Consideraciones postelectorales (III): pactos

Saludos, votantes interruptus. Hoy nos quitamos la mordaza para repasar todo lo que ha ido ocurriendo tras las elecciones del 20D, y qué puede suceder hasta que tengamos fumata blanca en la Moncloa.

 

Consideraciones postelectorales (III): pactos

Voy a empezar explicando qué es eso de la mayoría absoluta y la mayoría simple, y por qué no puede gobernar el PP en solitario aunque sea el partido que obtuvo más votos en las pasadas elecciones generales.

 

Mayoría absoluta

El Congreso está dividido en 350 escaños. La mayoría absoluta se alcanza con la mitad más uno de los diputados, 176 escaños. Si, como le sucedió al PP en 2011, consigues esa cifra por tu cuenta, no necesitas negociar ni que te apoyen otros grupos: se puede gobernar en solitario, incluso autoritariamente, sin escuchar a nadie, sin buscar el consenso ni con otros partidos, ni con agentes sociales… Tú solo contra todos (maestros, jueces, médicos…), por tus gaviotas. Eso ha hecho el PP estos cuatro años. Lo malo de actuar así es que cuando tu posición de fuerza mengua (desde 2011 el PP ha perdido 15 diputados por año), nadie quiere apoyarte. Porque con mayoría absoluta se puede gobernar despóticamente, pero no es obligatorio.

 

Mayoría simple

Si no se logra la mayoría absoluta, cabe intentarlo con mayoría simple. El mecanismo es sencillo: que los escaños que votan a favor de una determinada candidatura sumen más que los que votan en contra. Por ejemplo: el PP tiene 123 escaños que votarían a favor de su candidato; si el resto de grupos se abstuvieran y Podemos y PSOE hicieran valer sus 159 escaños en contra, el PP no podría formar gobierno.

 

¿Quién ha ganado las elecciones generales, la izquierda o la derecha?

Esto de interpretar «lo que quiere la gente» es una cosa muy de los políticos y sus medios de comunicación. Unos dicen que lo que desea la mayoría es que siga gobernando el PP, de ahí que haya sido la lista más votada; otros que no tenemos ni idea de votar y por eso hemos convertido el Congreso en un «circo»… También están los que aseguran que la ciudadanía ha pedido un gobierno de los dos grandes partidos. Está claro: el bipartidismo ha bajado del 80 al 50 %, pero la gente pidió el 20D un pacto PP-PSOE. Qué cracks.

Si hacemos caso al discurso de Ciudadanos y lo tomamos como un partido de centro, es obvio que los españoles buscamos un cambio por la izquierda: PSOE y Podemos suman 10.700.000 votos (159 escaños), mientras que el PP se ha quedado con 7.200.000. Ahora, si le hacemos caso al Pedro Sánchez de la campaña electoral y consideramos a Ciudadanos como un partido de derechas, entonces tenemos a las dos Españas de siempre, con una ligera escora a la izquierda:

 

  • PSOE, Podemos, IU: 11.643.675 votos (161 escaños)
  • PP, Ciudadanos: 10.716.293 votos (163 escaños)

 

Pactos postelectorales

Lo primero era que el partido más votado, el PP, intentara formar gobierno. Atendiendo a las declaraciones de Ciudadanos y PSOE en campaña electoral (esto es, que bajo ningún motivo apoyarían un gobierno del PP), lo tenía imposible. Pero ya hemos visto cambiar de discurso sin ningún rubor a Albert Rivera, y tampoco deberíamos confiar en las promesas de Pedro Sánchez, así que dejémoslo en que el PP lo tenía muy difícil.

Finalmente, Rajoy no ha conseguido los apoyos suficientes y se ha quitado de en medio… a medias. Ha renunciado a presentar su candidatura «en este momento» porque no le apoya ninguno de los otros nueve grupos con escaños, pero se queda ahí, en standby, empeñado en perpetuar el tópico del gallego.

