De drogas y avestruces

Saludos, politoxicómanos. Hoy nos quitamos la mordaza para hablar de lo absurdo de la prohibición de algunas drogas.

 

¿Cuánto dura el mono del tabaco?

Me trae a escribir este artículo una conversación que tuve el lunes con la enfermera que me atendió en el centro de donación de sangre. Me comentó que aunque se dejó el tabaco hace diez años, todavía sueña de cuando en cuando con fumar, y en esas ocasiones se levanta con unas ganas tremendas de darle una calada a un cigarro. Me confesó que no había probado ninguna sustancia prohibida jamás, y que a veces se pregunta: «¿cómo será el mono de las drogas, si el del tabaco es así?».

No se da cuenta de que las drogas, las otras drogas, para hablar con propiedad, no son más adictivas que el tabaco. Los estudios muestran que la nicotina es el doble de adictiva que el hachís, más adictiva incluso que la cocaína.

Cuando hablamos de «drogas» aludimos a las ilegales, pero el tabaco y el alcohol son drogas también, lo mismo que el cannabis. Que unas drogas sean legales y otras no depende del arbitrio de quienes hacen las leyes, no es algo intrínseco a estas sustancias ni sujeto a las propiedades de cada una. Sin embargo, para mucha gente, especialmente los conservadores, que algo sea ilegal es suficiente para condenarlo sin necesidad de reflexión previa. Pero las leyes no son de por sí útiles, acertadas, oportunas ni necesarias.

 

El tabaco molaba, el alcohol sigue molando

Hoy día conocemos cuáles son los terribles efectos del tabaco, la Organización Mundial de la Salud calcula que ha muerto más gente por este vicio que en las dos guerras mundiales juntas, y sumando, pero durante mucho tiempo se engañó a la ciudadanía negando sus nocivas secuelas (estoy convencido de que ahora mismo nos ocurrirá igual con otras cosas), incluso lo anunciaban como un hábito saludable. Y hasta hace bien poco, en España se podía fumar aun en los hospitales.

 

tabaco engordar salud

Anuncio de los años 50. Ya sabéis, chicas: si no queréis engordar, cuando os entre hambre fumaos un cigarro. 

 

Seguramente el tabaco no pudiera empezar a comercializarse como tal en la actualidad, veo difícil que le dieran el visto bueno a algo que provoca seis millones de muertos al año en todo el mundo. Pero nadie piensa en ilegalizarlo.

Igual que ocurría con el tabaco, que ya no mola tanto, hemos aceptado socialmente una droga equivocada. Aunque sea cool decir que te has emborrachado, el alcohol causa estragos en quienes abusan de su consumo. Es mucho más adictivo que la marihuana (ojo, eso no quiere decir que la hierba sea buena), sus efectos sobre el cuerpo humano son devastadores, por no hablar de los daños colaterales que provoca, como los muertos y heridos en accidentes de tráfico. Además suele generar agresividad y la consecuente violencia, como sabrá cualquiera que haya frecuentado una zona de copas. Cuántas peleas, cuántos asesinatos tienen como instigador el excesivo consumo de alcohol.

 

Paraísos artificiales: vacaciones de uno mismo

Como dice Huxley en su maravilloso ensayo Las puertas de la percepción (1954), el hombre siempre ha necesitado y necesitará escapar de sí mismo en ocasiones:

 

Parece muy improbable que la humanidad en libertad pueda alguna vez dispensarse de los Paraísos Artificiales. La mayoría de los hombres y mujeres llevan vidas tan penosas en el peor de los casos y tan monótonas, pobres y limitadas en el mejor, que el afán de escapar, el ansia de trascender de sí mismo aunque sólo sea por breves momentos es y ha sido siempre uno de los principales apetitos del alma. El arte y la religión, los carnavales y las saturnales, el baile y el escuchar la oratoria son cosas que han servido, para emplear la frase de H. G. Wells, de «Puertas en el Muro». Y para el uso privado y cotidiano, siempre han estado ahí los tóxicos químicos. (…) Occidente sólo permite el uso sin trabas del alcohol y del tabaco. Las demás Puertas químicas en el Muro se califican de tóxicos y quienes las toman sin autorización son «viciosos».

