Derecho a no tener hijos

Saludos, papás, mamás y futuros progenitores. Hoy me quito la mordaza para defender mi derecho: no quiero tener hijos, y empiezo a estar harto de que se me juzgue por ello.

 
 

Derecho a no tener hijos

El sábado por la noche me reencontré con un buen compañero del instituto al que veo de lustro en lustro. Le llamaremos Luis. Al abrazarnos le di una palmada en el estómago y me sorprendí de que mi mano rebotara en una masa fofa (siempre había sido un tío deportista). «Vale, estoy más gordo», me dijo. Nos reímos.

En realidad, aparte de un poco de barriga, está casi igual que entonces. La cara es la misma, sigue teniendo pelo en la cabeza… Hay otros (y otras) mosqueteros a los que casi ni he podido reconocer veinte años después, el paso del tiempo ha hecho estragos en ellos.

Le invité a una copa. Con apenas unos minutos de charla pude comprobar que, dejando aparte nuestras inútiles cáscaras de piel y hueso, en lo esencial no hemos cambiado. Nos siguen haciendo gracia las mismas cosas, estuvimos hablando con total fluidez, como si no hubiéramos perdido el contacto desde que nos echaban de clase por no poder aguantarnos la risa. Recordamos cuando en primero de BUP, su novia (una de las tías más guapas del instituto, clavadita a Winona Ryder), que iba con nosotros a clase, le dejó por un gilipollas de tercero. Luis, hecho polvo, escribió en letras muy grandes a todo lo largo de la pizarra una frase del que por aquel entonces era mi grupo preferido: «Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar». Él dice que yo se la dicté, yo no me acuerdo de eso. Lo que no se me ha olvidado es la cara que puso Winona al entrar a clase y encontrarse con aquello en la pizarra. Impagable. Un día debería escribir todas estas cosas, como una senda del perdedor particular. Un día… El futuro es un lugar cómodo en el que depositar estos proyectos.

Continuamos evocando situaciones y nos pusimos al día de nuestras respectivas vidas. Vi cómo se le enturbiaban los ojos, pero hice como si no me diera cuenta, como si la humedad pudiera achacarse al consumo de alcohol. Los tíos somos así de tontos.

«¿Has tenido hijos desde la última vez que te vi?», me preguntó, sorbiendo un poco por la nariz. «No». «Pues no tengas», me aconsejó. «No tengas».

 

«¿No tienes hijos?» «No, yo tengo una vida»

Hace ya tiempo que todo el mundo me pregunta cuándo voy a tener hijos. No si voy a tenerlos: cuándo. Y al responderles que no tengo la menor intención de procrear, me miran como si les acabara de confesar que los martes por la tarde me dedico a desollar bebés de foca por diversión. Después comienzan a dar la chapa: «¿Cómo? ¿No quieres tener hijos? ¿Nunca? ¿Lo has pensado bien?»

Aquí algunas de las respuestas que suelo dar:

Por qué no quiero tener hijos

  • He llegado a un momento, a mis 37 años, en el que me encuentro realmente bien, a gusto conmigo mismo y con mi vida. No siempre ha sido así, me ha costado lo mío; no quiero cargarme con más responsabilidades y arriesgarme a que eso cambie

  • Necesito tiempo para mí, para hacer cosas además de trabajar (deporte, escribir, mirar las musarañas…), y un hijo me ocuparía buena parte de ese tiempo

  • Me gusta, si el trabajo me lo permite, poder decir de un día para otro: me voy de viaje o me apunto a tal plan, sin tener que pensar qué hago con los niños, sin verme obligado a programarlo con cuatro meses de antelación

  • Cada vez son más las personas de mi entorno con hijos, y lo que veo no me da envidia. Sus vidas giran casi exclusivamente en torno a los niños. Sus conversaciones se limitan a biberones, guarderías, enfermedades infantiles, colegios o el dineral que les cuesta todo eso

  • Muchos padres de mi edad y más jóvenes se han convertido en viejos prematuros. Se acaban las fiestas hasta las tantas porque no hay nada peor con resaca o con sueño que un niño pidiendo atención a las ocho de la mañana. La vida se convierte en ir del trabajo a casa y viceversa. Los fines de semana se limitan a dar un paseo con el carricoche, o llevan al niño al parque, si es un poco mayor

  • Hay días que llegas a tu casa sin ganas de hablar con nadie, sólo te apetece meterte en la habitación a escuchar música o dejar vagar la mente con los ojos cerrados, a oscuras. Estos días son pocos, pero la paternidad no da vacaciones

  • Sé que mucha gente se toma lo de tener hijos como el que se compra un coche, pero no sería mi caso. Llamadlo perfeccionismo, si queréis, pero si yo tuviera un hijo lo afrontaría como sugería aquella frase del Zarathustra: «La voluntad de dos en orden a crear uno que sea más que quienes le crearon». Y eso supondría una cantidad de tiempo y esfuerzo que no estoy dispuesto a sacrificar

Por supuesto, conozco a padres cuya vida no gira en torno a sus hijos, que siguen divirtiéndose y alimentando sus aficiones y disfrutan aparentemente de una vida plena, feliz. Pero son la minoría. La inmensa minoría.

