Cuarta Declaración de la España Corruptona

 

En el artículo anterior hablábamos del Subcomandante Marcos y del EZLN. Hoy voy a colgaros un fragmento de la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona, quizá mi preferida de las seis.
Ya os he dicho que admiro el estilo de este tío, la fuerza de sus metáforas. La admiración es mayor si cabe cuando sabes que no se trata de palabras huecas, fáciles, volátiles como la mayor parte de las que llegan a nosotros cada día (como estas mías), sino sustentadas por el espíritu de un hombre que eligió renunciar a las comodidades. Como os comenté, Marcos no es indígena; aunque siempre ha tratado de mantener su identidad oculta —de ahí lo del pasamontañas—, todo apunta a que una vez fue un joven profesor universitario sin excesivos problemas económicos. No obstante, fue capaz de cambiar el bienestar personal por un ideal mayor que él mismo, aunque eso le haya supuesto pasar hambre, frío, penalidades, tener que beber su propia orina… Así como exponerse a la muerte y verse enfrentado al horror de matar.
Amigos, aquí no hay aire, estas son palabras macizas, como la madera de su inseparable pipa:

 

Fragmento de la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona, 1 de enero de 1996

 

«Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos, la luz. Para todos, todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros la dignidad insurrecta, para nosotros el futuro negado. Para nosotros nada.

1.  Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.

2. Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.

3. Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.

4. Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.

5. Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergüenzas.

6. Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.

Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.

Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.

7. Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.

8. Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.

9. Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjeras.

10. Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.

Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias».

 

Subcomandante Marcos, Cuarta declaración de la selva lacandona, EZLN

Decidle «hola» a Marcos
Crédito

 

Hace diecisiete años que leí esto, justo la edad que tenía yo entonces. Lo que en aquel tiempo me pareció relativamente ajeno (aunque no por eso me hirviera menos la sangre; se llama «empatía», señores liberales), al releerlo ahora lo he sentido más propio. Me han surgido continuamente comparaciones con nuestro país, especialmente con su desmoronamiento durante estos dos últimos años, pero también anteriores, así que voy a compartirlas con vosotros. Pongo unos numericos para que sepáis a qué frase de la Declaración me estoy refiriendo en cada párrafo, evitando así tener que repetir el discurso:

 

 

1.   El desmantelamiento de los derechos sociales perpetrado a lo largo de estos dos años ha sido tan cruel que los españoles, que ya se habían levantado cuando el Gobierno de Zapatero comenzó tímidamente a recortar (no hay que olvidar que el 15M surgió entonces), han dado un ejemplo de movilización ciudadana, de protesta pacífica pero constante. El Gobierno no sólo se ha negado a escuchar, como hizo el del PSOE, sino que ha reaccionado de la peor manera posible, pretendiendo imponer escandalosos límites dictatoriales a la libertad de expresión; criminalizando a quienes ejercen un derecho (el de manifestación) que costó mucho conseguir; enviando a las fuerzas de seguridad (cuyos miembros han vuelto a demostrar que carecen de dignidad) a golpearlos. También los han asfixiado con multas y denuncias que, como no tenían base legal y por tanto no prosperaban, han culminado con la vergüenza de la ley mordaza.

Lo de «tapar con cañones» de la Declaración no es tan metafórico. ¿O no os acordáis de este juguetito para disolver en agua las protestas?

 

2.   Contra el hambre lo más que han hecho ha sido cerrar algunos bancos de alimentos que les dejaban en evidencia. Y eso que si no fuera por estas entidades y por los ahorros de los abuelos, las calles de este país serían ya como las de Grecia o Turquía.

 

3.   Se han posicionado claramente de parte de las entidades bancarias frente al pueblo, oponiéndose a regular la dación en pago que pedía la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, de forma que si un banco se queda una vivienda por impago, los firmantes de la hipoteca no tengan que seguir pagando la deuda. Para defender a los bancos no dudaron en criminalizar (una vez más) a una de las más honrosas asociaciones de este país, llegando hasta el punto de acusar a la PAH de vinculaciones con el terrorismo.

Mientras nuestras autoridades los acosaban y ninguneaban (ignoraron sin rubor el millón y medio —millón y medio— de firmas que consiguieron para presentar una ILP con el fin de que se elaborase una nueva legislación hipotecaria), la PAH seguía parando desahucios (casi mil ya); obligando a los bancos a negociar y a retirar sus comisiones y cláusulas abusivas; buscando soluciones para las familias que se quedaban en la calle y que al Gobierno no le importan lo más mínimo (han realojado a más de 700); consiguiendo que en Europa les den judicialmente la razón, y recibiendo premios.

Los partidos políticos, a pesar de las inmensas subvenciones que reciben, dependen de los bancos, así que el Gobierno no ha dudado en rescatarlos con una cantidad indecente de dinero público, sin ni siquiera preguntarnos.

 

 

4.   Ahí están los recortes y las trabas interpuestas con objeto de impedir que la Educación siga siendo accesible para la mayoría. Es una maniobra acorde con la ideología de la derecha: el que quiera estudiar, que lo pague. Ignorancia y desprecio, sí, desprecio a las incontables muestras de rechazo a la LOMCE, con algunas de las manifestaciones más numerosas de la historia de nuestro país. Profesores, asociaciones de padres, alumnos… Todos despreciados por un Gobierno que se hace el sordo, esperando que escampe.

