Diario de mi confinamiento (16 al 18 de abril)

 

La casa se convierte en un piano bar. Marta toca y yo canto… o lo intento.

 

 

16 de abril de 2020, jueves

Sigo durmiendo mal. Anoche me tomé media Dormidina, no valió de mucho y además me he levantado como con resaca.

Me planteo dejar de llevar este diario. Los relatos me sirven para evadirme. En cambio, es posible que escribir sobre esta situación me esté afectando sin que yo me dé cuenta. Necesito volver a dormir como antes, empiezo a notar el cansancio.

Ya no lo puedo achacar al cambio de hora, ha pasado demasiado tiempo. Psicoanalizándome, doy con la que puede ser la clave, que resumiría así: no acato este confinamiento. Si fuera capaz de hacer como tantos, resignarme, o no pensar, o confiar ciegamente en que el gobierno lo hace todo bien, lo llevaría mejor.

Pero no puedo, cada uno es como es y a mí las consignas de rebaño o las órdenes «porque sí» se me han hecho siempre bola.

Por descontado, no estoy en contra del confinamiento, estoy en contra de este confinamiento, por todo lo dicho anteriormente y que, de momento (mañana será otro día), no me apetece repetir.

 

Los primeros días de encierro leí el manuscrito de la novela de una chica de 15 años, hija de una amiga de mi hermana.

—Hija de una amiga de mi hermana, ¿qué es? ¿Sobrina segunda?

El manuscrito es de género fantástico, literatura juvenil. Tiene fallos lógicos, pero para ser su primera novela y teniendo en cuenta su edad, está muy bien.

Le escribí a mi hermana y me excedí a propósito con los elogios que quería que le transmitiera a la chiquilla, para darle ánimos. Y después le mandé la novela a Mónica, que además de su trabajo de correctora ya ha tenido sus primeros éxitos como agente.

Hoy me escribe Mónica. Ha redactado un correo elogiando las virtudes de la futura escritora y dándole algunos consejos. Se lo reenvío a mi hermana.

 

A las 22:00, como todos los jueves, conectamos por escay para hacer el programa de radio. Lo paso bien y rompe la rutina diaria, pero es un desastre técnico. Mientras hablamos, hay oyentes (¡tenemos oyentes!) que avisan en los comentarios de Facebook Live de que no se oye. Juan, que está a los mandos técnicos, nos dice que ha fallado el audio «unos segundos».

 

Después de cenar ponemos Senderos de gloria. No la habíamos visto ninguno de los dos.

Se la llevaba proponiendo a Marta desde hace tiempo, pero no le llamaba la atención y siempre acabábamos viendo otra cosa.

Qué gran película. Y con la duración justa. A no ser que sean muy buenas, las películas de dos horas se me hacen pesadas, no os cuento ya las que se alargan más. Esta dura una hora y media.

Muestra otro punto de vista de la guerra, lejos de las mentiras con las que Hollywood viene adoctrinando al mundo desde hace un siglo. Todas esas palabras, «honor», «patria», «gloria», «muerte heroica», suenan a hueco en la pantalla.

Me acuerdo de una escena en la que el general, en plena discusión con el coronel Dax (Kirk Douglas), le dice a este:

—¡Toda Francia depende de usted!

Y él responde:

—No soy un toro, no me ponga la bandera delante para que embista.

Y poco después cita la famosa frase de Samuel Johnson: «El patriotismo es el último refugio de los canallas».

 

 

A Marta también le ha gustado mucho. La película nos muestra lo que debe de ser realmente la guerra: un horror donde no caben romanticismos, con pobres tipos (y tipos pobres, puesto que los más ricos pagaban para que sus hijos no fueran al matadero) manipulados por gerifaltes con ansias de poder y reconocimiento, que solo se manchan las manos para comer marisco.

Para ser completamente de mi gusto, le falta que los protagonistas sean militares estadounidenses, en lugar de franceses, pero imagino que entonces no les habrían permitido estrenarla en el país de la libertad. Ya tuvo muchos problemas y hubo de rodarse fuera de EEUU.

De cualquier modo, de justicia es decir que Senderos de gloria está basada en una novela que narra las vicisitudes de un regimiento francés. Pero no me cabe duda de que si el argumento fuera otro, los protagonistas de la película habrían sido oficiales y soldados estadounidenses.

Qué bueno era Kubrick. Posiblemente el mejor. Y qué grande era Kirk Douglas.

 

Me preparo una tila antes de ir a la cama. No quiero tomarme un vino cada noche para ayudar al sueño, que se empieza así y se termina como Hermann Tertsch.

 

 

17 de abril de 2020, viernes

El patio amanece mojado, anoche estuvo lloviendo otra vez.

 

Un cliente que trabaja en hospital cercano nos cuenta que la UCI de ese hospital no tiene problema alguno de saturación. Buena noticia.