 

PP + PSOE: Gran Coalición

A pesar de todo lo que han dicho del PSOE, el PP ha buscado a la desesperada un gobierno conjunto con los socialistas, siguiendo la línea de Esperanza Aguirre en Madrid. O incluso un tripartito con PSOE y Ciudadanos, lo que sea con tal de no soltar la llave de la caja. El PSOE era el amigo de los terroristas, quería acabar con la familia, rompía España (como Podemos actualmente), nos ha llevado a la ruina… pero ahora resulta que tienen muchas cosas en común, defienden la Constitución y blablabá, son dos partidos prácticamente iguales en lo esencial. Una vez más, la derecha ha demostrado que sólo le importa el poder. Y sus votantes encantados.

Esta es la opción que los medios nos están vendiendo como garante de la «estabilidad» y la «recuperación», antídoto contra la «ingobernabilidad», tranquilizante para los inversores, para los «mercados»… Cualquiera diría que este sistema que tan orgullosamente defienden es en realidad tan inestable como la nitroglicerina, todo lo que no sea que los dos partidos de siempre alcancen su acostumbrado 80 % es peligrosísimo, danger, danger, ¡aaaaúúúúúa, aaaauúúúúa! Y eso que nuestra injusta ley electoral favorece enormemente a los partidos más votados, les da un plus en aras de esa estabilidad. Pues nada, hagamos como en Grecia, donde al ganador se le añaden 50 diputados. Pero si Podemos sigue subiendo, a los poderes fácticos les puede salir el tiro por la culata, como ocurrió allí con Syriza.

Por descontado, después de las sucias presiones a Grecia cuando este país intentó cumplir su programa en vez de obedecer a oscuros intereses supranacionales, la Comisión Europea, el FMI y demás organismos a los que nadie ha votado están haciendo lo posible para que haya un gobierno de PP y PSOE.

Oye, pues si tanta importancia tienen esos entes que no deben rendir cuentas ante la plebe, lo mejor es que en las próximas elecciones sólo se incluyan papeletas que les gusten a los amos del cotarro y que nos dejemos de paripés de democracia.

 

Los medios, como decía, también están poniendo todo de su parte para influir en el líder del PSOE con una línea editorial casi unánime que podría resumirse en «Pedro, Podemos caca». Si en la entrada anterior de esta serie hablábamos de una oportuna noticia sobre una supuesta financiación ilegal pre-Podemos, ahora han vuelto a los orígenes para completar un combo mortal, ETA, Venezuela y la CUP. Basta leer este artículo de Antonio Maestre para darse cuenta de lo forzado de la noticia, del ridículo de llamarlo exclusiva. Da igual, ellos arrojan sus podridas semillas al aire, saben que muchas germinarán en cabecitas previamente tratadas para la siembra.

 

Imagen CUP, ETA, Venezuela, Podemos, financiación ilegal, humor, montaje, exclusiva, manipulación, Antena 3, Nicolás Maduro

Crédito: La Réplica


 

Tampoco están perdiendo la ocasión de enmerdar los «barones» autonómicos del Partido Socialista (varios de los cuales están gobernando gracias a Podemos), a los que se han sumado viejas glorias como Felipe González (ese molesto jarrón chino), Alfonso Guerra, Nicolás Redondo, Jordi Sevilla, Rubalcaba, Leguina, Corcuera… Ellos están muy a gusto, no les interesa que cambie nada. Por ese motivo le tiran de los pelillos del escroto a Pedro para que acuda a los brazos del PP o de Ciudadanos.

 

Abstención del PSOE para que gobierne el PP

Varios líderes del PSOE han reiterado que esto no va a pasar, de ninguna manera, nunca, jamás. Eso me contestó en Twitter Adriana Lastra, secretaria de política municipal (la habréis visto alguna vez en eso que nos pretenden hacer pasar por debate en La Sexta):


 
Lo mismo han repetido otros dirigentes como Odón Elorza:


 

Entonces, ¿por qué se sigue hablando de la posibilidad de que el PSOE se abstenga y permita gobernar al PP? Porque el eslogan de este partido, como el de tantos otros, podría ser «Donde Dije Digo». No les queda credibilidad.

