Diario de mi confinamiento (2, 3 y 4 de abril)

Vuelvo a quitarme la mordaza (tipo FFP1) para seguir contado cosas de mi arresto domiciliario.

2 de abril de 2020, jueves

He dormido fatal, inquieto. Me despierto de madrugada y me cuesta volver a coger el sueño. Llevo así desde el cambio de hora. Posiblemente sea eso, aunque también puede ser por falta de actividad física.

O quizá, al estar tanto tiempo en casa, me estoy pasando con el café.

Marta tampoco está durmiendo bien. Ella lo achaca a la siesta.

Desayunando, escucho en la tele que España es el único país de Europa donde no se permite salir a hacer ejercicio. Pocos se plantean que esta medida pueda ser un error. El debate no está permitido y la consigna se repite sin cesar: «Quédate en casa».

Esta noche ha estado lloviendo otra vez. Esto no es ni medio normal. ¿Influirá la disminución de la contaminación en el clima?

Difundo el canal de Youtube de mi amiga Reyes, se lo paso a otros padres con niños pequeños. Reyes trabaja(ba) contando cuentos a los críos, se le da muy bien.

Una vez hizo una excepción al narrar para adultos, fue con motivo de la presentación de mi libro en Murcia.

Ahora cuenta una historia al día en su canal, de lunes a viernes a las 18:00.

Ray me envía por WhatsApp los primeros capítulos de su novela. Está un poco agobiado con las correcciones. Lo entiendo perfectamente.

Hoy no vamos a hacer radio. Tiago trabaja, y Juan, que es el único aparte de Tiago que se maneja con la técnica, no tiene ganas, está enfrascado en su nueva novela. Otro más. Igual debería ponerme yo también a ello, pero de momento estoy disfrutando con los cuentos.

Por la noche veo el último programa emitido de Cuarto Milenio. En su charla final (desde 1:54:30 ), Iker revela, sin decirlo, que recibió presiones para no seguir hablando del coronavirus «por no alarmar», presiones que él desoyó.

Cuarto Milenio advirtió en febrero de la gravedad de la que se nos venía encima. Entonces la mayoría nos lo tomábamos a chanza (yo el primero) porque aún no había muerto nadie en nuestro país y los responsables políticos y sanitarios nos decían que no había nada que temer.

Muchos se sorprenden de que «acertaran» donde los demás fallaron. No es raro. Cuando en Cuarto Milenio tratan temas de ciencia, lo que ocurre a menudo, invitan al plató a expertos de verdad, a científicos con una gran experiencia en su campo. En cambio, en los programas supuestamente informativos los «expertos» son los mismos periodistas y tertulianos de cada día, o el famosete de turno, o el médico de cabecera que se ha hecho viral por decir alguna chorrada en Instagram.

Al irme a la cama empieza a llover otra vez. No recuerdo que nunca antes haya llovido tantos días seguidos por esta zona, ni siquiera en invierno.

3 de abril de 2020, viernes

Otra noche que he dormido regular.

Por la mañana, cuando salgo al balcón para la pausa del café asisto por casualidad a una entrega rápida de droga a domicilio, frente a un portal. Se ve que esto también es un servicio esencial.

Cada día tacho el número que corresponda en el calendario de mesa. Al hacerlo, me siento como un preso que pinta otra raya en la pared de la celda.

Por la tarde, un olor distinto me saca de mi cueva. En el horno hay un bizcocho de chocolate y toda la casa huele como aquel pueblo de Ámsterdam.

Aunque es la primera vez que lo intenta, el bizcocho está buenísimo, como pasó con la tarta de zanahoria. Y sin robot de cocina ni cosas precocinadas: artesano desde los cimientos.

Como Marta siga con la repostería, vamos a salir del confinamiento con varios kilos de más.

Bizcocho casero de chocolate con nueces

En la radio dan por hecho que el confinamiento se alargará hasta el 26 de abril, pero dicen que hay un sector del gobierno que quiere excluir del cierre a los «sectores económicos». Entiendo que quieren volver al absurdo de los primeros quince días, con el sector automovilístico, de la construcción, etc. funcionando, y los demás encerrados en casa. Si es así, espero que la gente se rebele. Aunque, como ya dije, soy pesimista. El miedo es paralizante, y la gente está aterrada.

