Esperanza Aguirre, coherencia pepera

Saludos, bárbaros dispuestos a terminar con el sistema democrático occidental. Hoy nos quitamos la mordaza para recopilar algunas de las incongruencias de Esperanza Aguirre, aprovechando para dar un pequeño repaso a su biografía.

 

Esperanza Aguirre, coherencia pepera

Recopilar todas las incoherencias del Partido Popular, los donde dije digo y demás, sería un reto inabarcable, tantos han sido los cambios de discurso de dicho partido, a menudo en cuestión de poco tiempo. Pero es que aunque me limitara a tratar de reunir las incoherencias de Esperanza Aguirre tendría que tomarme un año sabático. Eso, o meterme a diputado.

Pero sus últimas intervenciones, su «pataleta de niña caprichosa» tras el duro golpe electoral, me llevan a recuperar algunos de sus momentos estelares.

Tiene narices que hable de democracia y de respeto a las instituciones alguien que llegó al poder por el tamayazo de 2003. Como sabéis, dos diputados socialistas se ausentaron inesperadamente de la votación en el último momento, lo que a la postre le daría el gobierno al PP (los malpensados estamos seguros de que fue una compra en toda regla). Con ese principio ético, la carrera de Aguirre en Madrid prometía, y no ha decepcionado: se ha rodeado continuamente de corruptos al tiempo que ha ido dando lecciones de limpieza y honradez.

A finales de 2012, tras 30 años en política (y 10 más viviendo de lo público), anunció entre lágrimas que se retiraba aludiendo al cáncer, a que necesitaba más tiempo para su familia y a que «yo siempre pensé que la política era una actividad temporal». Pues menos mal, si llega a pensar que era una actividad vitalicia se criogeniza para descongelarse en el futuro y seguir mamando de lo público, como buena pseudoliberal.

Nunca se retiró, en realidad. Seguía siendo presidenta del PP de Madrid y disfrutando de los privilegios políticos. Como Gallardón en el Consejo Consultivo: así también me retiro yo.

Desde entonces afirmó en reiteradas ocasiones que no iba a «volver» a la primera línea de la política, y en concreto, que no iba a ser candidata a la alcaldía.

 

 

Pero las palabras, como las motos de los agentes de movilidad, se las lleva el viento. En marzo de 2015, poco más de dos años después de su «retirada definitiva»… ¡tacháááán!, anunció que bueno, que se presentaba, pero que lo hacía casi obligada, por salvar a España de los rojos, un poco como el Cid Campeador pero subida a lomos de un Toyota Babieca y cambiando moros por podemitas.

Qué decir de su reciente campaña: sucia, faltona, con la prensa del pantano recurriendo a lo de siempre para apoyarla, todo lo que no fuera ella significaría el fin de Madrid, de España o de la democracia; ETA, antisistemas…

La prensa del fango proporcionaba munición y Aguirre disparaba: sin sonrojarse, atacó a Manuela Carmena por los negocios de su marido, a pesar de que en el PP se han hartado de acusar de «machistas» a quienes le reprochan a Ana Mato (esta sí, cargo público) que haya vivido de puta madre gracias a los chanchullos de la Gürtel de los que, como la infanta, no se enteraba.

Llegó el 24M, las elecciones, y Aguirre recibió un palo monumental: la «número uno» del PP era casi superada por un partido nuevo, una candidatura ciudadana, un grupo de perroflautas que no tenía ni tres meses de vida. Vaya bajona, Pecas.

Sin ser tan explícita como Rita Barberá, ella misma lo reconoció en su rueda de prensa: el resultado fue «muy malo», el PP de Madrid perdió un 25 % de los votos en relación a las elecciones de 2011, en las que además había sido candidato su «amigo» Gallardón. Perra vida.

 

Esperanza Aguirre le tira los trastos a Carmona

Imagino que la rabia le comía por dentro, así que, desesperada, optó por ofrecerle la alcaldía a Carmona. Cualquier cosa con tal de frenar a los «bolivarianos».

Por lo que sea, quizá por responsabilidad, tal vez porque no quería darle la puntilla definitiva al PSOE, otro palo para Aguirre: el no del candidato socialista. Y mira que le tuvo que costar. Con el continuo ridículo que ha hecho Carmona antes y durante la campaña por arañar unos votos, con las ganas de pillar poder que irradia, imagino que rehusar el ofrecimiento le ha debido de resultar muy difícil.

