Gala de los Goya 2014

 

Este domingo hay gala de los premios Goya, y tengo curiosidad por ver qué pasa. ¿Se atreverán los cineastas, después de la inquina que les ha demostrado este Gobierno, a volver a protestar para defender los derechos de todos? Yo creo que sí, espero que sí, para que Mariano y los suyos hayan de tragarse ese vota y calla que da nombre a este blog y que, visto lo visto durante lo que llevan de legislatura, bien podría ser el eslogan del PP para las próximas elecciones.

Supongo que Wert asistirá, no creo que se raje como hizo con los premios Gaudí, aunque dado que su jefe en más de dos años (¡y con la que está cayendo en su partido!) sólo ha concedido dos entrevistas (qué coraje y qué compromiso con la democracia), todo puede suceder.

Por lo pronto, Montoro ha anunciado una eventual (ya sabemos el valor que tiene su palabra) rebaja del IVA cultural, quizá para intentar echarle así un capote a su compañero.

Ya escribí aquí sobre esa doble vara de medir la hipocresía que tiene la derecha, y el por qué de su odio a la industria del cine español. Vamos a seguir un poco con este asunto.

 

Gala de los Goya y subvenciones

Como la cruda verdad: «atacamos a los que se ganan la vida con el cine porque se han atrevido a alzar la voz en contra de nuestras políticas», hubiera quedado fea, poco democrática y con un tufillo a esos tiempos que tanto añoran un gran número de dirigentes populares, han tenido que buscar excusas para tratar de justificar su actitud. No hay que tomárselo muy en cuenta, son mentirijillas, como vincular a los miembros de la PAH con el terrorismo o decir que en Burgos había «gente importada para hacer la kale borroka». Puesto que ya no pueden callarnos con métodos tan expeditivos como los que se usaban en aquellas cuatro décadas de extrema placidez (aunque siempre que gobiernan se encargan de que la policía no se oxide), se ven obligados a inventarse esas cosas. Porque claro, de otra forma, a ver cómo explicarían que les cabree tanto que los actores den su opinión, y sin embargo aplaudan cuando lo hacen los miembros de la jerarquía eclesiástica. Se les vería mucho el plumero.

 

Para atacar a los que se dedican a rodar películas han entonado la cantinela de las «subvenciones». Hay que tener la cara de adamantium para recurrir a esto siendo político, periodista, o miembro de la Iglesia, pues los partidos y sus fundaciones se llevan una cantidad astronómica de nuestro dinero; los medios de comunicación, entre subvenciones y publicidad estatal, también (y así ha conseguido el Gobierno sacar a Pedro J. de El Mundo, cortándole el grifo); y la Iglesia, al contrario de lo acordado y de lo que dicta el sentido común y la justicia, sigue sin limitarse a financiarse exclusivamente de las aportaciones de sus fieles, y pasa por las arcas del Estado un gigantesco cepillo que hace lo propio con los bolsillos de los españoles. La cantidad de dinero público que se embolsa esta institución es difícil de cuantificar con exactitud dada su opacidad y la falta de transparencia de la Administración, pero se ha calculado en unos once mil millones —¡once mil millones!— de euros al año. Una cantidad gloriosa.

 

Vota y calla, viñeta Leandro, PP Gobierno

Crédito: Leandro Barea

 

Estoy en contra de la mayoría de las subvenciones estatales, lo considero una estafa, una forma más de que los listos puedan lucrarse y de que unos pocos muchos vivan a cuenta de todos los demás. Se puede opinar de forma distinta, claro; yo mismo tengo dudas al respecto. Lo que no se puede es ser incoherente, criticar las subvenciones con el hocico recién manchado por haber estado hozando en el pesebre público. Eso es hipocresía, como la del que abomina de la corrupción ajena mientras disculpa la propia. ¿Por qué sólo nos repiten el mantra de las subvenciones del cine y los sindicatos? ¿Y qué pasa con las que hemos citado o, por poner sólo otro ejemplo posible entre cientos, con el plan Renove, Pive, o como lo llamen ahora? ¿De dónde piensan algunos que sale el descuento al comprar un coche nuevo? ¿Del acrisolado altruismo de los dueños de concesionarios? Esa «ayuda»  la hemos pagado ya con creces.

El discurso de las subvenciones del cine tendría poco recorrido, si en las cabezas de los pasivos receptores del bombardeo periodístico hubiera algo de criterio propio. ¿Quién se cree que Javier Bardem (el principal destinatario de los insultos cavernarios) pueda ponerse voluntariamente debajo de la lluvia de excrementos por una hipotética subvención que para él, que rueda en Hollywood, que tiene la vida resuelta, es una miseria? Si fuera egoísta, si mirara verdaderamente por su propio beneficio, se callaría (como hacen los futbolistas homosexuales), sabiendo que posicionarse no le va a suponer ningún beneficio, y sí en cambio convertirse en el blanco de los medios talibanes y sus ciudadanos de repetición.