Encargamos la cena. Es la primera vez que pedimos comida a domicilio desde que empezó la distopía.

Después de cenar vemos El Hoyo por recomendación de Álvaro. Qué buena. Estas son las películas españolas que deberían seguirse rodando, en lugar de imitar la basura americana. No digo que todas las películas americanas sean basura, digo que es un error que imitemos las de tiros y explosiones. En fin, lo que ya comenté en esta entrada.

Me recuerda un poco a Saw, pero El Hoyo es más compleja. Tiene una doble lectura muy interesante. No os digo más por si os apetece verla.

La amiga que perdió a su padre nos manda fotos de la tarde-noche. Ha ido a casa de otra pareja y allí han estado cenando y bebiendo los tres hasta la una de la mañana. Nos dan envidia.

4 de abril de 2020, sábado

Es la primera vez que duermo a pierna suelta desde el cambio de hora. Puede que ya me haya adaptado, al nuevo horario y al arresto domiciliario, o puede que sea cosa de los dos vinos que me tomé anoche (entre semana no bebo).

Veo en Twitter imágenes del ejército en las calles. No me gusta.

En la entrada anterior os hablé del «toque secreto» de un buen vermú. En realidad, no tiene más historia, os doy la receta.

Lo principal: que no sea Martini. Si queréis uno barato, tenéis la marca Izaguirre.

Si queréis uno mejor, os recomiendo Perucchi. De aquí viene el nombre de la Ruta del Peluche de la que escribí en el artículo para eldiario.es. Es una corrupción del nombre original: Perucchi, Peluchi, Peluche.

Una vez que tengáis un vermú decente en un vaso, exprimid unas gotas de zumo de naranja y removedlo. Y ya.

Hablamos de vermú rojo, ¿eh? El truco del blanco os lo cuento otro día.

De nuevo sin camiseta y en pantalón corto. Menos mal que tenemos la terraza. Otros vecinos han de conformarse con la media hora en la que el sol consigue colarse entre los edificios para calentar su balcón.

Y otros ni eso.

Leo lo que me ha mandado Ray. Está muy bien. Es novela negra, pero con ese toque de humor tan suyo, y además está ambientada en Murcia. Le pido más.

Por la noche vemos 1917. Aunque el bélico no es mi género preferido, la he disfrutado. Es un buen ejemplo para callarles la boca a todos esos que aseguran que en el cine (o en el arte que sea) no se puede innovar porque ya está todo inventado.

Y tú, ¿cómo llevas el confinamiento? ¿Te ha afectado también al sueño?

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Imagen de cabecera: carátula del disco «Nunca es tarde…», de Reincidentes

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6 sin mordaza

  1. No deja de ser irónico que tuviera que ser un programa de misterio y conspiración el que tratase como ‘dios manda’ el tema del Covid-19 allá en febrero, pero en este caso no me sorprende. En Cuarto Milenio suelen ser bastante serios cuando tocan temas de ciencia, y como siempre han ido por libre (detalle que se agradece) terminas por darles a ellos más crédito que a los medios tradicionales. En fin, paradojas de la vida.

    Por cierto, escuchando los podcast de Iker en YouTube me ha llamado la atención la cuestión de la mal llamada gripe española. Según parece, el gobierno actual está cometiendo casi con milimétrica exactitud los mismos errores que se cometieron entonces. ¿Será que no aprendemos?

    Un saludo.

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    1. Cuarto Milenio carga con una mala fama que no merece, extendida por infinidad de personas que jamás han visto el programa. Pero los prejuicios son así. A Pérez-Reverte le ocurre algo parecido.

      Te refieres a este vídeo, ¿verdad?

      ¡Cuídate!

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          1. ¡De Cuarto Milenio por supuesto! Del señor Reverte nada que decir, lo único malo es que a veces peca de soberbio.

            Si no te rebato que cuando hablan de ciencia, sea un programa de referencia pero si el resto de los programas hablas sobre fantasmas y extraterrestres, pues normal que luego no te tomen en serio.

            Responder

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