La paranoia del coronavirus

 

David lleva doce años viviendo en China. Ha accedido a quitarse la mordaza con nosotros para traernos información de primera mano sobre cómo está afectando a su vida diaria y a la de sus vecinos la epidemia por coronavirus.

También da su opinión sobre el tratamiento mediático, y muchas otras cosas.

Os dejo con él

 

 

Agradezco tu invitación, Salva, y aquí están esas líneas que me has pedido porque vivo en China, hecho que me convierte (aquí no hay presunción de inocencia que valga) en portador del 2019-nCoV.

Cuando tenía 6 años pase un tiempo ingresado en el Hospital Niño Jesús en Madrid. Fui uno de los sesenta mil españoles supuestamente intoxicados por el aceite de colza.

Quizás haber formado de ese grupo de niños que veía a su madre a través de una ventana, aislado, sin saber lo que sucedía alrededor, preguntando por qué no podía bajar a jugar al balón con los demás, formó mi carácter.

La anterior invitación que recibí para participar en el blog Vota y Calla hable sobre veganismo como opción sociopolítica. Intenté resumir en pocas líneas toda una manera de vivir, de percibir mi entorno, y ello derivó en críticas.

La verdad es que a veces merece la pena seguir en el rebaño. Balar con fuerza.

Yo no leo prensa, no tengo televisión y procuro contrastar la información que recibo.

Y llegas tú y me pides que hable sobre el coronavirus.

 

 

El coronavirus

 

Lo que te puedo decir con seguridad es que no tengo ni la más remota idea. Yo sigo mi vida, que incluso ha mejorado (tengo toda la ciudad para mí). Llevo mascarilla cuando voy al supermercado y poco más.

No falta comida, los mercados y las calles están vacías como cada año por estas fechas, pues la gente vuelve a su lugar de origen a reencontrarse con la familia. Es la Fiesta de la Primavera, mal llamada «Año Nuevo Chino» porque también lo celebran Vietnam, Corea y algunos países más.

Hoy también he salido a correr. Pekín desde ayer no ha dejado de recibir nieve, me encanta correr en la nieve, dejar mis huellas. Corría pensando en qué podía escribir para tu blog, en elegir bien mis palabras y ofrecer tanta información como me fuera posible para que tus instruidos lectores queden ojipláticos ante mi verborrea y lucidez.

 

Corriendo más que el coronavirus (enero de 2020)

Corriendo más que el coronavirus (Pekín, enero de 2020)

 

Entonces llegué a casa, miré la hora en el móvil y vi una noticia: un subnormal  finge tener el virus en un vuelo entre Canadá y Jamaica para recibir «me gusta» en alguna de esas aplicaciones que usa la gente.

Se me quitaron las ganas de escribir.

 

Los extranjeros en China estamos cansados de las informaciones que se repiten por el altavoz de los medios de comunicación españoles, en programas como el de Ana Rosa.

Los chinos comen serpientes y murciélagos, y nosotros caracoles, gallinejas y entresijos cuyo olor haría vomitar a una cabra.

 

Comida china libre de coronavirus (no todo van a ser murciélagos)

Comida china (no todo van a ser murciélagos y pangolines)

 

Un día salió un médico en televisión y creó una falsa alarma hablando de China con la autoridad que le da haber comprado dos niñas aquí (debo moderarme al escribir).

Claro que la información es sesgada, ningún gobierno cuenta la verdad. Parece sin embargo que China ha aprendido la lección de anteriores epidemias y ahora sí informa de movimientos, casos, tratamientos, y despliega como nunca toda su fortaleza para proteger lo más preciado de la república: el pueblo.

Ya estoy defendiendo a China otra vez, sin darme cuenta.

He cruzado las fronteras terrestres de China con Kazajistán, Mongolia y Kirguistán. He ido a Japón dos veces en barco, desde Tongu (al sur de Pekín) a Kobe en 2008, y desde Shangái a Osaka en 2016. En ambos casos, 50 horas de barco con otras 20 personas en un tatami gigante. Por aquel entonces ya nos tomaban a la temperatura al desembarcar en Japón.