Cuando explico esto, suelo ser tachado de egoísta. Más que egoísmo, yo lo calificaría de hedonismo, pero aceptemos el adjetivo de los evangelizadores de la paternidad: pues bien, casi todas nuestras decisiones vitales son egoístas, sólo tenemos una vida y es lógico que tratemos de disfrutar lo máximo posible mientras andemos por aquí. Pero parece como si los que acusan a los demás de egoístas por no querer tener hijos, hubieran decidido tener los suyos por filantropía. Y de eso nada. Las respuestas más habituales cuando les preguntas por qué optaron ellos por ser padres, son:

  • Es lo que toca. Es lo que hace todo el mundo: noviazgo, matrimonio, hipoteca, hijos. Llevamos tantos años de casados, es el momento

  • Llevar una vida en el vientre es una experiencia única que ninguna mujer debería perderse (no soy mujer, pero si pones en la balanza nueve meses frente a toda tu vida posterior, no sé si compensa)

  • Es precioso verte reflejado en una pequeña versión de ti mismo o de tu pareja

  • Revitaliza la relación. Le da vidilla al matrimonio

  • Dejar descendencia es una forma de seguir aquí cuando ya no estés

  • Es muy triste que una pareja envejezca sola, sin hijos ni nietos. Después no habrá nadie que os cuide ni os acompañe en los últimos años de vuestra vida (este motivo suele ir acompañado de un «te vas a arrepentir»)

Pues qué queréis que os diga, estos motivos me parecen todos egoístas. Me da pereza rebatirlos uno por uno (lo de tener una pequeña versión de ti mismo es de un narcisista que no veas, y lo dejar descendencia para seguir aquí tras el fallecimiento destila un tufillo de ansias de grandeza, búsqueda de la inmortalidad o deseo de «perpetuar el linaje» que da vergüenza ajena; ¿tan especiales os creéis?), pero estas razones dejan patente que la gente tiene hijos por su propio interés, atendiendo a su exclusivo beneficio, porque a ellos les va a otorgar satisfacción o les va a servir para realizarse personalmente. Ninguno de estos motivos para procrear es menos egoísta que las razones esgrimidas para abstenerse de traer más seres humanos a este mundo.

 

Mejor el síndrome de Peter Pan que el del Capitán Garfio

No os confundáis: me encantan los niños. De hecho, soy monitor de tiempo libre. Hace muchos años que no ejerzo, pero tengo el título, trabajé durante un tiempo de eso: cumpleaños, campamentos, escuelas de verano… Y cualquiera que me conozca os podrá decir que me manejo estupendamente con los chavales. En las comuniones y demás, suelo ser el que se queda jugando con la chiquillería. Mi amiga Encar me dice en broma que tengo tan buena mano con los críos porque estamos en la misma edad mental, lo que me lleva a algo que me han achacado alguna vez, esto ya más en serio: que mi rechazo a tener hijos esconde una negativa a madurar, que padezco el síndrome de Peter Pan. Eso es dar por hecho que la única vía a la madurez pasa por el sendero de la paternidad, y aquí estamos ante una patraña de las gordas. Se puede ser muy maduro sin hijos, del mismo modo que se puede ser un perfecto zopenco con camada: seguro que se os vienen unos cuantos a la cabeza.

De cualquier manera, prefiero tener el síndrome de Peter Pan al síndrome del Capitán Garfio: gente rancia, estresada, todo el día cabreada, y con razón. En esta sociedad, a no ser que tengas mucha pasta o estés dispuesto a esclavizar, como tantos que conoceréis, a los abuelos para que hagan de niñeras gratuitas a tiempo completo, ser padre, si eres mínimamente responsable, es agotador.

 

«Me desvivo por mis hijos»

Lo de mi amigo Luis («No tengas hijos, Salva») no es la primera vez que me ocurre. Se trata de sentarse delante de alguien, preferiblemente con una copa que le suelte la lengua, y escuchar haciendo únicamente las preguntas pertinentes. Pocas, mejor escuchar. De esta forma, a veces tu interlocutor se abre, sobre todo si hay algo que lleva tiempo pesándole por dentro.

Me pasó con una chica de unos cuarenta años, empleada de una oficina cercana a la mía que coincidía conmigo a la hora de tomar café. A base de píldoras diarias de media hora de conversación sobre cualquier tema, fuimos cogiendo confianza, y un día me lo soltó. Fue algo así:

«A pesar de que normalmente las madres te dicen que sus hijos son lo mejor que les ha pasado en la vida, la realidad no es tan unánime. Te voy a contar algo que sólo le he confesado a mi hermana: quiero a mis hijos como no he querido nunca a nadie, los quiero con toda mi alma, me he desvivido y me desvivo por ellos, pero si pudiera elegir, si pudiera volver atrás, no los tendría. Esto no puedo decirlo abiertamente, si lo dijera, me tomarían por una mala madre, por una desalmada. ¿Soy una desalmada?»

Pues no, no es ninguna desalmada. Es sincera consigo misma. Pensar así no les hace ningún mal a sus hijos (a ellos no se lo dice, por descontado). Y por suerte o por desgracia, no tenemos máquinas del tiempo.

Pero quedaos con el verbo: desvivirse. Des-vivir, dejar de vivir. Por los hijos.

 

Ya sé que una anécdota no se puede hacer extensiva como norma, que una golondrina no hace verano. Aunque en mi caso han sido ya varias «golondrinas» las que me han reconocido lo mismo. Todas, a excepción de Luis, mujeres. Imagino que porque aún son ellas las que soportan la mayor parte de la enorme carga de trabajo que trae el niño debajo del brazo.

Quería darles voz, puesto que ellas no se atreven a admitir o expresar lo que sienten, ni siquiera con sus parejas. Hay una presión social desmedida que a partir de cierta edad nos apremia a tener hijos (especialmente a ellas), tal vez porque aún colean los vestigios de la dictadura católica en la que España estuvo inmersa cuarenta años.

