Los datos del coronavirus

Hoy me quito la mordaza para hablar de las cifras del coronavirus, y por qué no deberíamos obsesionarnos con ellas.

Quien haya trabajado con datos sabe que pueden interpretarse a voluntad. Es célebre la cita de Gregg Easterbrook: «Tortura los números y te dirán cualquier cosa».

Algunos recordaréis un artículo en el que explicaba cómo los encargados de medir las audiencias de televisión consiguen que los números confiesen lo que a ellos les interesa. Así, a pesar de que el consumo tradicional de TV ha ido cambiando a favor de otras vías de entretenimiento audiovisual, los datos no acaban de reflejar esa tendencia y las inversiones publicitarias no se ven tan mermadas.

Con las cifras del coronavirus ocurre algo similar.

Y no es que lo diga Easterbrook, es que lo reconocen las propias autoridades políticas y sanitarias.

A finales de 2020 los datos epidemiológicos de Madrid comenzaron a ser mejores, mes tras mes, a los de otras comunidades que estaban aplicando restricciones mucho más duras. Entonces el gobierno y los dirigentes de esas comunidades pusieron en duda los números que llegaban de la capital. Les acusaban, por ejemplo, de recurrir a los test de antígenos en detrimento de las PCR, porque los primeros, según dicen, dan más «falsos negativos».

También ha pasado a la inversa: partidos de la oposición han acusado al gobierno de ocultar y falsear datos.

Estoy convencido de que todos ellos tienen razón. Al acusarse unos a otros están reconociendo que puede hacerse. Que es factible. Por tanto, solo dependería de la honradez de nuestros representantes públicos el no caer en la tentación.

No seré yo quien defienda esa hipótesis.

Los criterios para medir la enfermedad han cambiado multitud de veces, lo que en la práctica impide seguir de forma fiable la evolución de la pandemia.

Se han contabilizado como víctimas de coronavirus, dependiendo del momento y de la comunidad autónoma, a todo el que ha fallecido con algún síntoma que pudiera ser compatible con el covid; o se han contabilizado solo a los fallecidos en centros sanitarios; o a los que tuvieran una PCR o test de antígeno positivo antes de la muerte, aunque hubieran llegado al hospital por caerse de un quinto piso…

Se han mezclado en un potaje de datos los fallecidos con covid y los fallecidos por covid.

Ha habido disparidad de criterio entre comunidades autónomas, incluso entre diferentes organismos dependientes del gobierno (y, por supuesto, entre países).

Eso por no hablar de los «errores» estadísticos.

Pensemos en lo que han llamado «efecto fin de semana». No es que el sábado y el domingo se multipliquen los contagios por los peligrosísimos botellones y raves que los jóvenes montan en cada rincón de España. Se refieren a que los centros médicos no realizan pruebas esos días, por lo que el número de contagios cae.

¿Nos damos cuenta de lo poco fiables que son estos datos y lo sencillo que es manipularlos? Queremos justificar las restricciones: hacemos más pruebas y aumentan los contagios. Queremos levantar parcialmente las restricciones (como hicieron antes del verano y la navidad de 2020) sin alarmar a una población traumatizada por el bombardeo: realizamos menos pruebas.

Visto lo visto, la única cifra de la que podemos fiarnos para comparar es la del número total de fallecidos al año, por cualquier causa.

En cuanto a 2020, existe cierta opacidad y pequeñas discrepancias según la fuente (algo que no debería ocurrir, pues ya ha transcurrido el tiempo suficiente para ofrecer un dato único y exacto), pero la cifra de fallecidos rondaría los 500.000.

Tomando por bueno este dato, en 2020 hubo un incremento de defunciones, respecto a 2019 y anteriores, de entre 70.000 y 80.000 personas. De estas, la mayoría eran ancianos que murieron (o a los que dejaron morir en las residencias) durante marzo y abril.