 

Esperanza Aguirre propone un trío

Ahí ya nuestra sexagenaria enloqueció de despecho (tiene que sentar fatal que te rechace Carmona), como Anna Karenina, como Werther, pero en vez de suicidarse con dignidad, decidió arrastrarse: suplicó un pacto entre PP, PSOE y Ciudadanos contra Ahora Madrid, con argumentos tan demenciales como que la «izquierda radical» de Manuela Carmena, a la que no incluye entre los «defensores del orden constitucional», quería «utilizar la alcaldía como trampolín para romper el sistema democrático occidental tal y como lo conocemos». Hay que ver cómo les gusta a los conservadores ciertos términos, serán rescoldos de aquel «Faro de Occidente» tan repetido en el Nodo en los tiempos de nuestra politicondesa.

No deja de sorprenderme la impunidad de la que gozan algunos políticos y periodistas en función de su ideología. ¿Se le permitiría a Carmena decir que la ultraderecha del PP quiere ganar para dar otro golpe de Estado? ¿Por qué Aguirre tiene vía libre entonces para escupir lo que quiera?

En cuanto a lo de «izquierda radical», convendría recuperar este tuit de 2011:


 

Las incoherencias son obvias: por un lado, el Partido Popular y la propia Esperanza protestaron amargamente por el pacto del Tinell de 2003 y por el «cordón sanitario» al que Federico Luppi llamó en 2007, y hoy Aguirre pide hacer lo mismo contra Podemos y Ahora Madrid (?).

Por otro lado, en su declaración de amor a Carmona, Esperanza Aguirre equiparó al PP con el Partido Socialista, de nuevo sin caérsele la cara de vergüenza. Destacó los «muchos» puntos en común entre sus programas, elogió al PSOE y se enredó en una especie de gag de Barrio Sésamo en el que la Bruja Avería sustituiría a Coco para explicar las similitudes entre el centro-izquierda, el centro-centro y el centro-derecha, en contraste con el Apocalipsis que supondría la llegada de las hordas rojas ávidas de quemar iglesias y violar monjas.

Escuchándola, venía a decir que populares y socialistas son prácticamente iguales, por eso debían unirse contra el enemigo común. ¿Y qué pasa con los piropos que el PP le viene dedicando al PSOE desde hace lustros?

Recordemos la alarma que suscitó el PP en la oposición por las políticas del PSOE respecto a Cataluña: «se rompe España» era lo más suave que podíamos escuchar.

O la repugnante e inmoral campaña que llevaron a cabo contra el PSOE de Zapatero a cuenta de ETA, que quedará en la historia nacional de la infamia. «Malos españoles», «amigos de los terroristas»… Aunque los de Zapatero no hicieron nada que no hubiera hecho anteriormente el PP de Aznar, los ataques de esos años al PSOE sólo han sido superados por la brutal campaña que ha tenido que soportar Podemos desde su aparición. En 2005, Mariano Rajoy acusó a Zapatero en el Congreso de ser el que «revigorizó a una ETA moribunda» y de «traicionar a los muertos». Zapatero le dio la oportunidad de retirar esa burrada, pero Rajoy dejó claro que no había sido un calentón, como el de Maragall con las comisiones de CiU, sino una estrategia de desgaste consciente, utilizando a ETA como arma y a las víctimas como escudo. ¿Os acordáis de cómo manipularon la salida de prisión de De Juana Chaos? ¿Habrá algo más vil?

Y sin embargo fue bajo ese gobierno del PSOE, a pesar de todas las zancadillas del PP, como llegó el que podría ser el fin de ETA (llevan más de tres años sin matar). Pero eh, eso es casualidad, se trata de una victoria de todos los demócratas. Ay, si hubiera sido al revés, las medallas que llevarían colgadas algunos desde entonces…

Por cierto, hablando de incoherencias y de manipulaciones, Aguirre aseguró en la campaña de 2011 que Rajoy ilegalizaría a Bildu en cuanto llegara a la Moncloa. Y ahí la tenéis, otra promesa incumplida. De hecho, el PP votó en 2012 en contra de la ilegalización solicitada por UPyD.

Y no olvidemos que el PP y su lobby católico convocaron manifestaciones contra el PSOE porque ese partido iba a terminar con la familia al aprobar el matrimonio homosexual, además de estar «contra la vida» por considerar que las mujeres tienen capacidad de decisión sobre el desarrollo de su embarazo (Aguirre es una liberal que se opone a que las mujeres decidan en libertad).