 

Qué razón tiene. Si hubiera que definir a nuestra sociedad con una palabra esta sería, muy probablemente, «hipocresía». El término más buscado en Google es «sexo», pero nadie ve porno. El narcotráfico y la prostitución son los negocios más rentables (en el caso de la prostitución, para los proxenetas, no para las prostitutas), el INE calcula que estas dos actividades mueven 9.100 millones de euros anuales sólo en España, pero nadie se droga ni va de putas. ¿Entonces?

Y quienes se atreven a sincerarse o a tratar el tema con naturalidad pasan a estar en el punto de mira por «viciosos», a ser el centro de las bromas y las exageraciones, incluso de parte de quienes se drogan tanto o más que ellos. Estoy pensando en Sabina o Robe Iniesta.

 

Peor el remedio: contrabando, narcotráfico…

Salud

La prohibición no elimina el consumo, únicamente lo convierte en ilegal. Al no haber ningún control de calidad, todas las drogas que llegan al mercado están adulteradas, lo que crea aún más problemas de salud física y mental. Algo paradójico cuando la venta de drogas se encuentra tipificada como delito «contra la salud pública».

Y es que taparse los ojos para no ver un problema no lo hace desaparecer, eso sólo funciona para jugar con los niños. Esa misma táctica del avestruz respecto a las drogas se extiende a cualquier aspecto de la vida, incluida la música comercial. Por ejemplo, en los discos de Estopa se tolera que se hable de fumar hachís, pero la discográfica les obligó (y no han sido los únicos ni mucho menos) a cambiar sus letras para no herir sensibilidades en lo que a otras sustancias peor vistas se refiere. En Como Camarón, la farlopa de la frase «Esa del segundo que vende cocaína» se cortó hasta transformarse en «que vende cosa fina». O lo tomaban o no sonaban en Los 40 Principales, y los Estopa optaron por el camino fácil. Por eso tiene tanto mérito la trayectoria de Extremoduro.

Injusta privación de libertad y hacinamiento carcelario

Una de las consecuencias más tristes de la prohibición es la que tiene que ver con las prisiones. La mitad de todas las mujeres encarceladas lo están por delitos relacionados con las drogas. En España las drogas son la segunda causa de privación de libertad, después del robo. La inmensa mayoría, consumidores con pocos recursos económicos y camellitos de tres al cuarto. Los que se hacen rayas de a palmo con las tarjetas black sobre el vientre de una prostituta y los grandes traficantes, esos no entran. Y si entran, disfrutan de todo tipo de privilegios y tardan poco tiempo en salir.

 

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Lujosa celda privada de Al Capone. Los peces gordos rara vez han entrado en prisión, la cárcel es para los pobres. Crédito: Wikipedia

 

España es uno de los cuatro países de la Unión Europea con mayor hacinamiento en las cárceles (no os quiero ni contar cómo están en Latinoamérica), vergonzosa situación que se solucionaría fácilmente con la legalización de las drogas.

Economía

Por otro lado, está el dinero despilfarrado. ¿Imagináis la cantidad de recursos que dilapidan los gobiernos intentando sin éxito poner puertas al campo? ¿Cuántos policías y jueces podrían dedicarse a prevenir y castigar otros delitos, qué dineral nos ahorraríamos en vigilancia aduanera?

Además de lo que nos ahorraríamos, hay que tener en cuenta lo que el Estado recaudaría en impuestos. Si nos limitamos a las drogas, el INE calcula que mueven unos 5.400 millones de euros anuales en nuestro país.

A mi entender, la única política razonable de los gobiernos respecto a las drogas pasa por ir adoptando dos medidas: eliminación de la prohibición y puesta en el mercado de mejores alternativas. Mañana las analizamos.

 

Segunda parte de esta entrada: La ley seca de las drogas

 

Música: Vicio, de Reincidentes

Imagen de cabecera sacada de Lainformación.com

18 sin mordaza

  1. Esa es una pregunta que siempre me hice, ¿Qué cosas son nocivas y desconocemos hasta que en un futuro nos lo desvelen? Tipo tabaco o amianto por poner dos ejemplos.
    ¿Y de qué sirve la historia si no aprendemos de ella? Véase la ley seca. Cuanto mejor no es educar que prohibir. Pero claro, si los políticos de turno no pueden sacar tajada, ¿Para qué aprobar una ley nueva?