Sugiero que toda esa gente que es supuestamente tan feliz con su familia modelo, papá mamá y la parejita, se abstenga de meter sus narices en los asuntos de los demás. Vive y deja vivir, y respeta que haya quien no quiera desvivirse.

 

Imagen de cabecera: cría de pájaro cuco siendo alimentada por su madre adoptiva

 

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52 sin mordaza

  1. ¡Ahora ya entendí tu tuit!

    He de reconocer que son buenos tus artículos costumbristas. Me he visto un poco reflejado en ti. A mis casi 30 años sigo sin ganas de tener hijos.

    Pd: ¿Sabes que todo arde si le aplicas la chispa adecuada?

    Twitter: @MiguelNNGG

    Responder
  2. Te doy toda la razón, Salva. Yo soy madre por elección, y no por obligación ni pq la sociedad lo estipule así, q conste. Quien diga q tener hijos es fácil y maravilloso, miente! creo q es un sacrificio brutal y cuesta mucho adaptarse. Yo adoro a mi hijo, por supuesto!! es un encanto y lo quiero con locura, pero la vida es algo más extenso q solo dedicarse a procrear. Aquí siempre es lo mismo: si no tienes hijos, que porqué no los tienes, si tienes uno, que para cuando el hermanito, etc…y así hasta el infinito y más allá. En fin, q quien no quiera tener hijos q no los tenga cojones!! cada uno tiene derecho a vivir su vida como le de la gana.

    Responder
    1. ¡Ey, Bego! Bienvenida. Chicos, chicas, lectores sin mordaza en general: aquí una amiga.

      Así que la fiesta nunca para, ¿no? Tienes uno, y la parejita. Tienes dos, y vamos a por la familia numerosa… ¡Y cuando te des cuenta estás como los kikos, jaja!

      ¡Gracias por el aporte!

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
      1. No tengo más hijos ni de coña!! y sabes qué me dicen por decir ésto? ” pobrecico tu hijo, lo vas a dejar solico? ” pues sí, más sólo q la una!! es q los amigos y los primos no cuentan, sabes?? no va a tener con quién jugar el pobre… hasta las narices de comentarios innecesarios!! ?

        Y por cierto, gracias por presentarme en tu terreno ?.
        A ver si nos tomamos unas cervezas!! q yo no he dejado de hacer mi vida modo Bego por tener un crío!! ?

        Un besazo encanto! ?

        Responder
        1. Nunca están satisfechos. Si no tienes hijos, malo. Y si tienes uno, te exigen que “para cuándo la parejita”, porque claro, “se sentirá muy solito el pobre”. Tener hijos como comprar Furbys, oiga!

          Responder
          1. No os conozco de nada, pero como noto que os vais acercando os revelaré La Verdad. Existe una secta gnómica de ilustrados un poco cabrones llamada JOYOJOTÓS (1) que han decidido manipular la cultura para asegurar su supervivencia. Lo consiguen mediante mensajes progresivos que van calando en la sociedad, y que los iniciados repiten a los novicios, y así sucesivamente hasta que captan un colectivo lo suficientemente amplio.

            Como habéis descubierto, la cosa empieza por un “se pasa el arroz” (2) que busca generar ansiedad en las mujeres maduras. La campaña se intensifica pasados los treinta años de la potencial madre desaprovechada, e incluso se han adquirido clínicas para poder repetir el mensaje con éxito pasados los cuarenta. Actualmente se está estudiando ampliar el target de mercado más allá de los cincuenta años, a arroz pasado.

            Una vez conseguido el primer hijo, los padres ya saben lo que significa tener un pedacito de carne que llora por un extremo y caga por el otro, pero pese a ello lo predican a sus amigos, conocidos o familiares que todavía no lo son. Son los novicios en la primera fase de abducción, y no tendrán piedad con tal de ascender en la Organización.
            Cuando el novicio adquiere la iniciación, se le permite subir la intensidad con la segunda fase de comunicación: “¿No querrás tener un hijo único?” si la familia es extensa, “¿Y no vas a ir por la parejita? Mira que tu hijo/a tendrá luego problemas sociales…” si los padres potenciales son hijos únicos.

            Los Maestros de la Orden JOYOJOTÓS se enfrentan al último desafío, incitar a las madres al tercer hijo con mensajes del tipo “¡Si se cuidan solos, mujer!”. La captación requiere especial habilidad en este caso, y el índice de fracasos es alto pese a la Maestría de los comunicadores.

            En fin, no sigo porque ya he corrido bastante riesgo al desvelar este secreto que juré mantener como Gran Maestro, aunque haya acabado por arrepentirme cuando mis cuatro hijos empezaron a multiplicarse sin tino, se quedaron en paro y ahora viven todos conmigo. Chitón, y cuanto menos sepáis de mí, mejor.

            Firmado, Uno que Sabe.

            (1) Apócope de JOdío YO JOdíos TÓS.
            (2) Lo del arroz viene por el asentamiento en Murcia del Think Tank de la asociación. Desconfiad de todo murciano que diga que no quiere tener hijos, puede ser un explorador. Chhhssstttt….

            Responder
              1. Ya empezamos. En cuanto uno tiene escamas y se reproduce por huevos, ¡ya tiene que ser de una secta, o algo!

                Pues no es por nada, pero murciano, que se marcha de viaje sin testigos, que afirma que no quiere tener hijos, … Blanco y ensectado.