Comparativa de las muertes totales en España por cualquier causa (2020, 2019, 2018 y 2017). Defunciones semanales.
El pico azul representa marzo y abril de 2020

Si comparamos el número de fallecidos en lo que llevamos de 2021 con el mismo periodo de los años anteriores al covid (2019, 2018 y 2017), apenas encontramos diferencia.

Gráfica de fallecidos en España por cualquier causa. Comparación entre 2021 y los años anteriores al covid (2019, 2018 y 2017).
Fuente de ambas gráficas: INE

¿A quién va a creer usted, a la TV o a sus propios ojos?

Nunca he confiado en los medios de comunicación españoles. En los siete años de Vota y Calla hay numerosas entradas que lo demuestran. Y su tratamiento informativo de la pandemia no ha cambiado mi forma de pensar.

Sospecho que la mayoría de ciudadanos cree en la objetividad de los medios, la imparcialidad de la justicia y quimeras semejantes. Es lógico que esa gente admita sin dudar lo que diga la tele sobre el coronavirus, Venezuela, los okupas o la leche de soja.

Los que me sorprenden son los pocos que parecían colarse entre los agujeros de esa red de arrastre, convertidos, en lo que al covid se refiere, en prosélitos de los medios.

Letalidad mortal, la película

El periodismo hegemónico dejó claro desde el principio de la pandemia que su propósito no era analizar la información para divulgarla de forma objetiva.

En abril de 2020 vi esta tabla en los informativos. Creo que fue en La Sexta, pero me apuesto el flequillo a que salió publicada también en otros canales:

  • Casos confirmados en España: 200.000
  • Fallecidos: 20.000
  • Mortalidad: 10 %

Aquí hay varios «errores». Para empezar, la tasa de mortalidad alude al total de la población. Si nos referimos solo a los contagiados, hablamos de letalidad.

De esta forma parecería que el covid matase a diez de cada cien españoles. Y eso no ha sido nunca así, ni de lejos.

Los contagiados eran muchos más, pero en los primeros meses de 2020 apenan se hacían test. Si se hubieran realizado test masivos que detectasen, por ejemplo, un millón de positivos, la letalidad hubiera sido del 2 %.

Y eso es muy soso. Una buena mortalidad del 10 % es más impresionante. Dónde va a parar.

Hace tiempo que se sabe que la letalidad del covid, incluso con los datos inflados que nos proporcionan, es del 0,1 % de media. Aumenta en mayores de 80 años y baja en los más jóvenes.

Pero claro, si dices que la letalidad es del 0,1 %, a ver cómo le arrebatas a la gente sus derechos sin que protesten.

Incidencia acumulada, la que tengo aquí inflada

Que España tenga una incidencia acumulada de 115 (casi la misma que la de la gripe de 2019) significa que se han detectado, de media, 115 casos positivos por cada 100.000 habitantes.

Dicho de otra manera: el 0,12 %. Aunque así perdería fuerza, ¿verdad?

Además, en esos 115 casos están todos los positivos, tanto los que han desarrollado la enfermedad como los que la han pasado sin enterarse, los «asintomáticos» (aunque esto tampoco está claro, algunos estudios indican que el 50 % de los contagiados serían asintomáticos).

Cuando el parte diario de guerra anuncia que se han notificado 55.000 nuevos casos en los últimos 14 días, hay quienes pueden asustarse mucho, sobre todo si son de los que pasan demasiadas horas expuestos a los medios de comunicación. «Madre mía, 55.000, la capacidad del estadio de Mestalla. Igual no deberíamos quitarnos la mascarilla en la cama, Montse».

Pero si dejamos a un lado el miedo para poder razonar, caeremos en la cuenta de que en España vivimos 47.345.000 habitantes. Esos 55.000 nuevos contagios representan el 0,12 % de la población. El cero coma doce. Incluidos, insisto, los asintomáticos.

No me parece suficiente para renunciar a nuestros derechos.

