El PP odia a la Policía

Saludos, damnificados por las procesiones. Hoy nos quitamos la mordaza para hablar de la voluble opinión de la derecha respecto a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

 

El PP odia a la Policía

La última ha sido Esperanza Aguirre desobedeciendo al coche de policía que le dio el alto. Hay mucha gente que todavía piensa que toda la polémica con la presidenta del PP de Madrid se debe únicamente a una infracción de aparcamiento. No es de extrañar: de esto no ha hablado la política valiente que siempre da la cara. Se ha limitado a hacerse la víctima, refiriéndose a ella misma como una indefensa «sexagenaria». Y la bazofia de medios que tenemos han sido incapaces de informar convenientemente sobre este asunto. Lo habitual.

 
 

¿La Policía es buena o mala?

 

La derecha es «la más respetuosa del mundo con la Policía» (por usar las palabras de Aguirre)… Hasta que les afecta a ellos. Exactamente igual que con los jueces o las manifestaciones. Pero limitémonos a las fuerzas del orden: no hay abusos, torturas, agresiones injustificadas, sanciones ni detenciones arbitrarias por parte de los agentes nunca. Jamás. Son inmaculados, su palabra es ley. No yerran, están por encima de las pasiones humanas. Pero, ¡ah! Si tocan a nuestros amos…

Isabel San Sebastián no repara en daños colaterales cuando de defender a Esperanza Aguirre se trata.

 

11M. Aún resuenan los ecos de los dirigentes populares y sus medios de rodilleras (especialmente, El Mundo y Losantos), asegurando que la policía manipulaba pruebas y no quería saber la verdad. Especial mención aquí a Rodolfo Ruiz, el comisario de Vallecas al que tomaron de cabeza de turco para lincharlo públicamente y hacerle cargar con las culpas. Por si el hombre tenía poco con lo que le había caído encima, su mujer no pudo soportarlo y se suicidó. Repugnante.

 

Caso Bono. Supongo que recordaréis el llamado caso Bono. 2005, una manifestación de la AVT a la que acuden José Bono, su hijo y Rosa Díez (por aquel entonces, eurodiputada del PSOE). Decenas de personas les insultan, se produce un tumulto, los escoltas y la policía se ven desbordados y no pueden impedir que algunos lleguen a agredir a Bono. Dos mastuerzos intentan sacudirle con el mástil de una bandera de España. La policía les toma declaración, con la mala suerte de que los violentos resultaron ser dirigentes del PP de Las Rozas (con Génova hemos topado). Ahí empezó una auténtica odisea para los agentes, que fueron denunciados por el partido de los defensores de la Policía de «detención ilegal» y «coacciones». Por supuesto, los dos mastuerzos (hablamos de un señor de avanzada edad y una señorona de derechas, no de impulsivos mozalbetes) salieron de comisaría sin cargos antes de lo que canta un Bárcenas. Sin embargo, a los tres policías que se olvidaron del usted no sabe quién soy yo les condenaron a:

  1. Tres años de cárcel.
  2. Cinco años de cárcel.
  3. Cinco años de cárcel y diez de inhabilitación.
  • Entre los dos primeros, 12.000 euros de indemnización a los agresores.

Los policías fueron absueltos dos años y medio más tarde por el Supremo, pero el toque de atención estaba dado.

 

Esos policías se prejubilaron. Veremos cómo terminan los municipales y los agentes de movilidad que hicieron enfadar a Aguirre. Por lo pronto, a estos últimos les pusieron muchas trabas para interponer la denuncia:

Nos tuvieron ahí entre dos horas y media y tres para presentar una simple denuncia, un trámite que no suele durar más de 45 minutos.

Los policías nacionales se empeñaban en que los compañeros (…) denunciaran como ciudadanos, no como agentes de la autoridad.

Se negaban a facilitarnos copia de la denuncia.

 

Caso Faisán. Si seguimos acercándonos al momento actual, hay que mencionar el caso Faisán, en el que supuestamente varios miembros de la Policía Nacional dieron un chivatazo a ETA para impedir su detención (aunque esto no fue más que otro ejemplo de que la derecha no duda en utilizar lo que haga falta para atacar al PSOE, caiga quien caiga). Aquí el PP y sus voceros culpaban a la Policía nada menos que de colaboración con banda armada, y el propio PP se presentó como acusación particular, pidiendo ocho años de cárcel para los policías. Fueron condenados a un año y medio de prisión y cuatro de inhabilitación.