    Pd: yo pude escuchar la maqueta del primer disco de Estopa, y las letras cambian mucho. 2 mundos distintos.
    Pd2: TEMAZO!!

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    1. Sí, lo del amianto es un ejemplo clarísimo. O la Talidomida, otro caso por los que da vergüenza ser español.

      De la ley seca habrás visto que hablamos en la segunda parte. Ah, y también he recomendado allí al final el vídeo de Redes que me pasaste.

      Ya sabía yo que la música te iba a gustar. Con la canción de la próxima entrada ya tengo más dudas, jeje.

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  2. Roberto López Zalbidea 14/01/2015 a las 14:43

    Muy bien!
    Esperando la siguiente entrada como agua de mayo.

    En la jungla, donde lo que prima es la ley del más fuerte, la única aproximación de la maldad a la virtud es la hipocresía (Dicen que a modo de homenaje)
    Tan torpes, que seguimos sin entender la verdad que encierra lo sencillo y cotidiano (cosa que sí conocemos cuando somos pequeños) y seguimos empeñados en alcanzar felicidades grandilocuentes!!
    Cosas del narcisismo, supongo. No lo sé. La cuestión es no decir jamás la verdad ni aunque te aspen. E intentar sacar tajada siempre, engañando a los demás, según algunos, es lo propio…

    Lo de las drogas es un gran tema, complicado (quién pondrá los cascabeles a los gatos) y en esta entrada creo que lo estás enfocando bien.

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  3. Buffffff… Salva, esta vez tocas un tema muy complejo. A ver si puedo dar una opinión objetiva aunque lo veo difícil dada mi experiencia personal.
    La drogadicción, adicción a las drogas, es una enfermedad muy grave que causa estragos entre los enfermos y su entorno. Y no me refiero al tonteo de una noche con un par de rayas de farlopa. Estoy hablando de esas personas que no pueden vivir, literalmente, sin sus dosis necesarias para seguir viviendo para morir.
    Entre las drogas más peligrosas, y cuyo mono es de los pocos que mata, está el maldito alcohol tan socialmente aceptado. Su venta, legal, genera unos ingresos brutales al estado, al igual que el tabaco, otra droga aunque ésta tiene una peculiaridad que no tiene el resto, su consumo no altera a las neuronas.
    Decir droga y pensar en cocaína, pastis, speed, maría, hachís, meta, etc… ¿Y el alcohol y el tabaco? Pues también lo son.
    Legalizar las drogas que todavía no lo están, evitaría el enrequecimiento de los grandes narcos y el fin de los pobres camellos y mulas, que no son más que adictos que ponen en riesgo su vida para costearse sus dosis, que no vicios.
    Se debería planear muy bien cómo se podría hacer para no dañar a nadie, pero eso es imposible. Los adictos seguirán existiendo pues está en parte de algunos seres humanos el llegar a serlo, y los narcos no permitirán tan fácilmente dejar de enriquecerse. Y tengamos en cuenta que en el camino entre el narco y el camello, sacan tajada muchos colectivos, entre ellos policías.
    Es un camino largo y tortuoso, pero debe existir algún modo de lograrlo. Yo no tengo la respuesta, desgraciadamente…
    Un saludo de una que fue politoxicómana.

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    1. Claro, María. Las personas van a seguir consumiendo como han hecho siempre, como seguro que hacíamos antes incluso de inventar el lenguaje. Lo que está claro es que la política represora actual ya ha demostrado sobradamente que no funciona, así que no queda más que cambiar de táctica.

      Un saludo, voy a ver qué os contáis por aquí abajo.

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  4. Ángel Manrique Franco 15/01/2015 a las 10:18