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Imagen de cabecera: Cocoip

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13 sin mordaza

  1. Creí que nunca diría esto, pero escribir es de valientes hoy en día y un artículo como así más. Decía Samuel Butler, que «La vida es el arte de sacar conclusiones suficientes a partir de datos insuficientes» y lamentablemente en este año y medio que hemos vivido, se ha dado el caldo de cultivo perfecto para ello: los datos y el lenguaje.

    De los datos, lo has argumentado perfectamente en este artículo, aunque añadiría uno más que creo que es relevante y necesario para crear contagios: los ciclos de las PCR. Concretamente el llamado umbral de ciclo. ¿Qué es esto? Yo no tenía ni idea, pero tengo la suerte de estar rodeada de personas que se dedican a esto y que me lo explican en lenguaje que hasta alguien como yo puede entenderlo.

    Los ciclos son como un «zoom» en una imagen y sirven para detectar virus cuando hacen una PCR. Por ejemplo, cuando tú haces zoom sobre una imagen de 110% y ves algo que antes no veías, significa que no has necesitado mucho esfuerzo para saber que estaba ahí, ¿verdad?. Con esto sucede lo mismo. A lo largo de la pandemia los CDC, hospitales y laboratorios, han ido variando los ciclos de las PCR para detectar el virus, de tal forma que en plenas olas que hemos vivido, los ciclos han llegado a estar en un umbral de más de 35, lo que significa que prácticamente cualquier persona que se hiciera una PCR iba a dar positivo sí o sí. Si me lo llevo al lenguaje del zoom, es como hacer un zoom de 180% o más: así es fácil encontrar cualquier defecto en una foto.

    Casualmente, cuando comienza la campaña de vacunación, rebajan el umbral de ciclos, porque los CDC se dan cuenta que es una locura poner un umbral tan alto porque así prácticamente todo el mundo da positivo ya que detectan la presencia de cualquier cosa… o lo que es lo mismo, salen muchos falsos positivos. Dejo aquí la noticia oficial de los CDC que han dicho que los vacunados que le hagan PCR sea con menos ciclos. Esto lo dejo como prueba, que nadie me acuse de miguelboseista… Conclusión: se crean olas al azar y cuando interesa quitar derechos, aumentamos el umbral de ciclos y tenemos más contagiados (combinándolo por supuesto como bien dices con hacer más PCR) y cuando queremos bajar las cifras de contagios o demostrar la efectividad de las vacunas, rebajamos el umbral de ciclos.

    Respecto al lenguaje, lo que te comentaba y ya hemos hablado muchas veces: la forma de titular que tienen los medios, el uso del lenguaje para crear psicosis, conducir la opinión y sesgar los datos. Si hasta ahora que la incidencia está a niveles del inframundo siguen poniendo titulares catastrofistas… Pero vaya, los periodistas no saben interpretar datos y la gente tampoco sabe leerlos… caldo de cultivo perfecto.

    Pues eso, que me ha gustado mucho este parto que has hecho. Enhorabuena por la criatura.

    Tienes que escribir más… y lo sabes ;D

    Twitter: @Matatweet

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    1. ¡Hola, Ana!

      Muchas gracias por tu aportación sobre los ciclos. Había oído campanas, pero no lo tenía nada claro. Lo has explicado tan bien con la metáfora del zoom que hasta alguien como yo ha podido entenderlo ;)

      En cuanto al lenguaje, esta mañana los informativos de Telecinco ilustraban la noticia de que tres mil personas no han querido vacunarse en la comunidad valenciana —lo que representa, según ellos, al 3 % de los convocados— con el siguiente titular: «Negacionistas de la vacuna».
      Es muy tendencioso, porque esas personas se habrán negado a vacunarse por mil motivos distintos. Seguro que entre ellas hay algunas negacionistas, pero apuesto a que son una insignificante minoría.
      Nunca recurrirían a un titular semejante para calificar a los que no se vacunan de la gripe (que son muchísimos más de un 3 %, dicho sea de paso).
      Los medios de comunicación españoles son una vergüenza.