                A la humanada que ha contestado por aquí, sabed que ya estáis en el target de JOYOJOTÓS. Que no os pase nada.

                NB:Si alguna o algunas de las señoritas aquí presentes quiere contribuir al nacimiento de la raza que superará a la humana, que me contacte por privado.

                Twitter: @Alpijotos

  3. Solía tener la costumbre de ver cada tarde un concurso de TV que se llama “Ahora Caigo”, presentado por Arturo Valls y cuya mecánica consiste en un concursante central que debe derrotar a otros diez que le rodean en círculo a base de preguntas y respuestas. Bien, cuando el concursante central escogía a otro para retarlo, éste último tenía que presentarse: nombre, aficiones y para qué quiere la pasta. Muy frecuentemente, el concursante retado soltaba el ranciofact de “Yo tenía hobbies… ahora ya no!” para luego sacar a relucir que tenía hijos y dedicaba todo su tiempo a ellos. En cuanto a la pasta, “la gastaré en pañales”, etc.

    Yo no tengo hijos ni quiero tenerlos porque no quiero esto. Quiero seguir teniendo tiempo para mí mismo; no hace falta que tenga grandes planes ni un montón de hobbies. Simplemente disfruto invirtiendo ese tiempo en escuchar música cuando me plazca, ver pelis o series cuando me plazca y leer un libro cuando me plazca. Y coger el coche a mi aire e irme a donde me salga del nacle cuando me plazca. ¿Soy egoísta? Muy probablemente, pero ¡hey!, es mi vida y es lo que hay.

    Yo también he sido víctima de miradas censuradoras, de comentarios despectivos y que me tachen de “egoísta”. Pero ¿quién es más egoísta realmente? La gente que conozco tiene hijos por inercia, por presión social, porque es lo que toca, porque de lo contrario no encajas en la sociedad.

    Ahora mismo tengo 41 años, una vida plena (con sus más y sus menos, como todo el mundo) y no me la quiero complicar con hijos… y diré algo más: tampoco quiero pareja. No quiero compromisos, ni ceder en nada, ni ir a la playita, ni quedar con el cuñado y sus hijos tocapelotas, ni comer en casa de los suegros malgastando así mi precioso tiempo libre. No quiero malos entendidos, ni preocuparme por si la noto fría y distante.

    He descubierto que con quien mejor me siento es conmigo mismo. Me encanta salir solo a tomar un café en una terraza y sumirme en mis meditaciones, leer o ponerme los cascos sin tener que hablar con nadie, o simplemente observar el entorno. Me entusiasma salir solo a fotografiar. Viajar solo es, para mí, una experiencia muy íntima y maravillosa. Me gusta desayunar solo, en silencio, mientras regreso al mundo de los vivos lentamente. Me gusta sentirme sin obligaciones de tener que enviar o responder continuamente whatsapps.

    En fin, perdón por el tocho. Acabo mi comentario recomendando un libro de Corinne Maier que se llama “No Kids: 40 good reasons not to have children”. Creo que está también en castellano. Huelga decir que a esta mujer la acribillaron por todos sitios, pero olé sus ovarios por valiente.

    Un saludo.

    Responder
    1. Bueno, es que esa es otra: la presión que sufren quienes eligen no tener pareja fija. ¿Cómo les llaman ahora? ¿Singles?

      Tomo nota del libro, vaya que sí.

      Lo de la soledad va en cada uno. Hay mucha gente a quienes cuando les cuento que vengo de hacer un viaje en solitario, me aseguran que ellos nunca lo harían, no les parece una experiencia atractiva. Nada que objetar (si acaso, que no lo prueben al menos una vez), en cuestión de gustos no me meto, pero como tú dices, la soledad (cuando no es impuesta) tiene ciertos placeres que sólo se pueden encontrar allí. Claro que para eso hay que llevarse medianamente bien con uno mismo.

      Tu comentario me ha recordado Contigo, la canción de Sabina:
       

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
  4. Salva, antes de mi comentario, te señalo una corrección imprescindible:

    “… le dejó por un gilipollas de tercero. Luis, echo polvo, escribió …”

    Ainnnnssss, perdona, pero aún me dueleeee.

    Tienes toda la razón, y te agradezco el post. Suscribo todas y cada una de tus palabras, en las que, como mujer y ciudadana, me veo reflejada. Cierto que a mí me perdonan el no tener hijos un poco más que a las demás, porque no he podido tenerlos por mí misma y porque a mis 53 años cumplidos entienden que se me pasó el arroz. Además, como soy trans y encima bollera, ni siquiera me compadecen. Bien mirado… mejor así.

    La hipocresía es uno de los males de este país, que vota al PP o se abstiene, pero se lamenta de la eliminación del equipo español de la Eurocopa y de sus terribles condiciones laborales o escasez de futuro profesional. Como si tener hijos fuera a resolver alguna de esas cosas… Eso sí, todo el mundo dando lecciones de política, de fútbol, y de paternidad/maternidad. Anda queeeee…

    Es muy sencillo, en realidad: tú y yo somos de esas personas que hemos decidido no sólo ser felices, sino intentar hacer un mundo mejor, y por lo que sea sabemos que tener descendencia seguramente nos lo impediría o pondría mucho más difícil. Es nuestro proyecto, es nuestra forma de llevarlo a cabo. Es fácil de entender, pero me pregunto si l@s que tanto nos critican y se “des-viven” no se harán l@s tont@s porque en realidad carecen de tal proyecto.