 

Subo a Vota y Calla el artículo de Pili.

 

A Rai le han publicado otro cuento en Ars Creatio. Está muy contento, y yo también por él. En octubre lo puse en contacto con Antonio para que publicase un relato en la revista, y parece que de aquí va a salir una colaboración fructífera.

 

Propongo a los compañeros de la radio ir colgando en Youtube los programas que estamos grabando estas semanas. Les parece buena idea. Juan sugiere crear un nuevo canal de Youtube.

Marta pone el programa de ayer y es difícil seguirlo, no se escucha durante bastantes minutos. Es un desastre técnico, digno de cuarentones como nosotros. No eran solo «unos segundos de silencio», como decía Juan.

Aun así, Marta se ríe hasta las lágrimas en un par de ocasiones y me contagia.

 

 

18 de abril de 2020, sábado

Ayer me acosté tarde y esta mañana, bien temprano, ¿escuchas eso? ¿Lo escuchas, muchacho? Es una radial, nada en el mundo suena así. Qué delicia oír la radial por la mañana.

 

Hago algo que llevaba mucho tiempo sin hacer.

Os contaba que no había visto policías en el pueblo desde el 15 de marzo. Pues hoy he visto uno.

Pregunto por guantes en dos supermercados y dos farmacias: no les quedan.

En la tercera farmacia sí tienen, pero no venden cajas, solo pares sueltos y únicamente de la talla M. Al menos le irán bien a Marta.

Cincuenta céntimos por un par de guantes de un solo uso. En los ochenta los yonquis atracaban farmacias, y ahora son las farmacias las que roban.

Si no me falla la memoria, una caja de 100 guantes como estos costaba alrededor de 3 euros antes del confinamiento.

Aunque estoy desconectado, recuerdo haber leído o escuchado que Garzón (el ministro, no el juez) pretendía limitar los precios de estos productos.

 

Llego a casa pasadas las 15:00. Encuentro a Marta tomando el aperitivo y escuchando música en el balcón. No ha subido a la terraza porque el tiempo amenaza lluvia. Me ha llamado, pero me había dejado el móvil en casa. Me estaba esperando y está hambrienta.

Me siento de muy buen humor por eso que llevaba tanto sin hacer, y la copa de vino con la que acompaño el arroz me sienta estupendamente. Aunque el cielo está nublado, la música es de colores.

Después de comer, mientras nos tomamos los asiáticos suena Anyone who knows what love is. La tarareamos y Marta propone interpretarla al piano.

—Vale, pero déjame que prepare unas copas.

Es la primera copa que nos tomamos desde el 15 de marzo. Seagrams con tónica, muy cortitas.

Imprimo una partitura de internet y vamos a su habitación.

Es demasiado agudo, no llego. Marta intenta que encontremos «mi tono» haciendo escalas. Me parece que el tono más acorde para mí es el si (lencio).

Ella también tiene que aprenderse la canción, pero no suena mal. Y así, con las copas sobre el instrumento, la habitación tiene un rollo piano bar que hace que me encuentre como en una peli de Woody Allen.

Luego cojo un boli a modo de micrófono, la canto al estilo de Enrique Bunbury y nos partimos de risa.

Dejo a Marta escribiendo ella misma la partitura, porque no la encontramos completa en internet y en lo que he impreso yo solo hay un fragmento del comienzo.

 

 

En una localidad de Gerona suspenden de empleo y sueldo a dos policías por patear y encañonar a unas personas que se saltaban el confinamiento.

Me extraña, entro a la noticia: ah, claro, en ese Ayuntamiento gobierna ERC. Si gobernase el PP, el PSOE, Vox, Ciudadanos o la derecha catalana, aquí no habría nada que ver, como ha pasado con tantas actuaciones similares.

 

Mi editor ha aprovechado la cuarentena para leer el manuscrito de Rubén que le entregué y le insistí en que leyera. Dice que «sabe tocar la fibra». Cómo me alegro. Rubén tiene ganas de publicar, y este es un gran paso. Los pongo en contacto entre sí.

Otra buena acción de la semana. A este paso me beatifican.

 

A las 20:00 comienza a llover de nuevo.

 

Prorrogan el confinamiento hasta el 9 de mayo, y los niños podrán salir a la calle desde el 27 de abril. De esto me entero por wásap (no sigo las comparecencias de Sánchez y compañía).

 

La gente de Mírame Teatro está publicando vídeos de distintos temas bajo el título «Palabras para un encierro». Javi Nieto (escribo el apellido para distinguirlo, porque mi vida está llena de Javis) me pide que escriba para ellos algo de humor sobre el confinamiento usando a mis personajes de Academia de íncubos, a los que ya les han dado vida en un par de ocasiones.