He convivido con tibetanos, mongoles, musulmanes, gente del Turquistán, y he aprendido que los chinos de la etnia Han no son santo de devoción en muchos lugares. Creo que los más de doce años que llevo viviendo aquí (lo que equivale a algo más de un cuarto de mi vida, a la mitad de de mi vida adulta y a la totalidad de mi madurez), mis más de 20.000 kilómetros recorridos en bicicleta por este país me dan una idea del pueblo chino, muy distinto de su opaco Gobierno: una gente amable, simpática, solidaria, orgullosa de un país y de una cultura desconocida por gran parte de Occidente. Cualquier taxista de Pekín ha oído hablar del Quijote: pregunta a un taxista de Madrid si sabe quién es Mo Yan.

 

Español paseando en bicicleta por Pekín, sin miedo al coronavirus (enero de 2020)

David paseando en bicicleta por Pekín, sin miedo al coronavirus (enero de 2020)

 

El baile de cifras de la enfermedad debe de ser como cuando el organizador de una manifestación dice haber congregado a noventa mil personas y la policía dice que eran 34, no muy de fiar. Podemos encontrar artículos tan valiosos como este, o autenticas basuras como este otro.

Cuando se escribe en un medio de comunicación no se debe hacer uso de la primera persona como cuando se escribe en un blog para amigos. Yo quiero información real, que el periodista haga uso de sus herramientas y nos muestre información, no meros detalles de su vida privada.

Por favor, que estamos ante un virus, una gripe. Un vaso de leche con miel y a la cama.

De veinte mil afectados por coronavirus han muerto 427 a día de hoy: se han salvado 19.573. De la gripe estacional hay trece millones y diez mil muertos, el SARS mató a 813, el ébola a 15.158 y la gripe aviar a 284.500.

No cuento la gente que se suicida en España. Duplica los muertos en accidentes de tráfico y aún no he visto campañas alarmistas en televisión.

Los medios de comunicación me dan miedo. La teoría del shock.

La gente debe de abrir los ojos de una vez. Yo demando información, y no es eso lo que encuentro en los medios.

Ni en las escuelas. Los libros del colegio de mi sobrina están editados por el Grupo Anaya, que vendió su al alma al grupo Lagardère, líder mundial en dos sectores estratégicos: las tecnologías aeronáuticas militares y los medios de comunicación.

Por otro lado, yo sí estoy a favor de que China, a través del grupo Tencent, promocione sus plataformas online y no se abra de piernas ante Google como los otros países. Me da igual si no puedes dar likes a tus amigas en tus plataformas. La confidencialidad de las personas, nuestros datos, valen mucho más que un like.

 

Volvamos al virus. Un virus que explota durante la celebración de la Fiesta de la Primavera dificulta la unión de las familias, la reunión con los amigos. Afecta al comercio, los restaurantes, los centros comerciales, los lugares turísticos. Un duro golpe a la economía china que tendrá repercusiones a nivel mundial. Ha sido un torpedo en la línea de flotación china en medio del Brexit y de la moción de censura en EEUU (un país que sabe mucho de muerte).

Los mensajeros no trabajan porque las fábricas están paradas, mi mujer aburrida sin poder comprar por internet.

Bares, cines o gimnasios están cerrados. Está todo el mundo en casa, eso sí, internet va como el culo, se nota la demanda de gigas.

En las estanterías de muchos supermercados no se encuentran mascarillas, tampoco condones. Este año de la rata que ha comenzado en el calendario agrícola, solar, lunar, como queráis llamarlo, va a tener como consecuencia un aumento de la población china en octubre y noviembre próximos.

Algunas teorías hablan de eso, un movimiento del gobierno chino para que los habitantes se pongan al tema de una vez por todas y consigan generar un ejército de consumidores que dé abasto a comprar lo que el país produce porque los europeos y los yanquis ya no pueden absorber más, sus bancos no dan créditos y los cajeros no dan duros a peseta.

Hay muchos vídeos de gente aburrida en casa (los chinos son los números uno en genialidad e improvisación), de pasatiempos: hacer marionetas con calcetines, vestirse de dragón. Al mal tiempo buena cara. Un chino, un asiático se ríe en momentos de ansiedad. Famosas son las japonesas que reían cuando iban a ser violadas.