Eso, y que Pedro Sánchez no es tajante al respecto. Ha dicho que nunca votarán a favor de Rajoy, pero de ese modo deja abierta la puerta a la abstención. ¿Por qué no da una respuesta así de contundente? (escuchar desde el 05:43 de la entrevista a Íñigo Errejón). No vamos a permitir que gobierne el PP, ni con Rajoy ni con ningún otro candidato, ni votando a favor ni absteniéndonos, y bajo ningún concepto vamos a gobernar en coalición con la derecha.

Pero Sánchez no termina de mojarse. De hecho, el pasado 13 de enero, en una entrevista con Pepa Bueno en la SER, esta le preguntó si mantenía su rechazo a un pacto con el PP y Ciudadanos, a lo que el líder del PSOE respondió: «Y el presidente Mariano Rajoy, ¿no?», para después pasar a desarrollar su negativa. Alguien podría pensar que no quería pillarse las manos ante un hipotético futuro pacto con otro candidato diferente al actual presidente del Partido Popular; Soraya Sáenz de Santamaría, por ejemplo.

Y es que en el lenguaje tramposo, rebuscado, en jugar con las palabras como un tahúr con cartas marcadas, Pedro Sánchez tiene experiencia. Os recuerdo la entrevista que Gloria Lomana le realizó en Antena 3 en septiembre de 2014:

 

—¿Pactará con Podemos para quitarle alcaldías al PP?

—(…) Ni antes ni después el Partido Socialista va a pactar con el populismo.

—O sea: no.

—No pactará con el populismo.

—No pactará con Podemos.

—Con el populismo.

 

La historia posterior os la sabéis: tras las municipales de mayo de 2015 el PSOE no tuvo ningún problema en pactar con Podemos donde le resultó conveniente. Y (no dejará de sorprenderme) sus votantes encantados.

También se comprometió a debatir con Pablo Iglesias en Salvados antes de las generales (está grabado), y ya veis, ni antes ni después. Y como esas, alguna otra. Para fiarse de la palabra de Sánchez.

 

PSOE + Podemos + IU + (?)

Si el PP no consiguiera su objetivo (crucemos los dedos, por la cuenta que nos trae), el siguiente paso es que el segundo partido más votado, el PSOE, intente recabar apoyos suficientes para la investidura de su candidato.

En principio, la izquierda debería tenerlo más fácil. Lo lógico, lo deseable, lo natural, sería que PSOE, Podemos e IU llegaran a un acuerdo para frenar al PP sin necesidad de sentarse siquiera, como quien dice (es una forma de hablar; claro que tendrían que sentarse, pero el acuerdo debería ser relativamente sencillo de alcanzar). Ya, ya sé que esos tres partidos «sólo» suman 161 escaños frente a los 163 de PP y Ciudadanos, y que habría que contar por tanto con un cuarto protagonista en esta historia y la abstención de otras formaciones. Pero los tres partidos citados deberían hacer sus deberes, y ya después que los demás se retraten. Si han de celebrarse nuevas elecciones, que por ellos no haya sido.

Veamos un posible escenario:

 

  • PSOE, Podemos, PNV e IU: 167 escaños
  • PP y Ciudadanos: 163 escaños

 

Si el resto de partidos se abstuvieran, el PSOE podría gobernar (así se entienden mejor los favores del PSOE a ERC, DiL y PNV, que veremos a continuación).

Lo mismo si cambiamos a PNV por ERC. De esta manera sumarían 170 escaños.

Y si votan a favor los dos partidos, PNV y ERC, llegarían justos a la mayoría absoluta (176 escaños).