    En el norte de Europa esto no pasa. Como diría Forges: “¡País!”

    Salud, compañero.

    Responder
    1. ¡Auch! Ya me vale. Corregido, muchas gracias.

      Esta tarde, tras la publicación del artículo, varias chicas y mujeres me han dicho por Twitter que están hartas de esa odiosa (y machista) frase de «se te pasa el arroz».

      Tienes razón, hasta los curas (¡los curas!) dan lecciones de cómo se debe llevar una familia.

      La solución es bien sencilla: no meternos en lo que los demás hagan o dejen de hacer con su cuerpo y con su vida. Pero no les entra en la cabeza, oye.

      Y ahora, un tema polémico: recuerdo haberme topado por ahí con algunos estudios que aseguraban que cuanto más alto era el cociente intelectual de una mujer, menos hijos tenían (o no tenían ninguno). No sé si os suena.

      ¡Un abrazo!

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
  5. Me siento identificada con el post de hoy. Recién cumplidos los 32 ya llevo más de una década presionada para tener hijos pese a haber manifestado reiteradamente mi deseo de no tenerlos. El hecho de llevar 13 años de convivencia con mi pareja la gente lo interpreta como que ya voy con retraso en la maternidad. En mi caso, como el vientre tiene una “caducidad” dicen que me arrepentiré y querré tenerlos cuando ya no pueda. ¿Tan difícil de entender es que he tomado una decisión propia? Tengo mi opinión acerca de por qué la mayoría no debería tener descendencia, pero no voy pregonándolo ni mucho menos acosando a nadie cuestionando su decisión.

    Twitter: @artrac84

    Responder
    1. ¿Y no te han sugerido que tu chico se congele el esperma por si llega ese momento? Te lo pregunto porque tengo un familiar que tampoco quiere tener hijos. Su pareja, con la que lleva ocho años de relación, piensa exactamente igual que él. Estaba decidido a hacerse la vasectomía, pero todo el mundo se lleva las manos a la cabeza: «tan joven (33, que no son 18), sin ningún hijo, qué disparate». Hasta en la clínica le han recomendado que al ser tan joven (?) y no tener hijos, se tome unos meses de reflexión. Como si estas cosas pudieran ser fruto de un calentón, como si se hubiera levantado una mañana y le hubiese dicho a la novia: «cariño, hoy no me esperes para comer que voy a hacerme la vasectomía». Y la familia le ha dicho que si no hay más remedio, que no deje de congelarse unos cuantos “pequeñines”. En fin…

      Fuerza, Celia. Y paciencia.

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
      1. ¡Sí! De hecho llevamos un tiempo pensando en su vasectomía y a la gente le preocupa eso, que no congelemos semillas de descendencia… Es que de verdad que creo que la religión ha hecho mucho daño en general a la humanidad y más a la mujer en particular. No estás completa sin concebir, no vas a tener esa experiencia reveladora, vas en contra de tu naturaleza, no sabes lo maravilloso que es, etc. Y como comentas más arriba, los propios curas y monjas que ni saben de qué hablan tienen que adoctrinar a la humanidad.

        Vengo de familia muy religiosa, de derechas, conservadores de la moral ajena y machistas. Les he salido atea, de izquierdas, feminista y librepensadora; parece que eso duele a muchos, pero dejó de importarme cuando acabé la selectividad y puse 450 km de por medio para lograr mi total independencia. Es cansino que nos intenten imponer su forma de vivir a los demás, no tienen que adoctrinarnos como niños forzados a ir a misa.

        Por más años que pasen siempre pensarán que la decisión está poco meditada, pero si te quedas embarazada siempre lo interpretan como algo que celebrar independientemente de las circunstancias que te rodeen (desempleo, inestabilidad de cualquier tipo…). En fin, que hay que continuar con la lucha sin mordazas ;)

        Twitter: @artrac84

        Responder
    2. ¡Hola Celia!

      Además ahora si decides cambiar tu posición está la adopción.

      Ah no, pero eso ya no sería el esquema biológico.

      Marcelo de Argentina.

      Responder
  6. Pilar Francés Márquez 05/07/2016 a las 16:00

    Te digo lo que te dijo tu amiga, llamadme tambien mala madre, pero te exige mucho esfuerzo, tiempo, dinero, quebraderos…, lo eliges y lo llevas adelante, como no puede ser de otra manera. Que no les pase nada a los míos, por supuesto, pero ahora que se ha ido uno y otra en camino de irse, me siento feliz, contenta; he hecho y seguiré haciendo por ellos lo que haga falta, los eduqué en la igualdad, en la responsabilidad, en el respeto y en el esfuerzo de todos para ser buenas personas, con educación y formadas.

    No siento haber perdido nada, aunque los tuve muy joven y realmente no supusieron un lastre ya que afortunadamente pude trabajar, viajar, vivir mis pasiones con cierta libertad y desde hace tiempo ya mas todavia. Pero hay que reconocer que no fue todo color de rosa.
    Los esfuerzos fueron enormes, y eso que la fue opción prácticamente elegida.

    A mi tambien me miraban raro cuando decia que mis hijos bien, los primeros, pero mi pareja tambien, y siempre hemos procurado mimarnos los dos porque al final cuando ellos no esten, estaremos nosotros, libres de compromisos, de obligaciones, y ahora con 53 años, sigo siendo joven y con tiempo para nuestras vidas. Me falta escribir el libro.

    Salud, compañeros! con hijos y sin ellos.

