Fernández Díaz: una hora con Rato

Saludos, ciudadanos atónitos por los denodados esfuerzos del Gobierno en su incesante lucha contra la corrupción.

Hoy nos quitamos la mordaza para imaginar, en clave de humor, cómo han podido ser las conversaciones de los miembros del PP tras hacerse pública la reunión entre el ministro del Interior, Fernández Díaz, y el triple imputado Rodrigo Rato.

 

Fernández Díaz: una hora con Rato

Reunión en la sede del PP de la calle Génova, 23 de julio de 2015. El día antes, Rodrigo Rato, investigado por delitos de blanqueo de capitales, por el caso Bankia y por las tarjetas black, se había negado a declarar ante el juez.

—(Mariano Rajoy) Hay que mantener contento a Rodri, ya sabéis por qué lo digo. Hay que manifestarle nuestro apoyo, que sepa que estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano, moviendo hilos y…

—(Pablo Casado) Jefe, esta vez no podemos cagarla con Rodrigo como con los SMS a don Luis.

—(Mariano Rajoy) Te he dicho cuarenta veces que no me llames «jefe».

—(Javier Arenas) Es verdad, que ahora es un tío campechano. Monta en bicicleta, camina por la calle con la chusma, se baña con ellos, va a tomar café a bares de pobres… Menos mal que sólo tienes que pasar el mal trago durante el rato que aparecen «casualmente» por allí los periodistas, ¿eh, Mariano?

—(Jesús Posada) A ver con qué cara acusamos luego a los podemitas de populismo, ¡ja, ja!

—(Rajoy) Venga, dejaos de bromas y vamos a lo importante. Con lo de Rodrigo tenéis razón, esta vez hay que ser más cuidadosos, nada por escrito ni por teléfono. Jorge, tú que lo conoces desde hace treinta años, reúnete con él. Y ya sabes: nos tiene de su lado, no vamos a dejarle solo, está todo controlado…

—(Jorge Fernández Díaz) A la orden, Mariano.

 

Reunión de urgencia convocada por Mariano Rajoy, 8 de agosto de 2015. Esa mañana El Mundo había publicado la noticia de que el ministro del Interior se reunió en su despacho con Rodrigo Rato la semana anterior, concretamente el 29 de julio.

—(Rafael Hernando) A ver, Mariano, ¿qué era eso tan urgente como para hacernos trabajar un sábado por la mañana?

—(Rajoy) ¿Y me lo preguntas? ¿Es que no habéis leído los periódicos de hoy?

—(Esperanza Aguirre al oído de Luis De Guindos, con sorna) Yo es que sólo leo el Marca.

—(Rajoy) Dejaos las conversaciones privadas y las risitas, por favor, que esto es importante. Se ha filtrado la reunión de Jorge con Rodrigo. Yo hay cosas que no entiendo, de verdad.

—(Fernández Díaz, turbado) Pero, Mariano, si fuiste tú el que me pediste que me reuniera con él

 —(Rajoy) ¡Pero no en el Ministerio, imbécil!

—(Carlos Floriano) Dime.

—(Soraya Sáenz de Santamaría) Esta vez no va por ti, Carlitos. Cállate un momento, que están hablando los mayores. Anda, juega con Fati [Fátima Báñez].

—(Fernández Díaz) ¿Y dónde íbamos a quedar? Mejor ahí que en el reservado de un restaurante, o…

—(Rajoy) Mira, Jorge, no me toques la moral. A mí no intentes venderme las excusas que nos compran los votantes, que yo no soy gilipollas.

(Aguirre acerca su cabeza al oído de De Guindos. Rajoy se da cuenta y la mira fijamente. Aguirre se endereza de nuevo sin bromear con su compañero).

—(Fernández Díaz) Pero ¡si no estuve ni una hora! De 12:00 a 13:00, lo recuerdo perfectamente. Era miércoles y luego me fui a tomar el aperitivo.

—(Hernando) Pues para hacer cosas malas con una hora sobra, y si no, pregúntaselo a Rodrigo, que de eso sabe mucho.

