Empresarios españoles desde el «backstage»

A veces a uno le ocurre lo que al prota de Poder Absoluto, película que os recomiendo. Hay una escena en la que el personaje de Clint Eastwood ve al presidente de EEUU (Gene Hackman) en la tele, lamentándose entre lágrimas de cocodrilo de la muerte de una mujer a la que él mismo ha matado. Esto lo oculta, claro. Clint se iba del país para evitar problemas por haber sido testigo del asesinato, pero tanta hipocresía le hace cambiar de planes.

 

Tengo una pequeña empresa. Es una micropyme, así que soy prácticamente un currante más (hay quien en cuanto se hace autónomo, y aunque trabaje él solo, ya se cree Amancio Ortega). Sin embargo, no siempre fui de la patronal. Empecé desde abajo del todo, haciendo fotocopias y pegando sellos. De hecho, trabajé unos años sin contrato cuando era un chaval. «Voluntariamente», ya sabéis: «es lo que podemos ofrecerte, más quisiéramos nosotros…» (mentira). Es decir, que he sido cocinero antes que fraile. Muchos «emprendedores» nunca han trabajado por cuenta ajena, y eso es un desastre. Tras unos másters por ahí fuera, heredan directamente la compañía de papá o el abuelito, y luego hay una falta de empatía total, ven al empleado como al enemigo. Es cierto que haber pringado primero tampoco es una vacuna infalible: hay quienes van subiendo escalones, y una vez que pillan «poder» se les pone alma de nuevos ricos y les entra amnesia. O quieren que los demás «pasen por lo mismo que yo pasé». Pero creo que en la mayoría de los casos, esta experiencia previa es sana y recomendable. Incluso, dejando de lado que más tarde ayudará a ponerse en el lugar del otro, por simple productividad mercantil: siempre tendrás una idea más precisa y certera sobre qué puedes esperar de las tareas que has encomendado a tus trabajadores, si las has realizado tú antes. Por ejemplo: los que no saben ni encender el ordenador (y todos conocemos algún empresaurio así), difícilmente van a poder calibrar si el personal de la oficina realiza su oficio correctamente y en un tiempo razonable.

Otro hecho que creo puede haberme dado una visión relativamente general de los empresarios españoles, es que además de relacionarme con dueños de microempresas como la mía que tienen a su cargo sólo 3 ó 6 empleados, por circunstancias he alternado también (con varios el verbo «alternar» se queda corto) con algunos grandes empresarios y políticos de cierta influencia.

 

Empresarios españoles desde el backstage

 

Voy a hablar de mi particular experiencia con los empresarios, ese «motor» de España sin los cuales el país se detendría. He dudado a la hora de colgar esta entrada, no creáis; finalmente me he decidido a hacerlo por tres razones:

 

  • No cito a nadie. Si el blog fuera anónimo, como el de Un espía en el Congreso, podría contaros historias con nombres, apellidos y direcciones fiscales. Os haría saber cómo se lo montan algunos «insolventes» que no pueden pagar los salarios, pobrecitos, ya quisieran ellos, mientras su vida discurre como un remake de El lobo de Wall Street.
  • No creo que ninguno de los que podrían sentirse aludidos por lo que voy a contar, vayan a leer esto (algunos, ni esto, ni la serie blanca de Barco de Vapor); no he dicho a nadie de mi entorno laboral que tengo un blog.
  • Omitiré aquellas cuestiones que apunten demasiado directamente a sus protagonistas, y las que sólo serían sensacionalistas, sin aportar nada, o muy poco, a la visión general que pretendemos compartir.

 

 

Beneficios colaterales

 

Uno de los mantras que me molesta escuchar es el de que los empresarios dan trabajo, que «crean riqueza». Y esto se dice y se repite como si lo hicieran altruistamente: qué bueno soy, que me sacrifico para que 20 personas puedan llevar un jornal a casa. Recuerda a cuando nuestros políticos declaran, apoyados por sus periodistas de rodilleras, que se dedican «a la cosa pública» por sentido de Estado, y que lo hacen perdiendo dinero y oportunidades de negocio en el sector privado. Si me asombra la cara de mármol que hay que gastar para sostener esto, aún más que el ciudadano papagayo lo repita. Claro: Rajoy, Rubalcaba, Alberto Garzón, Rosa Díez… Todos estarían viviendo infinitamente mejor si no fueran políticos, pero su filantropía es taaaaan poderosa… Qué buenos son (que nos llevan de excursión). Amigos, pensad un poco. Teresa de Calcuta nace una cada cien años. Sus señorías son lobos con piel de cordero, y algunos de vosotros, corderos con piel de bobo. Se cubren con disfraces tan burdos, que me aterra que no lo veáis. ¡Si se les salen las mentiras por las costuras!