 

5.   ¿Trabajo digno? La infausta reforma laboral sólo ha valido para lo que el sentido común nos advertía: facilitar el despido y aumentar la tasa de desempleo. Favorecen así a las grandes empresas (en las cuales tienen intereses directos muchos políticos) a costa de dejar aún más indefensos a los trabajadores. Se congela el salario mínimo (se acabará quitando), al tiempo que se van haciendo «aceptables» trabajos que son poco menos que esclavitud encubierta, con el fin de intentar bajar de este modo las cifras del paro (si un empresario puede tener a alguien un año «de prueba», o trabajando doce horas al día por una miseria; si con lo que le costaba antes un trabajador puede emplear a tres, será más fácil que contrate que si tuviera que pagar sueldos dignos). Nota para nuestros legisladores: también será más fácil que «contrate» si lo único que tiene que dar al trabajador a cambio de su tiempo y esfuerzo son latigazos.

 

6.   Disfrutábamos de una Sanidad pública que era la envidia del mundo, en un país donde a nadie se le dejaba morir por no tener suficiente dinero, como sucede en Estados Unidos, ese modelo de sociedad «ejemplar» en cuyo reflejo algunos parecen estar empeñados en que nos miremos, y al final nos pasará lo que a Narciso. De nuevo por motivos ideológicos y para lucrarse de manera criminal, se desmantela y privatiza. El que quiera vivir, que lo pague, que el Estado no es una ONG.

La Sanidad no se arregla como la ley del aborto, que puede derogarse y ya está: es siempre infinitamente más rápido y sencillo destruir que crear, y se tardó treinta años en levantar nuestro sistema sanitario.

 

7.   Amnistía fiscal para los mayores defraudadores. Indultos a torturadores y a corruptos. Impunidad de los delitos de los poderosos que en el mejor de los casos pagan con penas mínimas. Se ataca a los jueces que intentan hacer su trabajo (Garzón, Elpidio Silva, Castro…) mientras que el fiscal general del Estado y el fiscal Anticorrupción ejercen de abogados de políticos y miembros de una institución medieval como la monarquía. Eso respecto a la justicia. En la segunda parte de la frase, la acusación de «criminales y asesinos» puede sonar gruesa, pero no lo será tanto si recordamos que nos roban y que sus políticas están guiadas únicamente por la búsqueda de su propio beneficio, sin importarles condenar por ello a familias a quedarse sin techo (ver 3). Políticas que excluyen a otros del sistema sanitario (ver 6), y que llevan a miles de personas cada año hasta la desesperación y el suicidio (muertes que se silencian con la sumisa complicidad de los medios de comunicación).

 

8.   Una ley de la memoria histórica incumplida descaradamente, sin ningún tipo de rubor, sin haberla derogado siquiera. Un Gobierno que no quiere acordarse de los asesinados, de los enterrados como perros en fosas comunes, del genocidio y la represión franquista posteriores a la Guerra Civil, porque la mayoría de los miembros del partido que lo apoya, fundado por un ministro de Franco, consideran igual de culpables de aquel desastre (y estoy siendo generoso) a los franquistas que a los republicanos. Incluso aunque aceptáramos esta interesada versión de los hechos, no explicaría por qué siguió luego el exterminio de rojos una vez terminada la guerra, durante la «larga noche» de los cuarenta años.

 

9.   Sumisión a las imposiciones de los «mercados» y de Europa, inconmovibles por las dramáticas consecuencias que estas suponen para los españoles. No marcan límites ni buscan alternativas, no intentan negociar. Sólo emiten sus patéticos «sí, bwana», «yes, of course», «Ja, frau Merkel».

 

10.   No puedo olvidarme, porque diez años después esa gente aún está sufriendo sus efectos, de la vergonzosa e interesada participación en la invasión ilegal de Irak, con la única finalidad de que unos pocos se hicieran muy ricos (a pesar de lo que nos dijeron, en nada benefició a nuestro país, todo lo contrario, pero, ah, nos dicen tantas cosas…).

Y más recientemente, el 31 de diciembre de 2013, mientras estabais distraídos con las uvas, le pidieron a los Reyes (a nosotros, que somos los que pagamos) unos helicópteros militares de 49 millones de euros.

 

Aquí tenéis íntegra la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona. En los siguientes enlaces podéis acceder al resto de Declaraciones, así como a entrevistas, historias y cuentos de Marcos

 

Manu Chao

 Música: Luna y solPor el suelo y Welcome to Tijuana (3 canciones), de Manu ChaoIncluye audio del subcomandante Marcos recitando frases del discurso de arriba (las que os marco en negrita en la Declaración). Por si tenéis curiosidad por escucharle, pero sois de esa gente estresada que va con el tiempo justo y no dispone de un momento para disfrutar de tres canciones, os pongo las cosas fáciles: Marcos habla en dos tramos del fichero de audio, del 7:17 al 6:13 (es una cuenta atrás) y del 1:05 hasta el final.

 

Crédito de la fotografía de cabecera

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