—(Arenas) Calla, que ahora está con la rubia esa en el barco, a jornada completa, el mamón.

—(Fernandez Díaz, persignándose) Si vais a empezar así, yo os dejo.

—(Rajoy) De aquí no se va nadie, cojones.

—(Floriano) Estuvo sólo una hora, un «rato», ¿lo pilláis? Un rato con Rato, jeje.

—(Todos) ¡Calla, Carlos!

—(Hernando) Con la caña que le dimos a Bermejo por la cacería con Garzón, que le hicimos dimitir y todo. ¡Esa sí que fue una buena cacería!

(Risas)

—(Moragas) Mira que somos cínicos, ¿eh? Lo que dice Jorge es lo que va a salir en la nota de prensa del Ministerio pasado mañana: que peor hubiera sido quedar en el reservado de un restaurante. ¿Y por qué no en el Bada Bing, como en Los Soprano?

—(Arenas) Sí, eso le hubiera encantado a Rodri (risas).

—(Moragas) Y lo del encuentro «exclusivamente personal»… Es que nos pasamos tensando la cuerda. Eso es reconocer que los curritos te pagan el sueldo para que trates de asuntos personales con tus amigos en horas de trabajo. Y encima decimos que la reunión ha sido en el Ministerio «porque garantizaba absoluta transparencia», pero si no llega a ser por los medios nadie se hubiera enterado. Entonces, ¿qué transparencia? Y además, Jorge ni ha salido ni tiene intención de salir al ruedo, ¿verdad? (Fernández Díaz pone cara triste, más aún de lo habitual, y baja la cabeza). «Transparencia», dice… Te va a castigar la Virgen por mentirosillo.

—(Fernández Díaz) No bromeéis con la Virgen, por favor os lo pido.

—(Moragas) Tú preocúpate de lo que te tienes que preocupar, que por lo que tengo entendido tu amiguito Rodri va a dejarte por mentiroso, va a decir que hablasteis de todo lo que le está pasando y que te contó su versión. Como es lógico, por otra parte, no ibais a hablar del tiempo…

—(Hernando) Y encima el cabronazo va dejando caer, como quien no quiere la cosa, que está en contacto con otros de nosotros.

—(Rajoy) Ya hablaré yo con Rodrigo, pero no en La Moncloa. ¿Has oído, Jorge? Ahora lo que hay que ver es qué cojones pasa con El Mundo, que nos quitamos de en medio al del corpiño para algo. Si van a seguir igual les cierro el chiringuito, cagüen Dios.

—(Fernández Díaz) Por favor, no blasfeméis…

—(Floriano) Yo creo que nos ha faltado piel.

—(Todos) ¡Calla, Carlos!

(…)

—(Fernández Díaz) La verdad, no lo veo para tanto, con lo que tenemos encima… Feijóo se fue de vacaciones con un narco, y cuando le pillaron no os pusisteis así.

—(Casado) Precisamente, Jorge, porque cualquiera puede ser la gota que colme el vaso. No podemos seguir las instrucciones de los directores de imagen de poner distancia con ciertas manzanas podridas con la cantinela de «esa persona de la que usted me habla», y a la vez quedar con un imputado, digo investigado, como colegas. Mandamos mensajes contradictorios.

—(Aguirre) ¿Soy la única que está cansada ya de tanto community manager y tanto novato pelota que se cree muy listo? (Casado enrojece hasta las orejas). Que si fuera sólo Luis, vale, pero es que es Paco [Granados], Juan [Cotino], Miguel [Blesa], Carlos [Fabra], Salva [Victoria], el otro Paco [Correa], Álvaro [el Bigotes]…

—(Rajoy) Vale, vale, Esperanza, te hemos entendido, no hace falta que sigas, que si no vamos a estar aquí hasta mañana.

—(Aguirre) Pues a eso me refiero, Mariano, que la situación ya es hasta ridícula. Urge una re-no-va-ción completa, de las personas y las ideas.

—(María Dolores de Cospedal) Claro, como cuando tú tienes problemas cambian el Código Penal para salvarte el culo…

—(Aguirre) No seas envidiosa. ¿Has aprendido a hablar ya, tartaja?