Han dicho desde DiL que para ellos lo peor sería un gobierno del PP, es esperable que votaran a favor del acuerdo, o como mínimo se abstuvieran. Lo de ERC está algo más complicado.

No me gusta nada este PSOE y aún menos Pedro Sánchez, pero entre lo malo y lo PPeor, no tengo dudas. Imagino que la mayoría de los votantes del PSOE pensarán lo mismo, pero a la inversa, en cuanto al pacto con Podemos.

Sin embargo, los partidos de izquierda parecen estar convencidos de que a sus votantes nos gusta la intriga. ¿Por qué hacerlo sencillo, si pueden complicarlo? Van a darle emoción hasta el último minuto. Igual hasta pierden, todo sea por el espectáculo.

 
 

El PSOE no lo está poniendo nada fácil. Antes de configurarse las Mesas del Congreso y el Senado, los socialistas ya señalaban al referéndum que defiende Podemos en Cataluña como un obstáculo insalvable. Que era sólo un pretexto se ha visto cuando les han cedido dos senadores a ERC y otros tantos a DiL para que estos partidos puedan formar grupo propio. También les han permitido formar grupo en el Congreso aunque no cumplían totalmente los requisitos, y esto con el visto bueno del PP, ojo, los únicos que nos defienden de las garras del independentismo. ¿El discurso de este partido no es que a los independentistas ni agua? Pues que hubieran aplicado el reglamento a rajatabla y los hubiesen dejado fuera (hablo de coherencia, no de mi preferencia personal). Pero los votantes del PP, tan anchos. Vaya cuento nos han metido con la coartada de la independencia, y cómo seguimos tragando.

Aparte de que es un mamoneo esto de pasarle diputados a quienes no los ha obtenido con los votos como quien pasa vidas del Candy Crush (no he jugado a eso en mi vida, pero os leo), en este caso además es una tomadura de pelo. ¿Cómo se puede alertar del peligro que supone Podemos por estar a favor de que se celebre un referéndum de independencia en el que pedirían que se vote «no», y días después regalarle cuatro diputados a dos partidos que sí pretenden acabar con la unidad de España (que a mí, por otra parte, me la trae floja), dos partidos que luchan abiertamente por la independencia de Cataluña, que «desafían» al Estado? ¿Se puede ser más incoherente? Pues los votantes del PSOE, impertérritos (siempre hay honrosas excepciones, aunque se quedan en tímidas protestas aisladas).

 

Mesa del Senado

El PSOE, de acuerdo con el PP, ha hecho otra cesión, un senador al PNVy ha dejado fuera de la Mesa a Podemos. Y eso que el Partido Nacionalista Vasco sólo consiguió 6 escaños frente a los 16 de Podemos (9 más 7 de las confluencias), tercera fuerza del Senado. Pues nada, los apartan.

La Mesa queda así:

 

  • PP: 4 (Presidencia + 3)
  • PSOE: 2
  • PNV: 1

 

Y con todo el morro, le echan la culpa a Podemos por —supuestamente— no haberse querido sentar a negociar en el Congreso, porque se «bajó de los acuerdos».

 

Mesa del Congreso

Días antes nos habíamos sorprendido (algunos ingenuos, otros ya lo veían venir hace tiempo) con el pacto entre PP, PSOE y Ciudadanos para la Mesa del Congreso. Este pacto consistió en que el PP, a pesar de tener más escaños, renunciaba a la presidencia a favor de la candidatura de Patxi López (PSOE).

La Mesa queda de la siguiente manera:

 

  • PP: 3
  • PSOE: 2 (Presidencia + 1)
  • Ciudadanos: 2
  • Podemos: 2

 

Este pacto a tres le da la mayoría de la Mesa a los conservadores, PP y Ciudadanos (5), frente a los progresistas, PSOE y Podemos (4). Estupendo, el PSOE ha regalado la mayoría a la derecha a cambio de la presidencia. Y la culpa también es de Podemos: el argumentario socialista recita que la formación morada no ha querido sentarse a dialogar porque el referéndum, primero, o los cuatro grupos parlamentarios después, eran «líneas rojas». A continuación todos los medios lo amplifican, lo repiten, lo incrustan en los cerebros y se convierte en verdad, lo sea o no. Pero yo no he escuchado a nadie de Podemos decir que no se sentarían a hablar con el PSOE si no aceptaban previamente sus condiciones.

