¿Estudias o te tomas cuatro cañas?

 

Como os dije aquí que tenía intención de hacer, he ido colgando algunos de los artículos que publiqué en los periódicos durante los últimos meses, por tenerlos reunidos en el blog. Ya son muy pocos de esos los que me quedan por subir.
    Este en concreto lo pongo ahora que la sociedad en general y los chicos en particular se están manifestando de nuevo contra la LOMCE. Tiene narices que nos veamos obligados a luchar continuamente contra los políticos, cuando deberíamos poder servirnos de ellos para avanzar, para lograr una sociedad mejor. Tiene narices.
    Y con Wert me voy a cortar, porque qué decir que no se haya dicho ya. Empiezo a pensar que es una especie de Crash Test Dummy que el PP ha puesto ahí para que se vaya quemando él sin afectar al Gobierno, porque si no, de verdad que no se explica.
    Bueno, sí voy a decir algo. Será legal y todo lo que queráis, pero ver a la Secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, defender con tanto ahínco las políticas educativas de su novio ministro, pretendiendo pasar por objetiva, provoca vergüenza ajena.

 

Publicado en La Opinión el 14/05/2013

 

11 de mayo de 2013. Debate entre Pablo Iglesias y Alfonso Rojo sobre la llamada «ley Wert». Que nadie se asuste, Pablo Iglesias es profesor universitario y el intercambio de opiniones tuvo lugar en La sexta noche, no en Más allá de la vida. Alfonso Rojo, a quien el apellido no le pega nada, es otro de tantos tertulianos bendecidos con el don de la omnipresencia. En un momento dado, el profesor transmite el temor de muchos de sus alumnos que no saben si van a poder matricularse el próximo año debido a los recortes y la subida de tasas. Y Alfonso Rojo le interrumpe por enésima vez: «¿Cuánto cuesta una matrícula?» «¿Cuánto dirías?», le contesta Pablo. «Cuatro cañas al mes», responde Rojo. Se arma algo de revuelo en el público. «500 € al año». Aumenta el revuelo. «Qué barbaridad estás diciendo», le increpamos al mismo tiempo el profesor y yo. No costaba eso ni antes de las brutales reformas del actual Gobierno, y mucho menos ahora que las matrículas han subido entre un 15 y un 25 %. El precio medio actual por matrícula en la universidad pública es de unos 1.500 € al año, el triple de lo que afirmaba Alfonso Rojo. Y nos referimos al importe de la primera matrícula, no hablemos de los que hayan suspendido alguna asignatura o no se hayan podido presentar al examen, circunstancias que el PP ha castigado con un recargo desmesurado. A eso hay que añadir el nada desdeñable gasto en compras de libros y fotocopias. Y en su caso, alojamiento, transporte y dietas. Algunos deberían quitarse de cuando en cuando los fajos de billetes que llevan como anteojeras para así poder ver la realidad que hay más allá de sus narices.

Recordemos que no se trataba de una discusión que surgiera en un bar, a pesar de que Rojo apelara a las cañas, sino de un programa al que los dos invitados acudían sabiendo de antemano cuál era el tema a debatir. La lógica nos dice que ambos debieran haberse preparado, aunque sólo fuese por respeto a los espectadores. Pero para qué, pensaría Rojo. Mejor me voy de cañas. Entendemos que él estudió en los jesuitas y quizá esto le suene un poco a chino, pero no se puede hablar de algo tan serio con esa frivolidad. ¿Cómo es posible que alguien con un desconocimiento tan abismal sobre la materia de la que está discutiendo, no sólo esté día sí y noche también en tantos coloquios de televisión y radio, sino que además dirija un periódico digital? Y lo peor es que es la regla, no la excepción. Se hace necesario orear las tertulias. Las copan siempre los mismos, y si se debiera a que son los más capacitados, tal vez uno lo aceptase resignado, pero no es el caso. Cabría esperar de ellos mejores aptitudes, una elevada capacidad dialéctica… Como mínimo, que estuvieran perfectamente informados de los temas de actualidad y especialmente de aquellos sobre los que van a opinar. Ni que pidiéramos un imposible.

Muchos son directores y subdirectores de periódicos, lo que da que pensar que ese trabajo es tan sencillo y requiere tan poca dedicación como para que puedan permitirse el lujo de hacer en su lugar su habitual ruta radiotelevisiva (y es una ruta muy larga). Tal vez dejen a un pajarito automático en su puesto, como Homer en la central nuclear. A algunos nos gustaría ver para variar caras nuevas, preparadas y, aunque sé que esto es como pedirle piñas de tres kilos al olmo, objetivas. Las actuales aburren y exasperan, ya sabemos de antemano lo que va a decir cada uno. Que alguien abra las ventanas, empieza a apestar. Periodismo Real Ya.

 

Dias de escuela

Música: Días de escuela, de Asfalto
«Enseña a tu hijo a amar la libertad»

 

Imagen: Brotesto
Fotos: Flickr (Dion Gillard) y planetofsuccess.com

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