Por cierto, cuando en enero de este año Interior arruinó una operación de la Guardia Civil contra ETA, ¿fue también un chivatazo? Alegaron que la filtración se produjo por «un error humano», hay quien dice que debido a la presión de la AVT y el ansia de dar buenas noticias respecto a la lucha contra el terrorismo después de la anulación de la doctrina Parot, pero lo que está claro es que el chivatazo se dio. Y encima, por la prensa.

 

MAR. En 2009, Miguel Ángel Rodríguez, tal vez resentido por haber dado positivo tras un accidente de tráfico (a él, como a su jefe Aznar, tampoco le gusta que le prohíban conducir bebido), dijo que los policías municipales son todos unos «chulos».

 

Caso Bárcenas. Todavía más cercano en el tiempo:

Septiembre de 2011. Después del archivo del caso Bárcenas por el juez Pedreira (quien visto lo visto más tarde, algún correctivo debería tener por su, digamos, «error») en el PP pensaron que, como siempre, el tema iba a quedarse ahí, impunes una vez más, así que, crecidos, mandaron a Trillo a defender a la «víctima inocente».

Este asunto ha sido un montaje político durante casi tres años de la UDEF y la Fiscalía Anticorrupción.

 

¿En qué quedamos? Si la Fiscalía es susceptible de ser manejada por el Gobierno (algo que no dudo), ¿por qué ponen el grito en el cielo ante la sospecha de que la han utilizado para sacar de apuros a la infanta Cristina? Y, si ellos mismos afirman cuando les conviene que la Policía miente, oculta pruebas, abusa de autoridad… ¿Cómo van a ser creíbles los señores del PP y su coro mediático cuando (incluso habiendo vídeos, pruebas y testigos que los dejan en evidencia) ponen tanto empeño en defender a los antidisturbios, a los mossos o a la Guardia Civil?

La derecha es muy respetuosa con la Policía, sí. Mientras que les den la patita y no ladren.

 

Uno de los últimos casos: Guerra abierta entre la Guardia Civil, una diputada gallega del PP y su marido

 

Música: COP$, de Los chikos del maíz (con Arma X). Dicen que se baraja como nuevo himno del PP.

Imagen de cabecera por Brotesto.

10 sin mordaza

  1. No sabía yo lo de Rodolfo Ruiz. Lo de la prensa de este país es para darles de comer aparte. Si es que donde la política mete mano, lo llena todo de mierda.
    Yo también me he preguntado que pasará con los dos policías del caso de la Espe, si es que la prensa informa sobre esto, cosa que dudo mucho

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    1. Hola, Miguel:

      Lo de ese hombre es uno de los episodios más vomitivos del periodismo de este país, que ya es decir. Y a los que le arruinaron la vida les salió gratis hacerlo, oye. Como siempre.
      Creo recordar que lo entrevistó Gonzo en El Intermedio, pero ese programa no lo vi. Supongo que estará por ahí colgado (colgado tenía que estar más de uno).

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  2. Pandora Groovesnore 16/04/2014 a las 13:04

    Con motivo del 11M escribieron en prensa (no recuerdo en qué periódico) sobre las otras víctimas. Y contaron la historia de este pobre hombre, Rodolfo Ruiz, a quien literalmente destrozaron la vida. No puedo ni imaginar el calvario de ver cómo tu trabajo, tu familia, tu entorno, tus ideas, se van al carajo, uno tras otro.
    Este país necesita una cura de humildad y luego guillotina para una parte de la casta política. Y para parte de la prensa también, por cierto, que aquí sale gratis no tener responsabilidad sobre las cosas que se escriben o se dicen en los medios.

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    1. Pues sí. Tal y como afirmáis Miguel y tú, lo de la prensa española es de traca. No tengo la impresión de que la mayoría de la gente esté de acuerdo con lo que voy a decir pero, en mi opinión, el periodismo es uno de los principales males de este país, sino el principal. Acabo de echarle un ojo a las etiquetas del blog (columna de la izquierda) y, efectivamente, «Medios» aparece entre lo más tratado en Vota y Calla.

