El liberalismo va a llegar

Saludos, parásitos de los ricos. Hoy nos quitamos la mordaza para refutar el victimismo de los «liberales» españoles.

 

El liberalismo va a llegaaar (si le dejamos)

La colaboración de Juan Ramón Rallo con el programa de Mariló Montero ha sido cancelada tras una sola emisión, poco después de una queja de los sindicatos de RTVE.

¿Por qué protestaban los sindicatos? Porque este Rallo es un economista liberal, y como todo conservador consecuente con su ideología, está totalmente en contra de que existan servicios públicos (Sanidad, Educación…). Eso incluye, por descontado, las televisiones. Hasta ahí, una opinión que debemos respetar. Egoísta, sí, pero legítima. Y este hombre por lo menos no actúa por detrás, afirmando una cosa y haciendo la contraria, como el partido que nos gobierna. Este Rallo va de frente, no dice que es «el economista de los trabajadores».

Sin embargo, a los empleados de TVE les parecía poco coherente que una persona que aboga por la privatización del medio que les da de comer, tuviera un espacio allí. Y tienen razón. Es muy poco coherente colaborar con y cobrar de lo que criticas, pero no sería el primero ni el último. ¿Es ese motivo suficiente para prohibirle acudir a un medio público? No. Si yo fuera él, no lo haría, me daría mucha vergüenza, del mismo modo que, harto como estoy de que los curas vivan de nuestros impuestos, no me planteo trabajar de monaguillo para sacarme unas perricas. Pero sabemos que hay quienes anteponen la cartera a los principios. Allá cada cual.

Por consiguiente, no voy a entrar a discutir si la decisión de TVE ha sido correcta. Si se ha debido, que no lo sé, a presiones por las ideas del economista, estoy totalmente en contra. Eso es censura, y me repugna siempre, tanto si la víctima tiene ideas afines a las mías, como si no. Y ya puestos, prefiero que le paguen a él antes que a estos:

 

Imagen Pantoja, Kiko Rivera, TVE, José Luis Moreno, Sábado Sensacional, cantando juntos

La Pantoja y Paquirrín “playbackeando” juntos en TVE, 09 de agosto de 2014. No quiero ni saber lo que nos ha costado este «espectáculo»…


 

Lo que me ha movido a escribir este artículo es su respuesta a quienes le recriminan dicha incoherencia manifiesta, a lo que Rallo se excusa en estos términos:

 

Para cobrar del Estado tendría que pagar menos en impuestos. Y no es remotamente el caso. Saldo neto: altamente negativo.

 

Tesis que ha repetido en numerosas ocasiones. Por ejemplo:

 

Pago muchos más impuestos de lo que recibo del Estado.

 

 

Sin entrar a valorar la exhibición de altanería, esta afirmación es mentira. Veamos por qué.

Rallo es más o menos de mi quinta. Cuando se sentaba de pequeño a ver David el Gnomo en TVE (no había otras cadenas), ¿ya era entonces su saldo neto con el Estado «altamente negativo»? Se ve que estaba sufragando la emisora con su paga de niño bien. Hay que joderse.

Las carreteras por las que circula Rallo no las ha amortizado con sus impuestos (en todo caso, habría «pagado» un tramo más o menos pequeño, pero no la red íntegra), ni las podría haber construido con su dinero si se le eximiera de colaborar con el fisco. Que por cierto, es lo que él y otros tantos como él piden entre lloriqueos, asegurando ser víctimas de un «saqueo».

Las infraestructuras que permiten el abastecimiento de agua potable también han sido y son posibles por los impuestos. Pero igual es que Rallo cocina y se ducha con agua mineral.

Él puede ir tranquilamente a dar clases, a la radio de Losantos o a impartir conferencias porque existe un Estado y unas fuerzas de seguridad que le protegen y disuaden a los delincuentes, y cárceles para recluir a estos últimos. Si recibe algún agravio acudirá a la Justicia, y si el Instituto Juan de Mariana —que dirige el propio Rallo— sufriera un incendio, requerirá el trabajo de los bomberos.

Sabe que cuenta con un ejército que calma sus miedos ante la extrema amenaza de los yihadistas islámicos que pone tan nerviosos a algunos católicos de su cuerda.