      Tienes razón. Debería desplegar el paraguas, como la mujer de la imagen, y desempolvar el teclado. Pero cansa nadar contracorriente. Y cuando la corriente la ha provocado la unanimidad mediática, además de cansado, es inútil.
      A excepción del desahogo…

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  2. Yo ya veía en marzo del año pasado que todo era una operación psicológica gracias a los compradísimos medios de desinformación y cuyo objetivo (o uno de los principales) sería el «santo grial» de la «cacuna». Un esquema del VERDADERO SUCESO HISTÓRICO.

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  3. ¡Qué tal, Salva!

    Hablamos de este tema en nuestra cita reciente, así que ya sabes mi opinión al respecto: no soy miguelboseísta (como dice la compañera de arriba), creo efectivamente en la existencia del coronavirus, no creo que sea un simple «catarro», rechazo que haya sido manufacturado en un oscuro laboratorio de Wuhan con fines eugenésicos y, por supuesto, hay millones de personas que han fallecido en todo el mundo a causa de la COVID; por no hablar de los terribles efectos secundarios que puede provocar. Respeto el uso de la mascarilla, la higiene de manos (esto ya lo hacía yo mucho antes) y la distancia.

    Pero, amigo, llega un punto en que hay algo que te hace sospechar y te hace dudar de los números, las cifras, las medidas y las intenciones. Y, como te dije, estoy empezando a pensar que los gobiernos (autonómicos y central) están utilizando la COVID para restringir por la cara. O, como sostiene el gran Jorge Martínez de Ilegales, «para que unos pocos controlen a unos muchos.» Tiempos nuevos, tiempos salvajes.

    Como te dije, y ruego disculpes mi lenguaje, me parece una puta salvajada lo de los cierres perimetrales durante… ¡ocho jodidos meses! ¿Pero tú sabes lo que es estar sin ver a la gente que quieres, familiares, pareja… durante ocho meses? ¿Que no te dejen cruzar una frontera para ver a tu padre enfermo o a la pareja que te echa de menos? A mí me ha costado una relación con la persona que más quiero en el mundo, pero es que han habido cientos de relaciones que se han ido a pique por los caprichos de un puñado de gobernantes sin escrúpulos, sin tener en cuenta que somos seres sociales, seres sentipensantes y que, exceptuando a los anacoretas, necesitamos estar con la gente que queremos y amamos. ¿Cómo se atreven a encerrarnos perimetralmente? Encima saltándose a la torera la jerarquía normativa. ¿Por qué a mí se me prohíbe viajar en mi coche privado a casa de mi pareja en un viaje puerta a puerta, y sin embargo, se permite prescindir del uso de la mascarilla para fumar en la calle, exhalando así posibles nubes tóxicas de virus, con total impunidad? Ximo Puig, en la Comunitat Valenciana… esa manía de mantener cerrada la Comunitat Valenciana indefinidamente si de él dependiera… ¿lo hace por el virus, o por pura madrileñofobia? ¿Debajo de ese peluquín hay algún atisbo de humanidad y/o sentido común, o es todo política?

    Me quedo con la conclusión de Ana: «se crean olas al azar y cuando interesa quitar derechos, aumentamos el umbral de ciclos y tenemos más contagiados (combinándolo por supuesto como bien dices con hacer más PCR) y cuando queremos bajar las cifras de contagios o demostrar la efectividad de las vacunas, rebajamos el umbral de ciclos.»

    ¡Un abrazo!

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    1. ¡Ey, David! Buena charla aquella, hay que repetir.

      Entrando al tema, es que no hace falta ser negacionista ni victoriabrilista para dudar de lo que nos cuentan. Eso se le da muy bien a los medios: toman una excepción, sea Miguel Bosé o un tipo tirando un adoquín, y convierten una manifestación de millones de personas en un hatajo de radicales.