En cualquier caso, ¿por qué sólo se acusa a Podemos de intransigencia? Podría decirse, con la misma razón, que el PSOE pone por encima de todo su oposición a que se celebre el referéndum de Cataluña. Irene Montero lo ha dicho en eldiario.es:

 

Ellos [el PSOE] se han negado a dialogar con nosotros. Han puesto como línea roja que Podemos debe renunciar a propuestas centrales, no nuestras sino del país, para sentarnos a hablar.

 

Y aunque hubiera sido cabezonería de Podemos, el PSOE no tendría por qué haber pactado con el PP y Ciudadanos un acuerdo que deja en desventaja a la izquierda, como bien sabe IU, a quienes han dejado sin grupo: lo han hecho porque les convenía.

Por si fuera poco, ni siquiera son honestos, tienen la cara dura de vendernos, como si fuéramos idiotas, que no ha habido acuerdo con el Partido Popular, que ellos sólo han pactado con Ciudadanos. Claaaaro, y el PP no presentó un candidato alternativo a Patxi López porque les pilló despistados pensando en sus sobres, sus volquetes y sus cositas.

El propio Rivera ha confirmado varias veces que hubo pacto PP-PSOE. La última ocasión que le he escuchado fue en El Programa de AR, 21 de enero:

 

Como el PSOE no quería que se visualizara un pacto con el PP, tuvimos que llegar a un acuerdo con el PSOE, calcular los escaños necesarios para que López fuera presidente con la no presentación del PP y a la vez un cálculo legítimo para que el PP tuviera una representación en la Mesa.

 

De ese modo los militantes del PSOE pueden hacerse pajas mentales.

¿Por qué no sale nadie del Partido Socialista a desmentir a Albert Rivera? La pregunta es retórica, evidentemente. ¿Qué más necesitan algunos para quitarse la venda? Parafraseando a Groucho: ¿A quién va usted a creer, al PSOE o a sus propios ojos?

El PSOE miente descaradamente y ni siquiera ha llegado a la Moncloa. Promete, este Sánchez.

La explicación socialista es el «esto no es lo que parece, cariño» de la política. Recuerda a esos tíos que se lían con una chica muy fea y tratan de ocultarlo a sus colegas a toda costa para no quedar mal con ellos. No hay quien se lo crea excepto si llevas el puño y la rosa grabado a fuego en el muslo, como una res. Pero incluso si tragamos con la versión oficial (volvemos a rebajarnos al nivel de la estulticia, para contraargumentar), si nos olvidamos de lo que nos dice el sentido común y aceptamos pulpo como medio de locomoción acuático, el PSOE habría pactado igualmente con el PP, sólo que utilizando a Ciudadanos de correveidile.

Podríamos suponer que Albert Rivera no dice la verdad en cuanto al pacto a tres de la Mesa del Congreso, y que el resto de evidencias que ya hemos mencionado, o la jugada de los grupos parlamentarios que comentaremos en el próximo artículo, no son lo que aparentan, y que el PSOE ha actuado perfectamente. Pero en estos casos suele funcionar la táctica de determinar a quién beneficia el resultado: ese es el que miente. Como hemos visto, el gran perjudicado está siendo Podemos, así que a no ser que a los nuevos, además de fumar petas y tocar la flauta les guste hacerse el harakiri, la cosa está clara. Si anda como un pato, nada como un pato, grazna como un pato, tiene pico, plumas y patas palmeadas, es un pato… excepto para gran parte de los votantes del PSOE, que pueden ver un pollo o un avestruz, lo que les digan desde Ferraz.

