El bulevar de los votos rotos

 

Aparte de los motivos indicados en el artículo anterior, y de otros como los problemas de aparcamiento que les supondría la creación del bulevar, a los vecinos de Gamonal tampoco les hace ninguna gracia que pueda lucrarse con la obra Antonio Miguel Méndez Pozo, Míchel para sus colegas de la trena.  Sí, este hombre fue condenado a siete años y tres meses de cárcel por falsedad documental. Qué raro que condenen a alguien con los contactos de este tío, diréis. Y diréis muy bien, pero a veces se dan excepciones… Otras no: de los 87 meses que le cayeron, sólo cumplió nueve. Y no podemos quejarnos, porque él al menos pisó la cárcel: al entonces alcalde de Burgos, condenado a doce años de inhabilitación por prevaricación, lo indultó Aznar.

Algunos se desgañitan afirmando que los delincuentes lo seguirán siendo siempre aunque hayan cumplido sus penas, y que eso de la reinserción es una tontería de progres trasnochados. Si piensan así, ¿por qué se empeñan en pagarle un dineral de las arcas municipales para redactar el proyecto del bulevar a quien ni siquiera cumplió un diez por ciento de su condena?

Hablo sólo de la redacción de la idea, porque parece que la obra del bulevar no se le ha dado a él, al menos no directamente. Sé a ciencia cierta por otros casos lo fácil que es otorgar obras a dedo de forma encubierta, pero no puedo conocer si eso es lo que ocurre en Burgos. De lo que no hay duda es de que una de las empresas de Méndez Pozo, MBG, se va a llevar casi 250.000 € por redactar dicho proyecto.

Si se echa un vistazo a Diario de Burgos, el periódico más leído de la provincia, que defiende con encono al constructor, cabe pensar que los burgaleses hacen mal en dudad de la honradez de este ex convicto y sus amistades políticas. Claro que cuando uno comprueba que el periódico es de su propiedad (como la televisión autonómica de Castilla y León, y más), sospecha un poquito. Pero sólo porque uno es un mal ciudadano, indócil y problemático.

Míchel también se defiende desde su periódico con la cantinela del «concurso». Una vez más, he visto demasiadas veces lo fácil (y lo frecuente) que es amañar un concurso público como para que nadie me venga con esas.

 

Por el bulevar de los votos rotos

La opinión de los vecinos tiene el valor que tiene: ninguno tirando a cero. Los votos, una vez recontados, se rompen, y «el pueblo soberano», mimado durante la campaña electoral, pasa a convertirse de nuevo en la masa, como dice Wyoming en su excelente libro. Masa, plebe, morralla, chusma, gentuza… Perroflautas. Y con la terrorista chusma antisistema pueden pasarse la ley por donde mismo se suelen pasar la proporcionalidad y la obligatoriedad de ir identificados nuestros antidisturbios. Así, han llegado imágenes y denuncias de nuevas agresiones y abusos policiales. En este ocasión con una innovación represora: la imposición del toque de queda.

 

Yo creo a esta chica, y a otros que hablan por medio de las redes sociales (parece ser que a alguno de los detenidos, que ha abandonado la comisaría llorando, le han maltratado ahí dentro), tanto o más que a  la policía o nuestros medios de comunicación, pues hemos comprobado en numerosas ocasiones lo que son capaces de hacer (o dejar de hacer), y al servicio de quién están. Ni unos ni otros me merecen más credibilidad que los residentes de la zona que cuentan asqueados la brutal represión que están sufriendo (pues el barrio sigue tomado por los antidisturbios). Esto es una opción personal, quien quiera seguir aceptando lo que sale por TV, prensa y radio como un acto de fe, está en su derecho y allá él.

Cuando escribí esta entrada no pensaba que el toque de queda podía ser una realidad tan pronto. Y menos, de esta manera, sin ninguna base legal, sólo la voluntad del alcalde y el sadismo o la cobardía (que cada uno se sienta aludido por la opción que prefiera, si es que saben lo que es la vergüenza) de sus chicos de la porra. Lo que sucedió en Hamburgo ya me pareció mal, pero esta cacicada…

Entre las desmedidas e indiscriminadas cargas de siempre, que nunca pasan de moda,  y el último grito en represión (el toque de queda oficioso), tenemos una medida que se lleva mucho esta temporada: me refiero a la represión mediante multas indiscriminadas e injustas. Por lo pronto, a cuatro de las trece personas afectadas por la segunda tanda de detenciones se les ha dado libertad bajo fianza… de tres mil euros. A ver quién puede pagar esas cantidades ahora, y si el miedo a ser uno de los afortunados no es tan eficaz evitando que la gente salga a la calle como las porras de los sadi-cops.