Quiero aludir igualmente a las bibliotecas donde, no sé si él, pero otros estudiamos y crecimos por dentro. Gracias a ellas, millones de personas pudieron, nutriéndose del conocimiento de los demás, crear cosas de las que Rallo se vale cada día. Hay multitud de ejemplos de inventos que él utiliza y que han salido a la luz por el dinero de los contribuyentes. Por ejemplo, el Internet desde el que escribe esas tonterías.

Recordemos que los empresarios a los que tanto defiende no podrían lucrarse de no ser por sus trabajadores, educados con dinero público.

Y prácticamente todo, por desgracia, está subvencionado por el Estado. Desde el coche que se compró y conduce nuestro economista, hasta los periódicos que le venden cada mañana. Ah, amigo Rallo, estás rodeado.

Por supuesto, no vamos a nombrar Correos ni el servicio público de transporte, porque Rallo ha enviado toda su correspondencia a través de SEUR, y jamás ha cogido el metro para no olerle el sobaco a la chusma. Tampoco va al Museo del Prado, que los cuadros sólo sirven para tenerlos guardados en una caja fuerte hasta que se pueda especular con ellos.

La lista podría ser mucho más exhaustiva, pero creo que ya ha quedado claro. Que Rallo se queje de que paga más de lo que recibe del Estado es indignante, de una soberbia que tiende o a la desfachatez o a la ignorancia. Estos conservadores y neoliberales se creen que el mundo empezó con ellos.

 

“LET” it be

Cualquiera de estos ejecutivos, inversores, empresarios, accionistas, hombres de negocios, emprendedores, LET, o como quiera que masturben su ego llamándose a sí mismos, se han aprovechado de las infraestructuras públicas y de los impuestos que han abonado las generaciones anteriores. En su mayoría, clases medias y bajas. Personas como a las que ahora, en agradecimiento, quieren dejar sin servicios públicos.

Por si fuera poco, la gente con más capacidad adquisitiva apenas suele pagar impuestos (no sé si es el caso de Rallo), o directamente no pagan nada e incluso les sale la renta a devolver, y encima tienen derecho a becas y viviendas de protección oficial. El 90 por ciento del Estado del bienestar lo sufragan entre los curritos, los asalariados. Los que acumulan más patrimonio se libran recurriendo a su ingeniería financiera pero, sobre todo, a la nula voluntad política de perseguir el inmenso fraude fiscal. Y esto hay que decirlo claro: no hay voluntad porque los políticos no van a tirar piedras contra su propio tejado y el de sus amigotes.

Además, los liberales y los conservadores acostumbran a ser bastante incoherentes. No están en contra de los impuestos ni de las subvenciones, sólo de algunos. No les oiréis quejarse contra el expolio público de la Iglesia, ni pedir que se reduzca el gasto militar, ni cargar contra la pasta que le damos a la CEOE; tampoco les parece mal que se rescate con fondos públicos a sociedades privadas, sean entidades bancarias* o concesionarias de autopistas; ni, por descontado, el poder mamar de la teta del Estado desde el Congreso o sus numerosas ramificaciones (vía «asesores» o fundaciones, por ejemplo). Son liberales de garrafón.

*No es el caso de Rallo, que ha dicho cosas como esta:

 

Frases de Juan Ramón Rallo, Bankia, rescate financiero

Frase de Juan Ramón Rallo


 

Estado liberal, inviable

Pero es que aun poniéndose en el lugar de un egoísta redomado, su planteamiento falla. Porque un Estado liberal, una sociedad que deja desamparadas a millones de personas, al final se vuelve en tu contra. Habría multitudes de enfermos y de hambrientos; sería el caldo de cultivo ideal para las epidemias, al no recibir tratamiento los infectados; ya no podríais pasear tranquilamente, luciendo los trajes, los relojes, móviles o joyas que compensan vuestro vacío, porque correríais el riesgo de que el que no tiene para darle a su niño el chusco de pan o la medicina que necesita, os abordara por la calle o allanara vuestra vivienda. Tendríais que vivir en urbanizaciones fortificadas, circular en coches blindados, el papa móvil se fabricaría en serie. Y siempre estaría el miedo, la paranoia, la suspicacia. Claro que vosotros todo eso lo arreglaríais con más dinero: escoltas, muros, armas. Porque las armas hay que legalizarlas, por supuesto. Mirad lo bien que les va en EEUU.