 

A las 22:00 tengo que levantar a Marta del piano para cenar, porque sigue con la partitura. Es así de perfeccionista. Eso tiene sus cosas buenas, como que le salga una tarta de zanahoria increíble a la primera o que me corte el pelo, también a la primera, sin rebanarme ninguna oreja, pero es demasiado autoexigente y a veces se estresa.

 

'Anyone who knows what love is', partitura

Al final sacó la partitura (clic para ampliar)

 

 

Quiere ver Érase una vez en Hollywood. No me llama mucho la atención, pero ya le he dado largas con esta película un par de veces y ella accedió el jueves a ver Senderos de Gloria, así que me toca ceder. Igual me sorprende para bien.

Bufff, ha sido aún peor de lo que pensaba. Y qué larga, dos horas y cuarenta minutos de aburrimiento. Y ni siquiera sale Margot Robbie tanto como prometía el cartel.

Tampoco me agrada cómo pone a los hippies, ni esa caricatura de Bruce Lee.

Marta se quedó durmiendo a mitad de la película.

Dos pelis malas de Brad Pitt en dos semanas. Es raro, ya dije que me parece un gran actor que ha rodado películas inmensas como El club de la lucha, Benjamin Button, La gran apuesta… Pero esta no es una de ellas.

Bostezo. Esta noche no me va a hacer falta tila. Gracias, Tarantino.

 

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7 sin mordaza

  1. Hola Salva. Soy «experto» en problemas de sueño. Te recomiendo capsulas de Melatonina que lleven también amapola de california, tila y otras. Lo tienen en farmacias por supuesto y en herbolarios. También funciona bien el 5HTP (triptofano).

    Yo también creo que debería relajarse el confinamiento ya, a la medida de los niños, debería autorizarse la salida para hacer deporte individual. Lo importante es que se guarden las medidas de aislamiento y desinfección.

    Sigue escribiendo el diario que es muy ameno.

    Responder
    1. Hola, José Miguel. Siento que seas «experto» en eso. Siempre dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y perder la capacidad de dormir plácidamente es una putada.

      Te agradezco las recomendaciones. La melatonina me sonaba, pero el 5HTP lo he tenido que buscar.

      De cualquier manera, esta semana estoy durmiendo algo mejor que las anteriores.

      Claro que debería relajarse el confinamiento. Entre otras razones, porque va a ser muy injusto que a partir de este domingo unos adultos puedan dar un paseo de una hora y otros no tengan ese derecho. Pero yo estoy con Ghandi con aquello que decía de las leyes injustas.

      Gracias por los ánimos. Ya veremos si continúo el diario. De momento me está trayendo más problemas que satisfacciones, aunque algunas hay. Como la entrevista que me hicieron ayer a propósito del mismo.

      Responder
  2. Magnífica Senderos de Gloria.

    ¿Y qué me dices de la Chaqueta Metálica? ¿O de la altamente impresentable Dr. Strangelove?

    NB: gracias por destripar Érase una vez en Hollywood. Me la ahorro.

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    1. ¡Hola, Vicente!

      Pues La chaqueta metálica me gustó. ¿A ti no?

      Y la segunda que comentas no la he visto. De las rodadas después de Senderos de gloria me faltan por ver esa y Barry Lyndon. De esta última unos me ha dicho que es una maravilla y otros, que todo lo contrario.

      ¿He hecho spoiler de Érase una vez en Hollywood? Mira que he llevado cuidado, pero igual se me ha escapado algo. De cualquier manera, te ahorro dos horas y cuarenta minutos que puedes emplear para cosas más interesantes, como organizar por orden alfabético los botes de especias.

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  3. De Brad Pitt yo recomendaría «Babel» (la has visto?), y una que se ha filmado posteriormente (y sin Brad Pitt) pero en la misma línea «babeliana» – «360 grados», con Anthony Hopkins. – Ambas («Babel» y «360»… sobre la interconexión planetaria en estos tiempos de aldea global). Y otra película que, en mi opinión, no ha tenido la difusión que merece, es «Notes on a scandal» (no sé con qué título se conoce en España), con nada menos que Judy Dench y Cate Blanchett, y sobre un tema que el cine (y la literatura) no abordan a menudo: las amistades tóxicas…

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    1. Pues vi Babel en su momento, cuando la estrenaron, y me dejó frío. Igual debería darle una segunda oportunidad, porque acabo de leer (no me acordaba) que también actúa Gael García Bernal, otro de mis favoritos.

      Ahora que lo pienso, sería interesante ver de nuevo Blindness estos días.

      Las otras dos que comentas no las conocía, las acabo de meter en la lista.

      ¡Gracias!

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  4. ¡ Hola Salva !

    Como bien dices mañana sera otro día. Y por lo que sé, los escritores siempre llevan diario, sobre todo cuando esta pasando algo HISTÓRICO.

    Un abrazo

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