 

El lunes en El gato al agua, Alfredo Perdiguero, portavoz de un sindicato «independiente» de la policía, se quejaba, hablando de los incidentes relacionados con el bulevar de Burgos, de que tienen mucho más trabajo cuando no gobierna la izquierda. Como el policía había sido demasiado sutil, la tertuliana Arenales Serrano se creyó obligada a repetir el mantra de que la izquierda quiere ganar en la calle lo que no gana en las urnas. Alfredo asentía, independiente. Me vino a la cabeza algo leído no sé a quién, tremendamente acertado para contestar a esta falacia: la derecha es más de ganar con golpes de Estado lo que no gana en las urnas. 

 

 

Después de estas intervenciones estelares, desde el plató pidieron otra vez dinero para Intereconomía a sus espectadores haciéndose patéticamente las víctimas, sacando a relucir y mezclando sin fuste un paquete bomba que les enviaron no sé cuándo, a Wyoming, a Rubalcaba… Y esto mientras siguen sin  pagar a sus trabajadores. ¡Y no se les cae la cara de vergüenza!

 

Ha habido 46 detenidos sólo en Burgos, varios de ellos menores de edad —esa policía valiente—, y al menos 20 heridos de verdad. Quiero decir ciudadanos apaleados. Y es que cada vez que oigo hablar del número de policías «heridos» en estas manifestaciones me entra la risa floja, no porque me alegre de su desgracia, sino porque no me la creo.

Pero no os preocupéis, que el problema de los abusos gubernamentales y de sus fuerzas «del orden» se va a terminar. ¿Que va a primar la dignidad de los miembros de los cuerpos policiales? Hombre, por favor, no seáis ingenuos. Ni que fueran bomberos. Lo que va a primar es la prohibición de grabarles o fotografiarles (de hecho, Gamonal ya ha servido para que justifiquen desde el Gobierno su proyecto de ley mordaza), y todos sabemos que lo que no sale por la tele no existe, ojos que no ven, porrazo que no se siente, así que los ciudadanos seguirán pensando que nada ocurre, que todo va bien en el país de la alegría. Y de esta manera habremos dado otro pasito más (y ya van muchos en estos dos años) alejándonos de la democracia. Y un buen día tu barrio será tomado también por porras y pistolas, y luego aquella ciudad, y al fin lo de votar volverá a considerarse un formulismo innecesario.

O también podemos reaccionar y sacar a estos franquistas del Gobierno antes de que sea demasiado tarde.

 
 

Música: Resistiré, de Barón Rojo (la de Sabina hubiera sido muy obvia).
Crédito de la fotografía de cabecera: Reuters.

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    2 sin mordaza

    1. ESTA DEMOSTRADO QUE A ESTA GENTE HAY QUE ENSEÑARLES LA DENTADURA, EN LO QUE NO ESTOY DE ACUERDO ES CON LA VIOLENCIA Y ADEMAS SELECTIVA, PUES HAN APREDREADO A TODOS LOS BANCOS MENOS A LO VASCOS, QUE CASUALIDAD NO?
      UN CORDIAL SAALUDO

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      1. Hola, Lambertus.

        Es que, como digo en el texto, lo han intentado muchas veces por las buenas y no ha habido maneras. De todas formas, a los bancos les han dado miles de millones de euros de dinero público (tuyo y mío), supongo que tendrán para cambiar un cristal.

        Sobre lo de la selectividad, he preguntado a alguien que vive allí y te da la razón. Te copio lo que me dijo:

        «Es cierto, totalmente cierto. Se ha atacado La Caixa, el BBVA, Bankia, Santander… pero las de la Caja Laboral (Euskadiko kutxa), ¡ni una! (y eso que una está al lado justo de una de La Caixa).
        No creo que tenga que ver con que sean vascos (aunque para algunos igual influye), es porque la gente que está con ellos ha tenido muchísimos menos problemas que aquellos que tienen su dinero en otros bancos.
        También puede ser una cuestión de pura probabilidad. En todo ese tramo de calle sólo hay una Caja Laboral, y del resto hay 2, 3 y hasta 4, por lo que la probabilidad de que se atacara uno de esos bancos, es mayor que la de atacar a los otros. No sé…»

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    ¿A ti tampoco te callan?

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