El pacto es preocupante porque podría ser el anticipo de un acuerdo de investidura, de la Gran coalición de la que hablábamos antes. Pero seamos optimistas.

 

Hoy lo dejamos aquí. En la próxima entrada seguiremos con los grupos parlamentarios, el papel de Ciudadanos, la propuesta de gobierno de Pablo Iglesias y otras cosillas.

 

Imagen de cabecera: Eneko

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19 sin mordaza

  1. Hola, Salva!

    Hoy he decidido poner un comentario en esta entrada con respecto a lo del viaje «ultra-secreto» a Venezuela.
    Sabiendo que no soy sospechoso de ser anti-podemos y que critico -obviamente- el bombo que le está dando Antena 3 al asunto (los pobres están tan ocupados con el tema que se les olvida que el PP ha sido imputado…), creo que no es conveniente dejar pasar por alto que esos viajeros IBAN EN EL AVIÓN DEL MISMÍSIMO PRESIDENTE. Hombre, yo no sé a los demás, pero esto ya me parece un poco sospechoso; imaginemos lo que diría la izquierda si gente del PP fuera a una conferencia a Arabia Saudí en el avión del rey Salmán bin Abdulaziz (antes de que a algun@ le pete la cabeza, sí, ya sé que Venezuela no tiene punto de comparación con Arabia Saudí, pero es por poner un ejemplo que más o menos se entienda).
    Además, ya que me he puesto (estoy hoy que parezco Eduardo Inda), también me gustaría no pasar de largo ante la manipulación de los programas de la Sexta. Empezando por El Intermedio, que ni ha tocado el tema; pasando por La Sexta Noche, un programa de 5 horas en el que no se hizo un debate específico sobre el asunto (recordemos que en este programa se hizo un debate sobre si aquel famoso vestido era azul y negro o blanco y dorado); y acabando en El Objetivo, en el cual Ana Pastor no preguntó a Errejón sobre este tema.

    En fin, ya me he despachao a gusto.

    Responder
    1. Al hilo del avión de Maduro, los medios hacen hincapié en que se trata del avión oficial de Maduro; cuando, en realidad, es un avión que a veces usa Maduro, y otras veces no. Pero bueno, de todas maneras es un evento que organizó el mismo presidente de Venezuela para que participara gente de varios países y, a mi juicio, me parece que entra dentro de lo normal que utilice un avión «oficial» para transportar a los ponentes. Es decir, no veo dónde está el problema tan grave.

      Responder
      1. Sí, es cierto que no era el avión que usa siempre el presidente, pero me sigo manteniendo en mi postura: no creo que el Gobierno mandase un avión a todas las personas las personas asistentes a la conferencia. ¿Por qué a este grupo de personas sí?

        Responder
        1. Pues, con total franqueza, yo no sé si envió aviones a otros sitios para recoger grupos de participantes. En esta ocasión fueron 30 personas desde España. Supongo que recogería a más gente de otros sitios. Ni lo sé, ni me importa, la verdad; porque el tema de la ecuación chavismo-ETA-Podemos ya está tan trillado que me da jaqueca hablar sobre ello. Personalmente, y siendo consciente de la feroz oposición venezolana junto con sus compinches en España y su prensa, me parece lícito que alguien en su día admirara a Chávez. Pero yo quiero salir de Venezuela y centrarme en los resultados. Hay un programa, con el cual me siento representado; hay un proyecto, con el cual estoy de acuerdo; hay unos ideales, con los cuales estoy en sintonía. Al igual que Salva, yo no soy de los que dicen «soy de Podemos». Porque, si llegado el caso no cumplen, no les vuelvo a votar. Pero sobre todo: programa y resultados. Y sobre todo, poner nerviosos a la caverna política y mediática, que es lo que más me gusta.