Yo no quiero ese mundo. Yo quiero vivir tranquilo, como en los pueblos donde, de niños, podíamos dejar la puerta abierta porque sabíamos que nadie iba a entrar a robar. O como en Dinamarca o Noruega, donde actualmente «aparcan» los carricoches con los bebés en las puertas de los establecimientos, mientras los padres pasan a comprar. Allí, si pierdes la cartera, es casi seguro que te la devolverán intacta, dinero incluido. Debemos aspirar a algo así, no a una sociedad moralmente enferma como la estadounidense.

 

¿Qué es el liberalismo?

Ya hemos mencionado antes el egoísmo, y esa es la clave de todo. Si puedo costearme una educación privada, ¿por qué he de sufragar con mis impuestos una pública? ¿Por qué ha de haber una redistribución de la riqueza? Es una mentalidad podrida, insolidaria. Ellos preferirían un sistema como el de EEUU (ese ejemplo del «éxito» del capitalismo), donde diariamente hay personas que se pudren con su enfermedad, que mueren por no disponer de dinero suficiente para pagar un seguro médico.

El que no pueda permitirse un seguro no es suficientemente inteligente o no se ha esforzado lo que debiera. Esa es su teoría. Pero la práctica, la realidad, es que por regla general, la gente que no puede pagar ciertos lujos trabaja muchas más horas y, por descontado, mucho más duro, que los Rallo de turno. El problema, por tanto, no es que no se esfuercen, sino que el capitalismo permite que se les compense con una miseria a cambio de sus esfuerzos, que el sudor de su frente, una vez destilado y convertido en pasta, pase a engrosar los bolsillos ajenos.

Estas son las políticas neoliberales cuando no se ponen la careta. Os intentan meter miedo con Podemos, manipulando mediante una descarada criminalización, pero a quien debéis temer con motivo es a esta derecha, y no me hace falta contaros historias de campamento para asustaros: ya estáis viendo la peli de terror cada día, lo estáis comprobando en esta legislatura. Os ponen buena cara, como trileros que son, pero van a por los derechos sociales, que ellos nunca han defendido ni necesitan. Es capitalismo puro y duro: van a por los más débiles.

 

Este Rallo no es, ni mucho menos, una excepción. Sólo se diferencia de otros en que él no es político, así que no necesita mentir para que le votéis, puede decir abiertamente lo que piensa. Otros han de callarse o salir con un pañuelo palestino a decir tonterías.

 

Fotografía María Dolores de Cospedal pañuelo palestino, pp partido de los trabajadores

Cospedal: “El PP es es partido de los trabajadores”


 

Estos individuos son capaces de vender a su madre por aumentar dos puntos el margen de beneficios. Y mira, ese puede ser un buen ejemplo. Alguien que, cuando llega a tener independencia económica, se queja de verse obligado a financiarle la estancia en una residencia de ancianos a su madre (por supuesto, ni se plantea que viva en su casa). Su madre le alimentó y le cuidó de niño; le vistió, le educó… Pero ahora que el éxito le acompaña y ha conseguido vivir de las rentas ya no la necesita, así que se queja de que su madre le cuesta mucho más de lo que recibe de ella.

 

Habrá quien me dirá que ser de derechas y liberal no es lo mismo. En teoría, no, pero en España, en la práctica, la línea que separa ambas corrientes ideológicas es muy difusa. No hay más que ver quiénes se imponen a sí mismos esa etiqueta: Esperanza Aguirre, Federico Jiménez Losantos

Pero es que hay otros detallitos. Si en la página del instituto que preside Rallo, prestáis atención a la a de «Juan», veréis que es la misma que usan los fascistas en sus lemas para abreviar «Arriba España» (será casualidad). Podéis leer sobre eso aquí, en «otros usos».

 

Imagen Instituto Juan de Mariana, liberales españoles, Juan Ramón Rallo, AE, Arriba España

Logo del Instituto Juan de Mariana


 
AE, Arriba España, Twitter, Fascismo, Franquismo

Uno de tantos fascistas que hay por Twitter


 

Este artículo no es contra Juan Ramón Rallo en concreto. Aunque sus afirmaciones de que paga más impuestos de lo que recibe sean una soberana estupidez, no me parece peor que muchos otros, e incluso coincido con él en algunos de sus planteamientos. No, este artículo es contra las ideas neoliberales en general. Si hubiera querido escribir un artículo contra Rallo, habría hecho algo parecido a esto.