    Responder
  7. Pilar Francés Márquez 05/07/2016 a las 16:04

    PD: Y si soy abuela, no será mi obligación cuidar de ellos. Claramente.
    Yo ya crié a mis hijos, aquí que cada cual se cuide los suyos.
    Llamadme abuelastra :)

    Responder
      1. Ni síndrome ni sindroma. ?. Cero. He asumido siempre que son pasos que damos los hijos. Yo me fui de casa con 21 años, consideraba que era el momento. Yo quería valerme por mi misma. Así que a pesar del disgusto en casa (debia marcharme como Diosito manda) cogí mis cosas y a Sevilla ?.
        Así que mi vision de la maternidad ha sido porqué debo coaccionar mi vida. Debo dar, sí, pero necesito también darme a mí. Siempre he procurado que fueran independientes, y que se marcharan a vivir su independencia como quisieran, no los echo, pero les invito a vivir su vida. Y me adoran. ?
        Vivid como os de la gana y os pida el cuerpo. Hombre ya. ?

        Responder
  8. Si no le apetece ser padre, sáltese las normas y sea feliz. Más reprochable que no tener hijos tendría que ser tenerlos y maltratarlos de todas las maneras habidas y por haber, que van desde fumarle encima siendo bebés hasta desatenderlos por el internet. Si eres feliz así, seguramente tu felicidad llegará de cualquier manera a los hijos y las hijas de quienes como yo decidieron dar el paso.

    Saludos

    Responder
    1. Gracias por leer y comentar, Alethia. En eso estamos ; )

      Tu comentario va en la línea del que ha dejado Mar en Facebook: efectivamente, los que deberían preocuparles a estos evangelizadores de la procreación son todas esas personas que ejercen su paternidad de manera irresponsable, no los que elegimos no tener hijos.

      Un abrazo.

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
    2. Tienes mucha razón. Hay quien los tiene y ale, ya se criarán, y no es así como bien dices. Requieren cuidado, dedicación, amor, hay que ser consciente. No creo que seas mejor persona y más completa por el hecho de ser madre o padre.

      Responder
  9. Y desde el punto de vista colectivo, ¿cómo puede afectar una decisión individual generalizada de no tener descendencia?

    ¿No se plantea la posibilidad de tener descendencia desde un punto de vista utilitarista? Es decir, tener descendencia, con todos los contras que has expresado y los que faltarán, sigue siendo una forma de sostener un sistema -que se cae a trozos. Tener hijos no pensando en uno mismo y sí pensando en el colectivo. Quizá el vástago descubre la forma de resolver un problema actualmente irresoluble o simplemente termina trabajando y puede pagarnos las pensiones.

    No sé. Es lunes.

    Responder
    1. Hola, Roberto. Bienvenido.

      Pues… Es que no creo que nadie tenga hijos pensando en sostener al sistema. Los motivos suelen ir más bien en la línea de lo expuesto en el artículo.

      Un saludo, y que te sea leve el lunes ; )

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
  10. Hola a todos. Me he metido en el blog por primera vez y por ahora muy satisfecho. Enhorabuena Salva.

    En cuanto al tema de los hijos creo que la clave aqui es poder elegir. Elegir con total libertad si tener o no tener hijos sin verse penalizado socialmente. Cuando hablo de total libertad no solo me refiero a que no te juzgen los demás por tomar una u otra eleccion, sino también que tus recursos (dinero y tiempo fundamentalmente) no tengan que ir destinados a un unico destino: tener hijos. No creo que alguien trabajando de 8 a 8 ganando 1000 euros (un afortunado hoy dia) pueda elegir libremente si tener o no hijos. Una muestra muy representativa es la de los futbolistas, que casi todos tienen varios vastagos a temprana edad.

    Por todo ello debemos cuidar muy mucho que la elección no este condicionada por factores ajenos.

    Saludos a todos.

    Responder
  11. Buenas tardes:

    Ante todo, respeto las razones y la forma de vivir y plantearse la vida de cada uno
    Tengo 46 años, una mujer y compañera estupenda, y una hija de 19 años.
    No hemos querido tener mas hijos, porque consideramos que los hijos tienen que estar bien atendidos y cubierto todas las necesidades.
    Es cierto que la paternidad y sobretodo la maternidad, te roba tiempo , sueño y vida, que la decision de ser padres, no te la puedes tomar a la ligera.
    Mi hija, desde que nacio, se ha enfrentado, a un constante deambular entre consultas, especialistas, hospitales y operaciones.
    A dia de hoy, no tiene nombre su trastorno.
    Gracias, a que no es una enfermedad agresiva, puesto que no ha ido a peor. hace una vida normal.
    No voy a decir que es un angel , ni un demonio. Es simplemente una persona, con sus virtudes y sus defectos´.
    Criar a un hijo requiere de muchos esfuerzos y sacrificios.
    Pero con todo eso volveria a tropezarme una y mil veces con la misma piedra.
    La vida,en general, no es facil, es un cumulo de circustancias positivas y negativas. Es la actitud con la que nos enfrentamos a ella, la que nos fortalece y nos da aliento para seguir luchando.