 

Si el PP ha sido durísimo con el PSOE, al que culpan de la crisis y de que el pobrecito Rajoy haya tenido que hacer exactamente lo contrario de lo que venía en su programa, escudándose cobardemente en una herencia recibida sin aparente fecha de caducidad, Esperanza Aguirre no se queda atrás.

En 2008 acusó al PSOE de tener «un pasado violento» a cuenta del asesinato de José Calvo Sotelo en el 36.

Algunas otras de sus frases:

 

Los socialistas (…) con sus políticas sectarias y equivocadas han conducido a España a una situación económica catastrófica.

Cuando el PSOE nota que va a perder el poder no duda en destrozar hasta los fundamentos más esenciales de la convivencia entre españoles.

Este PSOE es un problema para España. Es un elemento de inestabilidad que no sabemos qué defiende en los asuntos esenciales de los españoles.

Somos la única alternativa para sacar a España del agujero donde el sectarismo de Zapatero nos ha metido.

 

Y en esta campaña:

 

En las próximas elecciones sólo hay dos opciones: la liberal del PP y la amalgama informe de comunistas, bolivarianos y socialistas.

 

Pues una orgía, lo que sea, pero no me dejéis sola

Pero esto no termina aquí, damas y caballeros, niños y niñas. Más difícil todavía. Mira, mamá, sin dientes. Como el tripartito con PSOE y Ciudadanos no cuajó (cuando alguien te rechaza, tampoco suele aceptar un trío), Aguirre se mostró dispuesta a entrar en un «gobierno de concentración», una orgía de partidos que incluiría… síííííííí: ¡a los de Manuela Carmena, los de la etarra! Y esto sólo un día después de proponer el pacto de centros contra la izquierda radical, y dos días después del ofrecimiento de la alcaldía a Antonio Miguel Carmona. Tres tristes propuestas diferentes en tres tristes días. El público se pone en pie, el circo se viene abajo.

Por descontado, la proposición no sería a cambio de nada, que nuestra condesa tiene unos principios muy arraigados: Manuela Carmena tendría que quitar los sóviets de su programa, cosa bien fácil porque en el programa de Ahora Madrid no hay ni rastro de sóviets, pero es que Esperanza Aguirre reconoció que no se lo había leído, que como ella no tiene programa, para qué se va a leer los de los demás, y que ha estado muy liada con lo de sacar a pasear al perro ante las cámaras, cantar en la tele y disfrazarse de chulapa (luego reprocha a Podemos su supuesto populismo), aunque le ha dicho la chica de Ciudadanos, la Bego, que es una cosa preocupante, de dar mucho miedo.

Como la escuché por la radio, no sé si hizo estas declaraciones con un cucurucho de papel albal en la cabeza, ya me lo aclararéis.

 

Esperanza Aguirre, biografía de una «liberal»

Nuestra protagonista suele ir de brava, que si su apellido es de estirpe de gente bragada, «encaste bravo y valiente» y esto y lo otro. A mí todo eso me parecen chorradas, pero si le gusta jugar a los apellidos, el protagonista de aquella estupenda novela histórica de Ramón J. Sender, La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, es un loco ávido de poder que no duda en cometer las mayores atrocidades para alcanzar sus objetivos.

 

Esta buena mujer, que lleva toda la vida viviendo de la política, con su hijo colocado de asesor del Gobierno (ejem), con su marido beneficiándose de doscientos mil euros de subvenciones públicas anuales y cuya empresa, creada conjuntamente con los dos hijos de Aguirre, hace negocios con el Congreso y la Asamblea de Madrid (ejem, ejem), tiene el morro de quejarse de las mamandurrias y las subvenciones.

Puestos a quejarse, también se lamentaba en su biografía de 2006 de sus apuros económicos: «No es que haga números a final de mes, ¡es que muchas veces no llego!». Ya nos reímos mucho en su momento. Y no obstante, los mismos acólitos que la defendieron entonces por «normal» (es como nosotras, un «ama de casa» —tócate los huevos— que tiene que hacer números para sacar adelante su economía), ahora que se ha publicado algo más sobre sus ingresos (esta señora dice estar a favor de la transparencia, pero se ve que no de la suya) y se confirma que Aguirre, como la práctica totalidad de los altos cargos del PP, es millonaria, esos mismos la defienden porque «ya tiene mucho dinero, no necesita de la política para vivir».