Del mismo modo, frecuentemente los empresarios crean puestos de trabajo a su pesar. Las nóminas de los subordinados (si es que el jefe se digna a pagar cotizaciones) son beneficios colaterales. Me repugna lo del «doy de comer a X familias» con el que tanto les gusta pavonearse a mis homólogos de puertas para fuera, como si en vez de una sociedad montada para su propio y exclusivo beneficio, regentaran un comedor social. Si pudieran ahorrárselo, prescindiendo del coste de los recursos humanos, veríamos cuántos seguirían echándole las sobras al pueblo. Me temo que muy pocos. Porque de puertas para adentro, muchos hacen bromas (sí, vuestros jefes también se ríen de vosotros cuando se juntan) y se jactan de que con la reforma laboral han bajado sueldos y han despedido sin apenas consecuencias económicas para ellos, y ahora cada uno de sus empleados hace por menos dinero la actividad de la que antes se encargaban dos «y ninguno se atreve a decirme ni mu». Cositas así. La crisis ha sido la excusa, y la reforma laboral el arma, para que un nutrido porcentaje de los «altruistas» empresarios ganen todavía más dinero a costa de los curritos. Ahora sí que tienen poder absoluto. Es verdad que hay a quienes no les ha quedado otro remedio que hacer «ajustes» (aunque se puede recortar de muchas partidas, tirar de salarios es el recurso fácil). Pero aquellos con negocios rentables han aprovechado la coyuntura y están obteniendo beneficios como nunca. Os aseguro que ellos mismos así lo afirman. Entre sus «iguales», por descontado; a los trabajadores les van con el cuento de la crisis, ya sabéis, no nos cuadran las cuentas… Mentira.

Contrato basura, Viñeta JRMora

Contrato basura / Crédito: J. R. Mora

 

Sé que las generalizaciones son malas. No es mi intención acusar a todos los empresarios o políticos (aunque sí a una mayoría), ni pretendo que mi experiencia se tome como prueba irrefutable de nada, pero sería un iluso si creyera que he tenido la mala suerte de toparme casi siempre (ha habido excepciones puntuales) con quienes únicamente miran por su propio interés, y que estos «pocos» son una anomalía, una isla de corrupción y egoísmo en el mar de la generosidad sobre el que avanza, orgullosa, la marca barca España, con la casta política y la CEOE al timón. Durante unos quince años he asistido atentamente (al principio como el chaval al que permiten estar por allí porque «no se entera de nada», más tarde de igual a igual) a los chanchullos y modos de actuar de toda una fauna, desde los que sólo tienen un empleado a su cargo hasta los que dirigen verdaderos emporios. Políticos he conocido a menos, pero también los suficientes, y de todos los partidos importantes, como para que al oírlos hablar de los «sacrificios» que hacen por nosotros, me entren ganas de insultar a la tele, imitando al bueno de Clint.

 

Esto puede dar para bastante más. Como el subtítulo suena un poco a mala película americana, podríamos hacer un Beneficios colaterales 2, 3… Ya me diréis. Anécdotas tengo unas cuantas. ¿Os interesa, o pasamos a otros temas? Aquí, como ya sabéis, mandáis vosotros.

 

Edición: segunda parte de esta entrada. Al final la llamamos El padrino, versión española

 

Música: Mi jefe, de Koma

6 sin mordaza

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  2. Por mi, puedes seguir. Es bastante interesante leer testimonios de primera mano de lo que hay más allá de las bambalinas.

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    1. Je, je. La entrada que te gustó tanto, la de El Padrino…, es la segunda parte de esta. Lo voy a indicar al final del blog, gracias por la idea ;)

      De todas maneras, el asunto da para más, haremos otros artículos similares.

      ¡Gracias, Miguel!

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  3. De la ciudad de Alicante 30/12/2015 a las 19:37

    Yo al final voto y callo pero se perfectamente a quién votar y a quién no. Aunque guarde silencio a la hora de votar si hiciesen el resto que yo verán que sorpresa que se van a llevar los canallas que siempre nos estaban torturando y esclavizando y que siempre estuvieron orgullosos de estar en el poder sólo para servirse de él y de todo el pueblo.

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