    Buenos días Salva,
    En primer lugar, enhorabuena por tu blog, pues me ha salido sugerido en google+ y me dispongo a suscribirme.
    Las drogas son, aun hoy, un tema tabú.
    Es triste,pero es así.
    Creo que es el resultado de una sociedad retrógrada e ignorante, que no conoce las sustancias, y que mete en el mismo saco todas las “drogas” sin pararse a analizar qué son y qué significan.
    Tengo 26 años. Con 14 me fumé mi primer cigarrillo, y he estado fumando tabaco hasta hace apenas un año. Luego vinieron los porros. vivo en un pueblo, y el hachís y la marihuana son facilísimas de conseguir para un adolescente con ganas de probar lo prohibido.
    Hasta que no tuve 21 años, no probé nada mas.
    Entonces empecé, mi primera raya de speed, que no me dejaba dormir, mi primera raya de coca, que me hacía ser el mas guay de mis amigos (o eso me creía yo), mi primera pastilla en la discoteca. Y luego vinieron los excesos. Tomábamos sin control hasta sentirnos “atascados”.
    También tomamos varios tipos de setas.
    Luego vino el LSD. Una sola vez. Doce horas de viaje.
    A veces pienso que podría escribir un libro sólo con esas 12 horas que estuve de viaje.
    Y entonces lo entendí.
    Entonces entendí que todo está mal entendido.
    Y decidí dejar de tomar, aunque aún fumo a veces algún porrito.
    La verdad es que pocas veces cuento mi experiencia con las drogas, porque es complicado que los interlocutores no te juzguen.
    Como has probado todo eso, ya eres un yonki.
    Yo decidí que tenía que probar para juzgar. A mí no me bastaba con los folletos que decían “+ información – drogas”.
    Desgraciadamente, por culpa de las drogas he “perdido” ya a dos buenos amigos. Uno, con severas paranoias por el consumo continuado y excesivo de varias sustancias. El otro, a raíz de un viaje de setas del que creemos nunca volvió.
    Cuento todo esto para que entendáis que sé de lo que hablo cuando hablo de drogas, porque yo, en mis carnes las he probado.
    Y ahora que sé lo que son, puedo decir que el tabaco y el alcohol, son las dos peores. Que la cocaína viene adulterada hasta el punto de tener, en mi ciudad, y según estudios de energy control, entre el 4 y el 12% de cocaína. Que el resto son ibuprofeno, cafeína, efedrina y estimulantes similares. Que el speed es barato, pero que es muy dañino, y que no dormir en 36 horas hace que el cerebro se te salga líquido por los oídos. Que las pastillas son una ruleta rusa, que no sabes si los compuestos que lleva te van a dar alergia o no, y cuanta dosis lleva. y por último, del LSD solo puedo decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida, que por si acaso, nunca repetiré. Que al día siguiente estaba hecho un asco, que me costaba pensar, que no descansé en, por lo menos, una semana. Y que es un viaje introspectivo bastante difícil de asimilar, que vas entendiendo con el tiempo.
    Y ahora digo, por qué no educamos a los niños, desde pequeños, a entender las sustancias como dañinas, no tanto como ilegales?
    Mi opinión es que una regulación, una supervisión de la producción (o de la importación) y el sometimiento a gravamen, disminuiría el consumo. Bien por desinterés (todos sabemos que de joven, nos gusta lo prohibido) bien por conocimiento de causa. Por consecuencia.
    Desde luego, vivimos en un país de hipocresía, que tarde o temprano tiene que avanzar, dejar atrás tópicos e ignorancia, y seguir para adelante.
    Pertenezco al círculo de podemos de mi ciudad, y nada se ha hablado al respecto.
    También tengo que decir que a mí, la multa de 305 euros (que ahora es de 501 mínima) ni por asomo me incentivó a dejar de fumar o de tomar drogas. Las multas no son la solución.
    Cuanto antes empecemos a redefinir el término “droga” y a aplicarlo correctamente, antes empezaremos a crear una sociedad mejor.
    Gracias por haberme leído hasta aquí.

    Responder
    1. Hola Ángel. Me gustaría felicitarte por lo que has contado.

      Mi historia no difiere demasiado de la tuya, en cuanto a consumo de drogas, aunque la diferencia está en que la mía estuvo a punto de acabar en tragedia. Afortunadamente pude salir de este mundo que atrapa a las personas y las deja como zombies.
      Evidentemente no toda persona que coquetea con las drogas acaba con una adicción, pero tarde o temprano te lleva a un punto realmente poco recomendable.

      Habría que hablar de las drogas sin tabúes, tal y como tú has hecho, pues es una realidad muy común y que se lleva por delante a familias enteras. Aunque es evidente que los hay que sacan una buena tajada, y éstos son personajes poderosos a los que solo se pilla cuando interesa hacerlo. Los pobres camellos son los que pringan y casi los que menos culpa tienen.
      Sanitariamente es un problema muy grave, y que solo tiene tres salidas (descontando la rehabilitación):
      – La cárcel.
      – El psiquiátrico.
      – La muerte.