—(Rajoy) Chicas, chicas, haya paz. El PP es un partido unido, que se note. A ver, que hable Carlos, que me pone nervioso con la mano levantada.

—(Floriano) Para no tener que decir lo de «esa persona de la que usted me habla», igual podíamos inventarnos nombres en clave, como Alfa, Delta… Lo hacían en El equipo A, aunque no sé si habrá letras rusas para todos…

—(Rajoy) Claro, claro. Buena idea, Murdock. ¡Soraya, llévate de aquí a este idiota, hazme el favor!

—(Sáenz de Santamaría) Ven, Carlitos, ven con la mami.

—(Moragas) Pues bajo mi punto de vista, Pablo tiene razón. La Gürtel, la Púnica, los sobresueldos, la financiación irregular… estamos de mierda hasta arriba. Y los ciudadanos no perciben que hagamos nada contra todo esto.

—(Montoro) Es que no estamos haciendo nada (le entra la risa floja).

—(Moragas) Pero ¿qué nos dice Pedro [Arriola] siempre? Que una cosa es la realidad-real, y otra la realidad percibida. La realidad-real no importa lo más mínimo, sólo es real lo que parece serlo. Y nosotros podemos moldear la realidad a conveniencia, con la ayuda de estos (señala a Marhuenda y Rubido, atados bajo la silla de Rajoy cual dos orondas princesas Leia).

—(Hernando, dando un gran bostezo) No te pongas profundo a estas horas de la mañana, Jorge, que me da pereza. Y no digas «podemos» que me entran retortijones.

—(Casado) No es sólo cosa nuestra. Los ciudadanos saben que la Pantoja está en la cárcel como en un hotel; ven a Ortega Cano fuera…

—(Moragas) Eso podrían soportarlo, no va a estar doña Isabel en prisión como si se tratase de una robagallinas cualquiera. Pero que premiemos a José Ignacio [Wert] por lo «bien» que lo ha hecho, enviándolo a París con su novia a cobrar 10.000 euros al mes, o que se filtre que ha pasado las vacaciones con José Manuel [Soria] y sus respectivas parejas en un hotel que cuesta dos mil dólares la noche por habitación… Y Luis esquiando a todo trapo, y Rodri en el barco… En fin, para qué seguir. Y nosotros pidiendo «austeridad».

—(Casado) Por no hablar de que tuvimos a don Luis contratado hasta meses después de que se hiciera público lo de «su» (hace el gesto de las comillas con las manos) dinero en Suiza, pagándole una pasta, con chófer, despacho, secretaria…

—(Aguirre) Bueno, tú menos criticar y más proponer, que para eso te trajeron. Porque vamos, Mariano, que la idea genial de tu chico prodigio aquí presente haya sido renovar el logo…

 

Nuevo logo PP, viñeta, humor, sobres, corrupción, sobresueldos, comisiones, financiación ilegal

Crédito: Señor Brotes y Salva Solano (votaycalla.com)

 

—(Casado) No, si ahora tendré la culpa yo…

—(Rajoy) Menos mal que en septiembre llega lo de Cataluña, porque si no, nos íbamos a pegar una hostia como la de Rita. Las elecciones catalanas nos van a venir estupendamente tanto a los de Arturo como a nosotros.

—(Hernando) Pero que no hay problema, Mariano. La prensa es nuestra, la judicatura es nuestra. España es nuestra, como en tiempos del Caudillo.

—(Rajoy) ¿Nuestra? Eso díselo a Rita. O a esta (señala con el mentón a Aguirre), la que iba a «pasarle por encima a la abuelita».

—(Hernando) Nueeeeestra, hazme caso, Mariano. Ya viste, no tardamos ni dos días en cargarnos a uno de los de la abuela, por una gilipollez. No les vamos a dejar trabajar.

—(Rajoy) Es verdad que la gente se traga lo que sea, pero no hay que relajarse. Quiero más madera, más mierda contra Podemos y Venezuela, no dejéis que se pase lo de Grecia, caña a Gibraltar, que es verano. Y ¿qué pasa con ETA?