 

Así que me da que en esta gala de los Goya al Gobierno le va a tocar volver a recibir, y con toda la razón. Es que estos señores de la derecha lo quieren todo. No les vale con el impúdico peloteo de sus medios; con el pastoreo de la Conferencia Episcopal y el Opus; con los «imparciales» diagnósticos económicos de la CEOE; con la mayor parte del poder judicial; con el apoyo del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, que siempre ven con mejores ojos a un gobierno que permita hacer, desprotegiendo lo público… Con tener, en fin, el dinero y el poder de su parte. No, además pretenden que los artistas estén también de su lado, o al menos, calladitos. Ah, cómo les gustaría que la gala del domingo fuera un reconocimiento a la magnífica labor de nuestros dirigentes, qué rápido pasarían entonces del odio al amor; ya no serían «titiriteros», sino «creadores de sueños»…

Lamentablemente para ellos, ahí han pinchado en hueso, y me alegro, simplemente porque la lucha esté un poco menos desequilibrada. La razón no la sé, pero metidos a especular, tal vez se deba a que el arte en general tiene que ver con la sensibilidad, y el mundo del cine además requiere de empatía, de ser capaz de ponerse en el lugar del otro. Y para apoyar unas políticas que demuestran un total desprecio hacia los de abajo, tu empatía ha de estar embotada, o sepultada bajo un montón de capas de egoísmo.

 

¿Tú qué crees? ¿Habrá logrado el Gobierno que los cineastas se lo piensen dos veces antes de hablar este domingo? Si a ti tampoco te callan, puedes dejar un comentario aquí abajo.

 

Música: Stanislavski, de Nacho Vegas

 

Imagen de cabecera: Los fusilamientos del 3 de mayo, de Francisco de Goya. A la izquierda del cuadro, la gente del cine. A la derecha… Pues eso.

4 sin mordaza

    1. Aquí no hace falta que te responda, ya contesto a eso en la entrada (¿la has leído?). Lo de las subvenciones es una excusa para atacar a quienes no les lamen las botas, porque «subvencionados» son todos, políticos y periodistas los primeros.

      Lo de Wert no tiene nombre. «Soy como un toro bravo, me crezco con el castigo». De esto no hace ni dos meses. Su obligación es estar ahí, que para eso les pagamos. Si encima, como su presidente, ni siquiera dan la cara, esto empieza a parecer cualquier cosa menos una democracia.
      Imagínate lo que habrían dicho de Zapatero si se hubiera negado a asistir a alguno de tantos actos oficiales donde sabía que le iban a abuchear y a llamar de todo, como así ocurrió. Imagínatelo.
      Criticamos mucho a Zapatero, pero él daba entrevistas, acudía al Congreso sin que hubiese que amenazarle con mociones de censura, y fue reiteradas veces a la COPE, Onda Cero y Antena 3, porque eso va en el cargo. Este señor de los puros, los sobres y el Marca desprecia a la ciudadanía. Además de la vergüenza de la rueda de prensa televisada, no ha pasado por La Sexta o la SER, ni se le espera.

      Pero estábamos con Wert: lo dicho, un «toro bravo».

      Un saludo.

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  1. jorge gutierrez pascual 10/06/2014 a las 11:58

    Me parece vergonzoso un gobierno que no solamente no invierte en cultura sino que además la castiga , la castiga con ese 21% de IVA. El cine , el teatro habla de las personas , de sus problemas pero sobre todo habla de la vida , es el espejo en el cual nos miramos y que devolviendonos la imagen aprendemos a ser personas mejores , siempre y cuando queramos por supuesto , dejar a un pueblo sin cultura , es abandonar a una sociedad , es no hacer una inversión a largo plazo , es prohibirnos del pensamiento critico , ese pensamiento que hace que no nos creamos a pies puntillas lo que nos dicen sino que lo debatamos , que podamos aprender unos de otros , y el cine cumple una función maravillosa , desde mi punto de vista el cine , la cultura , educacion sanidad etc no deberia tener IVA , me parece inmoral y es alejar al espectador de nuestros cines , es machacar a gente que da trabajo a mucha gente , que mueve mucho dinero , y da trabajo , y en los tiempos que vivimos el trabajo es algo que no podemos permitirnos el lujo de no tener. viva el cine y viva el teatro¡¡¡

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    1. Que los productos y servicios relacionados con la cultura, sanidad o educación no tengan IVA… Radical, tu propuesta. Aunque no lo digo en tono de reproche, soy de los que piensan que la educación y la sanidad privada tendrían que estar prohibidas, que hay temas que no deberían ser susceptibles de negocio jamás.

      Gracias por escribir en Vota y Calla, Jorge. ¡Bienvenido!

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