      No es necesario creer que el 11-S fue un ataque de falsa bandera para saber que lo utilizaron con fines espurios. Que el gobierno de EEUU primero, y el resto de gobiernos después, aprovecharon la excusa del terrorismo para robarnos derechos y eliminar nuestra privacidad.

      Y ahora está pasando lo mismo. No importa que el covid fuera creado con esta intención en un laboratorio, que se tratase de un escape fortuito o que tenga un origen natural. La realidad es que se está aprovechando para eliminar derechos fundamentales, para imponer restricciones fuera de toda lógica como las que indicas, para mantener a la población sumisa y acobardada, el sueño húmedo de cualquier poder.

      Además, para aplicar muchas de esas medidas han retorcido o se han saltado directamente las leyes, ante la indiferencia e incluso el aplauso de una ciudadanía acojonada, que no ve lo peligroso que puede ser esto de cara a un futuro, con pandemia o sin ella.

       
      Ya que mencionas a Jorge Martínez, aquí está el documental del que te hablé, no sé si llegaste a verlo:

      Mi vida entre las hormigas

      ¡Un abrazo!

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  4. Hola Salva. Ya tardabas en escribir una entrada sobre el coronavirus. Llevaba mucho tiempo leyendo tuits tuyos sobre ello y me parecía raro que no escribieras un artículo sobre ello (Supongo que estarías recopilando información)..

    Cosas en los que si que estoy de acuerdo contigo: la contabilización del número de fallecidos es un cachondeo; la utilización de los fallecidos de forma partidista, ocultando datos por intereses políticos; o la creación o allanamiento de las olas por intereses económicos para poder aumentar o relajar las medidas coactivas, que siempre es más barato y reporta más beneficios económicos que, yo que se, reforzar la atención primaria o los hospitales públicos.

    Cosas en las que no estoy de acuerdo: creo que minimizas el COVID, su letalidad y sus secuelas. El problema del coronavirus es su tasa de contagio, mucho mayor que la gripe común, con lo que ello conlleva (saturación de las urgencias), su mayor letalidad, sobretodo en ancianos, y las secuelas que genera.

    Ahora bien, ¿es esto una excusa para limitar nuestros derechos? Si, pero no por ello, debemos minimizar los riesgos del coronavirus.

    Un fuerte abrazo

    Responder
    1. ¡Hola, Miguel!

      Escribí un artículo sobre este asunto en noviembre, como seguro que recuerdas, eres de los que no fallan nunca. No había escrito más hasta ahora porque estoy hastiado del monotema. Y también porque llevamos un año en el que cualquiera que no acepte todas y cada una de las medidas que se han ido tomando, hasta las más demenciales, ha sido tachado de negacionista, irresponsable, magufo y demás, y no me apetecía meterme de nuevo ahí.
      Pero al final, ya ves, he vuelto a caer. La carne es débil.

      Hace tiempo que les vengo preguntando a las amigas y conocidas que trabajan en los hospitales de Murcia y la comunidad valenciana. Y hace tiempo que (incluso las más hipocondriacas) me responden lo mismo: apenas hay pacientes de covid en las UCI, o directamente no hay ninguno. Ni entradas en urgencias por este motivo. No existe, me aseguran, tal «saturación».

      Ya sé que no toda España tiene la tasa de contagio del sureste español. Pero es que da la casualidad de que la comunidad valenciana es la única de la península en la que aún está en vigor el toque de queda. ¿Qué sentido tiene esto?

      También conozco a personas que viven en el Reino Unido, donde nunca, ni en los peores momentos de la pandemia, les han obligado a llevar mascarilla en la calle, por poner solo un ejemplo.