(Marhuenda y Rubido toman notas frenéticamente en unas libretitas azules, sentados en el suelo).

 

(…)

 

—(Rajoy a Fernández Díaz) Ya te pasamos lo de Ceuta, que a fin de cuentas eran negros de mala estirpe, pero estás tentando demasiado a la suerte. Te juegas no estar en el próximo gobierno.

—(Susurro de García Margallo) Me da a mí que en el próximo gobierno no vamos a estar ninguno…

—(Rajoy) Así que ya sabes, Jorge. Llevas dos estrais, como en el béisbol. Al tercero…

—(Aguirre, al oído de De Guindos) Si supiera de economía la mitad que de deportes…

—(Rajoy) Y controla a tus chicos, joder, que no podemos estar cesando continuamente a policías y jueces molestos.

—(Hernando) ¿Por qué no? España es nuestra, el que no pase por el aro, palo.

—(Rajoy) Eso no da buena imagen, Rafa.

—(Moragas) Jorge: nos han filtrado que los sindicatos policiales, el SUP y la AUGC, van a pedir tu dimisión. Tú sabrás lo que haces.

—(Fernández Díaz) Hago lo que puedo, pero es que los sindicalistas son todos iguales, aunque sean policías o guardias civiles.

—(Rajoy) Ahí tienes razón, menos mal que tras la campaña de desprestigio están en las últimas. Bien hecho, chicos.

(Rajoy deja caer un sobre con billetes de 500 euros. Marhuenda y Rubido gruñen y se disputan la golosina).

—(Moragas, sacando unos papeles) Esto es lo que va a declarar en un par de días el SUP. Leo textualmente: «como jefe superior de las Fuerzas de Seguridad, tiene conocimiento de las operaciones que se llevan a cabo». Se refieren a ti, Jorge. También van a volver a quejarse de que te han pedido muchas veces que te reúnas con ellos y no les has hecho ni caso, y en cambio aceptas reunirte con un delincuente.

—(Arenas) ¡Presunto!

(Risas)

—(Fernández Díaz) Llorones…

—(Moragas) Y aquí traigo el comunicado que va a emitir la AUGC mañana. Agárrate, que vienen curvas:

 

(…) que quien se niega a ejercer como ministro del Interior —pues no asiste a los Plenos de los Consejos de la Guardia Civil, ni afronta los graves problemas internos que se suceden en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado— se dedique a inaugurar cuarteles como el abierto en su propio pueblo, a imponer medallas policiales a imágenes religiosas o a recibir en su despacho a imputados por gravísimos delitos de corrupción.

 

—(Fernández Díaz) Qué canallas…

—(Rajoy) Esto no puede ser, Jorge. Si no quieres dar una rueda de prensa, al menos tienes que comparecer en el Congreso.

—(Fernández Díaz) Bueno, bueno, está bien, dadme algo de tiempo para que se pase la tormenta, y la semana que viene comparezco. Señor mío, concédeme paciencia

—(Rajoy) Tienes hasta el viernes, ¿eh? Ni un día más.

—(Posada) Pero tú no te preocupes, Jorge. Esto es como lo de los negritos: vas y sueltas tu rollo, y luego ellos que pregunten si quieren y tú contestas lo que te dé la gana. ¡Si aquello es un circo!

—(Marhuenda) Mientras, para solidarizarme con Jorge, voy a decir en la radio que no veo qué hay de malo en reunirse con Rato, que yo también lo hubiera hecho. ¡Wof! ¡Wof!

—(Rajoy) No te pases tampoco, Paco. No vayas a sobreactuar.

 

Imagen de cabecera: archipielagomachango.com

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3 sin mordaza

  1. Muy buena la «supuesta conversación». Me parece muy realista salvo una cosa: No me imagino a Rajoy con ese tono de mala leche.
    Por otro lado, cada vez se curran menos la excusas. Quedaron en el ministerio para hablar del tiempo, si es para hablar de cosas importantes, quedas en el bar de la esquina, lógicamente.
    Por cierto, a Carlos Floriano lo pintas como el Ralph Wiggum del PP XD

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