Además de la incoherencia (primero la defiendo por ser «clase media» y luego por millonaria), estos votantes de piñón fijo parecen olvidar que los ricos también roban. De hecho, roban mucho más que los pobres, porque tienen las herramientas para ello y cuentan con la indulgencia del sistema, como reconoció el presidente del Tribunal Supremo. Ser de familia acomodada o cobrar grandes sueldos públicos no es ningún antídoto contra la corrupción, como hemos venido comprobando desde 1978. Esa es la excusa que nos venden para intentar no perder sus  cuantiosos privilegios.

Pero ¿qué más da lo que dijera Aguirre? Nadie cuestiona nada, nadie reflexiona, nadie coteja. Buena parte de la ciudadanía es arrollada por el tsunami mediático sin tener preparación alguna, sin el contrapeso del pensamiento crítico que pudiera darle algo de estabilidad, y así queda flotando como un trozo de plástico a merced de las corrientes. Y los botes salvavidas del periodismo que deberían ejercer de contrapoder hace mucho que se desinflaron. De ese modo, hoy pueden decirles que blanco y mañana que negro y ellos repetirán cada vez que sí, que blanco, por supuesto, y que negro, dónde va a parar.

«El mejor argumento contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio». Esta frase de Churchill puede parecer un arrebato de arrogancia, pues cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, estamos sometidos a esas corrientes. Pero los hay que ni siquiera intentan aprender a nadar.

 

Imagen de cabecera: Señor Brotes, el artista anteriormente anteriormente conocido como Brotesto.

También te puede interesar:

11 sin mordaza

  1. Aguirre es como una veleta que gira en la dirección que sople el viento. Vamos, una oportunista que ha hecho un suculento negocio con la política y que de tonta no tiene un pelo.

    Buen post ;)

    Responder
    1. Vaya tela, qué cara tienen.

      Oía el otro día de pasada en la radio, creo que era Valladolid y a alguien de Sí se puede, quejas de que ahora, después de las elecciones, el gobierno en funciones está cerrando contratos con los servicios de dependencia hasta 2016, lo que es una patada en la boca a la democracia. Dejan al gobierno entrante, que llevaba en su programa la remunicipalización de estos servicios, con las manos atadas.

      También dijeron anoche en Hora 25 que en algún lugar de España cuyo nombre no alcancé a escuchar (hoy estoy poco concreto, gajes de tener la radio de fondo mientras haces otras cosas), se oponían al contrato firmado por la empresa municipal con la suministradora de agua. Ese contrato incluye una cláusula de rescisión de cuatro millones de euros. Agüita (valga la tontería).

      Y qué decir de las trituradoras de documentos funcionando a todo trapo en los Ayuntamientos sin que nadie haga nada por evitarlo. A ver si se termina de verdad todo esto.

      Responder
  2. Jajaja que bueno el vídeo montaje de NNGG, casi tan bueno como el »Dulce cu» de Los Simpson.

    En cuanto a lo de que populares y socialistas son prácticamente iguales, viendo como actúan en el parlamento europeo, es lo más coherente que ha dicho.

    Responder
  3. Pingback: Otra perspectiva sobre poder y cambio | Baladring

  4. Gensanta el vídeo de NNGG. Vaya tentativa chusca de propaganda, le provocaría un facepalm al mismísimo Goebbels.

    Por cierto que en el enlace del “encaste bravo y valiente” se puede leer lo siguiente (prueba irrefuteibol de que el franquismo está superado): «La presidenta del PP madrileño ha arremetido también contra los movimientos que rechazan la fiesta de los toros por «ser antiespañoles» y que lo son porque saben muy bien que los toros «simbolizan mejor que nada la esencia del ser español»».

    Total, una bajona. Esto ya sólo lo arregla Joaquín Reyes: https://www.youtube.com/watch?v=t6I_j5d8gu4

    Responder
  5. Pandora Groovesnore 08/06/2015 a las 9:58

    Aguirre es la cólera de dios… mejor: Aguirre es el cólera, maldita bacteria asesina. En Madrid hay mucho tonto útil y mucho listo inútil.

    Responder
  6. Pingback: Otra perspectiva sobre poder y cambio | Alien Social

¿A ti tampoco te callan?

Tu dirección de correo electrónico NO será mostrada.