 
 

El politico neoliberal

Música: El político neoliberal, de Pony Bravo

Crédito de la imagen de cabecera. La he puesto como réplica a la que lleva Rallo en su Facebook (en la fecha en la que publico el artículo, una imagen que dice: “Enjoy Capitalism“.
 

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7 sin mordaza

  1. Salva, te prometo que mientras estaba leyendo tu artículo, me estaba viniendo a la mente la canción de Pony Bravo (tremenda canción y no menos tremendo vídeo).

    El artículo es para enmarcarlo, porque sintetiza a la perfección y con un lenguaje claro (como a mí me gusta) mi opinión sobre el neoliberalismo. La pregunta que me surge ahora es: ¿cómo alguien puede ser neoliberal? ¿Cómo alguien puede estar a favor de este sistema tan detestable y egoísta? La única respuesta que se me ocurre es que ha vivido desde su infancia (mientras veía David el Gnomo, en el caso de Rallo) en una burbuja, aislado del mundo exterior. Conforme ha ido creciendo, por supuesto, sólo se ha rodeado de gente con ideas afines y ambientes selectos y exquisitos. Viven en su Matrix particular. Pero la realidad es muy distinta, porque al igual que en Matrix cultivaban humanos para mantener su mundo idílico, aquí ocurre lo mismo con los curritos.

    “El que no pueda permitirse un seguro no es suficientemente inteligente o no se ha esforzado lo que debiera.” -No sabes la rabia que me da cuando algún iluminado suelta esta frase en algún foro o tertulia. A veces cambian “seguro” por “ser rico”, tanto da. Como si todo el mundo tuviera las mismas posibilidades y oportunidades. Ainnss, estos neoliberales y su burbujita.

    Un saludo!

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    1. CARLOS JAVIER MARÍN CASANOVA 18/05/2018 a las 18:36

      Sin embargo, cómo alguien puede ser tan egoísta como los “no liberales”. A ver, si yo gano algo y yo lo disfruto no es egoísmo… el egoísmo es que yo disfrute lo que ha ganado otro. Precisamente la izquierda y en general toda ideología superestatista (en donde se incluye el fascismo) intenta anular al individuo en base un supuesto “grupo”. Pero ¿qué grupo? ¿qué nivel de agregación utilizamos? Hombres contra mujeres, blancos contra no blancos, heterosexuales frente a los demás, rubios contra morenos, gordos contra delgados… todo es agrupable y desagrupable. Lo que no se puede desagrupar es el individuo. Respetemos a cada individuo pues a lo mejor no está de acuerdo en el nivel de agrupación asignado… por ejemplo, imaginemos que a un político se le ocurre decir que la religión española es la que decida la mayoría… qué democrático, verdad? Pues imaginaos que sale católicos por la mitad más uno de los votos… y el resto, tiene que ser desde ya católicos? Respetemos que cada uno sea de lo que quiera… el católico que se sienta tal que lo sea y el que no, pues que siga sin serlo… en definitiva, el egoísmo y la falta de respeto están en las antípodas del liberalismo o como lo queráis llamar con cierto tono despectivo “neoliberalismo”

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  2. Para empezar, no estoy de acuerdo en lo de Rallo. Si fuera coherente y honesto (cosa difícil en un liberal) ya no iría a un medio público. Pero cobrar por criticar a los que cobran del Estado, no me parece honrado y por lo tanto, me parece censurable. Pero es ” tan difícil” ser liberal y consecuente hoy en día…
    Como dirían por ahí, si quieres un Estado liberal, vete a USA.
    Por cierto, lo de AE es casualidad, como cuando se saca a concurso una obra pública y le toca a un amigo del político de turno…casualidad
    Pd: Muy bueno lo de “LET it be”

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    1. Sí, si estamos de acuerdo, Miguelón. Ya digo en el texto que yo, de estar en el lugar de Rallo, no iría a TVE, me daría vergüenza. Y que “es muy poco coherente colaborar con y cobrar de lo que criticas, pero no sería el primero ni el último”.

      ¿Has visto el vídeo que nos recomienda David? XD

      ¡Gracias a los dos por comentar!

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      1. “¿Es ese motivo suficiente para prohibirle acudir a un medio público? No”
        Pues para mi si, lo siento.
        Pd: Si lo vi, me parece buenísimo

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