¿El despacho de Rehn? Al fondo, a la derecha

Imagen: http://www.sott.net

 

Como antes de ayer salió de nuevo un lumbreras a decirnos que hay que currar más y vivir menos, me he acordado de Olli Rehn, vicepresidente económico de la Unión Europea que se desmarcó con algo parecido hace tres meses, así que os dejo lo que aquello me hizo escribir, que vale también para las actuales declaraciones del presidente del Eurogrupo y para cuantas mentes preclaras nos den sus sabios consejos de aquí en adelante.

 

 

(Publicado en Diario Progresista el 13 de agosto de 2013)

 

Están siendo muchas las reacciones contrarias a lo escrito en su blog el martes 6 por Olli Rehn, vicepresidente económico de la Comisión Europea. Me voy a unir a ellos, aunque empezaré planteando mis sospechas de que gran parte de los que hablan y escriben del asunto no han leído la entrada de la discordia. La mecha la encendió Elena Valenciano en su Facebook el día siguiente a la citada entrada de Rehn, cuando aquella le reprochó haber sentenciado «que los trabajadores españoles deben rebajar su salario otro 10%». Para ser precisos, Rehn no habla en su blog de ningún porcentaje en concreto, sino que defiende que «los sindicatos acuerden una nueva y significativa moderación salarial». Pero es cierto que da por buenas las tesis del FMI que, recordemos, había incluido en su previo informe sobre España (página 14) una simulación que mostraba «el significativo efecto positivo para el crecimiento económico» que conllevaría efectuar una reducción de salarios del 10 % en los dos próximos años, a la que seguiría un nuevo incremento del IVA una vez transcurrido ese plazo.

Mafalda, norte y sur

Mafalda, de Quino

Hecha la pequeña aclaración, puedo decir ya sin tapujos que esto me parece un soberano disparate y una desvergüenza. Soberano, como se supone que sigue siendo este país, el cual estaría en su derecho, a tenor de esa soberanía, de responder con un «no, gracias» a tan atentos y desinteresados consejos. Podría incluso esgrimir varias razones para negarse a seguirlos. En primer lugar, a las instituciones que rigen nuestros destinos sin que el Gobierno de Rajoy sea capaz al parecer de hacer otra cosa al respecto que bajar la cerviz, se les ve el plumero ideológico. Ya está bien de seguir políticas conservadoras que se ha comprobado reiteradamente que no funcionan. Estas frívolas «soluciones» tipo Rehn/FMI sólo es posible plantearlas desde la ideología de la derecha de toda la vida, esa que pregona que sobran los sindicatos; que no tiene por qué haber servicios públicos (el que quiera sanidad, que la pague); por supuesto nada de becas, y el primer paso es querer subir la nota mínima para poder acceder a ellas, olvidando que no todo el mundo puede permitirse el lujo de, primero, dedicarse a tiempo completo a estudiar, con todos los gastos costeados por la familia y, segundo, hacerlo en una universidad privada, donde tan proclives son a darle un «empujoncito» a aquellos alumnos que lo necesiten y hayan pasado convenientemente por caja; que no ha de haber ayudas a los desempleados porque son unos gandules (¿quién no ha oído a alguien de derechas afirmar que «el que no trabaja en España es porque no quiere, ahí están los invernaderos llenos de moros, y mientras estos chupando del paro en casa de sus padres»?), y si no encuentran trabajo siempre les queda la opción de emprender, dicen muchos que lo único que han hecho es recibir una empresa montada por papi o el abuelo, y otros ni eso, otros que se autoproclaman «emprendedores» se limitan a vivir de las rentas; y hay incluso alguno, como el grandote de Sostres (mi pequeña debilidad), que se atreve a afirmar en voz alta lo que tantos van diciendo en privado, a saber: que deberían acabarse las vacaciones pagadas.

Por otra parte, los españoles no aguantan más, no quedan agujeros en el cinturón, no hay ya siquiera cinturón. Si no fuera por organizaciones como los bancos de alimentos, que están llevando a cabo altruistamente un trabajo del que debiera encargarse el Estado, la situación de nuestro país sería todavía más desoladora. Además de que todos vamos sabiendo ya que las predicciones realizadas por estas instituciones tienen la misma fiabilidad que los videntes de la telebasura, las personas no son un lastre que pueda soltarse para supuestamente salvar así a una mayoría. Nadie, ninguna familia es prescindible. Los ordenadores, las simulaciones informáticas no reflejan los gritos de aquellos a quienes se echa de sus casas, la angustia por la separación de quienes se ven obligados a emigrar, los llantos de los niños a los que les aprieta el estómago vacío, ni la vergüenza que sus padres sienten al no poder darles lo que no tienen. Pero esto es muy difícil explicárselo a alguien que cobra 24.000 € al mes.

 

El sur
Música: El sur, de Reincidentes

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