      Es así y así lo he vivido.

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      1. Vaya, me ha encantado leer las experiencias de ambos. María es fiel lectora de Vota y Calla (tengo esa suerte), así que me permitirá que pase primero a darle la bienvenida al “nuevo”.

        Antes de nada, muchas gracias por suscribirte, Ángel. No me ha costado nada llegar hasta el final de tu comentario, al contrario. Espero leerte otras veces por aquí.

        Sí, la gente parece tener una especial inclinación a criticar lo que no conoce. Por ejemplo, esas personas mayores que se preocupan muchísimo porque su hijo se fume un porro una tarde y ven normal que se emborrache hasta el vómito todos los fines de semana. Y es como tú dices: todo en el mismo saco, todas las drogas ilegales son terribles. ¿Por qué? Porque sí, porque eso dicen y así será.

        Has confirmado algo que comentamos en la segunda parte del artículo: que la prohibición no hace que pillar sea más difícil.

        Si no te has leído el ensayo de Huxley del que he transcrito una parte arriba, te lo recomiendo. Tienes el texto completo disponible en el enlace de Wikipedia. En algunas páginas hace algo parecido a eso con lo que tú fantaseas: escribir sus experiencias con la mescalina. Y otro que también escribió algo similar, pero con la marihuana, es Carl Sagan. Sí, ni más ni menos que Carl Sagan. Que este crack fumara marihuana asiduamente valdría de por sí para rebatir a los simples que afirman que «te deja tonto». Y no es el único caso de célebre científico, escritor, deportista…
        Aquí en español, aunque no sé cómo será la traducción.

        Lo de Podemos también lo menciono en el siguiente artículo. He visto varias propuestas y discusiones al respecto en su web, pero nada oficial todavía, y nada iba en el programa de las europeas.

        Lo dicho: muchas gracias por la franqueza. Ah, y dale las gracias también a Google + de mi parte ;)

        Vuelvo a María para decirte que me ha impactado leerte. Te agradezco como a Ángel la sinceridad, y te doy la enhorabuena por haber salido de ese infierno. Supongo que todos conocemos a gente que ha estado o está allí abajo y sabemos, aunque no sea de primera mano, lo difícil que es escapar de ahí, hay que ser muy fuerte.

        Sin embargo, no estoy de acuerdo en la generalización de que todas las drogas te llevan inevitablemente «a un punto poco recomendable». Hay muchos ejemplos además de los ya citados Huxley y Sagan de consumidores de drogas ilegales que no han tenido ningún problema y, como ellos, multitud de gente anónima. Y con las drogas legales, igual. Ojo, con eso no quiero decir que sean buenas ni que las recomiende: en la próxima entrada opino que, a la par que se avanza hacia la regulación, habría que ir poniendo en el mercado drogas mejores. Y educación, por supuesto. Información y educación.

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        1. Simplemente te comento que quisiera leer la segunda parte de tu entrada para comentar algunas cosas que aprendí del consumo, la adicción y la rehabilitación de las drogas y el mundo que las rodea.

          Evidentemente que no a todo el mundo le causan los mismos efectos y que no todos los que hemos consumido nos volvemos adictos. Para que eso pase, deben darse tres condiciones, y por supuesto a la vez:
          – Factores genéticos.
          – Factores psicológicos propios de cada individuo.
          – Entorno en el que uno se mueve.

          Y por supuesto, haber probado cualquier droga, que su efecto te guste y repetir.

          ¡Hasta la próxima entrada!

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  5. Pandora Groovesnore 15/01/2015 a las 10:28

    Yo no controlo nada del tema, así que igual es una burrada lo que digo, pero en alguna ocasión he pensado que tal vez lo que mata no es lo que te metes en el cuerpo, sino la porquería con la que se adultera el producto: estricnina, talco, mierda de caballo, metanol, alquitrán, azúcar… puaaaggghhh vaya ascazo. Y opino que sí sería deseable una legalización y normalización de estos productos, más que nada para evitar su adulteración y controlar mejor su calidad y distribución (sería algo así como la trazabilidad de los alimentos). Me decanto más por su legalización ya que no parece que haya voluntad de ilegalizar determinadas drogas que generan a los Estados auténticos océanos de dinero. Lo que está claro es que se decida lo que se decida hará mucha pupita a algunos.

