando perdedor, pero correcto. En el lado de los débiles. Siendo conscientes de que la vida sería más cómoda y lucrativa mirándose únicamente las pelusas del propio ombligo, preocupándose sólo de uno mismo o, como mucho, de los seres cercanos, la familia, los amigos. Sería más cómoda, sin duda, pero quizá no merecería llamarse vida.

Me gustan los que luchan sin perspectivas de ganar. Tendréis que reconocernos al menos el mérito (aunque habrá quien nos tome por tontos de baba). Igualmente, os admiro más a los que tratáis de convertiros en la mejor versión de vosotros mismos sin esperar una recompensa a cambio, que a quienes lo hacen para reservar su plaza en el cielo. Y, por supuesto, aborrezco a los hipócritas que se dan golpes de pecho mientras desprecian a los que tienen debajo.

 

Fotografía hipocresía católica, pobreza, indigente, trono

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” -Mateo 15:8

 

De todas maneras y por suerte, la personalidad no se elige. Es cierto que podríais optar por el egoísmo, por el lucro, pero jamás seríais capaces de hacerlo acariciándoos con satisfacción y sin remordimientos el estómago agradecido, como los del otro bando. Si has nacido con empatía y las injusticias provocan que te hierva la sangre, plop, plop, plop, actuar como quien carece de esos sentimientos te acaba comiendo por dentro. Algunos lo hacen, cansados de quijotadas, pero sus sonrisas terminan por parecerse demasiado a una mueca amarga. Y por las noches o en los momentos de soledad, cuando no pueden esconderse de sí mismos, sufren y todos los lujos pierden su brillo, y ni el recuerdo de los banquetes les alivia la sequedad de la boca.

Traicionarse es un crimen terrible. Tanto, que a veces los culpables se condenan a muerte, implacables con su delito.

 

¿No hay motivos para el optimismo?

 

Claro que hay motivos. Aparte de la utilización política de las redes sociales, que todavía les está desconcertando, movimientos como el 15M y la PAH añadieron peso a mi particular platillo del optimismo. Pero ya he dicho lo que pienso que ocurrirá con Internet. Luego recuerdo que en todos los partidos pueden más los egos y el interés que los ideales que dicen defender. Y para colmo, Ada Colau dimite. No podía ser de otra manera, la gente que verdaderamente está en política por vocación (porque lo que hace la PAH es política aunque no se encuentre bajo el paraguas de ningún partido), tarde o temprano se cansa. Sin embargo, los que se llenan la boca de decir que han llegado a la política perdiendo dinero, esos no se van nunca.

Dicho esto, os animo a no ponérselo fácil a los ganadores. Que tengan que sudar hasta la última gota. Y, eh, quién sabe. A lo mejor me equivoco, y un día de estos…

 

Música: Hijos de Caín, de Barón Rojo

 

Crédito de la imagen de cabecera
 

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7 sin mordaza

  1. Joder! Es leer la entradilla y entrarte una depresión. Vaya artículo más triste y a la vez realista. Aunque esté de acuerdo contigo en que el mundo no va cambiar, tengo las esperanza de que la gente abra los ojos poco a poco. Aunque es evidente que el esclavismo no ha sido abolido, si no que ha evolucionado, con la lucha se han conseguido grandes derechos y progresos (que es verdad que poco a poco vamos perdiendo).
    Antes era la religiones la que se encargaba de aplacar todo conato de revolución, con eso de que los pobres serán ricos en el cielo u otras tonterías que dicen para evitar que los más desfavorecidos rechacen este mundo establecido, pero ahora, ante la pérdida de influencia de la iglesia, son los grandes medios los encargados de apaciguar los ánimos, ya sea desprestigiando todo aquello que consideran peligroso (15M=radicales) o desviando la atención (véase futbol). En la naturaleza inconformista del ser humano tengo puesta la esperanza de que esto mejorará.
    PD: la canción, +1. ¿Mi recomendación? El último disco de Ska-p se llama 99%, hay donde escoger temas.
    Pd: después de ”al ser empresario” te falta una coma creo

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    1. Por supuesto, vamos mejorando (esta una discusión que suelo tener con algunos, todavía más pesimistas que yo). Pero para apreciarlo hay que dar un paso atrás, no nos podemos limitar a los últimos años. Mirando con perspectiva histórica, estamos indiscutiblemente mejor que en la Edad Media.

      Je, je. En un principio había pensado en Qué puedo decir, pero no quería saturar con tanto Ska-p. Sólo del disco que tú comentas ya he puesto dos: aquí y aquí ;)

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  2. Muy bien Miguel, resaltas fallos ortográficos y vas tú y cometes uno gramatical. Religión no religiones, que parece que los de NNGG no sabemos escribir.

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  3. Bueno, yo os recomendaría un tema de LPR. “ingenua” incluido en su disco “Toda la puta vida igual” publicado en 1999 aunque la letra podría haberla escrito la semana pasada….

    Creo que refleja bastante bien cuál es el sentir, ya no mío, de mucha gente que a lo mejor no somos tan pesimistas.

    Canción:
    https://www.youtube.com/watch?v=7MtDBsxRIKk

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    1. Eso está bien, insuflad vosotros un poco de optimismo, que a mí no me queda.

      Por cierto, Otsenre: no soy yo muy de punk pero, ¿estos no se habían quitado lo del “Records” del nombre? Me parece que ya sólo son “LP” ;)

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      1. “Por cierto, Otsenre: no soy yo muy de punk pero, ¿estos no se habían quitado lo del “Records” del nombre? Me parece que ya sólo son “LP” ;)”

        Es que soy de la vieja escuela… ;)

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