      Si hubiera un verdadero periodismo, uno que se encargara de supervisar la labor de políticos y poderosos, que hiciera de contrapoder, otro gallo nos cantaría. Pero así, sólo se escucha el horrendo graznido de la gaviota.
      Los grandes medios de comunicación se han convertido en meras empresas, preocupadas únicamente por los beneficios, excesivamente dependientes de políticos (mirad si no a Pedro J.) y bancos. ¿Y la información? ¿Y la verdad? Eso no interesa, son palabras sin ceros.

      Se lo han montado muy bien: yo subvenciono a tu periódico (con dinero de los ciudadanos, por supuesto, que para eso no somos liberales) y tú mientes y censuras por mí. Yo te tapo y tú me subvencionas. Y así.

      El problema no es que los medios tengan una línea editorial, siempre la han tenido. Pero lo que hace La Razón, por ejemplo, es inaceptable. Ante una probada corrupción como la del PP, un medio puede dedicarle más o menos espacio que otro, pero nunca obviar las noticias y, mucho menos, actuar de abogado defensor de los delincuentes.

      Si existiera un periodismo que hiciera honor a su nombre, los corruptos hace tiempo que estarían fuera de la Moncloa. O, incluso, sabiendo que la prensa está ahí para fiscalizarles, seguramente no se hubieran atrevido a tanto. Pero se saben impunes.

      Porque de la Justicia mejor ni hablamos.

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      1. ¿Y que tienen en común esos periódicos y la justicia? Que están politizadas. Donde hay un político, hay corrupción casi seguro. El tema de las deudas de los medios, la cual le impide hablar de ciertos temas, y partidos políticos es otro tema del que espero que hables en un próximo artículo

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  3. Llevo casi un cuarto de siglo en en el Cuerpo y he pasado por distintos y variados servicios. A pesar de los palos, nadie me ha quitado la ilusión porque eso sería doblegarme y rendirme ante la panda de politicastros que nos rigen dentro y fuera del cuerpo. Trabajo con ilusión, procuro que con profesionalidad, justicia y legalidad. No quiero que ni mi familia, ni mis compañeros, ni mis amigos se avergüencen de mi. La dignidad la perdemos, no nos la pueden robar. Todos los días trabajo para que los ciudadanos en general se sientan más protegidos, más a gusto con su Policía, independientemente de los mamarrachos que se aprovechan de las situaciones para su propio interés. Eso sí, no somos una ONG, estamos para servir a la sociedad y a veces no es agradable o como dicen por ahí “politicamente correcto”. Nos batimos el cobre en la calle, incluso fuera de servicio, anteponiendo el deber a la familia. Ser policía no es sólo una profesión, es una forma de vivir que incluso involucra a tu circulo más cercano y sobre todo es un ORGULLO. Ojalá todos aquellos que nos “dirigen” tengan la ilusión y la lealtad que tenemos los demás. Nuestras intervenciones son rápidas y tensas, ellos tienen tiempo, asesores y medios para evaluar sus decisiones. Y por favor manténgan el Cuerpo fuera de los intereses políticos.

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    1. Hola, Track. Lo primero de todo, gracias por leer y comentar.

      Precisamente por haberte tomado ese tiempo, y porque en cierto modo estás «en mi casa», voy a ser todo lo suave que pueda… pero sin callarme.
      Yo no me siento orgulloso de nuestra Policía. Y como yo hay muchos otros ciudadanos. Lo que sentimos es rabia y vergüenza. Cada día tenemos decenas de motivos para sentirnos así. Aquí te dejo una de las últimas «actuaciones ejemplares». No es la más grave ni representativa, es simplemente una de las más recientes, tomada al azar. Si me pusiera a detallar casos podría seguir sin levantarme de la silla hasta agosto.

      Toda generalización es mala, por supuesto. Pero también se generaliza al afirmar que ser policía es un orgullo. Pues hombre, habrá para quien lo sea, como no dudo de que es tu caso, y habrá para quien se trate simplemente de un trabajo más, y también otros que vean en el acto de ponerse el uniforme una oportunidad de dar rienda suelta a su sadismo.

      Es muy habitual, y de tu comentario también parece desprenderse, el tratar de justificar las indignas acciones del Cuerpo con la «obediencia debida». En mi opinión, quien actúa así demuestra tener muy poco coraje.

      Un saludo, Track. Y disculpas si te he parecido demasiado duro. Te aseguro que he tratado de ser lo más comedido posible, aunque sólo fuera por respeto a un lector.

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