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          1. Totalmente de acuerdo.
            Simplemente digo que una cosa es buscar mierda donde no la hay, como hace Antena 3, y otra es ignorar por completo estos temas, como hace La Sexta. Ya sé que no merecen ocupar la mitad de los informativos, pero es una noticia y hay que contarla.

            Responder
            1. Claro, es es otra cosa. Esas cadenas tendrían que haberse pronunciado, aunque sea para burlarse de la noticia. Pero ten en cuenta que La Sexta pertenece a Atresmedia, propietaria también de Antena 3. A lo mejor eso explica algo…

              Responder
  2. Salva, me encanta tu análisis, ponderado y certero como siempre.

    Sin embargo, me gustaría comentar tus ideas sobre los votantes del PSOE, y de paso consultarte una duda.

    1.- Que las bases del PSOE deben de estar nadando entre las aguas del cabreo y el lodo de la confusión por las diversas inconsistencias de Pedro Sánchez, estoy de acuerdo. Y que no lo han manifestado lo que cabría esperar, también. No están acostumbrados.
    2.- Que el tablero político desde la aparición de Podemos -fraguada desde el 15M- es completamente nuevo y que muchos votantes se niegan a -o no saben- aceptarlo, está igualmente fuera de toda duda. Éstos se aferran a su voto detoalavida hasta clavarse las espinas de la rosa / sacarle las tripas por la boca a la gaviota, por aquello de «mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer».
    3.- Una vez confrontad@s con ese tablero revolucionado en las instituciones municipales, autonómicas y estatal, las bases socialistas habrán votado al PSOE, pero creo que ya no tienen claro si sus ideas están mejor representadas por Podemos que por su propio partido, quién sabe si incluso por IU.
    4.- Conclusión/pregunta: ¿no crees que una parte del ‘corazón socialista’, decepcionado por los resultados en el Congreso, vería como mal menor -cuando no como victoria- el acercamiento del PSOE a Podemos e IU, más allá de sus discrepancias con el ‘modelo de cambio’?

    Responder
    1. Por lo que hablo con votantes del Partido Socialista, la inmensa mayoría se ha tragado la versión de que ha sido Podemos el que no ha querido sentarse a dialogar, y que todo lo que les ha pasado después se lo merecen por tercos y pintores de líneas rojas.

      A tu pregunta final, creo que esa parte del PSOE… ya no está en el PSOE ; )

      Responder
  3. Pandora Groovesnore 26/01/2016 a las 9:37

    IM-PEZIONANTE como siempre tu análisis! Me pregunto, en caso de haber nuevas elecciones el mes próximo, hacia dónde se inclinaría la balanza de votos después del espectáculo políticocircense de malabaristas, payasos, magos trileros y trapecistas de las palabras que están ofreciendo algunos políticos patrios.

    No me parece descabellado pensar que votantes (¿muchos, algunos, pocos?) del PSOEIU cambiarían su voto hacia Podemos, por ética y hasta por estética (a mí las rastas y los no encorbatados me ponen) Y ese sorpasso sería realidad finalmente.

    Siempre pienso que he llegado al límite de mi asombro, pero día tras día me sigo quedando con la boca abierta por lo que veo y oigo. ¿Qué sucederá mañana? ¿Con qué noticia nos despertaremos pasado mañana? ¿El Día de la Bestia ha llegado?

    Responder
    1. Según tengo entendido, si vamos a nuevas elecciones no serían «el mes próximo» sino en mayo. Esto no empieza a contar hasta que Rajoy se presente a la sesión de investidura, de ahí que el presidente en funciones se haya puesto de perfil, para ver si mientras, entre unos y otros acaban con Sánchez.

      La posibilidad de nuevas elecciones tenía prevista tocarla también en la próxima entrada, así que me voy a esperar para darte mi opinión (aunque ya te anticipo que no lo tengo nada claro). Entretanto, a ver si alguien se moja por aquí para responderte.