    El levantartate de madrugada, regalar tiempo de mi vida, aguantar incoherencias, ordenes e injusticias de jefes, cliente o autoridades, en un trabajo que no te gusta, ni disfrutas, por un sueldo que te permita seguir adelante. Esto si me parece, bajo mi punto de vista, que es desperdiciar `y perder parte de tu vida para regalarsela a un extraño.
    Y es en el trabajo, donde mas tiempo y vida perdemos, estamos mas condicionados y sometido e influenciados por las frasecitas hechas alabando las virtudes de trabajar. por ejemplo.
    “trabajo es salud”.
    “El placer que acompaña al trabajo pone en olvido a la fatiga”.
    Pero yo me quedo con esta:
    El hombre que me da trabajo, al que tengo que sufrir, este hombre es mi dueño, llámelo como lo llame.
    Henry George

    Ojala todo el mundo pudiera decir que vive la vida que quiere.
    La realidad es que vivimos la vida que podemos. Yo procuro esclavizarme de mis pasiones, entre ellas ver crecer y formarse a mi hija.

    Sal-U2

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    1. Estupendo aporte, Rekuer2.

      Opino exactamente igual que tú respecto a lo de desperdiciar la vida trabajando. Muy interesantes tus reflexiones, y muy buena la cita de Henry George.

      Para los que han llegado recientemente a Vota y Calla, dejo el enlace a una entrada en la que hablábamos de felicidad y trabajo: Why so serious?

      Twitter: @vota_y_calla

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  12. Hola Salva
    Hace tiempo leí el aporte de Why so serious? y lo he vuelto a leer, y me vuelve a sorprender la capacidad de expresion y deduccion que posees, para convertir cualquier situacion en una genialidad.
    En tu articulo me sorprende, lo cerca que estamos los unos de los otros y a la vez, me aterra el infinito que nos separa..

    “Si la cara es el espejo del alma, en los vagones predomina la tristeza. Rostros mustios, gestos cansados, hastío, angustia, tensión contenida…”

    La cara es la huella, del caminar en tu vida.
    Si disfrutas, te gusta tu trabajo y encima te pagan, eso no es desperdiciar, parte de tu vidal, es enriquecerla, endulzarla y sobretodo, conseguir un sueño.
    Creo que este sera el caso de Arturo Valls en “Ahora caigo”.
    desgraciadamente, no es la situacion de la gran mayoria.

    Al leer este parrafo.

    “dándole al trabajador a cambio un pequeño caramelo que le mantenga con vida pero nunca le sacie, asegurándose así de que haya de volver el día siguiente a por más”.

    Siento impotencia, de que no seamos capaces, de dar luz a la ceguera mental, que niebla nuestro sentido comun.

    Sal-u2,

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  13. Fray Gorífico 06/08/2016 a las 13:24

    Ego non vedere entrata túa in momento of publication, ergo en spiritual retirum estive in Monasterium Yuste, as birram catandis. ¡Cantarum ánima sum!
    ¡PENITENCIAGITE!
    E gran pecato against Dío comete homine quam semen in terra derramat, ¡Onanistus Salvatore! Filii per esglesia parire est obligatio da omen populus, hómine o femella, e tuta otra argumentatio mental masturbatio est, ¡pecatore!
    ¡PENITENCIAGITE!
    Ego orare per voi, per fertilitá vostra et grande arrenptimiento tragendo filii at mundi para compensatere absentia di reproductio of bujarroni, tortillerii, et golfus di Roma (o quosquonde dixit Roma, dixit Murtia).
    ¡PENITENCIAGITE!
    Et no pensare, caldas mentes humanorum et gremlinorum, que Dómine servitore obispus et clerus in general pecan non reproduciendo lui mesmos, que bonas raones han: tutti sono hómine que paririmum difficile est, fornicare pecato grande est, et reconocere filii cuando in pecato con mulher yacido han, est grande himiliatio per chusmam pecatora vulgare causata per grande superioritá da curia filii qui goberna queste Regino.

    Ego prego voi de reflexionare et procreare, non tinga la Sancta Mater Esglesia que forzare Sanctus Varoni a fornicare como alienatus per cubrire absentia vostra in paritorium.
    ¡PENITENCIAGITE!

    Ite, bronca finita est.

    Vostro in Domine Pax, Fray Gorífico ex Tabernae

    Responder
    1. ¡Juassss! “Ego orare per voi, per fertilitá vostra et grande arrenptimiento tragendo filii at mundi para compensatere absentia di reproductio of bujarroni, tortillerii, et golfus di Roma (o quosquonde dixit Roma, dixit Murtia).”

      Estás fatal de lo tuyo. Y yo debo de estarlo también, porque me hace gracia XD

      Twitter: @vota_y_calla

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  14. Hola Salva,

    Te escribo desde Montevideo, Uruguay. Estoy con mi pareja hace 20 años y decidimos no tener hijos. Es interesante que los únicos que no nos han presionado para que los tuviéramos son nuestros parientes más cercanos. Los comentarios indeseables vienen por lo general de los compañeros/as de trabajo, que justamente son los que constantemente viven quejándose de la vida sacrificada que tienen gracias a sus retoños. Me parece que les da rabia que ellos tengan que sufrir y tú no. Ja, ja! En fin, me ha parecido muy bueno tu artículo. Creo que expone muy bien los argumentos dejando las cosas en claro.

    Saludos!

    Twitter: @alasicannotsing

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    1. Hola, Natalia.

      ¡Qué bueno que el artículo haya llegado hasta Uruguay! Será porque esto de Internet me pilló ya mayor, pero nunca pienso que me puedan leer fuera de España.

      Yo también tengo esa impresión a veces de los que hacen los “comentarios indeseables”, como de cierta envidia mal encauzada.

      Cuando esos compañeros de trabajo te den la tabarra, te doy permiso para que les estampes esta entrada en los morros, ¡jaja!