      ¿Subestimo los riesgos del coronavirus? Es posible. Dudo de todo, puedo estar equivocado. Pero creo que los medios han exagerado dichos riesgos con el fin de crear alarma y conseguir la mansedumbre ciudadana actual.
      También creo que ya podríamos volver, sin mayores consecuencias, a la vida de 2019, sin mascarillas y sin el infame pasaporte covid. Y temo que estas medidas hayan venido para quedarse. Para siempre.

      Muchas gracias por leer y opinar. Es un placer debatir contigo :D

      Twitter: @vota_y_calla

      Responder
      1. Al hilo de las mascarillas, hace poco leí en el diario Información que Fernando Simón y las autoridades sanitarias llegaron a la conclusión de que ya no era necesario llevar mascarillas por la calle, dejando la competencia para su uso a las comunidades. Pues bien, la Consellera de Sanidad en la Comunitat Valenciana ha decidido que va a seguir siendo obligatorio llevar mascarilla. Yo también pregunto, ¿qué sentido tiene esto? Tampoco veo mucho sentido el toque de queda. Hace poco quedé con una amiga en Santa Pola (el mismo día que quedé contigo, Salva), y a las 9 me avisó de que me tenía que marchar, por si llegaba a casa después del temible toque de queda. Y yo me pregunté, molesto y abatido ¿pero estamos en guerra, o qué? Ahora lo han ampliado hasta la 1, y sigo sin verle el sentido. Bueno, sí. Restringir por el placer de controlar.

        Por supuesto que muchas medidas han venido para quedarse: mascarilla en lugares cerrados tipo comercios, salas de espera, etc. Y lo más sorprendente es que la población lo acepta de buen grado y con alegría. Cuando lo he comentado, lo primero que han respondido es que les parece muy bien porque se ha demostrado que también sirve para evitar la propagación de enfermedades comunes.

        Ahora hemos llegado al punto de espiar y denunciar desde el balcón a nuestros semejantes por el hecho de que vayan a comprar un paquete de lentejas durante el confinamiento o ir sin mascarilla por la calle. La sociedad necesitaba un nuevo miedo, y hemos cunplido el sueño húmedo de los gobernantes: denunciarnos los unos a los otros. Como el experimento de los monos, la escalera y los plátanos.

        Responder
        1. Obligatorio en todos los lugares cerrados no, pero en urgencias y hospitales, yo si que lo vería bien. No tiene sentido que la tengas que llevar en un restaurante, por ejemplo.

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  5. Los medios siempre exageran cualquier tema. La verdad es que no entiendo que sentido tiene, a estas alturas, llevar mascarilla por la calle. ¿El toque de queda? Nunca entendí esa medida.
    ¿Qué medidas creéis que seguirán manteniéndose? Yo creo que la reducción de los aforos.

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  6. Hola Salva, que tal?

    te escribo desde Pekín, sí estoy aquí de nuevo, tras haber pasado la cuarentena de 21 días en Tianjin antes de entrar en la capital china.

    La «pérdida de los derechos» leo cuando en la capital china para entrar al supermercado te hacen escanear un código QR que debes mostrar en verde al de seguridad que esta en la puerta, después te toman la temperatura, y ya si eso puedes comprar la leche.

    Ya hace año y medio que te escribí como se veía esto del virus en China, y sigo pensando que esto es parte de la tercera guerra mundial, guerra económica en este caso. Bueno, pues seguiremos escaneando el código cual rebaño y esperando a visitar que Nueva Zelanda abra sus puertas, donde se ha registrado un caso.

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    1. ¡Hola, David!

      En otros países, como Francia, la gente protesta contra estos abusos. Lo conseguirán o no, pero luchan por conservar sus derechos. En España los ciudadanos, intoxicados por medios y políticos, demandan más medidas de este tipo: eliminación de la privacidad, control absoluto, vacuna obligatoria, toque de queda, mascarilla de por vida…

      No sé lo que conseguirán los franceses, pero al menos lo intentan. En España tendremos lo que merecemos como la sociedad cobarde y manipulada que somos.

      Cuídate, «papá» ;)

      Responder

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