      Responder
      1. Yo, la posibilidad de nuevas elecciones no la contemplo, más que nada porque Podemos le daría el ‘sorpasso’ al PSOE, y no creo que a Sánchez le haga mucha ilusión.

        Lo que creo que pasará es que Sánchez intentará un pacto con Podemos e IU como primera opción. Si al final no se da ese pacto, ya sea porque en su partido no le dejan o porque siguen con su ilusión de superioridad suprema, permitirá que gobierne el PP absteniéndose.

        Esa es mi previsión (y me inclino por la última opción).

        Saludos.

        Responder
  4. ¿Qué PP y PSOE tienen muchas cosas en común? Si, por desgracia. Y lo de ceder diputados a ERC y otros tantos a DiL para que formen grupo, se podría entender como una estrategia del PSOE para que estos se abstengan o voten a favor de Pedro, el presidente más guapo de la historia de la democracia . Recalco este detalle porque me parece un tema muy importante a la hora de negociar, tanto como el tema de la unidad de España.

    Responder
      1. Pues al final parece que habrá un gobierno PSOE+C’s. Todo seguirá igual, nada cambia y PSOE y PP «no pactan»

        Responder
  5. Había perdido las buenas costumbres, entre ellas la de leerte. Y hoy me he dado un atracón de «Consideraciones postelectorales».

    Como he visto que has parafraseado a Groucho, he decidido hacer lo mismo. Esta mítica frase suya define a la perfección los movimientos de la mayoría de los partidos y muy en especial de Ciudadanos: «Éstos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.»

    Tengo que admitir que el Pedro Sánchez postelectoral me está sorprendiendo gratamente, la feliz idea de preguntar a la militancia acerca de los pactos puede inclinar la balanza hacia un pacto de izquierdas, porque los votantes del PSOE están ciegos pero son de izquierdas.

    El tema de los grupos, el gallinero, las cesiones de senadores y el reparto de las mesas roza (o sobrepasa) el ridículo… Por muy «a la gresca» que estén Mas y Rajoy, todos sabemos que ciertos partidos nacionalistas han sido durante años la muleta del bipartidismo y que, en la práctica, llevan a cabo las mismas políticas. Me hace especial gracia lo de que Podemos y las confluencias no hayan podido tener cuatro grupos porque recuerdo a cierta Vicepresidenta del Gobierno leyendo los votos y escaños de Podemos, Compromís, En comú podem, etc. por separado. ¿Para eso sí que eran diferentes, pero para formar grupo no? Qué hipocresía.

    El cambio de Pablo Iglesias acerca de entrar o no en un Gobierno con el PSOE, a mí en realidad me gusta, por mucho que el PSOE no sea de fiar, creo que se puede hacer más desde el Gobierno que desde la oposición. Y sí, con lo de Aragón se columpió pero bien (6000 votos y menos de 1% de diferencia con el PSOE: http://resultados.elecciones.aragon.es/02AU/DAU02999CM_L1.htm). No obstante, el escenario estatal también va a influir en los Gobiernos autonómicos, aquí Echenique se plantea (con recelo) entrar al Gobierno con Lambán.

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    1. Ya se te echaba de menos por aquí. No te habrás tragado las cinco entregas de golpe, ¿no? Mira que te puede dar un empacho…

      En cuanto al arrebato podemita de Sánchez: el problema es que sólo va a someter a votación el texto de un acuerdo previo. Es decir: si llega a un acuerdo con Ciudadanos y ha conseguido que el PP diga que se abstiene, les preguntará a los militantes: ¿os gusta? Y ganará el sí.

      Distinto sería que Pedro Sánchez les consultara ahora a los militantes socialistas si quieren un pacto con Podemos o con Ciudadanos. Ahí creo que ganaría el pacto con Podemos con diferencia.

      Lo de Echenique es importante, pues ha sido siempre uno de los más reacios a pactar con el PSOE: http://votaycalla.com/podemos-pactar-con-psoe

      ¡Nos leemos!

      Responder
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