      Un abrazo.

      Twitter: @vota_y_calla

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  15. Hola Salva, me parece interesante ver las razones por las que la gente decide no tener hijos. Entiendo y respeto tu decisión, sin embargo me preocupa que haya tanta gente ahora mismo en España que no quiera tener hijos o que se considere demasiado joven para tenerlos, diciendo que ya verán “más adelante”.
    Siempre ha habido gente que toma esta decisión, pero ahora mismo parece que nadie quere tener hijos, o al menos no siendo joven. Embarazarse a los 25 se considera casi un escándalo, todo el mundo espera y espera hasta rozar los 40 para decidir a ver si quiere o no tener hijos, y muchas veces ya no puede. ¿es normal esta nueva ola de generaciones que rechaza la paternidad? Dejo un pequeño artículo para reflexionar sobre ello: http://artificialidad.com/el-freno-a-la-reproduccion-humana/

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    1. Hola, Diana.

      El fragmento de Idiocracia que incluyes en tu entrada, el inicio de la película, hizo que me picase la curiosidad, y anoche la vi entera. Me gustó mucho, hilarante pero con un trasfondo amargo, como debe ser. Gracias por la recomendación.

      Yo también pienso, siguiendo el argumento de la peli, que hoy en día, a mayor inteligencia menor interés reproductivo, por regla general. Pero no me parece que los narcisistas que nos creemos más listos que esos humanos-conejos podamos hacer nada para equilibrar la cosa. Esa batalla está perdida.

      Respecto a lo que preguntas: sí, me parece lo más normal del mundo que la gente se abstenga de tener hijos o posponga la decisión lo máximo posible, por las razones expuestas en tu artículo, en el mío y las que dicta el sentido común. Asunto diferente es que me parezca o no positivo para la especie humana, pero lógico, es muy lógico.

      Por otro lado, lo que veo a mi alrededor es que la inmensa mayoría de las parejas que viven juntos sigue procreando. La diferencia es que ahora se conforman con un hijo, pero mi caso (no tener descendencia por voluntad propia) continúa siendo una excepción. O esa es, al menos, mi percepción.

      Twitter: @vota_y_calla

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  16. Buenos días, me ha gustado mucho tu artículo. Y me he sentido identificada. Tengo 40 años y siempre me ha entrado angustia cuando he pensado en tener hijos. Incluso la imagen de amamantar me parece angustiosa, es una cosa extraña. Alguna cosa en mí me decía que no. Soy perfeccionista y si hago algo lo quiero hacer perfecto y hay algo en esta sociedad que no me deja traer niños y no los he traído. Alguna vez pensaba en si me estaría equivocando, tenía muchas amigas madres que me decían “animate”, es lo mejor del mundo, nunca pensé que podría amar a alguien tanto”, pero digo yo, y para que quiero amar a alguien tanto? Y mis genes, son tan increíbles como para dárselos así sin más a alguien? Y mi familia, a que familia le traigo si aunque son buena gente son más raros que un perro verde? Y a que lo traigo? Seamos realistas, a veces lo pasamos bien pero la realidad es que vienes a chupar veinte años de estudio, de deberes sin fin, de Bachillerato, exámenes, y luego te pones a currar cuarenta años más y eso sí tienes trabajo y rezando para que ese trabajo te guste. Y todo para que, para no estar sola de vieja? Me parece que sencillamente eso es pecado y nada más. A mi me gusta mucho estar tranquila, odio los colegios y los corrillos de madres, es algo que nunca me ha gustado. Me gusta leer, entrar y salir, amo dormir, trabajar a conciencia y no pensar en médicos, deberes, etc. Entonces en mi caso sería una mala madre porque incluso a veces pienso que según que chorradas le contaran en el colegio me pondría negra y no lo podría aguantar. Mi deseo no fue tener hijos, mi deseo era y es estar tranquila, ir a cenar, mejorar mi vida y la de los que ya están aquí y no necesito traer a nadie para dar sentido a mi vida que ni aún cuando tienes hijos lo encuentras puesto que no lo tiene y encima entonces tienes el cargo de conciencia de haberlos traído para tú sentirte mejor.

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    1. Hola María,
      No puedo dejar de flipar cuando alguien le “anima” a otro a tener hijos, como quien anima a alguien a saltar en parapente. Tener hijos no es algo que deba tomarse a la ligera; supone una responsabilidad enorme que no todo el mundo puede asumirla, por eso admiro a la gente que, siendo consciente de sus principios y prioridades, asume la envergadura de esa responsabilidad y renuncia a los hijos.
      De todas maneras, respeto ENORMEMENTE a las personas que son conscientes de ello, aceptan la responsabilidad sin “peros” y deciden tenerlos porque realmente QUIEREN, no porque se vean “animados” por amigos o por presión social.

      Un saludo.

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  17. Hola a todos los que lean esto, los hijos son una dicha muy grande, pero si lo pensáramos detenidamente no traeríamos ninguno al mundo, sobre todo si después de veintisiete años de vida viene algún médico negligente y lo deja morir, o algún dirigente político y lo condena a no tener la posibilidad de pensar en un porvenir.

    Un saludo.

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    1. Sin entrar en profundidades, celebro tu agilidad en centrar el tema. Soy partidario de destrivializar la tecnología y usarla “a tope” en las cuestiones que son nuestra vida. Hagamos un foro para este asunto, aglutinemos sinergias que nos ayuden a todos a colocar al hombre en el centro de la existencia (sólo los humanos sabemos lo que significa este término).

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