Lo que quiere la gente es que por fin acabe esto, volver a salir a la calle, escupir y toser donde cada uno quiera.

 

Billetes de avión cancelados. El mío, para el 23 de febrero, sin fecha, y las líneas colapsadas. No sé cuándo podré volar, espero que antes del 28 de marzo, que son las Jornadas de Cicloturismo en Aldeanueva (publicidad encubierta).

La publicidad… Esa publicidad falsa que nos intenta vender la selección femenina de fútbol con una foto de un molino de viento y una pancarta de Iberdrola.

 

En China, el embajador español retornó este lunes a su despacho (no sé si a su trabajo) de sus vacaciones de Navidad.

El circo político de España no sirve, no tenemos el peso necesario internacional para interceder en nada que no sea organizar una paella para 500 personas. Un poco más de histeria de lo normal y muchas ganas de que pase esto para volver a la normalidad, a las noticias de corrupción, incendios, asesinatos, accidentes de aviones (hay que ver cómo les jodió a las televisiones el accidente fallido de Barajas) y demás noticias que vende una agencia a todos los medios interesados.

 

Volvemos al virus. En la entrada de los apartamentos donde vivo hay que registrarse.

El mecánico de bicicletas me canceló la visita a su casa la semana pasada porque, según dijo, alguien llamará a la policía si ve a un extranjero.

Yo estoy bien, creo no portar ninguna enfermedad, en mi último análisis de sangre el médico me dijo que sería recomendable que subiera el colesterol. Un análisis en Madrid, porque al igual que los turistas ingleses, yo también practico el turismo sanitario cuando voy a España.

 

Mientras termino de escribir este artículo, me entero de la baja de José Luis Cuerda. Descanse en paz, él y Mateo Morral.

 

 

Fotografía David Barrionuevo, Milana::, bicicletas, ruedascuadradas.com, ciclismo

David Barrionuevo

Vivo en China desde 2008. Soy de Carabanchel, he pasado los cuarenta, tengo pareja y no tengo hijos.

Estudié lo que me gustaba (INEF), he trabajado en lo que me gusta (golf). Dejé mi plaza en el Ayuntamiento de Madrid para irme de autónomo. Nunca he pensado más allá, no me preocupa el futuro.

He realizado todo tipo de trabajos temporales en China, en negro y sin contrato. Llegué a trabajar para un equipo de ciclismo profesional allí (un equipo español), y dedico cuanto puedo a viajar por Asia en bicicleta.

Hace mucho tiempo, mi madre me cosía bolsillos en la parte trasera de mis camisetas de algodón para ir en bici. Después de años y con esa idea, nació Milana::, con el nombre de mi bici y el diseño de mi madre. Una marca de ropa para ciclistas que huyen de la licra y del GPS.

Navegando por la web caí en Vota y Calla, y tras disfrutar de sus entradas aquí me veo, formando parte de la familia sin mordaza.

Web: ruedascuadradas.com

 

 

Todas las fotografías del artículo pertenecen a David Barrionuevo

 

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5 sin mordaza

    1. Y que lo digas.

      No deja de sorprenderme cómo entra la gente al trapo. Escucho algunos pódcast de divulgación científica, y en los últimos programas todos coinciden en haber recibido multitud de preguntas y consultas sobre el coronavirus, la audiencia está «preocupadísima».

      Así, no me extraña que nos gobiernen delincuentes. Votan lo que les dice la tele.

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  1. Hace casi veinte años (luego de los atentados del 11/09), hubo una ola de pánico ligada al antrax – ya pensábamos que el correo tradicional se acabaría. Unos años más tarde, el pánico giraba en torno a la gripe porcina, y poco tiempo después, a la gripe aviar. Lo cierto es que hoy nadie se acuerda de todo esto….

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  2. No me creo que en un laboratorio se pueda crear, por mucho que se desee y se airee a los cuatro vientos, un apocaliptico alienigena super-peligroso monstruo virico. El monstruo existe, pero NO es ningun microorganismo. No tengamos miedo de el si no del monstruo.

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