    En fin, creo que no llegaré a vivir lo suficiente para ver la opción elegida (legalización de A o ilegalización de B) aunque… como cantaría Sabina… “más raro fue aquel verano que no dejó de nevar”…

    Adicción buena es la mía: leer tu blog. Más, dame más!!! ;-)

    Responder
    1. Hay quien plantea algo así: como no hay razón alguna para que el tabaco y el alcohol sean legales y otras drogas no, prohibamos el tabaco y el alcohol. ¡Noooooo!

      Yo estaría más bien en la línea de lo que dice David Nutt en la entrevista con Punset que enlazamos al final de la segunda parte:

      «Si para la persona es más peligrosa una droga que el alcohol —véase la heroína, la metanfetamina o el crack—, entonces esas drogas no deberían venderse. Pero creo que si una droga se considera científicamente menos perjudicial que el alcohol, en una sociedad que permite el alcohol no tiene sentido prohibirla. (…) Por eso, yo consideraría que la frontera entre las drogas legales e ilegales debería ser el alcohol».

      Voto a tal que no son pocas las metáforas musicales entre la nieve y la coca. Una de las más afortunadas es Calcomanía, de La cabra mecánica: «Y hoy hay nieve en el infierno / y además bien baratita / El fuego de mis entrañas / necesita dinamita. / Exploto y me pongo a abrasar / a cualquier hijo de vecino / pierdo plata y amigos / y autoestima personal».

      Por cierto, en la siguiente entrada está sonando Sabina.

      Je, je, no imaginaba yo que el blog iba a servir para que una mujer me pidiera que le diera más. Bien por ti, Salva :P

      Responder
  6. Muy cierto, Salva. En Holanda la legalización del cannabis supuso un descenso drástico en la delincuencia asociada a su tráfico ilegal. No sé qué hicieron con otras drogas más “duras”, pero creo que hubo una cierta relajación, que también benefició el descenso de la delincuencia.

    El tabaco es legal, y los impuestos recaudados con su venta debe de suponer una buena pasta para los estados, porque no paran de subirlos cada vez que pueden. En los países en que la presión fiscal sobre el tabaco es mucho mayor que España (UK por ejemplo), contribuyen incluso a que la gente lo vaya dejando, redundando en beneficios para la salud de la población.

    No hay más ciego que el que no quiere ver: legalícese el comercio de otras drogas, regúlese el consumo de las mismas, contrólense sus puntos de distribución, y la delincuencia bajará, redundando además en una mejora de la salud pública, por no hablar de un no desdeñable beneficio para el erario público.

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    1. ¡Hola, Olga! Encantado de leerte por aquí. Estamos de acuerdo, por lo que veo.

      Pues en 2014 no lo sé, pero en 2013 el Estado recaudó 9.120 millones de euros por los impuestos del tabaco.

      «Bollera ergo sum», ¡ja, ja!

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  7. De hecho, si no me equivoco, la Declaración de Independencia Americana se redactó en papel de cannabis. Antes de que las empresas madereras se zampasen a cualquier tipo de competencia, mucho del papel que se consumía (estoy hablando de épocas que van del siglo XIX para atrás) estaba hecho de cannabis (cáñamo). Con el cannabis también se hacían cuerdas, ropa, cinturones, etcétera. Incluso llegó a usarse para tejer las velas de los barcos y hacer las “escaleras de cuerda” que servían para subir a los mástiles y recoger las susodichas velas. Aunque suene a coña, la historia de la marihuana es muy interesante. Antiguamente se usaba para casi cualquier cosa.

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    1. Bueno, en este punto quisiera hacer una aclaración.

      El cáñamo, que se utiliza desde antiguo, no contiene sustancias psicotrópicas. Las plantas de marihuana pueden ser hembras, que sí las tienen, o machos que no.

      No sé si he podido añadir algo que creo interesante.

      ¡Un saludo!

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  8. Fue la industria del petroleo la que mas presiono para la ilegalizacion, para asegurarse de que para la mayoria de las cosas que antes se usaba el cañamo para producir, ahora se usase plastico

    Twitter: @anapenasgrandes

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